jueves, 11 de marzo de 2010

Glee, que es el nombre de una serie

Y qué quiere decir “glee”, os preguntaréis con vuestras absurdas vocecillas de somormujo. Pues un “glee” es el nombre por el que se denomina a un coro de una jáiscul, o sea de un instituto americano. Pero además, “Glee” es una nueva serie que acaba de estrenar el canal Fox, y que tengo entendido que pronto emitirá Neox, el canal de TDT de Antena 3 (por el que está apostando fuerte, porque el año que viene se lleva a los chicos de “Muchachada Nui”). Glee ganó hace unos meses el Globo de oro a la mejor comedia o musical (y aquí habría que añadir: “en este caso musical”), o sea que había que estar pendiente de ella si es que queremos llegar a ser alguien en este mundillo voraz en el que los peces grandes se comen a los otros.
El caso es que el otro día vi el primer episodio de Glee, por lo que sería injusto que me lanzara a hacer una crítica de la serie como si la hubiera visto entera y como si fuera Boyero. Voy a contaros sencillamente las cosas que me pareció apreciar en el primer capítulo de la serie, que igual es el mejor pero que igual es el peor, eso sólo lo saben Dios y Enrique Muñoz de Luna.
Glee es un musical. No suele haber muchas series de televisión musicales. A mí ahora mismo se me vienen a la cabeza Fama y la de UPA dance, porque El gran circo de TVE no era un musical, aunque yo cantara sus canciones como una perra loca. Pero Glee no es un musical de los que dan perecilla: tiene muchas historias detrás y las canciones no se cantan enteras (salvo excepciones), o sea que no es como si estuvieras viendo una gala de Operación Triunfo bien actuada. En Glee suenan temas de Chicago, de John Denver, de Grease, de Fama… Pero también se oyen de fondo versiones de Beethoven cantadas a capella, como si las interpretara un coro formado por seguidores de Bobby McFerrin. Y una curiosidad muy significativa: todos los temas que se cantan en Glee se convierten en éxitos inmediatos en iTunes: las versiones de la serie y las canciones originales, que viven así una segunda juventud.
Los chicos y los profes de "Glee".
En el instituto éste, un profesor de español que lo habla fatal (o por lo menos en la V.O. que yo he visto, porque igual en la versión doblada lo convierten en profesor de esperanto) decide montar un coro (un glee) sin demasiado apoyo por parte del resto del claustro profesorero. Pero cuando hace el casting, descubre que se le apuntan los alumnos más inadaptados y problemáticos de todo el instituto. Ése es el punto de partida, porque Glee es una serie de perdedores, y en la vida todos somos perdedores. Yo mismo pierdo muchísimos paraguas y bufandas. Ayer perdí un boli.
Pero la gran garantía de esta serie es que está creada, escrita, producida y dirigida por Ryan Murphy. ¿Y quién es Ryan Murphy? ¿El actor que hacía del Señor Roper, cuya voz en castellano falleció hace unos días? No, ése se llamaba Brian Murphy. Éste es Ryan, y es el creador y artífice de las seis temporadas de una de las series más cañeras, destroyers y a menudo alucinógenas que he visto en los últimos años: Nip/Tuck, desafortunadamente subtitulada en España como “A golpe de bisturí”. Nip/Tuck cuenta la historia de dos cirujanos plásticos de Miami (que en las últimas temporadas se trasladan a L.A.) en cuyas vidas hay operaciones, sexo, drogas, homosexualidad, celos, venganza, asesinatos, incesto, prostitución, pornografía, ninfomanía, etc. Y aunque a Ryan Murphy en cada temporada se le iba más la olla, era un placer dejar que tu olla se fuera con la de Ryan y con las de los doctores McNamara y Troy. Y hablo en pasado porque Nip/Tuck se acabó ya para siempre jamás. En España ha sido emitida por Calle 13 y por las autonómicas, pero éstas últimas han tratado a la serie como al puto pompis.
El logo de “Glee”, que se hace con los dedos. A mí esta foto me recuerda a la campaña ésa de la ceja de Zapatero.
Glee conserva algunas de estas señas de identidad de Ryan Murphy. Sus dos primeros capítulos (es que mientras escribía esto he visto el segundo, así que ya soy mucho más profesional que hace unos párrafos) tiene sus toques bestias, como los que utiliza para narrar la biografía de una de las alumnas, o en las situaciones tierno-macabras que provoca un alumno paralítico que quiere participar (y participa) en números musicales. Y sólo porque Glee es hermana de Nip/Tuck por parte de padre, merece una oportunidad. Luego si no os gusta, pues mandáis a tomar por el ano a la serie, a mí y a vuestros problemas más fastidiosos.
(Lo único malo de Glee es que, para emitirla, Fox ha parado temporalmente la sexta temporada de Mujeres deseperadas, una serie de supermachotes a la que, efectivamente, estoy más que enganchado).

Tema a debate: ¿Odias el musical? / ¿Cuál es tu musical favorito? / ¿De pequeño te gustaba Leticia Sabater? Mis respuestas serían: No / Cabaret / Ni en mis años más onanistas, por Dios.

lunes, 8 de marzo de 2010

…Y Kathryn Bigelow se merendó a los Pitufos (la noche de los Oscar)

Hace muchos años yo tenía una novia. Luego lo dejamos, por guarra. Tiempo después coincidimos en una cena de Navidad con más amigos. Antes de pasar a la mesa pedimos unas cañas y de aperitivo nos pusieron panchitos. Cuando yo alargué mi mano para coger el último panchito del plato (yo amo los panchitos), mi ex-novia, con un movimiento felino, rápido y sagaz, me arrebató aquel último cacahuese. Y mientras lo degustaba me miró como diciendo “sé lo que te gustan los panchitos, así que te jodes, ex”.
No sé si la comparación es buena, bueno, sí que lo sé, la comparación es una birria, pero algo así debió de sentir ayer James Cameron cuando Kathryn Bigelow le birló la gloria ganando los Oscar a la mejor película y mejor dirección, los dos más importantes, además de cuatro más de los que tres bien podrían haber sido para Avatar. El otrora “king of the world” se quedó con tres premios técnicos de nada. Se quedó sin panchitos.
Yo sí que comí panchitos y canapéses. Porque este año no os puedo hacer una crónica detallada de la ceremonia en sí, ya que me tocó trabajar, pero sí comentaros algunos aspectos de la gala y ciertos cotilleos del fiestorro que organizó CANAL+ en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, desde donde dos pisos más arriba, Manuela Velasco, Juan Zavala y Pepe Colubi retransmitían los Oscar. A mí me tocó trabajar en la fiesta con Antonio Muñoz de Mesa y mis adorados y adorables Gonzalo Cabrera y Miguel Balanzategui, con los que la palabra “trabajar” pierde gran parte de su significado. Y desde la fiesta, entre entrevistas, conexiones y ratos muertos, pude hacerme una idea de la ceremonia, porque estaba llena de pantallas gigantes en las que se veía la gala. Así que voy a iros contando cosas con ese arte que manejo como nadie y que consiste en alternar la realidad cinematográfica con las chorradas que me toca vivir.
Este era el ambientazo en la fiesta de CANAL+. Pero qué colores más bonitos, por Dios.
  • Llego a la fiesta. Por enésima vez, no soy el más famoso. Me superan Fernando Tejero, Macarena Gómez, Ernesto Alterio, Juana Acosta, Juanma Bajo Ulloa, Natalie Poza, Borja Cobeaga, Irene Visedo, Nacho Vigalondo, Toni Acosta, Javier Godino, Quequé, Javier Coronas, Edu Soto, Norma Ruiz, Alberto Ammann, Daniel Monzón, Elsa Anka, Jaume Balagueró, Chus Gutiérrez, Juan Cruz, Gustavo Salmerón… Carambolas, ¡más estrellas que en los Goya!
  • Comienza la ceremonia, después de que Cristina Teva, como siempre, eclipsara a las estrellas a las que entrevistó en la alfombra roja (que este año tenía motitas de agua por la lluvia). Penélope Cruz volvía a ir muy fermosa, con un vestido de Donna Karan (yo de moda sé lo mismo que de ornitología, pero creo que Pe ha ido más guapa otros años). Y por fin estuvo sentada junto a Javier Bardem (como ya hicieron en los Goya), y entregó el primer premio de la noche al mejor acrtor secundario, cómo no, para Christoph Waltz, el único que se llevó Malditos bastardos. Cuando recogió el premio dijo: “Oscar y Penélope, esto es un bingo”. Qué salado.
  • El premio de Mo’Nique, mejor actriz secundaria, también estaba cantado. Penélope lo sabía, y por eso estaba tan tranquila los días antes. Precious rascó este premio y el de guión adaptado.
  • Aparecen en la fiesta mi chica, mi hermana y mis amigas Ana y Laura para controlarme y que no me ponga a copular con tanta famosa, como suelo hacer en estas fiestas. Era innecesario: hoy estoy de servicio y no ligo. Aún así, me tomo una cerveza con ellas y hacemos muchas guasas.
Lo de la derecha es mi nariz con una cerveza y un cubata, para aprovechar el descanso. En segundo plano, Joaquín López, Chus Gutiérrez, Borja Cobeaga y Nacho Vigalondo. Los dos últimos han estado nominados al Oscar.
  • Después de ver el año pasado presentar los Oscar al tremendo Hugh Jackman y ver hace tres semanas a Buenafuente triunfar en los Goya, puede decirse que Steve Martin y Alec Baldwin son dos sosos. No es que me esperara otra cosa, pero la gala no tuvo grandes momentos, ni los presentadores brillaron en ningún número (quizá el gag sobre Paranormal activity). Ben Stiller, disfrazado de navy azul, fue una vez más el mejor de la noche, como cuando presentó un premio vestido de verde explicando lo que es el chroma o disfrazado de Starsky sin que Owen Wilson le secundara vestido de Hutch. ¿Por qué no presenta los Oscar él?
  • Aprovechando un parón en la gala, mi hermana Beatriz se lanza en plancha a por Gustavo Salmerón, con quien trabajó hace muchos años en TVE. Momento de reencuentros y fotos. Luego Gustavo nos pidió tabaco a mi chica y a mí, que pasábamos por allí cerca. Teresa le dio un cigarro. Yo no, porque le tendría que haber dado una pipa y hubiera sido absurdo todo.
  • Llega el momento de Javier Recio y La dama y  la muerte, pero ¡oooooh! gana Logorama (otro gran corto). Pero como me dijo luego Manuela Velasco ¿es una decepción estar nominado a un Oscar con 28 años? Pues no. Además Javier es muy grande y va a trabajar en Hollywood estoy seguro, y si no, me rebano el cilindrín.
  • Antes del corto de animación, se entregó el premio al largo de animación. No podía ser otra que Up, la mejor historia del año (pero como es de dibujos, sólo le dan este Oscar y el de mejor banda sonora).
  • Macarena Gómez tiene hambre y ya no salen más bandejas de comida. Gonzalo se mete hasta la cocina y le consigue un sandwich mientras ella me cuenta que no había comido nada antes por miedo a reventar el ceñidísimo vestido rojo que llevaba puesto. Macarena es graciosísima. Por mí que hubiera reventado el vestido.
  • Siguen cayendo premios hasta llegar a la sorpresa más agradable de la noche. Pedro Almodóvar, al que esta vez no tuvieron que esconder en un hotel antes de dar el premio, entrega el Oscar a la mejor película extranjera con el señor ése que se pone una careta exagerada de Tarantino. Premio para El secreto de sus ojos. Derrota a las favoritas: La cinta blanca y Un profeta. Me alegro un montón, pero vuelvo a coincidir con Manuela Velasco en que La cinta blanca podía haber estado nominada incluso a mejor película.
  • ¿Alguna vez dos españoles habían entregado premios? Cómo molamos, amigos.
  • Subidón de Javier Godino: el único actor español en El secreto de sus ojos. El premio le pilló en el plató del plus, y como sabía que tenía que subir, decidió no beber hasta entonces. Según dijo, después del premio pensaba ir a por la cogorza del siglo. Bien merecida.
"En tierra hostil", la gran triunfadora con 6 estatuillas, entre ellas las de película y directora.

  • Y llegan los premios gordos. Los actores también estaban cantados: Jeff Bridges y Sandra Bullock, que el día antes ganó el Razzie (el premio a la peor actriz) por otra película. Y por fin el duelo entre Avatar y En tierra hostil. Se resuelve de calle para la señora Bigelow, la primera directora de la historia en ganar este premio (Jane Campion y Sofía Coppola estuvieron nominadas, pero no lo consiguieron). Dirección y película para En tierra hostil. Cameron se quedó blanco, o mejor dicho azul. Me gustó En tierra hostil y no me gustó Avatar, pero creo que la gran triunfadora no es tan redonda como para levarse 6 Oscar y que Avatar es técnicamente demasiado innovadora como para ganar sólo 3.
  • Cuando terminó la ceremonia, a eso de las 6, Alberto Ammann, Javier Godino, Macarena Gómez, QuequéFernando Tejero seguían en la fiesta, muy pendientes de los resultados finales. Qué grandes son todos.
  • Subo al plató a darle un abrazo a Juan Zavala y a Pepe Colubi y todos los besos que se deje a Manuela Velasco. Han estado fantásticos.
  • Mis apuestas han sido un desastre. Acerté 6 de 11, o sea un aprobado justito. Ya sé lo que me toca. Pero harto de patos libidinosos, esta vez me voy a buscar un ñandú, para tener que agacharme menos.

viernes, 5 de marzo de 2010

Apuestas de los Oscar

Tranquilos, ya estamos acabando con este tema, que vaya mesecito os estoy dando entre los Oscar, los Goya, los Razzie, los BAFTA, los Patatin Awards y los Premios de la Música (de éstos no os había hablado hasta ahora, pero es que mi amigo Fernando Olmo ganó el otro día el Premio al mejor ¿concierto?).
Los Oscar son este domingo, yo tendré que trabajar, al día siguiente os contaré cómo me fue la noche y si me ligué a muchas churris, y ya retomaremos la normalidad y los temas cotidianos del cine y de la tele, o sea, que hablaremos de las descargas ilegales y de Belén Esteban.
Pero hoy vamos a jugar a las apuestas en las principales categorías. Hagan juego. Arriésguense. Aventúrense. Mójense. Jódanse. Huy, esto último no. Pero vamos a apostar todos sin medias tintas. Yo me comprometo a invitar a unas cañas al que más categorías acierte. Si no es de mi ciudad y no podemos vernos, prometo enviarle al ganador al mítico pato que me zumbé la pasada semana en Chipre. Es un fiera, tanto para hombre como para mujer. Bueno, allá vamos.
  • Mejor película: Avatar. Porque es una producción tan bestia y tan grande que la Academia se va a deslumbrar con ella. En tierra hostil no creo que le quite el puesto a su ex-marido. Y entre las otras 8 nominadas tampoco hay obras sublimes. Si acaso Up, que no va a ganar. Para mí la mejor es Malditos bastardos, pero tampoco la van a premiar. O Precious y An education, que bastante tienen con estar nominadas. Y The blind side, District 9, Un tipo serio y Up in the air nunca ganarían en un mundo con un mínimo de lógica. O sea, que en éste igual ganan.
  • Mejor director: James Cameron. Ojo: son mis apuestas, no mis deseos. La Academia suele optar por una película, y me da a mí que la de este año es Avatar. Tarantino va a ser el gran olvidado. Kathryn Bigelow la gran agraviada. Lee Daniels (Precious) el injustamente despreciado y Jason Reitman (Up in the air) no se merece el premio por ñoño.
James Cameron con sus Oscars por "Titanic". Aún no padecía el "síndrome McCartney", por el que los famosos se transforman en sus madres.
  • Mejor actor: Jeff Bridges, por Un corazón rebelde. Porque Jeremy Renner los académicos no saben escribirlo si con una “n” o dos, y por eso no le votan. Porque George Clooney está bien, pero igual de bien que siempre. Porque Colin Firth es un soso. Porque Morgan Freeman siempre hace de negro.
  • Mejor actriz: Sandra Bullock, por The blind side. Porque lo de nominar a Meryl Streep todos los años y no dárselo es ya como una coña de la Academia (dice mi amigo el realizador Carlos García que para él es la favorita, porque aunque la película no es maravillosa, Meryl clona a la auténtica Julia Child). Porque Hellen Mirren ya ganó hace poco y si se lo dan a ella pues que se lo den a Pe, y a Pe no se lo van a dar. Porque Carey Mulligan está estupenda, pero se lo van a dar a Sandra Bullock. Porque no hay ningún actor en Hollywood capaz de abrir un sobre y pronunciar bien el nombre de Gabourey Sidibe.
  • Mejor actor de reparto: Christoph Waltz por Malditos bastardos. Porque Matt Damon, Woody Harrelson, Christopher Plummer y Stanley Tucci no tienen nada que hacer al lado de Christoph Waltz.
  • Mejor actriz de reparto: Mo’Nique por Precious. Porque Maggie Gyllenhaal sabe mejor que yo que Mo’Nique es la favorita. Porque Vera Farmiga y Anna Kendrick están muy normalitas en Up in the air. Porque Pe lo ganó el año pasado y encima es extranjera, sería un hito histórico e histérico, y Pe se lo tendría que dedicar a Parla, Móstoles y Fuenlabrada.
Mo'Nique y sus piernas en la alfombra roja de los Globos de Oro, en un impagable documento que me descubrió Julio.
  • Guión original: En tierra hostil. Una pena, porque Malditos bastardos se va a quedar cerquísima en número de votaciones. El guión de Up podría ganar perfectamente, pero no le harán ni caso: en Hollywood piensan que las pelis de dibujos van que chutan con el Oscar de animación. Hijos de perra…
  • Guión adaptado: Up in the air. Los guiones de Precious, An education o In the loop le dan mil vueltas, pero los académicos a veces son así de tonticos.
  • Mejor película de animación: Up. Porque es genial. Porque es la única de animación que también está nominada a mejor película. Y porque si por mí fuera, ganaría este premio, ni Avatar ni penes (a mí decir “ni pollas” me resulta ordinarísimo).
  • Mejor película de habla no inglesa: La cinta blanca. Aquí el duelo es bonito, porque Un profeta arrasó en los BAFTA y los César. Y la pena es que El secreto de sus ojos tenga estas dos rivales tan grandes, porque es una película cojonuda. La teta asustada se quedará con el susto encima y no ganará. La israelí ni me la planteo.
  • Mejor corto de animación. No descartéis que Javier Recio se traiga el Oscar por La dama y la muerte. Javier me dice que su favorita  es French Roast, pero yo no he podido verla. Logorama y la de Wallace y Gromit no son mejores que La dama y la muerte. Y una que se llama Granny O’Grimm’s Sleeping Beauty no la he podido ver porque siempre tecleo mal los apóstrofes cuando intento bajármela. Digo, comprármela. No entiendo por qué no han nominado Partly Cloudy de Pixar, el corto de las nubecitas y las cigüeñas que nos ponian delante de Up. Es el mejor del año.
"La dama y la muerte". A por elloooos, oooeeeeé!!!
Lo dicho: el que más acierte de vosotros será invitado a una caña con unos panchitos. Yo, si acierto 10 u 11, me autorregalo una simpática mascota, por ejemplo, un impala. Entre 7 y 9, me compro un libro de cuentos. Entre 4 y 6, me clavo un estilete infectado en el ombligo. Y entre 0 y 3 me corto las dos orejas y el rabo. No me gustan las medias tintas.


miércoles, 3 de marzo de 2010

Los Oscar: el duelo de los tres titanes

Si entráis después de un tiempo o por primera vez en este blog y decidís quedaros, os explicaré que durante las últimas semanas hemos estado hablando de las películas con más nominaciones a los Oscar, porque los Oscar se entregan este domingo. Hemos hablado ya de Malditos bastardos (8), Precious (6), Up (5), Nine (4), Invictus (2), Un profeta (1)… Y para el final hemos dejado las tres grandes favoritas. El duelo entre ex-maridos y ex-mujeres (Avatar versus En tierra hostil, con 9 nominaciones por cabeza) y Up in the air, con 6, y que aunque tiene menos que Malditos bastardos y las mismas que Precious, se llegó a decir de ella que podría ser el sorpresoncio del año y dar al traste con el duelo ex-matrimonicida. No lo creo.
Mis opiniones sobre estas tres candidatas son simples, porque yo no soy de reflexionar, ya me lo decía mi madre: “hijito, tú no eres de reflexionar”. Pero pese a ser simples, son éstas:
AVATAR. A ver: vaya por delante que yo no veo en 3D. Tengo un defecto en la vista propiciado por un exceso de inteligencia o de imbecilidad, no recuerdo ya qué dijo el médico, y no calculo bien las distancias. Me tendrías que ver servir el vino o la ensalada, es un espectáculo grotesco: en un festival de cine le serví una gamba dentro de la copa de vino a Cristina Teva, o a Marta Bedoya, o a mi chica, no me acuerdo ya, y no me di cuenta porque creí que la había depositado suavemente en el plato. Entonces, sin ver en 3D, estaréis de acuerdo en que Avatar pierde el 80% de su gracia. Eso sí, yo me puse las gafas encima de las mías por si percibía algo, y sí que lo percibí, percibí un gran sobrepeso en mis narices. Entonces, el otro 20% de la gracia de la película debería estar en el argumento, pero el argumento de Avatar parece escrito por un niño cretino. Creo que fue Antonio Muñoz de Mesa quien dijo que era una pena que una película en 3D tuviera unos personajes tan planos. Y creo que fue Juan Jesús quien dijo por aquí que Avatar era una mezcla de Pocahontas con Bailando con lobos y un toque de El último mohicano. Yo añadiría a los Pitufos y diría algo más: el planteamiento del avatar moviéndose por Pandora y del cerebro humano que lo maneja desde una especie de urna, me recuerda muchísimo al punto de partida de Matrix. Ni eso me resultó original, fíjate. ¿Y qué me decís del malote? Creo que no veo un malote tan previsible y exagerado desde Mazinger Z, aunque el Barón Ashler me interesaba mucho más, porque me hacía plantearme cuestiones trascendentes:  ¿Cómo conseguía unir en un solo cuerpo las voces de un hombre y una mujer sin que discutieran? ¿Tenía pareja, el Barón (que no “varón”)? ¿Cómo eran sus genitales? ¿Media pilila, raya en medio, y media almeja? ¿Es éste lenguaje digno de un blog de cine? Aún así, entendería que Avatar ganara el Oscar a la mejor película. Tampoco las demás me han parecido enormes, y si algo es Avatar es precisamente eso, enorme.
El Pitufo Avatar en una agresiva pose.
EN TIERRA HOSTIL. Y dale con las malas traducciones: En tierra hostil en su versión original tiene un nombre mucho más bonito, The hurt locker, que a poco inglés que sepáis, sabréis que significa “El hurto loco”. Qué manera de desvirtuar los títulos.
Me parece una gran película, En tierra hostil, pero no redonda. Puede pecar de cambiar demasiadas veces de ritmo, lo cual no sería malo si algunos de esos cambios de ritmo no fueran verdaderos frenazos, y no sólo porque baja la intensidad, sino porque le acompañan la emoción, la tensión y en algún momento concreto (al menos en mi caso), el interés. Pero Katheryn Bigelow consigue una estética cercana al documental para contar una historia sin ninguna pretensión documental, que te da la total sensación de estar viviendo lo que viven los soldados en Irak, como cuando Spielberg nos metió en el desembarco de Normandía, sólo que Bigelow en vez de hacerlo a lo bestia y oliendo desde lejos a pasta (a pasta de dinero, no a tagliatelle al peperoncino), pues lo hace discretita pero efectivamente. La nominación como mejor actor de Jeremy Renner (que no va a ganar ni en sueños) se me antoja merecida: ese sargento que ha creado, con esas dosis de locura que le lleva a arriesgar su vida para salvar las de los demás, es magnífico. 9 nominaciones contra 9 de Avatar. Yo sé cómo van a quedar, pero las predicciones las haré en el siguiente post.
Si ésta no es la mejor secuencia de "En tierra hostil", es una de las mejores.
UP IN THE AIR. Antes de los Globos de Oro, me vendieron esta película como la tercera en discordia. Pero cuando la vi, decidí por mí mismo que Up in the air no debería ser rival para las otras dos. Me parece una película de 6. O sea, un bien. Y si hace una redacción sobre la vaca para mañana, tal vez le ponga un notable bajo. Porque tras una buena media hora presentando el trabajo que tiene el personaje de George Clooney (despedir a gente), Up in the air se me convierte en una comedia romántica más, en la que las reacciones del primer Clooney no me encaja con las del segundo.
De su director, Jason Reitman, se pueden contar varias anécdotas. Para empezar, sabréis todos que es el director de Juno, ¿no? Bueno, pues por si acaso os lo digo ahora: Jason Reitman es el director de Juno. Cuando estuvo en Madrid presentando la película, Nacho Vigalondo se lo llevó de copas por la noche, pero lo bueno es que la gente de la distribuidora que lo trajo de promoción pensaba que estaba en su habitación. Pues no, se escapó del hotel sin que lo supieran. Y cuando estuvo en Los Angeles también presentando la película, fue entrevistado por el corresponsal de CANAL+ Guillermo de Mulder, que es el tipo más divertido y surrealista que conozco, tanto que Jason le tuvo que regañar (de coña) porque le parecía que todas sus preguntas tenían un trasfondo sexual. Y para terminar, Jason Reitman está nominado al mejor guión adaptado junto a Sheldon Turner. Ya os lo conté en los Globos, pero os lo repito: ambos se llevan a matar. Sheldon y Jason no escribieron juntos ni una línea. Pero Sheldon denunció por plagio al guión de Jason, y un juez dictaminó que ambos deberían aparecer como autores y por lo tanto recoger los premios juntos. Pero no se hablan. Es como si nos nominaran juntos a mí y a Juan Antonio Bayona: que no nos hablamos. Pero porque no nos conocemos.
George Clooney in the air.

Os habré dicho ya que los Oscar los retransmite un año más CANAL+, o sea que esa noche me toca trabajar. Los va a presentar Manuela Velasco desde el Círculo de Bellas Artes de Madrid, así que esperemos que no lo precinten y se llene de zombis, y sobre todo que no me confundan a mí con la niña de Medeiros. Estuve el pasado jueves con Manuela. Esto os lo digo así de normal para que penséis: huy, qué normal lo dice, y encima la llama Manuela, éste debe de quedar un montón con ella, y quién sabe si también con su tía para tomar el té y cantar juntos “porque me llaman Carmen Caaaaarmen”. Bueno, pues estuve con Manuela y me comentó las películas que le están gustando y las que no (coincidíamos bastante, ya le dije que eso era una señal y que deberíamos casarnos, pero ni caso), está viendo prácticamente todas y me gustó las cosas que decía de ellas, y me gustó lo claro que tiene que su papel es el de presentar y aportar el punto de vista de una actriz, que para comentarios cinéfilos tendrá a sus lados a Juan Zavala y a Pepe Colubi. Eso sí, me parece que Manuela va a llorar como una magdalena esa noche, porque se emociona muchísimo cuando  ve a la gente recoger premios. Qué mona es.

lunes, 1 de marzo de 2010

Aquel horrible día en el que vi al tiempo “Mira quién baila” y “Farmacia de guardia”

Con todo esto de los Oscar y de que he estado fuera y de que he pasado unos días en el calabozo por zumbarme a un pato, se me había olvidado contaros una cosa horrible que me pasó hace un par de semanas con mi tele.
Pues que creía que se me había estropeado. Llegué a pensar que ya había tenido lugar el apagón analógico, y como mi televisión todavía no tiene TDT ni USB, pues creí que cogía señales a su bola, como si el futuro no estuviera ya aquí, contradiciendo a Radio Futura.
Veréis: era miércoles por la noche, los alemanes iban de gris y vosotros de azul. Puse la tele en el canal 5, y me apareció Mira quién baila. Pero uno no es tonto, tiene cultura y sabe perfectamente que Mira quién baila es de la 1. Así que pensé: “se están descolocando los canales para que cuando tenga que rendirme a la TDT Jiménez Losantos no encuentre su sitio”. Y le di al botón de “echar canales patrás”. La 4 estaba bien, porque salía Pablo Motos avergonzando a Melanie Olivares, que seguro que tenía cosas interesantes que contar. Seguí hacia atrás y llegué a la 3. Mierda, avería absoluta: en Antena 3 se veían programas de hace 20 años, concretamente Farmacia de guardia. Entonces me puse las gafas y lo que había ahí no era exactamente Farmacia de guardia, sino “La última guardia”, un telefilme en el que se reunían los personajes de la serie más exitosa de la historia de A3, como si se hubieran encontrado en el Facebook. Que espero que esta práctica no siente precedente, aunque en el fondo reconozco que me encantaría que Curro Jiménez se reencontrara con El Estudiante y con El Algarrobo, aunque con El Algarrobo no se podría reencontrar porque estaba en Farmacia de guardia reencontrándose con Concha Cuetos.
Volví a la 5 y seguían con Mira quién baila. Consulté mi periódico de cabecera (el “Qué!”), y descubrí que el programa se había pasado de TVE a Telecinco, como si fuera Sáez y Tamayo (todo esto es mentira, ya lo sabía hacía mucho, pero me parece que contado así queda todo más simpaticón). Entonces me alegré de que la tele no se me hubiera estropeado, pero a cambio me entró el pánico del teleadicto: ¿cuál de las dos cosas veo? Las dos parecen patéticas. Quiero verlas. ¿Cuál elijo, por San Serenín?
Y al final hice zapping. Así que no me enteré bien de ninguno de los dos programas y me enteré un poco de ambos. Y confieso que:
Pilar Rubio que, ¡mira! también baila. En este caso, un cha cha cha.
  • Cuando empezó La última guardia creía que Carlos Larrañaga estaba actuando beodo. Luego me di cuenta de que no, que ahora habla con un extraño deje. Carlos conserva su vis cómica, pero lamentablemente el guión no.
  • Pilar Rubio está buena. Anne Igartiburu es guapa, pero no está buena, según mis cánones. Lo mejor de que Pilar Rubio presente MQB es que ya no cubre los preestrenos y los festivales a los que voy yo, y ya no tengo que enfadarme con ella y con sus cámaras porque se meten en medio de mis entrevistas sin respeto alguno. Empezó el programa nerviosísima, tanto que me puso nervioso a mí y volví a Antena 3.
  • Mierda, le di al 4. Pablo Motos le estaba haciendo soplar por un tubo de cristal a Melanie Olivares. Retrocedo al 3.
  • La hija mayor de Concha Cuetos no es la de antes, es otra, antes era Eva Isanta. Hablaba con desdén de su ex-marido, que no salía en el capítulo. Claro, porque cuando hace 15 años se acabó la serie, el marido era Caco Senante, y a poco que haya ensanchado ahora no cabría en el plató. Porque ya había mucha gente, digo.
  • Vuelvo a MQB. Sale Carmen Lomana hablando con Pilar Rubio. Adiós, pero si a ésta se la entiende peor que a Carlos Larrañaga. Cambio.
  • Cuando acabó la serie en el 95, los hijos de Concha Cuetos (los ficticios) aún eran jóvenes adolescentes con granos que no se habían formado como actores. Ninguno de ellos ha seguido (que yo sepa) en el mundo de la actuación, con lo cual si en 1995 no habían llegado a forjarse del todo, imaginaos cómo están ahora de desentrenadillos. Es como si yo, que antes jugaba al fútbol sala, pretendiera estar en forma dentro de 15 años. El ejemplo es perfecto, porque tras 25 años jugando aún no había aprendido a dar pie con bola, yo.
Carlos Larrañaga y Concha Cuetos con sus hijos ficticios. Ficticios porque vistos quince años después, parecen de coña.
  • MQB. El Sevilla bailaba un agarrao. ¿Cuál? Paquito el chocolatero. Como lo oís. Nunca le encontré la gracia a El Sevilla. Hoy tampoco. La pobre bailarina sudó tinta para que aquello tuviera algo de ritmo, pero se notaba a la legua que estaba lidiando con un torombolo.
  • En la farmacia eché muchísimo de menos al Piña, que era amigo de Guille. Podían haber hecho un spin off estupendo con El Piña, pero ya no, ya se pasó su momento. En sus tiempos, El Piña fue novio de la niña del anuncio de “Alucina, vecina”, que lo leí en una revista. Anda que no nos habremos reído Enrique Catá y yo de ese interesantísimo notición.
  • Vuelvo a cambiar y por fin baila Belén Esteban. He dicho “baila” por decir algo: Belén es removida por el bailarín en una especie de foxtrot o algo así. Belén abre bastante la boca mientras baila, y me agobia que alguien del público le arroje un zapato y se lo cuele dentro. Me habían dicho que después de la operación, estaba más guapa. No sé, ¿más guapa que quién? En fin, para gustos se hicieron los colores, yo por ejemplo adoro el fucsia. Ah, antes de bailar dijo “vais a saber quién es Belén Esteban”. Y yo pensé: “no maja, si por desgracia ya lo sabemos”.
La decir guapa es decir poco Belén Esteban bailando ¿veis? con la boca abierta.
  • El argumento del reencuentro de guardia éste no pudo ser más soso. Se reencontraron porque sí, porque iban a cerrar la farmacia, pero luego no. Uno de los hijos viene de muy lejos con un loro. Carlos Larrañaga sale de la cárcel para acudir a la cena. Guille es una especie de concejal o algo así de un partido de derechas. Álvaro de Luna se va en mitad de la cena y ya no se sabe más de él. Y luego en la cena no pasa nada, salvo que dos chicas le dan bofetadas a Guille, seguramente por no haber invitado al Piña.
  • Pues al final la primera gala de MQB la ganó El Sevilla. Pues vaya ojo tengo. A día de hoy, ya llevan 3 galas, y la audiencia ha ido bajando en cada una de ellas. Además, parece ser que TVE les va a prohibir llamarse Mira quién baila y que a lo mejor se tienen que llamar Más que baile. Yo, cinéfilo como soy, lo hubiera llamado “Bailando con bobos”.
  • Cambio de canal y justo se acaba lo de la farmacia. No sé por qué han hecho este telefilme. Bueno sí, para celebrar un poco los 20 años de Antena 3. Porque espero que no fuera un homenaje a Antonio Mercero, no se merece algo así. Se merece uno como el que le dio la Academia el día de los Goya.
Aquella noche aciaga bajé a la farmacia de debajo de casa y saqué a bailar a la farmacéutica. Ella también había estado haciendo zapping, y el encuentro fue precioso. Hoy tenemos dos chavales a los que hemos llamado Andreíta y Piña.

P.D. Ha muerto Rafael de Penagos, un actor de doblaje que interpretó miles de personajes en cine y televisión. Pero los que tengáis ya cierta edad o trasnocharais los fines de semana en los primeros meses de Cuatro, tendréis en la cabeza la voz de George, el Señor Roper. Pues se nos ha muerto esa maravillosa voz. Descanse en paz.