viernes, 6 de noviembre de 2009

La maldición del Goya revelación (hoy sí)

Os quise hablar en el anterior post de un fenómeno científicamente probado, conocido en los ambientes artísticos que frecuento con soltura como “la maldición del Goya revelación”. Pensaba yo hilar este tema con el de Manuela Velasco, pero empecé a hablar de ella y al final se me quedó el post un poco largo. Así que vamos a desarrollarlo hoy.
El punto de partida es que Manuela Velasco ganó el Goya a la mejor actriz revelación en 2007 por [Rec]. Desde entonces, Manuela no trabaja más en el cine hasta que la vuelven a llamar para [Rec]2. Con Manuela no va a pasar esto, porque es una gran actriz y la van a llamar para muchas cosas, pero creo que esta anécdota explica muy claramente lo que significa la maldición del Goyita éste.
Hace unos días, un productor como la copa de un pino que se llama Miguel Balanzategui, con el que estoy teniendo el placer de arrancar un proyecto de TV, se puso a hablar conmigo de este fenómeno. Juntos, empezamos a recordar de memoria algunos nombres, pero este asunto había que documentarlo mucho mejor (por cierto, gracias Bea).
Recapitulemos: el Goya revelación se instaura en 1994. No está pensado para otorgárselo necesariamente a un actor o actriz joven, ni a uno que haga su primer papel. Se le otorga a quien haga por primera vez un protagonista o casi protagonista, tenga la edad y la carrera que tenga. Por eso el Goya revelación lo tienen desde Juanjo Ballesta (El Bola) hasta José Ángel Egido (Los lunes al sol). De todos modos, estos requisitos no son nada objetivos, así que en ocasiones yo no entiendo del todo las nominaciones. Porque algunas veces es como si le dieran a Guti un premio como futbolista revelación, aunque en este caso sí que podrían dárselo por rebelarse, pero con “b”.
Un Goya. A ver, dime tú a mí que no es el de mejor actor revelación.
Veréis que de ejemplos hay.
  • La maldición empezó el primer año, 1994, con Ruth Gabriel  y Días contados. Ruth ha vuelto a trabajar esporádicamente, incluso la pobre consiguió hace poco entrar en una serie importante como El comisario, pero desgraciadamente la quitaron muy poco después. Es una pena, porque se supone que un Goya relanza tu carrera. Pero no siempre es así. Hay quien decía que tuvo los “días contados” como actriz.
  • Rosana Pastor, que lo ganó en 1995 por Tierra y libertad, sí que empezó a ser conocida. Pero con el tiempo ha ido trabajando cada vez menos, o en producciones menos importantes. La última vez que la vi en el cine, en La conjura de El Escorial, pensé: “coño, si se me había olvidado que existía Rosana Pastor, con lo buena que es”. “Clalo”, me dijo un chino rarísimo en el que no había reparado y que estaba sentado a mi lado devorando un plato “hormigas subiendo a un árbol”, “es pol la maldición del Goya levelación”.
  • El caso de Fele Martinez  por Tesis no es igual. Fele trabaja habitualmente. Pero ese año y los siguientes, parecía que Fele se iba a comer el mundo, y ser uno de los rostros habituales del cine. Eso no sucedió, y no vemos  Fele en grandes películas. Es por lo del Goya, seguro.
  • En 1997 el niño Andoni Erburu  lo ganó por Secretos del corazón. Una de dos: o Andoni no quiso luego dedicarse al cine (cosa muy respetable), o su representante debería recurrir a Paco Lobatón para encontrarle papeles (solución: la cierta es la primera premisa).
  • Uno de los casos más claros es el de Marieta Orozco  por Barrio (1998). Marieta ahora vive tan feliz en Ibiza, pero sigue esperando que su carrera se relance igual que un día se reveló.
  • Supongo que casos como los de Saturnino García (Justino, un asesino de la tercera edad) o Carlos Álvarez-Novoa (Solas), son diferentes. Han ganado este Goya en una edad ya madura, así que tampoco creo que esperen ponerse a trabajar a saco en series de adolescentes. Saturnino trabajó en muchos papeles cortos, y en muchas series, como ésa del Fary, y no lo hacía muy bien, pero es que en esa serie no se salvaba ni el torito guapo.
  • Laia Marull tiene un Goya revelación (Fugitivas) y un Goya a la mejor atriz (Te doy mis ojos). ¿No la vemos muy poco en el cine para tener esos dos premiazos?
  • Jesús Carroza  lo ganó en 2005 por 7 vírgenes. Jesús Carroza aparece en After, pero a un actor con un Goya revelación todos le deberíamos poner cara. ¿Se la ponéis?
  • Pasa lo mismo con Jose Luis Torrijo, que lo ganó por La soledad. Tampoco le ha lucido lo que debiera. Torrijo es un pedazo de actor, que destacaba exageradamente en (otra vez) El comisario, en la misma temporada suicida de Ruth Gabriel. Cuando recogió el Goya, José Luis dijo: “pues hala, ya me he revelado, ahora a darme trabajo”. Y habría que hacerle mucho más caso, pero claro, era el Goya revelación… estaba maldito.
José Luis Torrijo con su Goya revelación.
Luego, por supuesto, hay actores a los que este Goya les ha sentado de madre que comercia con su cuerpo. Por citar varios ejemplos: Juan José Ballesta, Paz Vega, Ana Fernández, María Valverde, Fernando Tejero, Belén Rueda, Leonardo Sbaraglia, Santiago Segura

A mí me gustaría que el Goya revelación supusiera un impulso para la carrera de los actores, que sirviera para algo más que para que se cojan una cogorza esa misma noche, o si son niños, que sus padres les dejen esa noche comer cacahués. Aunque claro, también me gustaría ser Spiderman y salvar a la gente buena. Pero amigos, esto es lo que hay.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo

El lunes se murió el cura de un pueblecito en el que se aparecía San Dimas. Pero ese cura no creía que San Dimas fuera San Dimas, porque se parecía demasiado a Pepe Isbert, y ese cura conocía muy bien a Pepe Isbert, con el que a estas alturas estará en el cielo, si Dios quiere (que a poco que le guste el cine, querrá).
Porque Pepe Isbert era el abuelo de una familia muy numerosa, cuyo padrino se murió el lunes. Y los 15 niños de esa familia adoraban a su padrino, y lo ataban a un poste, y le llamaban “Padrino Búfalo”… Y ese padrino se enamoró de la profesora de Carlitos, que era Jaime Blanch, y bailaba con ella y le decía “pe-ro qué ri-ca está usted, cha-cha-cha”. Ese padrino también se murió el lunes.
Igual que Rodolfo, un pobre hombre que se quería casar con Mary Carrillo, pero que tuvo que hacerlo con una señora mucho más vieja para heredar un pisito, porque la vida estaba muy cara. El pobre Rodolfo se murió el mismo día que don Gabino, el coordinador de la campaña “Siente a un pobre en su mesa”, un pobre hombre que necesitaba el motocarro de otro pobre hombre llamado Plácido. Qué día más desgraciado, el lunes.
Porque también murió Fernando Galindo, un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo, un hombre que fue incapaz de organizar a Alfredo Landa, Cassen, Manuel Alexandre, Gracita Morales y Agustín González para perpetrar un atraco a las tres, ni un minuto antes. Claro, es que a ver quién era el guapo que organizaba a esa panda, si el uno quiere quedarse el cochecito de juguete, el otro quiere un cortijo con toros, la otra quiere ir vestida de vampiresa… Y entre medias, como siempre, esa inconfundible cadencia vocal entrecortada cada vez que aparece una mujer guapa: “un ad-mi-ra-dor, un a-mi-go, un es-cla-vo, un sier-vo…”
Atraco a las tres
Y también ha muerto un vividor, un sinvergüenza de ésos que solamente por tener ese bigote y esa cara (todavía con pelo) se convertía en un pobre hombre al que era inevitable tener una mezcla de cariño y compasión, compasión entendida como ganas de invitar a un caldito y a un abrazo. Le llamaban “El Cuchillas”, y era amigo de una monja con la voz muy aguda que conducía un Citröen.

No tan aguda era la voz de doña Adela, una querida señorita muy hombruna, tan hombruna que se enamoró de su chica para todo, que se llamaba Isabelita, y al final descubrió que era un hombre. En efecto, esa señorita, o señor, falleció el pasado lunes.
Leo también que han encontrado muerto a un hombre anónimo, encerrado en una cabina de teléfonos desde los primeros años 70, en una especie de cueva. Hoy en día, ese hombre hubiera llamado desde un móvil, no hubiera heredado un piso porque tendría una hipoteca a 40 años, no habría atracado un banco porque el banco le habría atracado a él (esgrimiendo una hipoteca, ya sabéis), tampoco hubiera pujado por un motocarro, ni  por un Citröen, sino por un mono-volumen… Porque ese hombre era de otra época, pero se ha ganado un lugar en la memoria eterna de todos los españoles.
La cabina
Ya lo sé, el lunes murió mucha más gente. Cada español estará de luto por personas muy diferentes, por cochecitos, patrimonios, escopetas… Porque el lunes también se murió una parte del corazón de España, una época, un estilo, una manera de hablar, de piropear, de hacer reír.

Por allá arriba había mucha gente esperándole, como Rafael Azcona, que seguro que pensaba que el cielo (o donde sea que vayan los genios) era una cosa muy aburrida y que casi no llegaban actores para escribirles historias maravillosas.

Querido José Luis López Vázquez, aquí abajo queda eternamente agradecido un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Manuela Velasco (y la maldición del Goya revelación)

Voy a mezclar hoy dos temas, uno agradable y otro desagradable, y los voy a hilar con una sutileza nunca vista desde que Manuel Torreiglesias se fue de TVE. El tema agradable es Manuela Velasco. “Hala”, diréis, “Manuela no es un tema, es una actriz”. “Vale, tenéis razón”, diré yo con cara de “mira que sois quisquillosos” (por cietto, ¿”quisquillosos” viene de “quisquillas”? ¿las quisquillas son quisquillosas?). El tema desagradable es la espeluznante maldición del Goya revelación.
El pasado jueves me llama Tony Aguilar, uno de los cerca de 200 jefes que tengo, por suerte la mayor parte de ellos también amigos. Y me dice: “Open” (Tony me llama “Open”, es una vieja y absurda historia que ya conté por aquí) “Esta noche la invitada de Internight – 40 principales es Manuela Velasco. ¿Te vienes a entrevistarla?” No había acabado Tony de decir “trevistarla” y yo ya estaba en su estudio, repeinado y con una boina calada que me queda monísima, porque creo ya haber dicho alguna vez que a mí Manuela me gusta más que a un tonto una tiza.
Manuela Velasco es guapa, encantadora, simpática y bastante sincera, aunque también un poco falsa, porque a veces me sonreía. Tony y yo hablamos con ella de [Rec] y [Rec]2. Podríais pensar que esto es una perogrullada, que Manuela de cine no tiene mucho más de qué hablar, y tendríais razón: no ha hecho más protagonistas. Pero ojo, Manuela ha aparecido en muchas más películas, y algunas importantes, como Gente pez, Sangre de mayo, El club de los suicidas… También era la niña de La ley del deseo, ésa que se cuela con Carmen Maura en mi colegio (el Ramiro de Maeztu) para reencontrarse con el cura de su infancia. Y ha salido en mil series, no sólo en La chica de ayer, sino en capítulos de El comisario, Cuéntame, Hospital central… Y ahora vuelve a aparecer, con un papel destacado en Doctor Mateo. Pero claro, al final de lo que acabas hablando con ella es de [Rec]. Y te cuenta cómo la liaron Jaume Balagueró y Paco Plaza en el proyecto, y cómo la hacían rodar sin saber lo que iba a suceder o salir de detrás de las puertas. Y sigue manteniendo el secreto del papel que hace en la segunda parte, porque aún hay mucha gente que está yendo a ver [Rec]2. Ya os conté que es la pregunta que más gente me hace antes de ir a verla, porque el final de [Rec]1  no deja a Manuela con muchas esperanzas de supervivencia. Esa parte está bien resuelta, porque la solución a este dilema no es la más sencilla: no, Manuela no hace de zombi.
No suelo poner fotos mías por si la gente las manipula como las de las hijas de Zapatero, pero es que... ¡en ésta estoy con Manuela Velasco!
Nos contó una anécdota buenísima: el pasado fin de semana su chico se quedó encerrado en el ascensor (sí: tiene chico. ¡¡¡Ooooooooh!!!), y Manuela llamó a los bomberos. Imaginaos la escena: los bomberos se bajan del cochecito ése que tienen como de juguete, entran en un portal… y ahí les está esperando Manuela Velasco. Pues eso, que habían visto [Rec] y se creyeron que era una broma, pero supongo que al final sacarían al chico del ascensor. Ahora que lo pienso, ni Tony ni yo le preguntamos por él. Qué ineducados.
Pero como suele suceder, las cosas más jugosas cuando haces una entrevista, se cuentan fuera de la cámara o del micrófono. Quiero decir, con la cámara encendida la gente te cuenta cosas interesantísimas sobre su trabajo, pero con una cautela lógica y profesional. Y luego hay gente como Carmen Maura, Juan Luis Galiardo o Victoria Abril, que ya les da igual todo, y que no distinguen si la cámara está encendida o no. Luego está Alberto San Juan, que según el día en que le pilles no te responde a nada ni con la cámara delante.
Hay cosas que me contó Manuela que no os puedo cotillear. No estaría bien. Me sentiría miserable. Es verdad que tengo este blog y que soy un chivato acusica, pero mantengo un mínimo de dignidad, si bien es cierto que no sé dónde. Si Manuela fuera fea o me hubiera caído mal, igual hasta la traicionaba. Pero por ejemplo, sí os puedo contar de ella que me encantó una cosa: me preguntó si  me había gustado [Rec]2. Y yo, con una sorprendente coherencia conmigo mismo, le dije que no. Bueno; pues no sólo no le molestó, sino que quiso escuchar por qué y me dio la impresión de que comprendió mis argumentaciones, e incluso le interesaron. Normalmente los actores o directores no quieren oír que su película no es buena, aunque un día Antonio Dechent y yo nos reímos con bastante mala leche de una suya que a todas luces era un churro (una vez más, fuera de cámara).
También me contó, fumando el cigarrito de después (de después de la entrevista, por desgracia), que cuando la llamaron para rodar [Rec] ella estaba trabajando en otra cosa. Alguien de esa cosa trató de impedir que hiciera la película, y llegó a decirle: “pues tú eliges: o nosotros o [Rec]”. ¿Os imagináis? “Tú eliges, Manuela, o hacer una película de protagonista absoluta con Balagueró y Plaza con la que puedes ganar un Goya, o esto”. Es como si mi chica conoce a Hugh Jackman, se enamora, y entonces salgo yo: “Pues tú verás, Teresa, o Hugh Jackman o yo”. Os juro que intentaría cualquier cosa menos ésa (aunque sin éxito, me temo). Bueno, el final ya lo conocéis: Manuela hizo [Rec], ganó el Goya y siguió trabajando en otras cosas.
La foto más veces publicada de Manuela Velasco en Rec. Pues hala, una más.
Por cierto, si vives en Madrid, tienes tiempo y aún no has visto [Rec]2, puedes acercarte hoy (lunes, 2-N) al Aula Magna de la Universidad Carlos III: a las 16:00 se proyectará [Rec]2 (gratis), y cuando acabe, Antonio Muñoz de Mesa entrevistará ante el público a Jaume Balagueró y Paco Plaza, y después habrá un coloquio. Si vais y veis por ahí a un pedazo de productora que se llama Ruth Mediodía, decidle que vais de mi parte y que os invite a unos judiones. No os hará ni caso, pero igual le hace gracia y le sacáis un café de máquina (invitación gentileza del programa Taller CANAL+) (la invitación a ver la peli y el coloquio, no la de los judiones).

Se me ha ido la pinza al cielo. ¿Os importa que el segundo tema ése del que os hablaba, lo del Goya revelación, lo dejemos para el próximo día? Gracias tíos, sois mis mejores amigos.
ANEXO:

Me entero hace unos minutos de la muerte de José Luis López Vázquez. Se me acumulan en la memoria un pisito, un plan para atracar un banco a las 3, un padrino de más de 15 niños, Plácido, un novio en Peñíscola que no se quiere casar, una señorita que no sabe bien que es un hombre, muchas y muchas películas de Berlanga… se me acumulan tantas cosas que sólo se me ocurre mandar a esta vida a la mierda y decirle al bueno de  José Luis que descanse en paz, que sus centenares de películas se encargarán de que nunca le olvidemos.

viernes, 30 de octubre de 2009

Flas Fosgruas

Hoy procedo con soltura a hablar del último gran acierto de Cuatro a la hora de comprar series extranjeras de ficción (porque la serie la emite Cuatro, no Telecinco, no nos hagamos líos todavía). Hablo de Flas Frosgruas. No. De Fash Fronguas.
Ay, qué difícil es decirlo bien.
Flas Frostgruars es como lo contrario a Flashback. O sea, un flashback es cuando tienes una visión de algo que ha sucedido en el pasado. El Flash Forward (mira, ahora me ha salido) es cuando tienes un flash con una visión del futuro.
El planteamiento de la serie es brillante. De repente, un día, toda la humanidad pierde el conocimiento durante 2 minutos y 37 segundos. Claro, esto provoca que los que estaban conduciendo la palman, los que estaban en el agua se ahogan, los que iban en avión se estrellan (como decía Gila: “No creo que nos estrellemos, porque cada uno tenemos asignado nuestro día”. “Pues como sea el día del piloto…”). Arranque apocalíptico. Pero después, cuando se va recobrando la normalidad, se descubre que en esos 157 segundos todos tuvieron una visión. Y los que piensan un poco se dan cuenta de que esa visión pertenece al futuro, concretamente a un día exacto de dentro de seis meses.
El reparto de Flash Forward, con Joseph Fiennes al frente.
Y aquí empieza lo bueno, porque se empiezan a atar cabos y resulta que si en la visión de Fulanito (a la que llamaremos ya siempre Flas Fuagrás) aparecía Menganito, en la de Menganito aparece Fulanito. Si yo te vi a ti en mi Fash Fosguard, tú me viste a mí. Con lo cual se acepta que las visiones del futuro son absolutamente fiables. Habrá quienes quieran cambiar ese futuro, y habrá quienes no. Y los que no vieron nada en su Fors Flashward, pues tienen todas las papeletas para no estar vivos dentro de seis meses.

La protagoniza Joseph Fiennes, el hermano de Ralph, o sea, Chéspir in love, que para mi gusto tiene un poco cara de cebolla. Y la serie, que lleva cuatro capítulos, es muy recomendable. Conozco a mucha gente que ya está enganchada a la serie, desde mi chica hasta Manuela Velasco. Yo os la recomiendo, porque entretiene y si quieres también te hace pensar. Eso si no cae de pronto en picado, pero si los cuatro primeros capítulos han estado en un nivel tan aceptable, no creo que eso vaya a suceder enseguida. La emite Cuatro los martes a las 22:30, y AXN los lunes, a la misma hora.
Y ahora os hago una confesión: el otro día estaba yo pelando una pera cuando de repente me desmayé durante dos minutos y 37 segundos de reloj. Como en la serie. Y sí, tuve un Fast Franguards.
Mi Flash Forward fue el siguiente: yo estaba en la cama con Angelina Jolie practicando la clásica postura de la abubilla en celo, pero iba sin gafas y al marcharse me quedé con la duda de si realmente era Angelina o no.
Así que cuando desperté, recogí la pera y la llamé al móvil, que lo tengo en la “A” detrás del de Ángel Garó. Angelina me dice que mi Flas Frostgruars está mal, porque en el suyo ella estaba con Brad Pitt, aunque también es posible que estuviera con un feto, porque desde que Brad rodó Benjamin Button, Angelina ya no sabe.
Llamo a Brad, que tiene el mismo móvil que Angelina pero acabado en 6. En su visión estaba con George Clooney, rodando Ocean’s twentynine.
Le mando un SMS a George Clooney y me dice que Brad Pitt se equivoca, porque George estaba tomando un Nespresso en la cama con un maromo argentino, y añade que no haga más preguntas. Termina el SMS diciendo: “What else?”
El maromo argentino, al que localizo gracias a una foto de Google Earth, me dice que ni de coña, que él no estaba con Clooney, que él es muy macho y que lo que le gusta es el fútbol, de hecho en su Fast Forward estaba viendo un partido de Argentina porque recuerda a Maradona y Messi, pero que a lo mejor lo que estaba viendo era el Show de Los Pitufos.
Como sólo tengo el teléfono del Pitufo Gruñón y suele estar de mala leche, llamo a Messi. Me dice que él no estaba jugando al fútbol a esa hora, porque estaba en un acto benéfico de la embajada argentina para recaudar dinero con otros insignes famosos de su país.
Conozco a argentinos adorables (Cecilia, Luciano, Germán…), pero no demasiado célebres. Así que llamo a Ernesto Alterio, que como a veces cambia de acento, pues me vale. Verás que follón, como en su Fast Forgras esté rodando La chica de ayer, y le haga hablar de una visión de futuro pero 30 años atrás, me va hacer la picha un lío…
"La chica de ayer", una serie que no puede tener Flash Forwards porque dejaron de rodarla y ya no hay más.
En efecto: en su Flas Frostramps estaba con Manuela Velasco rodando La chica de hoy, la segunda temporada de dicha serie, que supuestamente no se iba a rodar.

Con Manuela hablé mucho anoche en el programa de radio de Tony Aguilar (esto último va en serio, ya os lo contaré). Aparte de reconocerse fan de la serie, me confesó que ella no estaba con Ernesto Alterio, sino con Jaume Balagueró y Paco Plaza rodando Rec 13.
Como de Paco Plaza se olvida la gente, llamo a Jaume Balagueró, que se ríe y me dice que sí, que en efecto, que en su Flax Fostward estaba rodando una escena de Rec 13, pero no con Manuela, sino con la niña de Medeiros, interpretada por una actriz enana, deforme, con tres brazos, sin pelo y con la boca muy grande. Me da su teléfono.
La llamo. Y me dice:
- ¡Por fin me llamas, Jose! Sí: en mi Flash Forward estaba en la cama contigo haciendo la postura de la abubilla en celo.
Mierda de gafas.
Y una vez narrada la gilipollez del día, allá va la pregunta para hacer pandillita: ¿cuál sería vuestro Flash Forward ideal? Imaginad… vuestra ciudad, mayo de 2011…


martes, 27 de octubre de 2009

Saw VI y otras películas no clasificadas X

El pasado viernes, Carlos Boyero escribía en El País: “Me ocurre a veces, con esa tendencia agobiante de gente cercana, distante o anónima que te interroga con esa pregunta tan natural para ellos, pero tan pesada para mí, de ¿qué película hay que ver?, que me quede en blanco o con el deseo de responder: ¿y yo qué coño sé sobre lo que le gusta a usted?”
Entiendo lo que quiere decir Carlos Boyero, aunque yo, por naturaleza, no soy tan borde. La gente nos pregunta eso porque trabajamos cerca del mundo del cine (tenemos esa suerte), porque el cine – para nosotros un trabajo – para los demás es ocio (¿qué le preguntaríais a un fotógrafo de Playboy? ¿su opinión sobre las ya extintas plagas de topillos?), y porque a veces no sabes de qué hablar. Pero sí es verdad que a veces me quedo en blanco y me olvido de lo que hay en el cine en ese momento, o lo que le ha gustado a la gente a mí me ha aburrido y viceversa. En tal caso siempre respondo: “huy hija, está muy mala la cosa, vete a ver la de Woody Allen (la que sea, casi siempre están echando una). Eso sí, lo de quedarme en blanco no me pasa sólo con el cine. Yo puedo tener perfectamente esta conversación:
  • Jose, mañana nos vamos a comer al Asquas (un restaurante que hay muy rico).
  • Vale.
  • ¿Qué vamos a hacer mañana, Jose?
  • No lo sé, ya se me ha olvidado.
La gente que me conoce sabe que no exagero. Una vez dicho esto, disertación sobre mi memoria inmediata que sin duda todos estabais esperando escuchar, os voy a decir cómo hay que afrontar esta semana cinematográfica, porque el pasado viernes se estrenaron nada más ni nada menos que 10 películas, más una undécima que nunca se llegó a estrenar. Supongamos entonces que veis a Carlos Boyero por la calle y le preguntáis: “Carlos Boyero, Carlos Boyero, ¿qué película hay que ver?” Y él os responde: “¿y yo qué coño sé sobre lo que le gusta a usted?” Entonces aparezco yo, haciéndome el encontradizo, sonriendo atractivamente, con mi aroma de Andros. Y me veis. Y me decís: “Señor raro, señor raro, ¿y usted sabe lo que hay que ver?” Y yo respondo: “Por supuesto, soy un famoso periodista especializado en cine, pese a que me escudo en el anonimato porque no tengo más huevos”. Y acto seguido saco una libreta que llevo preparada para cuando este momento se produzca por fin, y comienzo a elucubrar.
Supuesto 1
¿Has leído la trilogía de Millenium? ¿Sí, no? ¿Eres un fanático de ella? ¿Viste la primera parte? ¿Practicas el sexo tántrico?
Si has leído la saga, puedes ir a ver Millenium 2: la chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina. Si eres fanático de la misma, no te gustará. La película se ha saltado las partes más interesantes y se ha quedado con las comerciales. Pero claro, hay que meter un tocho de libro de no sé cuántas páginas en sólo dos horas.
Si no has leído la saga o sí la has leído  pero no eres fanático, puedes ir a ver ver Millenium 2 la chica que… todo eso. Es entretenida y tiene ritmo.
Si esperas ver una película memorable, coge el bidón de gasolina y la cerilla, súbete al coche y enciéndete un pitillo mientras conduces y escuchas el último disco de David Bisbal. Cuando acabes con este ritual, préndele fuego al disco.
Si practicas el sexo tántrico, puedes ir leyendo la saga completa entre polvo y polvo.
La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina. Como en el Windsor.
Supuesto 2

¿Tomabas ácidos de joven? ¿Los tomas ahora? ¿Eres fan de los Monty Python? ¿Amas a Terry Gilliam? ¿No te importa que las películas sean surrealistas y piensen que tú también lo eres? ¿Sabes imitar las voces de Leire Pajín y Michavila?
Entonces opta por El imaginario del doctor Parnassus, la última de un Terry Gilliam más cercano a Los hermanos Grimm o a Tiderland que a Brazil o Doce monos. Aunque Terry Gilliam sigue inmerso (y que lo haga por muchos años) en sus excesivos mundos oníricos, en este imaginario se pierde un poco. Pero se le justifica, ya sabéis que Heath Ledger murió en pleno rodaje (otra vez la puta mala suerte de Gilliam) y que tuvo que ser sustituido por Johnny Depp, Colin Farrell y Jude Law. El guión inicial ya era surreal sin esta desgracia, así que…
Si soportas los efectos de los ácidos y disfrutas con imágenes espectaculares y de colorines, adelante. Y si no también, la película no es mala en absoluto.
Si imitas voces de políticos, haz galas. Los Guiñoles de CANAL+ se acabaron hace tiempo y ya no necesitan gente.
Supuesto 3
¿Estás cerca de la frontera de los 40? ¿Tu vida está vacía, aunque no lo parezca? ¿Te gusta el cine español? ¿Has hecho alguna vez el amor con una cabra?
Tu película es After. O sea, ver a Guillermo Toledo, Tristán Ulloa y Blanca Romero salir una eterna noche de farra, alcohol, farlopa e intentos de arrimar la cebolleta. Se supone que Alberto Rodríguez (el director de 7 vírgenes) muestra el vacío de una generación que tiene éxito laboral e incluso físico, pero que por dentro está deprimida, desarraigada y vacía. Y estos tres amigos que no se ven hace siglos y que casi ya no salen de juerga, se citan una noche y hostias, encuentran droga debajo de las piedras y orgías privadas en cada portal al que llaman. Mierda, y yo que lo más arriesgado que he hecho en mi vida ha sido discutir borracho con Fele Martínez en una de las fiestas de María Fitz-James… División de opiniones: hay gente que le ha encontrado mucho sentido a esta metáfora de Alberto Rodríguez. Yo me quedo a medias.
Si has hecho el amor con una cabra, After te parecerá una mariconada.
Saw VI. La han clasificado X. No me extraña, se ve claramente que en el plato hay tres cipotillos.
Supuesto 4

¿Has leído que el viernes se estrenaba Saw VI, pero no la ves en la cartelera? ¿Frecuentas las salas X? Te explico.
Saw VI tenía previsto estrenarse el viernes 23 de octubre. Pero ha sido clasificada X por el Ministerio de Culura. No porque Jigsaw se cepille ahora sus víctimas en el sentido más literal de la palabra, sino porque es “para mayores con reparos”. En España hay dos tipos de películas que se pueden considerar X: las pornográficas (por ejemplo: “Caperucita, la abuela y un lobo que se la cuela”) y las que hacen apología de la violencia. Pero Saw VI es la primera película de esta segunda tipología que ha sido clasificada X. ¿Esto quiere decir que Saw VI sólo se puede exhibir en salas X? Pues no lo tengo muy claro, pero creo que sí: o eso, o no les dejan comprar entradas a los menores de 18 años. Pero controla tú eso en un centro comercial con 12 salas… ¿Podría comprobar este dato con más rigor? Sí, pero llevo diez minutos haciéndole el trabajo sucio a Carlos Boyero, así que me lo compruebe él. El caso es que la distribuidora ha preferido no estrenar Saw VI. Y pregunto yo: ¿es que la apología de la violencia de Saw VI es tan superior a las de Saw V, IV, III, II y I? ¿Es que Saw VI es más violenta que Viernes 13, Parking 2 o Rasca y Pica? No lo sé, ni lo sabré nunca.

Y ya está. Me guardo mi libreta ya, porque he quedado para ir al cine. Por si acaso estrenaban Saw VI, he reservado entradas en un Cine X. Pero en el único que he encontrado en mi ciudad, sólo echan Perdidos ¿y ahora qué hacemos?  y Castigadas sin recreo (os lo juro). Así que ya veré si voy.