miércoles, 8 de julio de 2009

Cuando sos un boludo que no soporta a su mujer

En un comentario reciente en este blog, no recuerdo de qué hablábamos pero seguramente de cine español, dije yo de repente con voz de barítono bajo: “a mi el cine argentino me gusta casi siempre”. Maticemos esta frase histórica: me gusta el cine argentino que llega a España, porque seguro que hay mucho cine argentino que no nos llega porque es un churro, como pasa en todas partes. En los últimos años recuerdo títulos como No sos vos soy yo, El hijo de la novia, La ciénaga, Nueve reinas, Kamchatka, XXY, Tiempo de valientes… por no remontarme a Eduardo Mignogna, Luis Puenzo o la primera película de Juan José Campanella. También me gustó mucho Mira quién habla también, doblada por Moncho Borrajo, pero no es argentina.
Pues unos días después de decir esto en el blog, cojo y veo Un novio para mi mujer, de Juan Taratuto (el director de No sos vos soy yo y Nadie dijo que es fácil). De Argentina, claro. Y resulta que este país vuelve a regalarme una de las comedias más agradables que he visto en los últimos meses. ¿Por qué? Pues porque cumple tres requisitos muy simples.
Cartel de "Un novio para mi mujer". Este pie de foto va para los que no saben leer, porque creo que la ilustración ya está bien clarita por sí sola.
1. Argumento sencillo, pero no tanto. Un marido no soporta a su mujer, pero no tiene huevos para decirle que se quiere separar. Así que contrata a un tipo para que la conquiste y se la quite de encima. O de debajo, no sé las posturas.

2. Inteligente definición de personajes. a. El marido es un boludo, que dirían allá. Sus dudas y sus ideas, especialmente las que afloran en la consulta de la psiquiatra, son antológicas por lo familiares que (algunas) nos pueden resultar. b. La mujer es insoportable, su verborrea y bordería son fantásticamente cansinas, pero todo el que haya convivido en pareja reconocerá algún momento así. c. El conquistador de alquiler es un tipo tan fuerte y tan débil (y con tan poco aspecto de conquistador) que hace que la comicidad suba cada vez que aparece en escena.
3. Diálogos divertidos. Sin más pretensiones. Todo lo que dicen suena natural y punto. A veces no te ríes de lo que dicen, sino de cómo lo dicen. La terapia de pareja es para enmarcarla. Los partidillos de fútbol, para mondarse. Y los despertares del hombre medio dormido y la mujer a cien por hora, pues también.
Entonces, ¿por qué muchas comedias (españolas y no) se olvidan de cuidar estos tres pilares tan simples, argumento, personajes y diálogos? Un novio para mi mujer no es un Billy Wilder, pero se ve tan fácil, tan agradable, tan divertida…
* * * * *
Días después de ver la película, nos citamos con el director Juan Taratuto y con la actriz Valeria Bertucelli en el Retiro de Madrid, para hacer con ellos unas cuantas cosas para mi programa de tele. Taratuto es un tipo amable e ingenioso. Cuando le dije que trabajaba en Canal+, recordó: “Ah, Canal +… me compró mi primer cortometraje, Macedonia…” y añadíó con nostalgia y cierta mala leche: “…cuando Canal+ compraba esas cosas, claro”. Se ve que sigue de cerca la trayectoria de los medios españoles. He buscado el corto para ponérolso aquí, pero no lo encuentro. Julio, S.O.S.
Juan Taratuto y Valeria Bertucelli. Caramba, cada vez hago peores fotos.
Y Valeria, que en la película no calla ni debajo del agua, es una de las actrices con menos palabras que me he encontrado en mucho tiempo. No digo antipática, ni seca, si en realidad estuvo muy colaboradora y agradable, sino parca. Me tomé con ella una botellita de agua con limón y no sé qué más, de máquina, un euro ochenta nos costó, porque el señor de la terraza del Retiro no nos dejó sentarnos a tomar un café en condiciones porque no había abierto el chiringuito todavía o algo así, qué señor tan desagradable y tan feo, amigos. Y durante esa conversación a cuatro bandas (Valeria, Cristina de Canal +, Andrea que fue quien nos trajo a Valeria y yo), me pareció que la actriz sólo se sintió cómoda hablando de tiritas, un tema que a mi últimamente se me da fatal, pero que pienso prepararme a conciencia para que esto no me pase más. Pero insisto, Valeria no perdio en ningún momento ni la amabilidad ni la sonrisa.

La entrevista con ambos (que no hice yo) fue corta, porque ninguno de los dos hizo honor al mito del argentino verborreico. Pero como agradables sí que fueron y la película me gustó bastante, pues yo os la recomiendo, se estrena este viernes.
ANEXO: A mí nunca me han dejado: se conoce que las miles de mujeres predestinadas a abandonarme prefirieron directamente no perder ni un minuto conmigo. Pero en algún momento de mi vida, yo sí que hubiera contratado a un tipo que enamorara a mis ex-parejas para ahorrarme el mal trago de dejarlas yo. Qué cobarde, por favor. Preguntas para animar los comentarios: ¿vosotros lo haríais? ¿o lo habéis hecho? ¿u os lo han hecho? ¿o tal vez os lo hayan hecho, pero no os habéis enterado?


lunes, 6 de julio de 2009

Pues no habré pagado yo fantas ni nada

Últimamente me está sucediendo una cosa curiosa en este blog. Escribo sobre El último superviviente y sobre su “webmaster” Eva Díaz, y me hace un comentario la propia Eva Díaz. Hablo de Spanish Movie y su guionista Paco Cabezas, y me hace un comentario desde Argentina el mismísimo Paco Cabezas. Visto lo cual, decido escribir sobre Martina Klein completamente desnuda. Pero a última hora me echo atrás, porque si Martina se decidiera a aparecérseme en este blog o en persona, sé perfectamente que le acabaría pagando una fanta.
La primera fanta que pagué fue en 1º de BUP, y en realidad fue una cerveza, además fue mi primera cerveza, que me pareció más de machote. Por supuesto, Isabel no me hizo ni caso, ni ese día ni jamás. Desde entonces he pagado muchas fantas, porque además de pagafantas soy bastante generoso, aunque lo cierto es que hace tiempo que ya no pago ninguna. A  mí en cambio  me han pagado bastante pocas, supongo que porque les echo vodka y salen más caras. Y si no es por eso, yo prefiero pensar que sí.
Joder, cada día me cuesta más entrar en materia. Vamos allá: el viernes se estrenó PAGAFANTAS, de Borja Cobeaga. Un Pagafantas es lo que os he intentado explicar en el anterior párrafo: un chico que se enamora de una chica que sólo lo quiere como amigo, así que en lugar de acostarse con ella lo único que consigue en la vida es pagarle las fantas. El Pagafantas de la película es Gorka Ochoa (Cuestión de sexo, Vaya semanita) y la fantaspagadas es Sabrina Garciarena, una actriz argentina monísima a la que yo no tenía fichada, pero que me dicen que también salió en varios capítulos de Cuestión de sexo. Yo a Sabrina le habria pagado fantas, coca colas y otras prebendas.
Gorka Ochoa y un bombón argentino llamado Sabrina Garciarena.
Me habían hablado bien de Pagafantas después del Festival de Málaga (se llevó el premio de la crítica y el de mejor guión), pero también me habían hablado no demasiado bien. Y yo fui a verla con un resquicio de duda entre los dientes, expresión que no sé si tiene sentido. ¿Por qué? Pues porque de los tres cortos que había visto de Borja Cobeaga, sólo me había convencido uno y no rotundamente (La primera vez, nominado al Goya, me dejó frío que diría Carlos Boyero. Éramos pocos me gustó y me hizo mucha gracia, pero me pareció sorprendente que llegara a ser nominado al Oscar, aunque me hizo ilusión. Y en Limoncello, que eran tres cortos en uno, se veía claramente superado por los tercios de Luiso Berdejo y Jorge Dorado).

Así que Pagafantas me sorprendió muy agradablemente. Si la vais a ver, fijaos en estos detalles y a ver si luego coincidís conmigo:
  • Los secundarios le suben un par de puntos a la película. Óscar Ladoire, dichosos los ojos, está sembrado. Julián López y Ernesto Sevilla, otros dos Muchachadas Nui (en el post anterior ya “colocamos” en el cine a Joaquín Reyes y Carlos Areces), tienen respectivamente un papel y un cameo. Ambos parecen escritos a su medida. Porque la película tiene algo del rollo Muchachada,
  • El concepto de Pagafantas y sus variantes están explicados con fragmentos de un documental narrado por la voz que más habréis oído en documentales: la de José María del Río. Por su cambio brutal de estilo narrativo, estos insertos son los mejores momentos de la película (con José María del Río tuve la suerte de trabajar en un programa, y no sólo tiene la mejor voz que he oído, sino que es el profesional del ramo más infalible del mundo y una excelentísima persona).
  • Hay un momento en el que Borja Ochoa está en el salón de su casa viendo una película de vídeo. Es Kárate a muerte en Torremolinos, la primera película de mi amigo (y de este blog) Pedro Temboury, que según mi amigo (y de este blog) Javier Ocaña es “la peor película jamás estrenada en España”. Como soy amigo de los dos, no voy a decir con cuál de ellos estoy más de acuerdo.
  • Enrique Bunbury no aparece en la película, pero es un personaje más. Borja Cobeaga sabe explotar ese amor-odio extremo que Bunbury provoca en la gente, y lo hace elegantemente, ni le ensalza ni le pone a caldo. Por motivos que no vienen al caso, me divierte mucho más que el macguffin de Pagafantas sea Bunbury a que lo hubiera sido, por ejemplo, Loquillo.
  • La película dura lo que tiene que durar: menos de 90 minutos. Si llega a durar más, se me pudo hacer hasta larga. Ya me sobran unos 20 minutos, pero no por el metraje, sino porque hay un ratito en el que me parece que el guión sufre un bajón, básicamente porque no hay mucho mucho más que contar. Pero no duele, porque al final remonta, se acaba y chimpún, para casa con la sonrisa puesta.
Yo con mi camiseta de Pagafantas. Que tiene que estar mal hecha, porque a mí se me suelen marcar los abdominales a través de la ropa, y en cambio con esta camiseta no.
Al salir del cine, mi chica echó de menos el teléfono móvil. Volvimos a entrar en la sala y allí estaban los muchachos de la limpieza, recogiendo las putas palomitas de los otros. Les preguntamos por el móvil y, aleluya, nos lo devuelven. Y uno de ellos nos dice con bastante coña: “pues no es lo peor que se han olvidado hoy: nos hemos encontrado un tanga” (os lo juro: yo en este blog nunca miento). Y me pregunto si estoy asistiendo a otro sketch de la película. En cualquier caso, la pareja de la chica que lo perdió no era precisamente un Pagafantas…

Y vosotros/as… ¿habéis pagado muchas fantas?

lunes, 29 de junio de 2009

El aventurero total

A ver, os pongo en situación. Hará cosa de dos meses vinieron a casa unos amigos a tocar rock’n’roll, ingerir sustancias tóxicas y beberse unas cervezas, concretamente 21 por cabeza. Esto que acabo de decir y que suena a coña, es totalmente cierto. Mi chica huyó para no asistir a tamaño espectáculo. El caso es que a la mañana siguiente, sábado era, me desperté con una resaca del nueve. Sólo pude sentarme en el sofá y encender la tele. Puse Cuatro. Y me encontré con el programa de un tipo caminando por la selva en condiciones precarias, comiendo lo que se le ocurre y acompañado por un cámara que va en las mismas condiciones que él pero cargando con un bicharraco en el hombro que lo graba todo. Hipnotizado por este aventurero total, me quedo viéndole cerca de una hora. Qué cosa más entretenida. Luego he probado a verlo sin resaca y el asunto también funciona.
Llego el lunes al trabajo y comento mi descubrimiento con Eva Díaz de Cuatro, con la que como veis mantengo elevadas conversaciones en los cafés matutinos (Eva es una pedazo de profesional de la televisión y de las tendencias que está desaprovechadísima, aunque en la web de Cuatro seguro que piensan que no hay nadie a quien puedan aprovechar mejor). Y Eva me desvela, para mi regocijo, que es ella la que está haciendo el site de este programa que nos tiene a los dos anonadados, y que en realidad se llama El último superviviente. El individuo es Bear Grylls y sus aventuras se emiten los sábados y domingos de 12:20 a 14:20.
¿Es UmaThurman en "Kill Bill"? ¿Tom Cruise en "El último samurai"? NO. Es Bear Grylls, el último superviviente.
Pero para que entendáis de lo que hablo, voy a ponerme a ver un programa al azar de El último superviviente y os lo voy contando. Esperad, que aún no son las 12:20.

12.17. Todavía no.
12:18. Tengo un poco de gusa, me voy a por un trozo de queso.
12:21. Mierda, ya ha empezado. Un helicóptero lleva a Bear Grylls a un sitio lleno de hielo y le suelta en paracaídas con sus dos cámaras (así empieza el programa todas las semanas, qué hijos de puta los del helicóptero). Insisto: para mí los verdaderos héroes son los cámaras, pero no vamos a romperle la magia.
12:26. Debe de estar en Siberia, aunque también podría ser el microclima de los pingüinos de Faunia, pero me parece demasiado grande y no veo pingüinos.
12:34. Dice que tiene que recorrer 200 kilómetros para coger el transiberiano y que si no se muere. O sea que sí que está en Siberia, y decíais vosotros que no.
12:41. Para demostrarnos el frío que hace, decide coger un objeto que esté húmedo para que se congele y se le pegue a la mano. Por ejemplo, un cuchillo. Con lo fácil que hubiera sido pegarse un termómetro y mirar la temperatura. Una vez unido para siempre al cuchillo, dice que la única manera de quitárselo sin sangrar es orinar sobre él, y va y lo hace. A un amigo suyo, cuenta, se le pegó un tornillo en los labios y se lo tuvo que arrancar a lo bestia y sangró mucho porque no podía mearse en la boca. Pues yo lo hubiera intentado, agachándome y apretándome fuerte el pito para llegar lejos, yo qué sé, puestos a hacer el cerdo… Pero si voy a Siberia lo que haré será no pegarme cuchillos.
12:48. De repente, sin previo aviso, se come un trozo de oso muerto que se encuentra por ahí. La dieta del aventurero total es lo mejor del programa. Eva me cuenta que sus hits son un ojo de cordero y un testículo de cabra. Que digo yo que sería de cabrón. Luego le quita la piel al oso y se hace una cazadora majísima. Y con los restos va y se fabrica un trineo. Qué apañado es el último superviviente éste…
12:54. Empieza a estresarme, porque cada cosa que hace te dice que si no la haces tú, te mueres. Yo ni jarto de vino me meo en las manos, me como un oso y me fabrico un abrigo, así que en 12 minutos me habría muerto ya tres veces, el superviviente me habría comido (le daría para un par de pinchos morunos) y se habría hecho un pareo con mi piel.
13.03. Ay, me he despistado, pero creo que se ha comido un mosquito. Bear Grylls, ¿era necesario? Yo creo que esto ya es vicio, si un mosquito no debe de llenar nada.
13:08. De repente decide cruzar un lago helado y se queda en gallumbos. Hace un agujero en el hielo y se mete en el agua sin ropa. Me parece como lo de los mosquitos innecesario, pero acojona. Eso sí, no deja de aconsejarte que tú no lo hagas, como Flippy a los niños que ven El hormiguero: “eh, no hagáis esto en casa, ya lo hace todo Pablo Motos”.
Bear Grylls metido en una gruta helada. Imaginaos al pobre cámara, que debe de ser el penúltimo superviviente.
13:16. No sé cómo ha llegado a un bosque de Siberia, porque me he puesto a cambiar una bombilla. ¿Veis? Esto hay que verlo con resaca, para tener actividad cero.

13:23 Ahora empieza a hablar de unas ardillas asesinas que un día se comieron a un perro, como el conejo de
Monty Python. Así que, por supuesto, decide cazar una para comérsela. Coño, ¿no te podías comer otro mosquito para matar el hambre? La caza, la pela y se la come. Dice que está deliciosa y que quiere más. Esta misma noche me voy a un restaurante y pido un solomillo de ardilla a la pimienta. Sigue con hambre y se come el cerebro crudo y dice que es como paté congelado. Así que pediré el solomillo y luego un micuit de foie (ver el vídeo de lo de la ardilla frita).
13:30. Al final el muy gilipollas casi pierde el tren y lo coge de un salto. Los cámaras perecerán en la nieve, supongo, porque graban esta escena desde fuera.
13:36. Se baja en la siguiente parada y dice que “si se le sale un moco de la nariz se quedará congelado al instante”. Me muero de asco de pensarlo. De pensar en el suyo, en uno de otra persona o mío me da más igual, pero es que él seguro que se lo come.
13:45. De repente, un tumano (ya sabéis, los tumanos, no me hagáis explicaros ahora quiénes son los tumanos) le invita a “una morcilla con intestinos hervidos de oveja y sangre”. ¡Por fin, algo que prueba y que dice que no le gusta! Pero se lo acaba, el tío. Ya nos avisó al principio: “en el siguiente capítulo comeré cosas que os harían vomitar”.
Bear Grylls degustando una espuma de saltamontes y una araña camello deconstruida.
13:50. Dice que con el frío entran más ganas de orinar. Oh, Dios, ya veréis, va a orinar un chorro congelado y se lo va a beber como si fuera un Burmar Flash. Eso si no se orina en la lengua por si se le ha pegado alguna cosa más.

13:58. Sin previo aviso, se desnuda por completo y se baña. Le pixelan la cola, supongo que porque con el frío que hace se le habrá quedado chica. O igual se la pixelan para que no la vea y se la coma, el omnívoro éste.
14:03. Como no se ha visto la cola y tiene más hambre, se encuentra un yak y le saca un ojo (“yak” de animal, no yak de nicholson). Y se lo come. Es asqueroso, le sale líquido de la boca cuando lo muerde. Y tampoco era necesario lo de ojo, tenía al yak entero. Es como tener delante a Angelina Jolie y comerle un juanete (ver el vídeo de lo del ojo del pobre yak).
14:12. Felizmente saciado, da por terminada su aventura en Siberia.
En serio, estoy enganchado a este tío. A su estilo. A su peligrosa locura. A sus dotes de comunicador. A su asquerosa dieta. Es que yo creo que lo más asqueroso que he comido en mi vida son los espaguetis carbonara del comedor de Sogecable, o unas hormigas en Tailandia, que luego no me parecieron tan asquerosas. ¿Vosotros qué es lo más asqueroso que habéis comido? Digo en la mesa, no en la cama.


viernes, 26 de junio de 2009

Elegí un mal día para dejar de oler pegamento

Los ángeles de Charlie
Ésta es una de las frases que el inolvidable Lloyd Bridges pronuncia en Aterriza como puedas, minutos después de dejar para la posteridad las palabras que dan título a este blog. Así que también podría haber titulado el post de hoy “Escogí el peor día para dejar de beber” o “Escogí un mal día para dejar los tranquilizantes”. Pero también podría haber homenajeado a Truffaut y llamar a este post Los 400 golpes, porque no sé qué me pasa desde ayer, que todas las cosas que oigo o leo me golpean, me molestan, me cabrean y me entristecen.

Golpe 1 (intensidad alta). Farrah Fawcett-Majors
fue la primera mujer de la que puse un póster en mi habitación. No estaba sola: Jacklyn Smith en bikini y Kate Jackson vestida como de amazona la acompañaban super serias, medio rezando. Pero a mí la que me gustaba de verdad era Farrah. Yo tendría unos 10 años, y mi madre me dejaba tener el póster en mi habitación (que compartía) y forrar mis libros con Los ángeles de Charlie porque ante el peligro de que mis 6 hermanas me convirtieran en un julapillas, prefería que acabara siendo un machote pajillero (arriesgando la pobre a convertirme en una inquietante mezcla de ambos conceptos). En esa época me aprendí una parrafada que aún recuerdo sin consultar Internet ni nada (os lo juro): “Había una vez tres muchachitas que fueron a una academia de policía. Les asignaron misiones muy peligrosas. Pero yo las aparté de todo aquello y ahora trabajan para mí. Yo me llamo Charlie”. Y en éstas me entero de que Farrah Fawcett (que hacía mucho tiempo que ya no era Majors, y le faltaba muy poco para que por fin fuera O’Neal) ha muerto víctima del cáncer contra el que llevaba luchando años y años. Hoy se me ha muerto uno de mis tres primeros mítos eróticos. En mi póster estaba vestida de tenista, creo.
Golpe 2 (intensidad alta). Así que la noticia de la muerte de Michael Jackson me pilla un poco impactado, golpeado y nostálgico. Qué os voy a contar, si la música de Jackson nos han acompañado desde hace muchos años a todos, y todos nos sabemos sus canciones y recordamos los vídeos de Michael, en España Thriller fue utilizado prácticamente como  “especial de Nochevieja” en el año 1982 (¿os imagináis eso ahora, un videoclip como máximo reclamo de una noche de televisión?). Era una muerte que esperaba en cualquier momento, pero más anunciada, no sé, tras una enfermedad de piel, o algo así. Pero luego, cuando estas cosas llegan, te dejan congelado. A mí Michael Jackson me inspiraba lástima. Espero que descanse en paz, porque creo que no supo disfrutar de la vida (podéis leer un homenaje en condiciones a Michael Jackson en el magnífico blog de Fermín Zabalegui, Mil maneras de matar al D.J.)
El ratoncillo que le puso cuerpo a la voz de Wayne Allwine.
Golpe 3 (intensisdad media). Me pongo a repasar necrológicas recientes por si me he perdido alguna otra y descubro que hace un mes se murió Wayne Allwine. No disimuléis: no tenéis ni puta idea de quién es. Ni yo. Pero resulta que Wayne Allwine era nada menos que el tipo que le puso la voz a Mickey Mouse en inglés desde 1983 hasta 2009. Eso sí que merece un homenaje, pero también hay que reconocer que como en España no solemos ver los dibujos en V.O.S. (como es natural), pues además de no conocerle por el nombre, tampoco tenemos la opción de conocer su trabajo. Mis respetos para Allwine, lamento su muerte como la de cualquier ser humano, y agradezco y envidio por divertido y original su trabajo. ¿Qué es entonces lo que me golpea en el cerebro de esta noticia? Pues que Wayne Allwine estaba casado desde 1991 con Russie Taylor. Y Russie Taylor es la actriz de doblaje que le pone a voz a Minnie Mouse. ¿Os imagináis las discusiones conyugales en esa casa? ¿Con qué cara (o qué voz) le puede decir Wayne a Russie que le toca sacar la basura? ¿Cómo regañaban a los niños? ¿Se llamarían éstos Morty y Ferdie? ¿Con qué voz pedirían queso en el supermercado? ¿Tenía gato este matrimonio? Qué pareja más divertida. Mis respetos y mi sentido recuerdo a Wayne Allwine.

Golpe 4 (intensidad baja). 
Voy paseando por la mañana a la perrilla de mi madre, y como es muy simpática (la perrilla), se acerca y se sube encima de una joven de 40 años para jugar (a mí es que me conviene llamar “joven” a todo aquello que tenga 40 años o más). La sujeto por el collar y la regaño suavemente (a la perra, no a la joven), y entonces la mujer me dice: “No, si la perra no me molesta, lo que me molestan son las personas”. Pero me lo dice sonriendo amablemente. Entonces no entendí si me estaba queriendo decir “los animales son mejores que las personas y tú tienes un animal, luego eres buena persona, hagamos el amor”, o por el contrario me decía: “no me molesta que la perra juegue conmigo, me molestan los imbéciles como tú que lo intentan impedir”. Qué tensión. Me despista cuando no sé lo que me quieren decir. Me obsesiono con ello, me llevo la anécdota al trabajo y os juro que hoy no sabía lo que me quería decir nadie. De verdad: lo podéis comprobar llamando a mis compañeros.
Golpe 5 (intensidad media). La Academia de Hollywood decide que el número de títulos nominados al Oscar a la Mejor Película del año pasarán de ser 5 a ser 10. Esto no sucedía desde 1943, el año de Casablanca. ¿Y por qué me afecta tanto este golpe bajo? Por varios motivos. A) Desde hace muchos años CANAL + retransmite los Oscar, y yo escribo unos guiones para hacer reportajes previos sobre las películas nominadas. Me comprendéis, ¿verdad? B) Desde hace muchos años organizo en casa (o en la de algún amigo) unas míticas veladas para ver la entrega de los Oscar en directo. Apostamos en todas las categorías, y yo soy el encargado de diseñar la quiniela. Y lo hago con una plantilla desde hace unos 10 años, así que me han jodido vivo, porque la plantilla ya no vale. Mierrrrda. C) Desde hace muchos años me gusta ver todas las películas nominadas antes de la entrega de los premios, pero a veces es difícil porque se estrenan muy pegadas a esta fecha. Si con 5 candidatas ya me costaba, con 10 ya ni os cuento. Remierrrrda.
Golpe 6 (intensidad mínima, pero de perplejidad).  Leo que Marion Cotilliard ha tenido un brote de sinceridad lésbica con Penélope Cruz como objeto de deseo. Después de trabajar con ella, ha dicho textualmente que “es la más maciza del mundo, y ese cuerpo… no le podía quitar los ojos de encima. Tanto que me hubiera gustado ser un hombre”. Yo he hablado dos veces con Penélope y en ambas dio exactamente igual que yo fuera un hombre o una gamba, Bueno no, porque de ser una gamba tal vez Pé me hubiera chupado la cabeza. Eso sí, me gustaría que Marion Cotillard siguiera siendo una mujer toda su vida, y además siempre tan guapa.
Golpe 7 (intensidad alta, pero de cabreo). En mi búsqeda de necrológicas antiguas, me topo con una frase de Rouco Varela . Dice que “el crimen del aborto ensombrece la democracia”. No me parece este blog un foro para entrar en el debate del aborto, aunque por supuesto que tengo mi opinioncilla. Pero centrándome en la frase de Rouco, subrayo la palabra “democracia“. ¿¿¿Democracia??? ¿Cómo puede hablar de democracia la cabeza visible en España de una institución jerárquica que no permite oficiar a las mujeres y cuyos miembros tienen prohibido casarse y tener niños, pero permitido abusar un poquito de ellos? ¿Cómo puede hablar con autoridad de “democracia” o de cualquier cosa un señor que va a los sitios importantes vestido de esa manera? (esta última frase, que me encanta, reconozco que se la he robado a Jordi Galcerán, el autor de El método Gronholm). Pensaréis que esta indignación no tiene nada que ver con el cine y la tele. Y tenéis razón, caramba.
Lo dicho… elegí un mal día para dejar de fumar, beber, los tranquilizantes y oler pegamento.


miércoles, 24 de junio de 2009

Filmografía de un Chapero (y otros cortos)

Una vez más, recurro al despreciable truco de poner un título llamativo al post para captar más público. En realidad, de lo que voy a hablar hoy es de Eduardo Chapero-Jackson y de algunos cortometrajes. ¿Por qué? Porque me dieron libertad para elegir los temas de este blog y hoy elijo éste.
Pasado mañana se estrena en algunos cines de Madrid, Valencia, Valladolid y Cádiz (en los UGC) un experimento llamado A contraluz. A contraluz dura una hora y un minuto, y consiste en la difusión de los tres cortos de Chapero-Jackson seguidos, al módico precio de 3 euros. Chapero es seguramente el cortometrajista español más laureado del mundo. Su segundo corto, Alumbramiento, ganó el premio del Cine Europeo y estuvo a punto de ser nominado al Oscar (se quedó en la última criba de 10, de la que salen los 5 candidatos). Los 3 cortos juntos suman más de 100 premios, 40 de ellos internacionales.
Aquí os surgirán tres preguntas:
¿Lo de Chapero es apellido o mote? Es apellido, parece mentira que me preguntéis eso.
¿Es majo Eduardo Chapero-Jackson? Pues sí, lo es. Le entrevistamos para nuestra TV y así se comportó, como un Chapero majo.
¿Son para tanto los cortos de Chapero, o no? Bien, vayamos por partes.
Una imagen de "Alumbramiento". Como veis, una comedia no es.
Contracuerpo lo protagoniza Macarena Gómez y trata el tema de una obsesión y un delirio como metáfora (explícita) de la anorexia. Las imágenes son muy potentes, Eduardo rueda bien. Aunque a mi juicio tiene un componente de paja mental demasiado elevado, un toque de “qué raro y original soy”, algo muy común en el mundo del cortometraje, por desgracia, y eso me descoloca un poco.

Alumbramiento
es el más celebrado, premiado y mejor de sus cortos. A ver, va de una agonía, del dilema moral sobre dejar morir en paz o no dejar morir cueste lo que cueste. O sea, de eutanasia. Mariví Bilbao, musa de otros ilustres cortometrajistas (léase Borja Cobeaga) está magnífica. Su agonía es tan real que los 7 primeros minutos son duros, casi desagradables (cuesta no dejar de ver el corto). Pero de pronto, a historia pega un giro en el tema y el ritmo que para mí justifica todos sus premios.
The End (of water) no está mal, pero tampoco está del todo bien. Es un mediometraje (27 minutos) con muy pocas palabras, algunas pronunciadas por Miguel Ángel Silvestre, El Duqueeeeeeeeee!!!, y nos muestra un mundo apocalíptico y supuestamente futuro en el que escasea el agua. Me parece conocer ya este ambiente, no sé si gracias a Orwell, a Cuarón (Hijos de los hombres) o a Fresnadillo (28 semanas después). Pero The End eleva bastante el nivel de los cortos españoles.
Lo que no sé es si A contraluz es un plan muy recomendable para la salud mental. Eduardo no es la alegría de la huerta (en persona sí que es simpático, pero me refiero filmando). Cada uno de los cortos te provoca una depresión distinta, así que ver los tres seguidos (yo no lo he hecho) debe dejarte sumido en un cubo de basura sucio y lleno de caca (esta expresión, que me encanta, se la he robado a un pingüino de Locos por el surf). Es como ver un maratón con las películas de Jaime Rosales, pero cortas y con más ritmo. Pero haced lo que queráis, que no soy vuestra madre, aunque me encantaría ser vuestra cuñada.
¿Queréis saber más títulos de cortos que elevan esa media? Pues buscaros la vida, vagos.
No hombre, es broma. Permitidme que os recomiende algunos.
Empezamos por uno español, concreta y oficialmente, el mejor corto español del año, porque ganó el Goya. Se llama Miente, de Isabel de Ocampo. Yo le he encontrado en dos partes: http://www.youtube.com/watch?v=JCz8HGRTi2c y http://www.youtube.com/watch?v=fXkTCHJfIDI.
Un corto español que ni siquiera estuvo nominado a los Goya se llama ¡Nena!, de Lluís Segura. Está interpretado por dos niños que juegan (sin saberlo) a ser mayores, y ya nos gustaría que muchos actores mayores actuaran como estos dos niños. Muy recomendable. Yo lo vi en el Festival de Alcalá de Henares, pero vosotros podéis verlo en http://www.youtube.com/watch?v=S0UB9dcGO6Q y http://www.youtube.com/watch?v=t18YDbL1Jng.
Últimamente estoy viendo muchos cortos de aniimación. De los que he visto el último año, os recomiendo esta joya de dos minutos y medio de unos pulpos luchando por sobrevivir en una de las islas griegas, mi chica dice que es Mikonos. Mucha gente piensa que el corto es de Pixar, pero qué va, qué va. Aún así, estuvo nominado al Oscar. Se llama Oktapodis. 
Este corto, Presto , sí que es de Pixar y también estuvo nominado al Oscar. Es más divertido, pero de menos calidad´, opino. Lo podéis encontrar en los extras de Wall-E, pero también aquí: http://www.youtube.com/watch?v=tSdaIJOQsoE.

Y hay un corto de animación menos tradicional, con dibujos más irreverentes, creado por un genio llamado Bill Plympton. El corto es Hot Dog, y trata sobre un perro con voación de bombero. Yo, que por mucho blog que tenga soy más torpe en Internet que Nicole Kidman en la consulta del cirujano, sólo he encontrado el tríaler. Como sois más listos que yo, buscad el corto completo. Mola. http://www.youtube.com/watch?v=HWw-9L87fSk