lunes, 10 de mayo de 2010

Julio Medem y la habitación en Roma

No pensaba hablar ya de Habitación en Roma y dejarlo todo en aquello que os comenté el tercer día del Festival de Málaga. Pero tampoco pensaba operarme los pechos y aquí me tenéis, cargando con dos enormes melones. No tengo palabra ni fuerza de voluntad.
Así que como el viernes se estrenó Habitación en Roma, y este fin de semana me han preguntado muchas personas por ella, pues me he dicho: “hijo, Jose, escríbelo y así cuando te pregunten pues les das el link y que se lo lean los muy hijos de perra, ¿no?”. Pues no, porque por la calle o en un bar no se puede dar un link, o sí se puede dar, pero no sirve para nada porque no puedes pinchar en él, porque estás tomando una cerveza en ese momento y si pinchas en un link escrito en una servilleta con un boli, por mucho que éste sea azul y lo subrayes, pues no se te abre ninguna pantalla.
No sé para que os explico esto: es de cajón.
Habitación en Roma la vi hará cosa de un mes en una sesión especial para unas 8 personas en la sala de proyecciones de Morena Films, donde sólo había sitio para 7, así que mi queridísimo Patxi Lorente se tuvo que sentar en una silla dura porque Andrés Arconada de la COPE, que llegó el último pero se sentó el primero, porque la COPE es más importante. Yo le ofrecí a Patxi sentarme en la silla dura, pero Patxi es otro caballero y me dijo que no, gracias. Entre otros ilustres, también estuvimos en esa sala Carlos y Álvaro de Fotogramas.es y Cristina Iglesias, de mi canal. No es gratuito que os cite estos nombres: luego os cuento por qué.
Julio Medem con sus chicas y productores el día del preestreno en Madrid de "Habitación en Roma".
No me convenció en absoluto, Habitación en Roma. Y eso que la vi en V.O.S., que es como hay que verla, porque Elena Anaya hace de española y Natasha Yarovenko hace de rusa, o sea, de lo que son, y hablan en inglés, porque si vosotros y yo nos encontráramos con una rusa, también intentaríamos hablar en inglés. Bueno, si yo me encontrara con Natasha Yarovenko intentaría hablar lo menos posible, pero estoy seguro de que al final tendría que hablar en inglés. Bueno, al final y al principio y en medio… a quién pretendo engañar. Lo que quiero decir es que he visto imágenes de Habitación en Roma doblada y me parece un desastre.
Pero que la película no me convenza no tiene nada que ve con el idioma, sino con que me hizo pasar un poco de vergüenza ajena. Yo cuando paso vergüenza ajena bebo agua, y en Morena Films nos dieron agua, y luego me hago pipí y es una lata. Menos mal que no me da por comer pollo y hacer popó. A Habitación en Roma le reconozco cosas buenas, pero también cosas inbuenas o malas.
A favor…
La manufactura. Julio Medem rueda bien, rueda bonito. La música es preciosa (sales cantando como una loca el tema Loving strangers de Russian Red). La fotografía, los encuadres… son evidentemente bonitos, y no estoy elogiándolos en plan “¿qué tal la película?” / “pues muy bien de fotografía” / “o sea que es un coñazo”… No, no me refiero a eso. La estética es bonita de verdad.
Las actrices. Elena Anaya y Natasha Yarovenko son espectaculares, están espectaculares. A estas alturas todos sabréis que la película cuenta el encuentro de dos mujeres en Roma, que pasan una noche en una habitación de hotel de Roma, se enamoran, se cuentan sus vidas y tienen sexo. Y que se pasan la mitad del metraje desnudas, y la mitad de la mitad haciendo tralarí. Pues bien: las dos salen guapas hasta decir basta, sus cuerpos te dejan con la boca abierta y bebes más agua, y en ningún momento llegan a la pornografía. Natasha Yarovenko es lo que técnicamente se denomina como un pibón, supongo que objetivamente está más buena que Elena Anaya, pero lo mío con Elena es de una fidelidad sólo vista en algunos ejemplares de muflón ibérico.
Algunos detalles de la trama. Julio Medem sigue tratando algunas cosas con su mítica delicadeza. Ciertos momentos de las historias que se cuentan son de un refinamiento viscontiano. El momento en el que Alba (Elena Anaya) habla de su historia con Najwa Nimri (que sale en la película grabada con un móvil, como si le fueran a dar una paliza sus compañeros del cole, pero luego eso no pasa), el personaje de Elena se quiebra y se rompe. Y tú te rompes con ella.
Elena Anaya y Natasha Yarovenko en Málaga, el día que las entrevistamos. ¡Fijarse! Al fondo salen Miguel Balanzategui, Mario Martos y una bailarina kazaja, de los que tanto os hablé durante aquellos días del Festival.
Pero en contra…
Varios momentos sonrojantes. Recordad: el de la flecha, el de la botella de vino de Toscana y el del pepino hervido.
Las dos o tres apariciones del camarero italiano, el único actor que aparece en la película junto a estas dos diosas del Olimpo más deidoso y Najwa en el móvil.
La mezcla de sus historias con las de los cuadros que decoran la habitación romana. Alguna está bien, pero tantas…
El exceso de sexo. Sí, no me he vuelto loco, sobra un poquito. Hay veces que dices: “ay, pero si ibais muy bien ahora, no os pongáis a follar”.
Me interesan mucho lo las opiniones femeninas de esta película, así que al salir de Morena Films pregunté. También me interesa muchísimo la opinión de Patxi, pero hasta que calcule yo que se le pasa el efecto de los cuerpos de estas dos no le voy a preguntar. Me interesaba saber si Cristina se sintió  incómoda o si le pareció sensible, si le pareció creíble. Y más o menos sí. Pero como yo, también se sonrojó con algunas escenas, y no precisamente las de sexo. Curioso, ¿verdad?
El otro día le contaba en la radio a Tony Aguilar que me hace mucha gracia que en el cartel de Habitación en Roma ponga: “de los productores de Celda 211”. Sí, vale, es verdad. Pero es como si en el cartel de “Pájaros de papel” pones: “del presentador de VIP Noche”. O sea, es vedad pero no tiene nada que ver. Como alguien vaya a ver Habitación en Roma pensando que es parecida a Celda 211, lo lleva claro. Vale, las dos chicas están encerradas, pero no es lo mismo.
Durante las últimas semanas he tenido ocasión de hablar una vez con Julio Medem, dos con Natasha y tres con Elena. Julio Medem lo pasó un poco mal en Málaga porque estrenaba su película y le daban un homenaje, y canceló nuestra entrevista. Así que me recibió el pasado martes en Madrid, y decidimos hacer la entrevista completamente desnudos y en una bañera. Que no, que es broma, ja ja, festival del humor. La hicimos vestidos. Es que Julio es timidísimo, es como sus películas, muy para adentro. Me estuvo comentando que hacer tantas entrevistas es un horror, él no hace cine para salir en los medios, le gustaría hacer la película y desaparecer. Yo le entiendo, y le decía que es como si un carnicero despieza a una vaca y luego aparecemos los periodistas a preguntarle: “¿cómo ha sido el despiece? ¿has querido simbolizar con él el desmiembre de Europa?” Julio se reía, y decía que así es, porque a veces nosotros hacemos esas preguntas. Educado e inteligente, me habla de esa sensibilidad femenina que se le achaca, de la película chilena En la cama en la que se inspira Habitación en Roma, de lo difícil que es rodar una dirigiendo a dos actrices en unas escenas tan íntimas…
Una de las primeras escenas de "Habitación en Roma". Os he puesto esta foto para que veais que es verdad que a veces salen vestidas.
Hablar con Natasha Yarovenko es como si te ponen delante a  una diosa bajada de una nube de fresa con aroma a feminidad y amor y te dicen “entrevístala”. Bueno, más o menos. Al final no hace falta hablar en inglés con ella porque habla español perfectamente. ¿Pues no va y me dice que el desnudo físico es duro, pero que fue peor el desnudo emocional? Pues por mí hacemos la entrevista vestidos emocionalmente y ya si acaso que se desnude de lo fácil. Simpática y coqueta (“me molesta un poco la luz” / “si quieres la bajamos, pero vas a salir menos guapa…” / “ah, entonces dejadla”), le gusta el cine más íntimo, más de autor, no es fan del americano. Y por lo que va conociendo, le gusta el cine español. El pasado lunes salió en la tele en pelotas. Bueno, casi, en realidad salió en Pelotas, la serie. Pero vestida.  A lo mejor vuelve a salir hoy, es que yo soy fan de Pelotas.
Y un poco de Natasha.
De Elena Anaya últimamente parezco su sombra, porque este año hemos trabajado juntos unas cuatro veces. No ha debido de pasarlo bien Elena en este rodaje. En esa escena que os comento en la que su personaje se rompe, el dolor ha tenido que salir de algún sitio. Ella también incide en lo del desnudo emocional, qué cosas. Pero como dice Elena, ella es una actriz kamikaze, Julio Medem lo sabe, y entonces la exprime. Y lo entiendo: yo veo actuar a Elena Anaya, que cada día me parece mejor actriz, y con esa cara, y con esos ojos… y hasta Natasha se me queda chiquitita. Natasha es la rusa, no es que ahora llame Natasha a mi pirulina. Cuando me encontré a Elena el martes me dijo riéndose que en la entrevista de Málaga se le escaparon algunas cosas que no pensó demasiado, pero que estuvo muy bien. Yo no sé si se refiere a lo de nuestro breve affaire en el 98 en un establo de Memphis, Teneessee, o a otras cosas más íntimas, así que como soy un caballero no voy a mencionar ninguna.
Julio Medem con sus chicas y sin sus productores el día del preestreno en Madrid de "Habitación en Roma".
La película se preestrenó el jueves, y mis compis Irene y Carlitos me han cedido alguna de las fotos que habéis visto. Si queréis ver más de estas dos guapetoncicas en la película, también podéis echarle un vistazo al reportaje de GQ.

P.D. Lo de los enormes melones del primer párrafo era una broma. No son tan grandes.

viernes, 7 de mayo de 2010

Irán (y algunos no volverán)

Perdón por el chiste malo del título, por su pésima calidad y porque no encaja demasiado con el tono de hoy. Porque hoy nos vamos a poner un poco serios (bueno, me voy a poner yo, vosotros podéis hacer lo que os salga del chisme). El motivo de esta seriedad es que el pasado viernes se hacía público un comunicado en el que se exigía la liberación del cineasta iraní Jafar Panahi, que estaba firmado por Steven Spielberg, Martin Scorsese, Francis Ford Coppola, Oliver Stone, Robert Redford, los hermanos Coen, Robert de Niro, Steven Soderbergh, Michael Moore, Ang Lee, Jim Jarmusch… Si nos lo hubieran propuesto a ti y a mí, también lo habríamos firmado.
Por si alguien anda despistado, que puede ser (y por eso son tan importantes estos aparentemente perogrullosos comunicados, porque una frase obvia de Spielberg llama más la atención que 1.000 páginas escritas por periodistas desconocidos), os recuerdo la historia de Jafar Panahi. Este señor, que entre otros premios internacionales tiene un Oso de Plata del Festival de Berlín y una Cámara de Oro del Festival de Cannes, fue detenido el pasado 1 de marzo en Teherán por “crímenes sin especificar”. Días después se especificaron: se le acusaba fundamentalmente de violar la prohibición que existe hacia su cine y de estar realizando una película contra del régimen de los ayatolás. Si tú y yo supiéramos hacer cine, seguramente también querríamos hacer una película contra del régimen de los ayatolás, pero no tendríamos güevos. Las películas de Panahi están prohibidas desde hace 10 años, hace 4 se le impidió hacer cine, y en octubre de 2009 se le retiró el pasaporte. Lleva dos meses en la cárcel y su mujer ya ha avisado a las autoridades de la fragilidad del corazón de Jafar Panahi.
Imagen de "Offside", la película más premiada de Jafar Panahi.
Todo este nuevo odio hacia los cineastas iraníes comenzó hace ahora un año, cuando el gobierno de Irán convocó elecciones generales. Se suponía que, tras una campaña estatal en la que su utilizó la presión y la amenaza a los electores, Mahmud Ahmadineyad iba a ganar sin ningún problema. Pero no fue así. Ganó Hosein Musaví de calle. Entonces el ayatolá Jamenei decidió que el país se iría al garete si entraban aires de libertad, y que lo mejor era que siguiera Mahmud Ahmadineyad. Total: pucherazo, recuentos falseados, revueltas del pueblo que había elegido a Musaví, represión, baño de sangre y miles de detenciones.
Directores como Marjane Satrapi (Persépolis) o Mohsen Makhmalbaf (Kandahar) encabezaron las protestas exteriores contra el pucherazo. De nada sirvieron. Y fueron protestas exteriores porque los cineastas iraníes más grandes no pueden vivir en su país desde que Mahmud Ahmadineyad lo dirige, a no ser que quieran acabar como Jafar Panahi. Kiarostami, el más premiado, y la familia Makhmalbaf, la más reconocida, viven en París o son verdaderos nómadas. Porque por mucho que le pese a Mahmud, el cine iraní ha tenido siempre una salud magnífica. Es un cine injustamente utilizado como ejemplo de cine “coñazo”, del que sólo vemos los gafapastas (¿o el plural es “gafaspasta”? ¿o “gafaspastas”?). Pues bien, no es así. Vale que puede resultar lento si no estás acostumbrado al cine de autor (igual sucede, también injustamente, con gran parte del francés y con el europeo en general, es el mayor daño colateral que ha hecho el cine comercial de Hollywood), pero el cine iraní ha dado genios como los mencionados Abbas Kiarostami, Jafar Panahi, Bahman Ghobadi, Marjane Satrapi, o Mohsen Makhmalbaf, y joyas como El sabor de las cerezas, Las tortugas también vuelan, Persépolis, Buda explotó por vergüenza o Kandahar.
"Kandahar", de Mohsen Makhmalbaf.
Por ejemplo, aún está en cartel Nadie sabe nada de gatos persas, de Bahman Ghobadi, uno de los pocos directores que han ganado dos veces la Concha de Oro de San Sebastián. Cuenta la historia de una pareja que viaja por Irán en busca de visados falsos para poder viajar a Londres y dar un concierto, porque tienen un grupo de música. Y el rock está prohibido en Irán. Igual que películas como 300, No sin mi hija y El luchador. Igual que el cine de Kiarostami, Ghobadi y Makhmalbaf.
Hace casi dos años, tuve la inmensa suerte de entrevistar en Granada a Mohsen Makhmalbaf, que vive fuera de Irán desde 2005. Es el autor de Kandahar o Gabbeh, dos películas preciosas y premiadísimas en todo el mundo. Makhmalbaf, en cuya cara conviven el dolor, una sonrisa acogedora y amable, la rabia de no poder luchar en su país y los años de cárcel por rebelarse contra el régimen, me dejó frases sobre el cine y la política como las que os cito a continuación.
Mohsen Makhmalbaf y yo. Para poder entrevistarle, aprendí persa en una semana. Que no, que es broma. Tuvimos una intérprete maravillosa.
“La situación actual en Afganistán no está bien, pero la prefiero a la de  los talibanes. Al menos ahora hay universidad, música, etc. No soy optimista, pero no me gustaría retroceder al pasado”. Makhmalbaf hizo un documental durante el mandato de Muhammad Jatamí sobre el medio millón de niños iraníes que no podían ir a la escuela por ser hijos de madres o padres afganos. El gobierno, cuando vio el documental, modificó dicha ley.
“El cine es como una carta que va de un país a otro, ayudando al intercambio y diálogo que tiene que haber entre las culturas y civilizaciones del mundo. No me refiero al de Hollywood, el de Hollywood es un cine de McDonald’s, un cine industrial. El cine en el que yo creo es como una alfombra hecha mano, que aunque tiene sus errores es un cine trabajado y más humano”.
En 1996, Mohsen Makhmalbaf fundó “La casa Makhmalbaf”, una escuela de cine. Su mujer y sus tres hijos, hartos del sistema educativo de Irán, le propusieron al gobierno crear una escuela para formar a futuros cineastas. “El gobierno respondió que con un Makhmalbaf era suficiente, así que montamos por su cuenta una escuela familiar en su casa. Allí formamos a directores, ayudantes, guionistas… La casa se convirtió en un colegio en Irán, pero también en Afganistán y otros países. Ahora es un trabajo, un proyecto en el que nos cuesta diferenciar cuál es nuestra casa y cuál nuestro trabajo. Pero la censura nos ha convertido en unos gitanos que viajan de un país a otro para continuar con su trabajo. Pero estamos decididos a continuar con esta labor, aunque nuestra casa esté en un montón de sitios”.

No todos los iraníes son intransigentes, no todos los musulmanes son intransigentes, no todas las personas son intransigentes. Por suerte.

martes, 4 de mayo de 2010

La última cosecha de TV: Karabudjan y Gran reserva

Yo no sé decir bien Karabudjan. Me suena como a Aserejé. Gran reserva en cambio lo digo fenomenal, mirad: Gran reserva. Pero no importa cómo yo lo diga, porque lo importante de las series es que se vean o no, no cómo pronunciemos sus títulos los bloguistas atractivos. Karabudjan y Gran reserva son dos de las grandes apuestas de la ficción nacional de este año, una está saliendo bien y la otra no ha funcionado y se la cepillan prematuramente hoy con la emisión de los dos últimos episodios. Os cuento.
Karabudjan, que no sabemos lo que significa porque es uno de los grandes misterios de la serie y se desvelará al final, comenzó en Antena 3 el 6 de abril, y es una serie cerrada, de seis capítulos. La dirige Koldo Serra, el autor de Bosque de sombras, y está diseñada para mayor (o menor) gloria Hugo Silva, del que leí una entrevista antes del estreno. El pobre decía que Karabudjan parecía cine y que le iba a quitar un poco el sambenito del Lucas de Los hombres de Paco. Pero de momento eso no va a pasar. Porque Karabudjan comenzó con un aceptable 14% y 2 millones y medio de espectadores, pero en 4 capítulos ha perdido más de un millón de fieles y casi 5 puntos. Seguro que es porque la gente no sabía decir Karabudjan y decía Aserejé.
Hugo Silva y la que hace de su hermana en el Metro de Madrid. El cápítulo 3 lo rodaron al lado de mi casa y yo ni me enteré.
Gran reserva ha empezado mejor. Lleva tres episodios, que se han movido entre el 18% y el 21%, liderando siempre la audiencia del miércoles excepto cuando ha habido fútbol. En 3 semanas ha perdido “sólo” 400.000 espectadores, de cuatro millones a tres seiscientos. Va a sobrevivir.
A mí Karabudjan me da mucha risa. Es que no me creo ni media. Hugo Silva está siempre muy enfadado y vestido como con traje, y yo creo que así pierde parte de su atractivo, en Que se mueran los feos sale más vestido de guarreras y yo le veo más mono. Y además, no nos engañemos, Hugo Silva no es Laurence Olivier. Karabudjan trata (o ha tratado) de la desaparición de una muchacha tras una fiesta más falsa que el personaje que interpretaba Risto Mejide. Para buscarla, se entremezclan las indagaciones de Hugo Silva, que es el jefe de una agencia de publicidad (en la que no hay nada mínimamente verosímil) y de una inspectora que interpreta la joven y guapa Marta Nieto, tan joven y guapa que su papel de policía experta es menos creíble que Risto, Hugo y Belén Estaban cuando llora. El otro día me crucé con Marta Nieto en Málaga y me sonaba, pero no caí en que era la de Karabudjan. Me lo tuvo que decir la que siempre me avisa de todo, porque si no yo habría pensado que me sonaba de la agencia de modelos a la que pertenecí en los años 90. Para colmo, Karabudjan tiene muchas escenas rodadas en exteriores, y cuando esto sucede la serie directamente no se oye. Es como si el sonido lo manejara un chico sordo. Qué porra.
Os juro que he seguido viendo Karabudjan por un extraño masoquismo que hace que me lo pase pipa. Se me mezcla una vergüencilla ajena, un querer mirar y no mirar a la tele, una sonrisa incrédula y una placentera sensación de juerguecilla post-cena. Es algo parecido a lo que hacía un amigo mío, que escuchaba a Jiménez Losantos en la COPE como programa de humor.
Gran reserva no es mi tipo, pero está mejor hecha. Es una saga de dos familias y dos bodegas, los Reverte y los Cortázar, una especie de Falcon Crest a la española, con esas luchas entre los Channing, los Agretti y los Gioberti. La serie tiene mucho más claro a quién va dirigida, utiliza mejor la música, no da tanta risa y tiene mejores actores. Cuenta con Emilio Gutiérrez Caba, que aún no ha participado en una película, obra de teatro o serie en la que no esté bien. Algo parecido pasa con Tristán Ulloa, que encima me cae chupilerendi. Ángela Molina está incluso sobrada, por encima de los demás. Y también salen la mujer de Bustamante (la actriz antes conocida como Paula Echevarría), Luisa Martín “la Juani”, no la de Bigas Luna, sino la de Emilio Aragón. El primer capítulo fue magistral, presentando a los personajes de las dos familias y sus relaciones de la manera más sutil que se les ocurrió: follando entre ellos. No he seguido viendo Gran reserva porque la serie va para largo y yo tengo menos tiempo que el cirujano plástico de Nicole Kidman. Pero es un producto bien hecho, y eso hay que admirarlo.
Paula Echevarría y Tristán Ulloa, rivales y ex-amantes, creo. Pues como se entere Busta, va a retar a Tristán en un ring de boxeo, como en el vídeo ése de "Por el amor de una mujer".
El mayor problema ahora mismo para Gran reserva es que la han denunciado porque cuando acaba cada capítulo, en los títulos de crédito que nadie lee nunca, comienzan a aparecer los logos de las marcas que han colaborado con la serie (o sea, los agradecimientos de toda la vida). Pero amigo… en TVE ya no se puede hacer publicidad, y claro, la aparición de estas marcas lo es. El tema está en los tribunales. Porque si esto se prohíbe, TVE lo va a tener chungo para poder producir o comprar series, ya que tal y como están las cosas no se puede hacer televisión sin el apoyo económico de las marcas… y éstas a cambio piden aparecer, con su logo y todo, claro. A mí, por ejemplo, para hacer este blog me patrocinan Mirinda y Filomatic. Yo les hago publicidad y ellos me pagan. Aunque curiosamente, aún no he visto un cheque…


jueves, 29 de abril de 2010

Las divorciadas de Hollywood y los Oscar

Hoy sale en la prensa que Sandra Bullock ha adoptado a un pequeño bebé de color (negro). En realidad lo había adoptado con su marido, pero resulta que cuando Sandra Bullock ganó el Oscar, se divorció.
Yo todo esto ya lo sabía. Me enteré en casa. Porque el otro día llegué tras una intensísima jornada de trabajo tocándome los güevos y me encontré a mi chica rehogando acelgas, como siempre. Y entonces me salió de dentro todo el rencor acumulado desde mi niñez y le espeté con soltura:
- Cariño, quiero el divorcio.
Teresa me miró con esa cara que pone cuando piensa “pero mira que estás gilipollas” y me dijo sin dejar de rehogar las acelgas:
- No puedes querer el divorcio por tres motivos: uno, me idolatras; dos: no estamos casados; y tres: ni tú ni yo tenemos un Oscar.
Los motivos “uno” y “be” me parecieron razonables. El “tres” no lo entendí. Así que me fui al ordenador, salí de Bing, que últimamente me aparece como buscador por defecto, y entré en Google, con el que tengo una relación mucho más estable. Tecleé “divorcio + Oscar + tetas”. No me salió nada. Eliminé la palabra “tetas”, que cuando entro en Google la escribo como  por acto reflejo, y ya sí que me salieron varios resultados muy curiosos. Porque por lo visto, en Hollywood es tradición que cuando las actrices reciben un Oscar les den las gracias a sus maridos y después se divorcien de ellos. También les dan las gracias a sus madres y a sus agentes, pero de momento no existe ninguna estadística que indique que también se separen de ellas y de ellos.
Sandra Bullock en "The blind side". Ella no lo sabe, pero es la que desencadenó todo esta retahíla de divorcios hacia atrás en el tiempo.
Todo esto se descubrió tras la última ceremonia de los Oscar, en la que Sandra Bullock ganó el premio a la mejor actriz por The blind side. En su discurso de agradecimiento, dedicó parte del premio y un mohín de cariño a Jesse James, su marido, que tiene nombre de señor asesinado por el cobarde Robert Ford. Pero el señor asesinado por el cobarde Robert Ford, por aquel entonces, se estaba beneficiando a Michelle Bombshell McGee, una actriz porno. Días después, Sandra Bullock abandono al cobarde Jesse James, que entró en un centro de desintoxicación para sexoadictos, que yo creo que si tuviéramos con quién serlo, sexoadictos lo seríamos un poco todos. Total: que la cosa acabó en separación de pareja sólida tras recepción de dorada estatuilla en pelotas.
Entonces los investigadores empezaron a echar cuentas y a volver la vista atrás, y descubrieron que en los últimos 14 años, excepto Hellen Mirren y Marion Cotilliard (2007 y 2008), todas las ganadoras del Oscar a la mejor actriz principal se han separado o divorciado de sus parejas. Veréis:
  • En la edición pasada ya sucedió: ganó Kate Winslet por El lector. Pues en menos de un año se divorció de Sam Mendes, que acababa de dirigirla en Revolutionary Road. Dicen las malas lenguas que Kate tenía una historia con Leonardo DiCaprio. Y digo yo que como la historia viniera de los tiempos de Titanic, el pobre Sam debía de tener ya unos cuernos como los de la cabra de El dia de la bestia.
  • En 2006 ganó Reese Witherspoon por En la cuerda floja (qué nombre más apropiado para definir el estado de su matrimonio). Reese llevaba 7 años casada con Ryan Phillips, pero su amor no resistió esto del Oscar. Yo tendría dos motivos para divorciarme de Reese: que tiene una boca que le cabe un zapato y que yo no sé decir su apellido. Y como ella es más famosa que yo, seguro que a mí me conocerían como el señor de Güisterpún, o el marido de la Chismespún, y yo me haría un lío y diría que soy José María Clemente de Chimpún, y prefiero divorciarme a hacer el ridículo de por vida, qué queréis que os diga.
  • En 2005 ganó Hilary Swank por Million dollar baby. Hilary ya puso su matrimonio en peligro en 2000, cuando también lo ganó por Boys Don’t Cry. Su marido, Chad Lowe, se separó de ella a la segunda, porque le estaba llenando la casa de estatuillas absurdas y luego todas decís que las ponéis en el baño o en la casa de vuestra madre, pero es mentira y las colocáis en la mesita del salón y no se puede ver la tele. Y esto puede ser motivo de divorcio. En otro orden de cosas, a Hilary le cabe en la boca el otro zapato de Reese Chimchimpún.
Hilary Swank en "Million dollar baby". Reconocedlo: vosotros también os divorciaríais de esta bestia. 
  • En 2004 ganó Charlize Theron por hacer de fea en MonsterCharlize llevaba 9 años casada con Stuart Townsend, pero su matrimonio tampoco pudo con la maldición del Oscar. En este caso es comprensible: tú estáte 9 años despertando junto a Charlize y de repente despiértate al lado de una tía fea porque se está preparando el papel de Monster según el método Stalisnavski. Eso, si no eres el Duque de Alba, no hay quien lo resista.
  • En 2003 ganó Nicole Kidman por emular a Cyrano de Bergerac en Las horas. Eran esos años en los que el Oscar a la mejor actriz lo ganaba el mejor maquillador. La verdad es que cuando recogió el Oscar, Nicole ya se había divorciado de Tom Cruise, pero vamos a contarlo para que parezca que esto del Oscar y el divorcio ha pasado muchas veces. Nicole superó lo del divorcio, pero el papel de Virginia Woolf y su enorme narizota la dejó marcada y desde entonces la pobre mujer no para de operarse.
  • En 2002 Halle Berry ganó el Oscar por hacer de negra guapa en Monster’s Ball. 8 meses después se divorciaba de Eric Benet. No he indagado en el tema, pero espero que fuera ella quien lo dejó a él. Porque si fue él quien la dejó a ella, desde aquí digo sin temor alguno que Benet es un tontito. Investigaremos.
Halle Berry en "Monster's ball". Y reconocedlo: así a boe pronto de ésta no os divorciaríais...
  • En 2001 ganó el canalillo de Julia Roberts por Erin Brockovich. Otra a la que le cabría en la boca el zapato de Ris Güonderpún, pero basta ya, ¿en qué momento me he metido en este puto bucle de la boca grande y el zapato? Julia se separó de Benjamin Brat, que era ese macizo tan moreno o ese moreno tan macizo que estaba siempre con ella. Antes estuvo con un cantante que se llamaba Lyle Lovet y que era más feo que todos nosotros. Y después se casó con un señor que se llama Daniel Moder y con el que de vez en cuando tiene un niño. Pero seguro que en cuanto Julia gane otro Oscar los abandona a todos.
  • En 1999 Gwyneth Paltrow, otro nombre que nunca sé decir bien, ganó el Oscar por Shakespeare in love. Al que abandonó Güínez fue a Ben Affleck, otro actor. Porque los actores también se abandonan entre ellos…
  • En 1998 Helen Hunt abandonó a Hank Azaria por el simple motivo de que, como había ganado el Oscar por Mejor… imposible, pues tenía que dejar a alguien y Hank era el que tenía más a mano. Aparte de un gran actor, Hank Azaria es el tipo que le pone la voz a Moe, el tabernero de Los Simpson, y a Apu, el dueño del Badulake.
  • Y ya es cogerlo un poco con pinzas, pero en 1995 Susan Sarandon ganó el Oscar por Pena de muerte, que dirigió su marido Tim Robbins. Vale que luego ha tardado 15 años en divorciarse… pero divorciarse se divorciaron, ¿no?

Ah, por si os quedabais con las dudas, para cuando cerré Google la acelgas ya estaban más que rehogadas y nos las comimos. Final feliz.

lunes, 26 de abril de 2010

Festival de Málaga (y 3). De bellezas y Biznagas

Biznaga: Arbusto de la familia de las umbelíferas, de tallo liso y pequeñas flores blancas. Además, es el premio que se entrega en el Festival de Málaga, igual que en Cannes se entrega una Palma, en Venecia un León, en Berlín un Oso y en Amsterdam una China.
Belleza: dícese de cierta cualidad de la que el bloguista no quiere hacer derroche, pero que en estos últimos días del Festival ha pasado por delante de sus ojos de una manera deliciosamente exagerada.
Jueves 22. Somos lo mejor del Festival.
10:00. Me dirijo a ver una de las películas más esperadas del Festival: Habitación en Roma de Julio Médem. Yo no sé si Médem lleva tilde, pero yo se la pongo porque me la pide el cuerpo. Julio Médem recibe mañana uno de los premios honoríficos del Festival, y Habitación en Roma lo clausura. La película cuenta una historia de amor en una sola noche y en la habitación de un hotel (en Roma), en la que se desata la más intensa pasión. Y esa historia de amor es entre dos mujeres, dos actrices que tiene que afrontar la mitad del metraje completamente desnudas (físicamente, porque emocionalmente lo están toda la película) e interpretar algunas escenas subidas de tono, muy subidas de tono. Una de ellas es la rusa Natasha Yarovenko, la mujer más increíble del mundo después de Elena Anaya. Y por prescripción divina, la otra es Elena Anaya. Pero tanta belleza no me hace olvidar que la película (bien rodada, sí, muy sensible, sí, bien construida, sí) no me convence y me hace pasar algunos momentos de vergüenza ajena (si la veis acordaos de mí y de dos objetos: una botella y una flecha). Me parece una bonita paja mental de Médem… o no tan mental.
13:30. Nos dirigimos al Hotel AC, donde María Barranco nos concede 30 minutos largos de entrevista (digo largos porque luego fueron más de 30, no porque se me hicieran largos, que se nos hicieron cortísimos). Esto de que tantas actrices nos den entrevistas tan largas se debe a que estamos haciendo una serie documental preciosa que ya os contaré. Ya sabéis que en las películas María Barranco es dramática cuando lo tiene que ser y graciosísima cuando quiere. Pues bien, en persona es graciosa siempre. Durante la entrevista nos da un recital de simpatía y verborrea, con una imitación impagable de cómo fue dirigida por Pedro Almodóvar, un par de anécdotas preciosas sobre Fernán Gómez y mucha humildad al hablar de sus aciertos y papelones.
15:00. Al abandonar el hotel, volvemos a encontrarnos a María, que nos ve y se pone a gritar en el vestíbulo: “¡sois lo mejor del Festival, ni películas ni ná!”. Qué grande.
18:00. Como tenemos algo de tiempo libre y yo poseo una inquietud cultural que se me sale por los poros a borbotones, visitamos una exposición de fotografía o pintura o las dos cosas de unos tales Gilbert & George. Al principio me entusiasmo, hago fotos y pienso lo bien que quedaría uno de esos cuadros en mi casa, o al revés, porque son más grandes los cuadros que mi casa. Pero al rato me empalago un güevo.
La exposición de Gilbert & George, bonita pero cansina, como otrora lo fuera Catherine Fulop.
Viernes  23. Dios existe y me ama.
9:00. Empieza un día estresante y maravilloso. Veo Circuit en el Teatro Cervantes, la película más alternativa del Festival. Otra paja mental con la que no conecto, ambientada en el mundo de la moda y el arte. Muy guapas las chicas, vale, pero muy espesillo el resto. Como dijo mi compañero Miguel, “qué moderrrrrrno es todo”.
10:30. Me llaman mis compañeros para que me vaya corriendo al Hotel AC. Lo hago, porque a continuación proyectaban Una hora más en Canarias, de David Serrano, y yo ya la vi en Madrid. No me convenció en absoluto, no me hizo demasiada gracia esa guerra de sexos con toques de musical y surrealismo. Disfruto, eso sí, de Angie Cepeda y Juana Acosta, de la que me he hecho un fan loco. Y un actor que normalmente me entusiasma, Eduardo Blanco, aquí me pone un poco nervioso (en la de Laura Mañá del otro día, por ejemplo, me encantó).
11:00. Llego al hotel ilusionado, para hacer las entrevistas de Habitación en Roma y de Una hora más en Canarias. Me comunican que Médem ha cancelado todas sus citas con la prensa. Vaya. Les pregunto a David y Piti (que son los que han organizado todo esto, ¡gracias!) si yo puedo hacer lo mismo, pero me dicen que no. No lo hubiera hecho ni loco, y ahora vais a ver por qué.
Elena Anaya y Natasha Yarovenko en "Habitación en Roma". Desgraciadamente, ésta es la única foto de las que he colgado estos días que no está hecha con mi cámara.
Entrevisto a Elena Anaya. Radiante, guapísima, tiene la Catedral de Málaga detrás pero nadie se está fijando en ella porque la eclipsa. Ya no sé cuántas veces me ha tocado hablar con Elena, y todavía tenemos una cita mañana de 50 minutos.
Entrevisto a Natasha Yarovenko, la coprotagonista de Habitación en Roma. Madre del amor hermoso. Como estamos en la terraza del hotel y el sol me da en los ojos, me entra una llorera tremenda. Nunca sabré si fue por el sol o por los ojos de Natasha.
12:00. Entrevisto a David Serrano, el director de Una hora más en Canarias. Lo de la llorera era por la rusa, porque con David no me pasa. Es serio David, pero acabamos riéndonos de sus anteriores taquillazos y de asuntos varios.
Entrevisto a Miren Ibarguren, que es muy guapa y bastante salada, pero está nerviosa, muy nerviosa. Tanto, que después de mi entrevista (la primera que concedió) canceló las demás. Bueno, creo que no fue inmediatamente después, lo cual me tranquiliza porque habría quedado como “oye, si todas las preguntas van a ser como las de éste, lo dejo”. Vaya mañana de cancelaciones llevamos.
Entrevisto a Quim Gutiérrez. Qué majete Quim, otro con el que echamos unas cuantas risas.
Entrevisto a Juana Acosta, lo que convierte a Ernesto Alterio en el tipo al que más admiro del mundo después de Rody. Juana está emocionada porque acaban de confirmarle que va a rodar una serie para CANAL+ (Crematorio), y dice que le hace ilusión que seamos “compañeros” (es que ya nos conocimos en la fiesta de los Oscar y en un ascensor de Málaga). Miguel Balanzategui y Dios (que a veces creo que son la misma persona) me han concertado otra entrevista de larga duración mañana con Juana. Tralalalalalá (cántico de alegría).
14:00. Vuelvo corriendo al Tetro Cervantes para hacer la entrevistas del Circuit, la película que vi a las 9 y que ya casi había olvidado. Por si me había parecido poco el desfile de bellezas, hablo con Sophie Auster (la hija de Paul), Misia Mur, Michelle Jenner y Leticia Dolera, con quien ya me lo he pasado muy bien en otras ocasiones. Y con quienes quedamos esta tarde. Vale… seamos justos: y también hablo con el director Xavier Ribera Perpiñá y los actores Lázaro Mur y Vincent Martínez, el hermano de Olivier Martínez.
15:30. Comemos en el Mesón Santiago. Si alguna vez conocéis a Miguel Balanzategui, pedidle que os cuente por qué fue al Baile de la Rosa con Carolina de Mónaco y lo que allí le sucedió. Como diría la Barranco, “lo mejor del Festival”.
19:00, Acompañamos a Michelle Jenner y a Leticia Dolera a la alfombra roja de Málaga, en la que el público pierde los papeles como en pocos festivales. Un poco antes espero con Michelle a Leticia, que se retrasa porque estaba presentando una cosita en otro sitio. Michelle es la cosa más simpática que he visto nunca, siempre está sonriendo, es la sonrisa del Festival, y teniendo su cara eso una maravilla, porque si la sonrisa del Festival fuera, por ejemplo, Pedro Guerra, pues se agradecería pero no sería lo mismo.
Leticia Dolera, Leticia Dolera, Michelle Jenner y Michelle Jenner en la alfombra roja.
23:00. Por la noche, Gonsalo y yo vamos a la fiesta de Una hora más en Canarias, pero parece la de Que se mueran los feos, porque al final debieron de morirse y se quedaron en la fiesta Juana Acosta (que quedamos para mañana), Quim Gutiérrez, Natasha Yarovenko, los actores de Circuit, Miren Ibarguren (que ya estaba mejor), Julio Médem (que también), Daniel Sánchez Arévalo (que me cuenta que ha venido para ver la película de David Serrano), Ernesto Alterio, Deborah Palomo (jefa de prensa de Almodóvar, que nos cuenta empiezan a rodar en breve pero no suelta prenda de con quién, que grande es Deborah), Fernando Tejero, Armando del Río… Como todos estamos contentillos, nos enteramos sin demasiados problemas del palmarés de mañana. En el que echo de menos la película de Laura Mañá.
Sábado 24. Despedida de lujo y cierre.
10:00. Últimas horas en Málaga. Último desayuno. Últimos ejercicios en el gimnasio del hotel con Willy, mi monitor negro. Bueno, esto último es mentira: en 8 días el único ejercicio que he hecho ha sido darle cuerda a mi reloj, y eso que es digital.
12:30. Entrevista con Juana Acosta. La pobre se fue de la fiesta de anoche a las 5. Yo, un par de horas antes. Y se nota un montón esta diferencia de dos horas, porque una de las dos personas está espesa y la otra fresca, bella, radiante y despierta: ella. Con un escueto vestido rojo que me quita el hipo, y eso que no tenía, Juana me concede una entrevista estupenda, en la que incluso cuenta algunas cosas que directamente nos dice que no podemos sacar en el documental, pero ella las cuenta. No sabéis cuánto me cuesta lo del puto secreto profesional, si queréis un día quedamos en privado y os las cuento todas, pero decís que ha sido Karmele.
Mis queridos compañeros de Fotogramas entrevistando a Juana Acosta. Si vale, todo lo que quieras. Pero ¿a quién está mirando y saludando Juana con la manita? ¿Eh? ¿Eh?
13:30. Entrevista a Elena Anaya. Menos mal que esto se acaba, porque al ritmo que vamos, la próxima podría ser la diosa Afrodita. Con Elena nos reímos un montón, pero qué graciosa es, demontre. Recuerda cómo mintió como una bellaca para ocultar su edad en su primer cásting, imita de maravilla a su representante (Katrina Bayonas, la number one, un personaje), se le escapan ciertas cosas y se parte de risa… Y nos habla de Almodóvar, Médem, León de Aranoa, Hugh Jackman… Fuera de la entrevista (¡50 minutos!) nos hace algunas confesiones sorprendentes, pero tampoco las puedo contar. ¿Y por qué os lo digo entonces?, os preguntaréis. No lo sé. Supongo que para dar envidia y para hacerme un poco el confidente. No puedo evitarlo, es mi carácter.
14:30. Yo creo que como Miguel es tan buen productor, Gonsalo es un realizador tan seguro (y entre los dos se conocen a todo el star-system), y Antonio y Mario son un tándem de imagen y sonido tan majete, educado, profesional y discreto, la gente se relaja y nos cuenta cosas preciosas. Bueno, y luego está mi arrebatadora sonrisa, blanca y luminosa como una taza, de hecho hay veces que Antonio, en vez de encender un foco, me pide que sonría.
15:00. Contrastamos el Palmarés que se ha anunciado a las 11. En efecto, coincide con el que nos contaron anoche. Ganó Rabia. Mejor directora, Juana Macías por Planes para mañana. Actor y actriz: Unax Ugalde y Marisa Paredes (Bon appétit y El dios de madera). Guión: Bon Appétit (Paco Cabezas, Juan Carlos Rubio y David Pinillos). Este premio me alegra un montón porque Paco es amiguete y sé que le viene de perlas esta Biznaga, y porque debería tener ya varios premios como guionista y alguna nominación al Goya como director. Premio del Público: Héroes. Y luego están los de fotografía, sonido, etc, (podéis consultar la lista aquí). La mayor parte de las películas sacaron dos o tres Biznagas… excepto mi favorita, la de Laura Mañá (si es que tengo un ojo…). Pero al menos ganó el Premio de la Crítica, que no lo vota el jurado sino los periodistas especializados que vamos a los pases de prensa. Algo es algo.
18:00. El Festival, que es un cielo, me hace un regalo una hora antes de irme: tomando el último café en el Hotel AC, aparece Laura Mañá. Me siento con ella para felicitarla por el premio y disentir de la decisión del jurado (de no otorgarle ningún premio, no critico en particular ninguno de los entregados). Me confiesa que ella también esperaba alguno, y me encantó esa sinceridad, porque normalmente todo el mundo dice “ay, pues yo no me lo esperaba”. Pues ella sí. Y ese premio podría haber sido el de guión, actriz (Mariana Cordero, María Barranco, Pilar Bardem o una mención al reparto completo), dirección, y por supuesto película. Pero como te dijo tu hijo, Laura, también el Barça perdió con el Inter y no pasa nada. Además, a Laura le dio una enorme alegría el de la Premio de la Crítica, que le parece un premio a la mejor película otorgado por un jurado paralelo. Y me dio las gracias, porque en esa “crítica” votamos todos los periodistas, y el miércoles le conté que le di una puntuación muy alta. Cuando se estrene “La vida empiece hoy”, entenderéis que las gracias hay que dárselas a ella. Que me gusta a mí, Laura.
20:00. Sale el AVE. Qué raro, en este bar no hay pescaíto.

23:00. Llego a casa, donde me esperan Elena, Juana, Natasha, Laura, Miren, Michelle y Leticia, pero todas en una.