Se acaba de estrenar “Los descendientes”, la
película de Alexander Payne
que ganó hace unas semanas el Globo de Oro a la mejor película
dramática. Qué os puedo decir de ella. Pues muchas cosas. Para empezar: que es
estupenda, como suelen ser
(casi) todas las películas de Alexander Payne. Para continuar: que la veais en V.O.S.,
si sois de los que podéis ver así las películas (es que hay gente que me dice
“yo no puedo ver películas en V.O.S.”, y yo pienso: “que sí, hombre, que todos
podemos ver películas en V.O.S.”). Y para terminar: que George Clooney merece ganar el Oscar que
va a ganar, pero la película no merece ganar el Oscar que no va a ganar.
Lo que acabo de hacer se
llama “Sumario”. Y ahora voy a desarrollar estas tres cosas.
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Hijas y aspirante a yerno de George Clooney paseando por la playa. |
I. “Los descendientes” es
una película en la que el que lleva todo el peso es George Clooney. Es como Pablo Motos: que sale en todos
los planos, pero en el caso de George Clooney, esto es bueno. Como habréis
oído ya, George hace el mejor papel, de su carrera, en efecto. Mejor que en “Up
in the air”, mejor que en “Syrianna”, mejor que en “Urgencias”. Y mejor también
que en “Crueldad intolerable”, en la que estaba fantástico y sobre todo demostraba
que era un grandísimo actor de comedia. George abandona el aura de glamour con
patas y se convierte en un tipo normal. Y Alexander Payne ha hecho una película muy
sencilla, un drama familiar con muchas sorpresas y capas, y la ha ambientado en
Hawaii, contrastando la felicidad, el dinero y el confort que tiene esa familia
con todo lo que se les va a ir viniendo encima (ojo: que esto no es una
tragedia ni un dramón de llorar: se llora, vale, pero con moderación, pero
también se ríe). Es Payne un buen director: elogiable su “Election”, sobrevalorada
pero decente su “A
propósito de Schmidt” y grandísima su “Entre copas”. Y aquí
vuelve a hacer bien lo más difícil: contar una buena historia con los mimbres
más sencillos y lógicos: buenos actores y un buen guión.
II. Pero hay que verla en V.O.S. En
serio. Yo soy de los que veo el cine en V.O.S., y si la película está doblada
apago la tele, insulto a mi chica y sacrifico a una cerda. Pero por
circunstancias que no os voy a contar aquí (FOX me invitó a una premiere), el
destino quiso que yo viera “Los
descendientes” y no “The descendants”. La película pierde
mucho, como siempre, pero en este caso el doblaje, además, no ha sido muy
afortunado. El de George
Clooney es sólo correcto. Y las niñas me ponen nervioso. Las de
la película, digo. Bueno, todas. Pero gracias al trabajo que desempeño, que
como todo el mundo sabe es el de stripper en guarderías, he podido ver parte de
la película en V.O.S. La cosa cambia hasta límites insospechados. Y George Clooney está como nunca (igual
que Fundador).
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George Clooney y su hija mirándonos como si estuviéramos orinando en la tapicería del asiento de atrás. |
III. Normalmente, la película que gana el
Globo de Oro al drama se coloca como gran favorita para los Oscar.
A veces el Globo de mejor drama es, yo qué sé, “Gandhi” o “La red social” y el de mejor
comedia es “Burlesque” o
“Resacón en Las Vegas”. Muchísimos años, la mejor comedia no es
ni siquiera nominada al Oscar (bueno, ahora como nominan a 10 pues sí, pero
porque ya entra cualquiera. Antes, cuando eran 5, no era así). Así que ganar en
drama se supone que te da cierta ventaja en las apuestas por los Oscar, pero
este año en las “comedias o musicales” (qué mezcla, ¿no? parece el Ministerio
de Cultura, Educación y Deportes) estaban “The artist” y “Midnight in Paris”, en mi
humilde e inapelable opinión son las dos mejores películas del año. La de Woody
Allen sé que no va a ganar el Oscar, pero es una delicia. Pero “The
artist” sí que debería hacerlo. Y yo creo que lo hará, aunque su rival es la
película que nos ocupa hoy: “Los descendientes”. Las demás que pueden hacer
algo de sombra son “Caballo
de batalla”, “Los idus de marzo”, “Moneyball”, “La invención de Hugo” o
“Criadas y señoras”…
Pero qué sé yo. La vida
es una tómbola.