jueves, 9 de abril de 2009

5 pasos para Semana Santa

(Sugerencia musical: leer este post escuchando de fondo el “Tema de Lara” de Doctor Zhivago. Para ello abre otra ventana y copia: http://www.youtube.com/watch?v=zDkvSKvzUBI) 
Que digo yo que como es Semana Santa, en vez de hablaros de un tema en concreto, pues os voy a comentar cinco cosas sueltas que no forman en sí un bloque homogéneo. Eso mismo les sucede a mis ojos, nariz y boca, que son cosas sueltas y juntas no forman un bloque homogéneo. Allá van:
1. LA SEMANA PASADA FALLECÍA MAURICE JARRE, el autor de la música que estaréis oyendo si me habéis hecho caso, y un gran compositor de bandas sonoras si no me lo habéis hecho. Maurice Jarre compuso las músicas de muchas de las películas de David Lean. Suyas son las bandas sonoras de Lawrence de Arabia, Doctor Zhivago y Pasaje a la India, y por las tres consiguió un trío de Oscars (un jefe que tuve hace poco confundía a David Lean con David Lynch, mejor dicho, ignoraba que existiera un tal David Lean, y cuando hablábamos de él pensaba que pronunciabamos raro “Lynch”, y nos hacía unos líos que te cagas porque no sabíamos sobre quién quería que hiciéramos reportajes). También compuso la música de El día más largo, El juez de la horca, Topaz, La hija de Ryan, Único testigo, Gorilas en la niebla, La noche de los generales, Ghost… Incluso compuso a Jean-Michel Jarre, su hijo, que también es músico y que en los 80 se hizo muy famoso con sus sintetizadores y tal. Decanse en paz Maurice Jarre, pero que no lo haga su música.
2. EL CINE DE LO QUE YO TE DIGA, o el cine de la Cadena SER, o el programa de cine en radio que llevamos 20 años escuchando, no va a poder rendir más homenajes ni a Maurice Jarre ni a nadie, porque el pasado 4 de abril emitieron su último programa. En los primeros minutos, la emocionada voz de Juan Zavala nos recordaba que nos habían estado acompañado durante 20 años, 1040 programas, 1040 sábados por la tarde, sufriendo en los últimos tiempos la dictadura del fútbol, el auge de Iker Jiménez y el del otro Iker, Casillas, y el destierro a la madrugada. Ya no nos reiremos más con ese niño loco llamado Teo (Teófilo Necrófilo) ni con su reverso Antonio Lavirgen. Ya no nos informarán más las voces de Juan Zavala, Elio Castro, Antonio Martínez, Diana Pérez, Gloria Núñez y María Guerra (que dejó LQYTD hace 3 años, pero que no pudo evitar aparecer en el último programa), todos ellos bajo la dirección de Carlos López-Tapia. Ni asistiremos más a ese milagro semanal de ver el cine por la radio, milagro que por fortuna sigue existiendo en radios más pequeñas (¿verdad, Juan Jesús?). Tengo el honor de considerarme amigo de Juan Zavala (quienes le conozcan sabrán que no exagero lo más mínimo al utilizar la palabra “honor”), y hace poco le propuse hacer un reportaje-despedida de El cine de lo que yo te diga en mi programa de televisión, Cinexprés. Juan, que es mucho más discreto y listo que yo, declinó mi invitación. La SER se deshizo del programa por la puerta de atrás, y el programa prefirió asumir dignamente esa decisión. Pero seguimos teniendo pendiente un programa como aquél en el que nos conocimos (Código Cine), la vida es larga y, como decía Gardel, 20 años no es nada. 40 ya sí, pero esto no viene a cuento.
Os dejo con el momento de la despedida de los chicos de El cine de Lo que yo te diga. Atención a la canción que eligieron como introducción: es toda una demostración de inteligencia, ironía, elegancia y humor. Gracias por estos 20 brevísimos años (y si queréis escuchar el último programa completo, aquí lo tenéis: http://www.cadenaser.com/rssaudio/cine.xml).

3. HABEMUS MINISTRA DE CULTURA. Como a mí me gusta tanto el cine, que hay que ver cuánto me gusta, huuuuy cómo me gusta a mí el cine, pues me debería alegrar de quién es la nueva ministra. Pero no sé. Es la típica noticia que no sé. La leo y pienso: “no sé”. Es que a mí Ángeles González Sinde me parece una sosa, pero sé que éste no es un motivo sólido para pensar que no va a ser buena en su cargo. Ha sido una buena Presidenta de la Academia de Cine, durante su mandato la Academia se ha movido más que en otras épocas: exposiciones, ciclos, mesas redondas (lo normal es sólo nos acordemos de la Academia cuando llegan los Goya, pero de verdad que los que vivimos el cine un poquito más de cerca hemos notado más actividad en los años de la Sinde), pero ignoro la preparación que pueda tener para afrontar temas de museos, Institutos Cervantes fuera de España, propiedad intelectual, gestiones editoriales, derechos de gestión, temas como los dichosos archivos de Salamanca… A ver: Ángeles González Sinde está ahí porque en los últimos años los que más han dado el coñazo han sido los cineastas con la Ley del cine y el tema de la piratería. Y supongo que para eso y contra eso se centrará la ministra. Tal vez algún día el cine español conseguirá que las descargas por Internet sean ilegales, y entonces tendrá que asumir una desagradable sorpresa: que ni Dios se baja películas españolas, excepto las de Almodóvar, Amenábar y tres más, o sea, precisamente las que no sufren los daños de la piratería porque hacen buena taquilla. Pero las de Jaime Rosales, la propia González Sinde, Garci, Cuerda, etc… ¿cuánta gente se las baja? Seamos realistas: hay una medida mejor para acabar con la crisis del cine español: hacer buenas películas. Hay algunos que lo hacen.
4. UNA QUERIDA AMIGA, QUE LA POBRE CREE QUE TENGO IDEAS EN LA CABEZA, me incita a participar en una iniciativa mundial para poner en práctica proyectos artísticos, medioambientales y deportivos (lo organizan los de Pull and Bear). Me llama la atención el Jurado, del que forman parte Lizzy Jagger y Brando de Sica. Como yo he visto a Mick Jagger tres veces en directo y tengo cerca de 40 vinilos de los Rolling, y a Vittorio de Sica, antepasado de Luca, le tengo una admiración que no veas (y si alguien no ha visto Ladrón de bicicletas, que lo haga por Dios), pues me interesé por el tema y es por eso que os lo cuento. No porque yo vaya a tener ideas, sino por si las tenéis vosotros. Se pueden aportar proyectos de cine, música, fotografía, arte y deporte a través de un vídeo de presentación. Bueno, lo mejor es que si os interesa miréis vosotros las bases en http://www.pullandbear.com/#/theworldproject/, que parece que esté yo aquí haciendo publicidad de Pull and Bear  y os juro que no me han regalado ni un pareo.

5. PARA DESPEDIRME, voy a hacer caso a Enrique Muñoz de Luna, de Plus.es, y voy a ofreceros uno de esos vídeos que según él son seña de identidad de los programas en los que trabajo. Este año se me ha olvidado incluir uno en el que dirijo en CANAL+, cosas del estrés. Así que a él va dedicada esta clásica escena en la que se ve el profundo conocimiento de las culturas extranjeras que exhibe Hollywood. ¡Feliz Semana Santa, y vivan las Fallas!

lunes, 6 de abril de 2009

Cuando Barrio Sésamo era Ábrete Sésamo

Desde hace unas semanas, la 2 de TVE emite, a las 8 de la mañana, Juega conmigo, Sésamo. A mí me sigue sorprendiendo este nuevo prime time infantil, en el que han triunfado Pocoyó, Los Lunnis y El jardín de los sueños. Pero como coincide con la hora en la que me ato los cordones de las zapatillas para ir al trabajo, pues me lo he puesto un par de veces por curiosidad. Y sí, es el programa de siempre de Epi, Blas y Triqui, pero con algunas modernidades: el ordenador y el ratón están omnipresentes. Triqui, el monstruo de las galletas, dibuja galletas en un PC (bueno, a lo mejor es un MAC), y luego se las come. Por cierto, me tranquiliza que Triqui siga comiendo galletas, me habían contado que en las nuevas aventuras comía verduras para no fomentar que hubiera niños obesos en EEUU. Ah, y ya no hay “barrio”, o sea, que sólo salen sketches de las marionetas, como en el original.
Y aquí llegamos al quiz de la cuestión: al original. A ver: hace unos años, Alejandro Díaz, presentador de televisión, ex-compañero de trabajo y compañero del alma, se descojonaba de mí porque un día le hablé de los Clics de Famóbil. Lo de que yo dijera Famóbil en vez de Playmóbil le pareció jurásico. “Sólo” nos separan algo más de 5 años (a mi favor) (bueno qué gilipollez, al suyo). Pero en ciertos aspectos, 5 años son un mundo. Por ejemplo: en Barrio Sésamo. Casi todo el mundo ubica a Epi, Blas, Triqui y por supuesto a Caponata, Espinete y compañía, en Barrio Sésamo. Pero sólo unos cuantos frikis y viejunos recordamos Ábrete Sésamo.
Mi disco de "Ábrete Sésamo". Es de 1975, o sea que 34 años le contemplan y a mí algunos más.
Ábrete Sésamo era una mera adaptación de los sketches de marionetas de Sesame Street. Por supuesto, estaban todos los que veis en esta foto de familia. No había actores, ni barrio. No había Caponatas, Perezgiles, Espinetes, ni Don Pimpones. Pero tenía varias cosas dignas de meción:

  1. Para empezar, la canción que abría el programa te metía en la cabeza lo de Ábrete Sésamo para el resto de tu vida. Esa cancioncilla nos la sabíamos los niños y la cantábamos cuando no nos veía nadie, porque cuando te veían te hacías el mayorzote y cantabas Un globo, dos globos, tres globos. Atención a los vocablos lamentablemente obsoletos como “pasarlo pistonudo”.
  2. Epi y Blas ya levantaban fundadas sospechas de ser julandrones. Pero en 1975, Epi tenía voz de hombretón, no esa voz blandita y amanerada que le hizo famoso y sospechoso en los 80. En los 70 Epi hablaba así.
  3. A mí esto de que si Epi y Blas eran pareja o no siempre me ha parecido una coña muy divertida. Hasta que hace casi dos años, en EEUU sacaron en DVD del Sesame Street de 1975 con esta advertencia: “el contenido es para mayores y podría no ser apto para niños”. Los motivos eran que, en un sketch, Epi le pedía a Blas que le pasara el jabón de la ducha, y en otro un hombre adulto invitaba a una niña a su casa a comer galletas. Suponemos que los censores imaginaron que en las escenas eliminadas e incluidas en los extras del DVD, a Epi se le cae el jabón y Blas le encula, y después la niña no le come al hombre precisamente la galleta, sino el pepito de crema. Perdón por estos ejemplos, pero es que me parece que en el eterno dislate de la censura, el problema siempre ha estado en las mentes de los censores, no en las de los guionistas.
  4. Aún así, es imposible que, incluso en 1975, no nos hiciéramos estas preguntas: ¿Qué relación une a Epi y Blas? ¿Qué edad tienen, por cierto? ¿Son niños, adolescentes o señores ya mayores? ¿Es Epi un retrasado mental y Blas su cuidador? ¿Por qué duermen juntos? ¿Son hermanos? Si lo son, ¿por qué nunca salen sus padres? ¿Es Blas activo o pasivo? En fin, allá va el documento sonoro en el que se demuestra que Epi y Blas ya dormían juntos en 1975. Y hacían bien, qué diablos.
Pero hay otras preguntas a las que me gustaría que me ayudarais a buscar respuesta:
  1. Si Espinete también era gay, ¿era activo? Porque si era pasivo, qué dolor para su pareja, con tanta púa.
  2. ¿Por qué en el barrio nadie se asustaba del tamaño de semejante erizo?
  3. ¿Qué coño era Don Pimpón?
  4. ¿Cómo llevaría Fernando Fernán Gómez que su esposa Emma Cohen fuera el alter ego de la gallina Caponata?
  5. ¿Sabíais que la actriz Chelo Vivares era Espinete, que tuvo un grupo de pop en los 70 llamado Red de San Luis en el que también estaba Chema el panadero, que además era su pareja, y que el pobrecito se murió el pasado año (dándome un gran disgusto, por cierto)?

Bueno, ya está. Que el tema de Ábrete, Barrio o Juega conmigo (Sésamo) no da para tanto. ¿O tal vez sí?

viernes, 3 de abril de 2009

La casa del padre del Bola

Ayer estuve en un concierto de AC/DC. Hoy tengo la voz muy ronca, un zumbido en los oídos, algo de sueño y una resaca muy tonta. Por eso prefiero rendirle el homenaje que le debo a la música de Maurice Jarre otro día, porque hoy no voy a escuchar bien el corte que os pensaba poner.
Y mejor voy a hablaros de una de las películas que se estrenan en los cines este viernes: La casa de mi padre. Es una producción modesta que se presentó en el pasado Festival de San Sebastián y que supone el debú del director Gorka Merchán. La película está bien, es discreta pero correcta, pero sobre todo es valiente, porque de lo que nos habla Gorka Merchán es del miedo a ETA dentro del País Vasco. Bueno, no sólo a ETA, también a su entorno. A la amenaza, a no poder hablar con libertad por si el que te está oyendo en la mesa de al lado es proetarra, a la violencia callejera, a las etiquetas que te colgaron en el pasado, etc. En la película me pareció escuchar algunos diálogos forzados, me pareció no ver a los mejores Álex Angulo, Carmelo Gómez o Emma Suárez… pero sí me convencieron una Verónica Echegui que cada día está más buena… digo… que cada día es mejor actriz (creíble totalmente en su papel de hija de un vasco nacida en Argentina que vuelve a Euskadi sin entender ni papa del conflicto) y Juan José Ballesta, que aunque no llega a clavar el acento vasco, sí que se quita por fin el acento macarrilla con el que le hemos visto siempre. La película se deja ver, y tampoco te pierdes la historia del siglo si no la ves, pero se me hace más cercana que otras películas sobre ETA como Todos estamos invitados, El lobo o incluso la infumable GAL (¿por qué cuesta tanto hacer una bien del todo? Días contados me gustó en su momento, pero tendríais que verla ahora y comprobar lo mal que ha envejecido).
Fragmento del cartel de la casa de su padre.
Con esto creo que hoy ya he cubierto el cupo de reflexiones serias en un post. Así que hala: desde ahora a escribir tontás. Porque la parte frívola de esta historia reside en que, gracias a mi trabajo de reportero dicharachero de CANAL+, tuve la suerte de quedar un día con Emma Suárez y Juanjo Ballesta para hablar de La casa de mi padre, y lo hicimos en el Txoco (taberna) del Hogar Vasco de Madrid (frente al Teatro de la Zarzuela y al ladito de Casa Manolo, donde hacen las mejores croquetas de la capital). Voy a hablar más de Juanjo que de Emma porque es un chaval que da muchísimo más juego. Y más de Emma que de la película, porque de la película ya he hablado más arriba y porque, insisto, este es un blog superfrívolo. Pero antes de empezar, debo decir que a mí Emma Suárez me gusta más que a un tonto una tiza (y eso que también me gustan las tizas, qué triste). Emma Suárez ha sido mito erótico de mi juventud (y de la suya, porque no me debe sacar más que algunos meses), me ha gustado como actriz y me encantaba como musa de un vídeo espantoso de Joaquín Sabina (Aquí estoy yo sin ti), pero no tiene nada que ver con que en ese vídeo se le apreciaran los senos. Emma en persona me resultó muy agradable, pero un pelín fría (- “¿Fría? Pero qué querías, Joselito, ¿que te abrazara y besara con fruición?” / - “Déjame en paz, cruel vocecilla interior”). Cuando llegó a la taberna no se prodigó precisamente en cálidos saludos con el equipo que allí estábamos, tal vez por timidez, tal vez por desgana, pero poco a poco fue entrando en faena (- “¡Ya quisieras tú que hubiera entrado en faena, ah iluso Joselín!” / - “Calla, hombre”). Además, se mostró muy ilusionada y cariñosa cuando le hablé de su hermana Marta, una actriz y presentadora que no está teniendo en su carrera la suerte que merece, pero con la que yo he tenido la potra de trabajar (detalle que le da más sentido a la frase “no está teniendo en su carrera la suerte que merece”). ¡Es más maja Marta!. Y es más lista Emma… Me gusta a mí esta chica, aunque esto creo que ya lo he dicho.
Juanjo, Emma y yo. Como notaréis en la mirada, entre Emma y yo está surgiendo la irrefrenable llama de la pasión, de la que Juanjo tan sólo es un mero testigo.
Eso sí, Juanjo Ballesta, todo simpatía, eclipsa en espontaneidad a Emma y a quien se le ponga por delante. Cuando hablamos de la película no se quiso meter mucho en el tema del País Vasco, porque para él San Sebastián es precioso y se está de puta madre allí, y no quiere mirar más allá, ni tiene por qué. Pero echamos unas cuantas risas con otras cosas que contó, y que supongo que no le importará que os las chive, más que nada porque no creo que lea este blog. Pero si lo lees, holaaaaa Juanjoooooo.

Pues para empezar Juanjo es tan natural que se presentó a la entrevista con un pantalón de chándal. Se disculpó: “es que ayer estuve cazando conejos y los únicos vaqueros limpios que tenía, los he manchado de sangre. No me los saquéis mucho por la tele”. Mientras esperábamos a Emma nos pusimos a hablar de cocina, por eso de los conejos que caza, y empezó a contarme que lo que hace bien “es la paella… ¡hago unas paellas pra 20!… me salen tan bien como las fideuás. Qué fideuás hago. Hago una fideuá y vienen 25, como cuando hago fabadas… Hago unas fabadas para 30…”. Yo creo que si no le paro acaba haciendo un cocido para 50. “Pero vaya cocinero… ¿y las tortillas qué tal te salen?” “No, tortillas no sé hacer”.
Llegó a la entrevista con un libro de catalán bajo el brazo. Cotilla como soy, le preguntó que si lo está aprendiendo en la intimidad. No, es que va a rodar una película entera en catalán. Para la que presenta ahora (La casa de mi padre, os recuerdo), tuvo que aprender algo de euskera. “El euskera es más fácil que el catalán”. Y yo le digo: “¿¿??” Y él me explica: “Claro, porque el euskera me lo aprendía de memoria. El catalán hay que entenderlo”. Y cada vez que suelta algo así yo me parto, y él se ríe contigo. Te contagia y se contagia.
Luego estuvimos hablando de cine en general. Me contó que en el cine de su barrio le molesta que la gente le tire palomitas y chicles al pelo. “¿Pero a qué cine vas tú, Juanjo?” “Es que Parla es Parla…” Entonces no sé qué me comentó Emma de Meryl Streep, y Juanjo interrumpió: “Hostias, Meryl Streep. Un año estuvo en San Sebastián cuando yo, y yo estaba andando y de repente todo el mundo se puso a gritar: ¡Meryl Streep! ¡Meryl Streep! Y yo entonces no sabía  ni quién era. Bueno, tampoco lo sé ahora”. Y como a continuación se descojona, no sé si me está vacilando, si es verdad y se ríe de si mismo, o si las dos cosas juntas. Cuando se despide, nos pregunta que a ver cuándo le entrevistamos otra vez, que ha molado.

A mí también me moló. ¿Y os habéis fijado? Salvo en el título del post, a Juanjo ya no hay que llamarle “El bola”.

lunes, 30 de marzo de 2009

“Con faldas y a lo loco” o la obra maestra de Dios

Ayer domingo se cumplieron 50 años del estreno en cines de la obra maestra de Dios. Bueno, de una de sus obras maestras. Bueno, y de uno de los dioses que hay, porque si en el mundo religioso ya hay demasiados (Jehová, Alá, Zeus, Apis, Anubis, Piscis… ¿o Piscis no era un Dios y Apis era un foie-gras? No sé, no sé), en el mundo pagano ya ni os cuento. Yo venero al Dios de Fernando Trueba, o sea, a Billy WiIder. Por eso digo que no es posible hablar de “su obra maestra”, sino de ”una de sus obras maestras”. Porque no podemos decir que Testigo de cargo sea mejor que El apartamento, o Sabrina que Perdición, o Primera plana que El crepúsculo de los dioses. Pero la película que ayer cumplió medio siglo es quizá la más famosa y divertida de Wilder: Con faldas y a lo loco.
  • Con faldas y a lo loco está considerada por el AFI (un Instituto estadounidense que se pasa la vida publicando unos ránkings que a la postre se convierten en las clasificaciones oficiales) como la mejor comedia y la 14ª mejor película de la historia. La segunda mejor comedia es Los bingueros.
  • Que no, bobos, que es broma.
  • En la línea de nuestro cursillo de inglés Fucking translations, el título de la película no está muy bien traducido. Con el diccionario en la mano, deberían haberla llamado A algunos les gusta caliente, tal y como hicieron en Francia o Italia. Pero si hoy en día en España traducimos Meet Dave por Atrapado en un pirado, pues por qué no iban a llamar en los años 50 “Con faldas y a lo loco” a Some like it hot. En México y Argentina tampoco se cortaron un pelo: allí se llamó Una Eva y dos Adanes. Con un par de cojones.
Con faldas y a lo loco. Sí, lo que pone en inglés no tiene nada que ver.
  • Wilder ofreció primero a Jerry Lewis el papel de Jack Lemmon, pero él cómco de las mil muecas lo rechazó. Desde entonces y hasta su muerte, Jack Lemmon le envió a su amigo Lewis una caja de bombones todos los años, coincidiendo con el aniversario del estreno de la película (o sea, tal día como yer).
  • La película iba a ser en color. Marilyn Monroe lo firmó así en su contrato y estaba supercontenta. Pero tras hacer las pruebas de maquillaje con Tony Curtis y Jack Lemmon y ver lo mucho que se les notaban los potingues en sus caretos de varón, Billy Wilder decidió hacerla en blanco y negro para que no parecieran unas drag-queens. Cuentan que Marilyn se enfadó mucho y que le dijo a WIlder muy cabreada: “Doo-doo-bi-doo”, que es lo que mejor sabía decir Marilyn. No sirvió de nada: la película se rodó en blanco y negro.
  • Pero en realidad, Wilder tenía muchos más motivos para enfadarse con Marilyn que viceversa: la actriz llegaba tarde al plató, se olvidaba de los textos, llevaba al rodaje a una profesora de interpretación a la que hacía mucho más caso que a Billy Wilder, se quedaba embarazada durante el rodaje (bueno, esto creo que en realidad no le enfadó)… Una vez dijo de Marilyn: “Antes quedabas con ella a las 9 y llegaba a las 11. Ahora la llamas en mayo y llega en octubre”. Wilder dio orden de que no se la invitara a la fiesta de fin de rodaje, para que veais si acabó harto de la estrella.
  • Pero ojo, Billy Wilder tampoco era el colmo de la formalidad: rodó Sabrina escribiendo el guión día a día. Pero una vez sólo pudo escribir un folio, y todo su equipo estaba ya listo para rodar durante una jornada completa. Llamó a Audrey Hepburn aparte y le djo: “Audrey, hoy no tengo más que un folio de guión. Hazme el favor de equivocarte muchas veces para que sólo podamos rodar esta escena”. Audrey, que adoraba a WIlder, lo hizo así. A la semana siguiente, ya estaba listo el guión completo.
  • Y es que Wilder también tenía su mala leche, a veces hiriente y a veces infantil, como todos los dioses (el de la Biblia tuvo peregrinando por el desierto a todo un pueblo durante ¡40 años! porque un día adoraron a un becerro de oro, ¡eso sí que es mala leche!). En los Oscar de 1945, Perdicion optaba a 7 premios. Pero se los fue llevando todos Siguiendo mi camino, de Leo McCarey. Cuando Leo se levantó a recoger el Oscar al mejor director, Wilder estiró su pierna por el pasillo y le puso la zancadilla. Tal y como lo leéis. McCarey dio un traspiés y subió al escenario pensando que se había tropezado él solito.

Una vez, antes de morir en 2002 a los 96 años, le preguntaron a Billy Wilder si era importante que un director de cine supiera también escribir. Contestó que no, pero que era conveniente que supiera leer. Como homenaje al Dios de Trueba y a Con faldas y a lo loco, os dejo con el tráiler original de 1959. Decía el viejecito Osgood Fielding que “Nadie es perfecto”… pero yo creo que el cine de Billy WIlder sí que lo es. ¿Y vosotros?

viernes, 27 de marzo de 2009

“Pelotas” y otras series españolas

Como sigo tan mal de lo mío, cada vez que estrenan una serie española en televisión me da por ver el primer capítulo. Procuro cumplir con esta costumbre desde que tenía unos 18 años, o sea, que hace ya exactamente… bueno a quién le importa cuánto hace de esto lo importante en la vida es que lleves bien tu edad y seas joven de espíritu no cuántos años tengas en el carné a ver si de repente os creéis vosotros que sois unos jovencitos si lo que sois todos en realidad es unos hijos de perra. Ups, perdón, me ha surgido de repente un brote bipolar de la crisis de los 40. Mierda, al final se me ha escapado la edad.
El caso es que esta temporada le he dado diferentes oportunidades a varias series españolas, y he descubierto que con los años voy teniendo menos aguante. Recuerdo cuando en los 90, junto a Enrique Catá - la persona que más sabe de televisión de Hachette y por ende (que no sé lo que es) del mundo - fui capaz de aguantar casi completas series como Los ladrones van a la oficina o Menos lobos. Hoy no resistiría ese suplicio, pero lo sigo intentando. Os voy a poner unos ejemplos de resistencia a algunas series que han empezado (y algunas concluído) esta temporada.
A ver si llego. Hacía tiempo que no veía una serie tan así. Procede de la factoría de José Luis Moreno, que por fin ha demostrado que no es infalible (bueno, yo ya intuía que no era infalible), y por fortuna no ha repetido el éxito de Aquí no hay quien viva o Escenas de matrimonio. Por cierto, nunca entendí el éxito de la primera y me deprimo cuando asisto al de la segunda (aunque lo entiendo mejor, por desgracia para este país). A ver si llego, que debería haberse llamado A ver si cuela, exhibía unos diálogos imposibles en un supuesto barrio campechano, con un Manuel Manquiña lamentable intentando ligar a la antigua usanza (antigua de casposa, no de clásica) con una Miriam Díaz Aroca que estaba de lo más rabanerilla, con lo que esta mujer ha sido. Ah, qué tampoco ha sido tanto, bueno, da igual. La serie pretendía hablar de la crisis, pero la única crisis que se veía por ahí era la de la ficción española. Destilaba un tufillo a ciertas cosas que se estrenaron en los primeros 90, como Menudo es mi padre o Éste es mi barrio, series que protagonizaban El Fary o José Sacristán y que ya en su época nos sonaban pasadísimas. No os puedo contar mucho más de A ver si llego, porque sólo la aguanté 30 minutos, de corte de publi a corte de publi. Telecinco la mantuvo en emisión 5 semanas. Vamos, que la que no llegó fue la serie. Calificación: Serie Caca.
Miriam Díaz Aroca en la verdulería. Ah no, perdón, que es una carnicería.
Águila roja. Como esta serie es de TVE y TVE esta temporada está que no se lo cree, pues la están viendo muchísimos espectadores. Como vieron la miniserie del 23-F, el programa de José Mota, Amar en tiempos revueltos, etc, etc. A mí no me gusta. Vale, no es A ver si llego, pero es una serie como de cartón piedra. Los decorados son de cartón piedra, los personajes son de cartón piedra, los diálogos son de cartón piedra, el cartón piedra es de cartón piedra… Los protagonistas, Águila Roja y Sátur, no parecen personajes del Siglo de Oro, sino dos señores bajitos metidos en una fiesta de disfraces temática del Siglo de Oro. Porque no hablan de vos ni de nada, hablan como tú y como yo, a no ser que tú hables de vos. Y aunque hay algún buen actor por ahí suelto, en general dicen las frases como con desgana, como si el director de la serie les dijera “anda, Perenganita, suelta la frase ya y nos vamos a comer todos”. Y Perenganita va y la suelta. Aguanté un capítulo. Calficación: Serie Pocha.

Doctor Mateo
. De Antena 3, está funcionando bien y tiene su mérito, porque empezó barriendo los domingos hasta que Tele5 volvió a colocar en esa franja a Aída (sin Aída) que recuperó el liderazgo, pero Doctor Mateo se mantiene en un honroso segundo puesto y muy cerquita de los gritos del clan de Aída (sin Aída). Cuando la estaban anunciando, a Gonzalo de Castro le decían “¿Vas a estrenar una serie de un doctor con mala leche? Mira, como House“. Y Gonzalo se enfadaba porque decía que aún no la habían visto y que no se parecía a House. Tenía razón: no tiene nada que ver con House. Ya les gustaría. Pero aún así, no está del todo mal, aunque a mí se me hace lenta, sin ritmo, con escena muy largas y anodinas… Pero Gonzalo sabe aplicar esa vis cómica que tiene a un personaje supuestamente serio, como en una secuencia que tuvo con un aldeano que estaba mal de la chola. Pongo un ejemplo puntual porque, con todo, sólo la resistí un capítulo y medio. Tampoco me ha enganchado. Calificación: Serie pasable.
Pelotas. Y llego al quiz del post del blog. De momento, es la única novedad española del año que sí me ha enganchado. Porque tras ese tropezón que tuvieron con su segunda película Cobardes, José Corbacho y Juan Cruz han recuperado el espíritu de Tapas. Y aunque el nombre Pelotas parece invitarte a ver algo más grueso, la serie combina la ternura y la coña de Tapas, Ángel de Andrés López se ha encontrado con el papel de su vida (qué bien interpretado, qué bien escrito, qué bien pensado), te crees a todos los personajes, muy pronto los conoces y les vas cogiendo cariño o manía, pero por los personajes, no por los actores, como en las buenas series que vienen de fuera. Ay, chicas, pero qué sorpresa más buena me he llevado este año con Pelotas, hacía cuánto que no soltaba carcajadas y reprimía emociones con una misma serie española. Me pasaba un poco con Médico de familia, pero porque yo no estaba bien en esa época. Tampoco lo estoy ahora, pero que me pase con Pelotas me resulta menos humillante. Pelotas compite los lunes con CSI, Life y Hay alguien ahí (que creo que no está mal, pero no la he visto, claro, porque me coincide con Dexter y Pelotas, y veo una y grabo la otra), así que no está triunfando precisamente en audiencia: el último lunes hizo un 12%. Como no la veais y me la quiten por baja audiencia, os vais a enterar. Como pase eso os pienso escribir un post larguísimo sobre Leticia Sabater.
S.O.S. Salvemos "Pelotas".
No quería terminar este post sin hablaros de otra serie, que en este caso aún no ha nacido. Se llama No ligo, y su capítulo piloto se está paseando por algunas televisiones en busca del lugar que se merece. Su creador es Rafael Fernández, que ha diseñado un cóctel de personajes frikis y más convencionales, de situaciones lógicas y delirantes, de gags refinados y más gruesos, de secuencias toleradas y desternillantemente eróticas… Una delicia, valiente y arriesgada, que he tenido ocasión de ver porque Rafael, de vez en cuando, se asoma a este blog. De verdad que esta serie debería estar ya en una televisión generalista (o temática, en el peor de los casos), así como algunas de las que he citado jamás debieron salir a antena. Creo que a Rafael no le importará que os plante aquí el tráiler de su serie. ¡Suerte con ella!