Voy a mezclar hoy dos temas,
uno agradable y otro desagradable, y los voy a hilar con una sutileza nunca
vista desde que Manuel
Torreiglesias se fue de TVE. El tema agradable es Manuela Velasco. “Hala”, diréis, “Manuela no es un tema, es una actriz”.
“Vale, tenéis razón”,
diré yo con cara de “mira que
sois quisquillosos” (por cietto, ¿”quisquillosos” viene de “quisquillas”? ¿las
quisquillas son quisquillosas?). El tema desagradable es la espeluznante
maldición del Goya revelación.
El pasado jueves me llama Tony Aguilar, uno de los
cerca de 200 jefes que tengo, por suerte la mayor parte de ellos también
amigos. Y me dice: “Open”
(Tony me llama “Open”, es una vieja y absurda historia que ya conté por aquí) “Esta noche la invitada de Internight –
40 principales es Manuela
Velasco.
¿Te vienes a entrevistarla?” No había acabado Tony de decir “trevistarla” y yo ya estaba
en su estudio, repeinado y con una boina calada que me queda monísima, porque
creo ya haber dicho alguna vez que a mí Manuela me gusta más que a un tonto una
tiza.
Manuela Velasco es guapa,
encantadora, simpática y bastante sincera, aunque también un poco falsa, porque
a veces me sonreía. Tony y yo hablamos con ella de [Rec] y [Rec]2.
Podríais pensar que esto es una perogrullada, que Manuela de cine no tiene
mucho más de qué hablar, y tendríais razón: no ha hecho más protagonistas.
Pero ojo, Manuela
ha aparecido en muchas más películas, y algunas importantes, como Gente pez, Sangre de mayo, El club de los
suicidas… También era la niña de La
ley del deseo, ésa que se cuela con Carmen Maura en mi colegio (el Ramiro de Maeztu) para
reencontrarse con el cura de su infancia. Y ha salido en mil series, no sólo en
La chica de ayer, sino
en capítulos de El comisario,
Cuéntame, Hospital central… Y ahora
vuelve a aparecer, con un papel destacado en Doctor
Mateo. Pero claro, al final de lo que acabas hablando con ella es
de [Rec]. Y te
cuenta cómo la liaron Jaume
Balagueró y Paco
Plaza en el proyecto, y cómo la hacían rodar sin saber lo que
iba a suceder o salir de detrás de las puertas. Y sigue manteniendo el secreto
del papel que hace en la segunda parte, porque aún hay mucha gente que está
yendo a ver [Rec]2.
Ya os conté que es la pregunta que más gente me hace antes de ir a verla,
porque el final de [Rec]1 no
deja a Manuela
con muchas esperanzas de supervivencia. Esa parte está bien resuelta, porque la
solución a este dilema no es la más sencilla: no, Manuela no hace de zombi.
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No suelo poner fotos mías por si la gente las manipula como las de las hijas de Zapatero, pero es que... ¡en ésta estoy con Manuela Velasco! |
Pero como suele suceder, las
cosas más jugosas cuando haces una entrevista, se cuentan fuera de la cámara o
del micrófono. Quiero decir, con la cámara encendida la gente te cuenta cosas
interesantísimas sobre su trabajo, pero con una cautela lógica y profesional. Y
luego hay gente como Carmen
Maura, Juan Luis Galiardo o Victoria Abril, que ya les da igual todo, y
que no distinguen si la cámara está encendida o no. Luego está Alberto San Juan, que
según el día en que le pilles no te responde a nada ni con la cámara delante.
Hay cosas que me contó Manuela
que no os puedo cotillear. No estaría bien. Me sentiría miserable. Es verdad
que tengo este blog y que soy un chivato acusica, pero mantengo un mínimo de
dignidad, si bien es cierto que no sé dónde. Si Manuela fuera fea o me hubiera
caído mal, igual hasta la traicionaba. Pero por ejemplo, sí os puedo contar de
ella que me encantó una cosa: me preguntó si me había gustado [Rec]2. Y yo, con una sorprendente coherencia
conmigo mismo, le dije que no. Bueno; pues no sólo no le molestó, sino que
quiso escuchar por qué y me dio la impresión de que comprendió mis
argumentaciones, e incluso le interesaron. Normalmente los actores o directores
no quieren oír que su película no es buena, aunque un día Antonio Dechent y yo nos
reímos con bastante mala leche de una suya que a todas luces era un
churro (una vez más, fuera de cámara).
También me contó, fumando el
cigarrito de después (de después de la entrevista, por desgracia), que cuando
la llamaron para rodar [Rec]
ella estaba trabajando en otra cosa. Alguien de esa cosa trató de impedir que
hiciera la película, y llegó a decirle: “pues
tú eliges: o nosotros o [Rec]”. ¿Os imagináis? “Tú eliges, Manuela, o hacer una película
de protagonista absoluta con Balagueró y Plaza con la que puedes ganar un Goya,
o esto”. Es como si mi chica conoce a Hugh Jackman, se enamora,
y entonces salgo yo: “Pues tú
verás, Teresa, o Hugh Jackman o yo”. Os juro que intentaría
cualquier cosa menos ésa (aunque sin éxito, me temo). Bueno, el final ya lo
conocéis: Manuela
hizo [Rec], ganó el
Goya y siguió trabajando en otras cosas.
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La foto más veces publicada de Manuela Velasco en Rec. Pues hala, una más. |
Se me ha ido la pinza al cielo. ¿Os importa que el segundo tema ése del que os hablaba, lo del Goya revelación, lo dejemos para el próximo día? Gracias tíos, sois mis mejores amigos.
ANEXO:
Me entero hace unos minutos de
la muerte de José Luis
López Vázquez. Se me acumulan en la memoria un pisito, un plan
para atracar un banco a las 3, un padrino de más de 15 niños, Plácido, un novio
en Peñíscola que no se quiere casar, una señorita que no sabe bien que es un
hombre, muchas y muchas películas de Berlanga… se me acumulan tantas cosas que
sólo se me ocurre mandar a esta vida a la mierda y decirle al bueno de
José Luis que descanse en paz, que sus centenares de películas se
encargarán de que nunca le olvidemos.