miércoles, 3 de marzo de 2010

Los Oscar: el duelo de los tres titanes

Si entráis después de un tiempo o por primera vez en este blog y decidís quedaros, os explicaré que durante las últimas semanas hemos estado hablando de las películas con más nominaciones a los Oscar, porque los Oscar se entregan este domingo. Hemos hablado ya de Malditos bastardos (8), Precious (6), Up (5), Nine (4), Invictus (2), Un profeta (1)… Y para el final hemos dejado las tres grandes favoritas. El duelo entre ex-maridos y ex-mujeres (Avatar versus En tierra hostil, con 9 nominaciones por cabeza) y Up in the air, con 6, y que aunque tiene menos que Malditos bastardos y las mismas que Precious, se llegó a decir de ella que podría ser el sorpresoncio del año y dar al traste con el duelo ex-matrimonicida. No lo creo.
Mis opiniones sobre estas tres candidatas son simples, porque yo no soy de reflexionar, ya me lo decía mi madre: “hijito, tú no eres de reflexionar”. Pero pese a ser simples, son éstas:
AVATAR. A ver: vaya por delante que yo no veo en 3D. Tengo un defecto en la vista propiciado por un exceso de inteligencia o de imbecilidad, no recuerdo ya qué dijo el médico, y no calculo bien las distancias. Me tendrías que ver servir el vino o la ensalada, es un espectáculo grotesco: en un festival de cine le serví una gamba dentro de la copa de vino a Cristina Teva, o a Marta Bedoya, o a mi chica, no me acuerdo ya, y no me di cuenta porque creí que la había depositado suavemente en el plato. Entonces, sin ver en 3D, estaréis de acuerdo en que Avatar pierde el 80% de su gracia. Eso sí, yo me puse las gafas encima de las mías por si percibía algo, y sí que lo percibí, percibí un gran sobrepeso en mis narices. Entonces, el otro 20% de la gracia de la película debería estar en el argumento, pero el argumento de Avatar parece escrito por un niño cretino. Creo que fue Antonio Muñoz de Mesa quien dijo que era una pena que una película en 3D tuviera unos personajes tan planos. Y creo que fue Juan Jesús quien dijo por aquí que Avatar era una mezcla de Pocahontas con Bailando con lobos y un toque de El último mohicano. Yo añadiría a los Pitufos y diría algo más: el planteamiento del avatar moviéndose por Pandora y del cerebro humano que lo maneja desde una especie de urna, me recuerda muchísimo al punto de partida de Matrix. Ni eso me resultó original, fíjate. ¿Y qué me decís del malote? Creo que no veo un malote tan previsible y exagerado desde Mazinger Z, aunque el Barón Ashler me interesaba mucho más, porque me hacía plantearme cuestiones trascendentes:  ¿Cómo conseguía unir en un solo cuerpo las voces de un hombre y una mujer sin que discutieran? ¿Tenía pareja, el Barón (que no “varón”)? ¿Cómo eran sus genitales? ¿Media pilila, raya en medio, y media almeja? ¿Es éste lenguaje digno de un blog de cine? Aún así, entendería que Avatar ganara el Oscar a la mejor película. Tampoco las demás me han parecido enormes, y si algo es Avatar es precisamente eso, enorme.
El Pitufo Avatar en una agresiva pose.
EN TIERRA HOSTIL. Y dale con las malas traducciones: En tierra hostil en su versión original tiene un nombre mucho más bonito, The hurt locker, que a poco inglés que sepáis, sabréis que significa “El hurto loco”. Qué manera de desvirtuar los títulos.
Me parece una gran película, En tierra hostil, pero no redonda. Puede pecar de cambiar demasiadas veces de ritmo, lo cual no sería malo si algunos de esos cambios de ritmo no fueran verdaderos frenazos, y no sólo porque baja la intensidad, sino porque le acompañan la emoción, la tensión y en algún momento concreto (al menos en mi caso), el interés. Pero Katheryn Bigelow consigue una estética cercana al documental para contar una historia sin ninguna pretensión documental, que te da la total sensación de estar viviendo lo que viven los soldados en Irak, como cuando Spielberg nos metió en el desembarco de Normandía, sólo que Bigelow en vez de hacerlo a lo bestia y oliendo desde lejos a pasta (a pasta de dinero, no a tagliatelle al peperoncino), pues lo hace discretita pero efectivamente. La nominación como mejor actor de Jeremy Renner (que no va a ganar ni en sueños) se me antoja merecida: ese sargento que ha creado, con esas dosis de locura que le lleva a arriesgar su vida para salvar las de los demás, es magnífico. 9 nominaciones contra 9 de Avatar. Yo sé cómo van a quedar, pero las predicciones las haré en el siguiente post.
Si ésta no es la mejor secuencia de "En tierra hostil", es una de las mejores.
UP IN THE AIR. Antes de los Globos de Oro, me vendieron esta película como la tercera en discordia. Pero cuando la vi, decidí por mí mismo que Up in the air no debería ser rival para las otras dos. Me parece una película de 6. O sea, un bien. Y si hace una redacción sobre la vaca para mañana, tal vez le ponga un notable bajo. Porque tras una buena media hora presentando el trabajo que tiene el personaje de George Clooney (despedir a gente), Up in the air se me convierte en una comedia romántica más, en la que las reacciones del primer Clooney no me encaja con las del segundo.
De su director, Jason Reitman, se pueden contar varias anécdotas. Para empezar, sabréis todos que es el director de Juno, ¿no? Bueno, pues por si acaso os lo digo ahora: Jason Reitman es el director de Juno. Cuando estuvo en Madrid presentando la película, Nacho Vigalondo se lo llevó de copas por la noche, pero lo bueno es que la gente de la distribuidora que lo trajo de promoción pensaba que estaba en su habitación. Pues no, se escapó del hotel sin que lo supieran. Y cuando estuvo en Los Angeles también presentando la película, fue entrevistado por el corresponsal de CANAL+ Guillermo de Mulder, que es el tipo más divertido y surrealista que conozco, tanto que Jason le tuvo que regañar (de coña) porque le parecía que todas sus preguntas tenían un trasfondo sexual. Y para terminar, Jason Reitman está nominado al mejor guión adaptado junto a Sheldon Turner. Ya os lo conté en los Globos, pero os lo repito: ambos se llevan a matar. Sheldon y Jason no escribieron juntos ni una línea. Pero Sheldon denunció por plagio al guión de Jason, y un juez dictaminó que ambos deberían aparecer como autores y por lo tanto recoger los premios juntos. Pero no se hablan. Es como si nos nominaran juntos a mí y a Juan Antonio Bayona: que no nos hablamos. Pero porque no nos conocemos.
George Clooney in the air.

Os habré dicho ya que los Oscar los retransmite un año más CANAL+, o sea que esa noche me toca trabajar. Los va a presentar Manuela Velasco desde el Círculo de Bellas Artes de Madrid, así que esperemos que no lo precinten y se llene de zombis, y sobre todo que no me confundan a mí con la niña de Medeiros. Estuve el pasado jueves con Manuela. Esto os lo digo así de normal para que penséis: huy, qué normal lo dice, y encima la llama Manuela, éste debe de quedar un montón con ella, y quién sabe si también con su tía para tomar el té y cantar juntos “porque me llaman Carmen Caaaaarmen”. Bueno, pues estuve con Manuela y me comentó las películas que le están gustando y las que no (coincidíamos bastante, ya le dije que eso era una señal y que deberíamos casarnos, pero ni caso), está viendo prácticamente todas y me gustó las cosas que decía de ellas, y me gustó lo claro que tiene que su papel es el de presentar y aportar el punto de vista de una actriz, que para comentarios cinéfilos tendrá a sus lados a Juan Zavala y a Pepe Colubi. Eso sí, me parece que Manuela va a llorar como una magdalena esa noche, porque se emociona muchísimo cuando  ve a la gente recoger premios. Qué mona es.

lunes, 1 de marzo de 2010

Aquel horrible día en el que vi al tiempo “Mira quién baila” y “Farmacia de guardia”

Con todo esto de los Oscar y de que he estado fuera y de que he pasado unos días en el calabozo por zumbarme a un pato, se me había olvidado contaros una cosa horrible que me pasó hace un par de semanas con mi tele.
Pues que creía que se me había estropeado. Llegué a pensar que ya había tenido lugar el apagón analógico, y como mi televisión todavía no tiene TDT ni USB, pues creí que cogía señales a su bola, como si el futuro no estuviera ya aquí, contradiciendo a Radio Futura.
Veréis: era miércoles por la noche, los alemanes iban de gris y vosotros de azul. Puse la tele en el canal 5, y me apareció Mira quién baila. Pero uno no es tonto, tiene cultura y sabe perfectamente que Mira quién baila es de la 1. Así que pensé: “se están descolocando los canales para que cuando tenga que rendirme a la TDT Jiménez Losantos no encuentre su sitio”. Y le di al botón de “echar canales patrás”. La 4 estaba bien, porque salía Pablo Motos avergonzando a Melanie Olivares, que seguro que tenía cosas interesantes que contar. Seguí hacia atrás y llegué a la 3. Mierda, avería absoluta: en Antena 3 se veían programas de hace 20 años, concretamente Farmacia de guardia. Entonces me puse las gafas y lo que había ahí no era exactamente Farmacia de guardia, sino “La última guardia”, un telefilme en el que se reunían los personajes de la serie más exitosa de la historia de A3, como si se hubieran encontrado en el Facebook. Que espero que esta práctica no siente precedente, aunque en el fondo reconozco que me encantaría que Curro Jiménez se reencontrara con El Estudiante y con El Algarrobo, aunque con El Algarrobo no se podría reencontrar porque estaba en Farmacia de guardia reencontrándose con Concha Cuetos.
Volví a la 5 y seguían con Mira quién baila. Consulté mi periódico de cabecera (el “Qué!”), y descubrí que el programa se había pasado de TVE a Telecinco, como si fuera Sáez y Tamayo (todo esto es mentira, ya lo sabía hacía mucho, pero me parece que contado así queda todo más simpaticón). Entonces me alegré de que la tele no se me hubiera estropeado, pero a cambio me entró el pánico del teleadicto: ¿cuál de las dos cosas veo? Las dos parecen patéticas. Quiero verlas. ¿Cuál elijo, por San Serenín?
Y al final hice zapping. Así que no me enteré bien de ninguno de los dos programas y me enteré un poco de ambos. Y confieso que:
Pilar Rubio que, ¡mira! también baila. En este caso, un cha cha cha.
  • Cuando empezó La última guardia creía que Carlos Larrañaga estaba actuando beodo. Luego me di cuenta de que no, que ahora habla con un extraño deje. Carlos conserva su vis cómica, pero lamentablemente el guión no.
  • Pilar Rubio está buena. Anne Igartiburu es guapa, pero no está buena, según mis cánones. Lo mejor de que Pilar Rubio presente MQB es que ya no cubre los preestrenos y los festivales a los que voy yo, y ya no tengo que enfadarme con ella y con sus cámaras porque se meten en medio de mis entrevistas sin respeto alguno. Empezó el programa nerviosísima, tanto que me puso nervioso a mí y volví a Antena 3.
  • Mierda, le di al 4. Pablo Motos le estaba haciendo soplar por un tubo de cristal a Melanie Olivares. Retrocedo al 3.
  • La hija mayor de Concha Cuetos no es la de antes, es otra, antes era Eva Isanta. Hablaba con desdén de su ex-marido, que no salía en el capítulo. Claro, porque cuando hace 15 años se acabó la serie, el marido era Caco Senante, y a poco que haya ensanchado ahora no cabría en el plató. Porque ya había mucha gente, digo.
  • Vuelvo a MQB. Sale Carmen Lomana hablando con Pilar Rubio. Adiós, pero si a ésta se la entiende peor que a Carlos Larrañaga. Cambio.
  • Cuando acabó la serie en el 95, los hijos de Concha Cuetos (los ficticios) aún eran jóvenes adolescentes con granos que no se habían formado como actores. Ninguno de ellos ha seguido (que yo sepa) en el mundo de la actuación, con lo cual si en 1995 no habían llegado a forjarse del todo, imaginaos cómo están ahora de desentrenadillos. Es como si yo, que antes jugaba al fútbol sala, pretendiera estar en forma dentro de 15 años. El ejemplo es perfecto, porque tras 25 años jugando aún no había aprendido a dar pie con bola, yo.
Carlos Larrañaga y Concha Cuetos con sus hijos ficticios. Ficticios porque vistos quince años después, parecen de coña.
  • MQB. El Sevilla bailaba un agarrao. ¿Cuál? Paquito el chocolatero. Como lo oís. Nunca le encontré la gracia a El Sevilla. Hoy tampoco. La pobre bailarina sudó tinta para que aquello tuviera algo de ritmo, pero se notaba a la legua que estaba lidiando con un torombolo.
  • En la farmacia eché muchísimo de menos al Piña, que era amigo de Guille. Podían haber hecho un spin off estupendo con El Piña, pero ya no, ya se pasó su momento. En sus tiempos, El Piña fue novio de la niña del anuncio de “Alucina, vecina”, que lo leí en una revista. Anda que no nos habremos reído Enrique Catá y yo de ese interesantísimo notición.
  • Vuelvo a cambiar y por fin baila Belén Esteban. He dicho “baila” por decir algo: Belén es removida por el bailarín en una especie de foxtrot o algo así. Belén abre bastante la boca mientras baila, y me agobia que alguien del público le arroje un zapato y se lo cuele dentro. Me habían dicho que después de la operación, estaba más guapa. No sé, ¿más guapa que quién? En fin, para gustos se hicieron los colores, yo por ejemplo adoro el fucsia. Ah, antes de bailar dijo “vais a saber quién es Belén Esteban”. Y yo pensé: “no maja, si por desgracia ya lo sabemos”.
La decir guapa es decir poco Belén Esteban bailando ¿veis? con la boca abierta.
  • El argumento del reencuentro de guardia éste no pudo ser más soso. Se reencontraron porque sí, porque iban a cerrar la farmacia, pero luego no. Uno de los hijos viene de muy lejos con un loro. Carlos Larrañaga sale de la cárcel para acudir a la cena. Guille es una especie de concejal o algo así de un partido de derechas. Álvaro de Luna se va en mitad de la cena y ya no se sabe más de él. Y luego en la cena no pasa nada, salvo que dos chicas le dan bofetadas a Guille, seguramente por no haber invitado al Piña.
  • Pues al final la primera gala de MQB la ganó El Sevilla. Pues vaya ojo tengo. A día de hoy, ya llevan 3 galas, y la audiencia ha ido bajando en cada una de ellas. Además, parece ser que TVE les va a prohibir llamarse Mira quién baila y que a lo mejor se tienen que llamar Más que baile. Yo, cinéfilo como soy, lo hubiera llamado “Bailando con bobos”.
  • Cambio de canal y justo se acaba lo de la farmacia. No sé por qué han hecho este telefilme. Bueno sí, para celebrar un poco los 20 años de Antena 3. Porque espero que no fuera un homenaje a Antonio Mercero, no se merece algo así. Se merece uno como el que le dio la Academia el día de los Goya.
Aquella noche aciaga bajé a la farmacia de debajo de casa y saqué a bailar a la farmacéutica. Ella también había estado haciendo zapping, y el encuentro fue precioso. Hoy tenemos dos chavales a los que hemos llamado Andreíta y Piña.

P.D. Ha muerto Rafael de Penagos, un actor de doblaje que interpretó miles de personajes en cine y televisión. Pero los que tengáis ya cierta edad o trasnocharais los fines de semana en los primeros meses de Cuatro, tendréis en la cabeza la voz de George, el Señor Roper. Pues se nos ha muerto esa maravillosa voz. Descanse en paz.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Malditos bastardos, Precious y Un profeta (y va de Oscars)

Ay, perdonadme que haya andado unos días un poco despistado, pero es que he estado en Venecia. Y por esta causa, estos últimos días he mantenido muchísimas veces la siguiente conversación:
  • Hola, he estado en Venecia.
  • ¿En el Festival?
  • No, vamos a ver, el Festival de Venecia es en septiembre. El que ha sido ahora era el de Berlín. He ido porque he querido.
  • Ah. ¿Y te has comprado una góndola?
  • No, qué gilipollez, eso es carísimo, tienes que pagar una licencia como en los taxis y luego comprarte la góndola.
  • No, pero yo digo una góndola chiquinina de cristal de Murano.
  • Pues peor me lo pones.
Lo que quiero decir es que si trabajas en algo del cine la gente se cree que sólo puedes ir a Venecia para acudir al Festival y a Los Angeles de San Rafael para ver los Oscars de San Rafael. Pues no: yo puedo hacer lo que quiera siempre y cuando lo diga mi chica. Y lo de la góndola en realidad no me lo ha preguntado nunca nadie, lo he puesto yo para rellenar.
Dicho esto para romper el hielo, vuelvo a retomar el tema de los Oscar mezclándolo con el sibilino arte de recomendar películas, que es lo que voy a hacer en este postecillo (es que no sé cuál es el diminutivo de “post”, ¿“postito”? no sé, a mí me suena a pastelito de chocolate con cromo dentro). Y hoy voy a hablar de una película con 8 nominaciones, otra con 6 y una tercera con una, pero que se estrena esta semana.
MALDITOS BASTARDOS. Aunque difícilmente la vais a encontrar en los cines, ya la tenéis en DVD, en alquiler y en venta, y también la podéis encontrar en el Emule en DVDRIP con subtítulos en mexicano, pero está prohibido que yo diga esto. Como todos sabéis, Malditos bastardos es esa película de Tarantino en la que un grupo de judíos se dedica a eliminar nazis en 1941. Tarantino incluso se atreve a alterar “ligeramente” el curso de la Historia, y es maravilloso que lo haga. Brad Pitt está otra vez divertidísimo en esa nueva faceta de coña que ya exploró en Quemar después de leer. Christoph Waltz se saca de la manga a un nazi políglota que le valió un Globo de Oro y que le va a valer un Oscar. Y Daniel Brühl interpreta un personaje que a veces crees que puedes llegar a respetar y que de pronto descubres que no. Tarantino no da tregua a los nazis, como debe ser.
Secuencia de "Malditos bastardos" en la que los soldados juegan a un delirante juego intelectual que parece ideado por Frasier y Nyles.
Y el resultado de la película, en mi erudita y experta opinión de mierda, es una de las mejores películas que optan este año a los Oscar (a 8). No va a ganar casi ninguno, porque Avatar y En tierra hostil, que como todos sabéis están separadas pero van a gananciales, se van a repartir la mayoría. Y Avatar es más espectacular, En tierra hostil seguramente sea mejor película, mejor historia… pero yo no me lo he pasado en ninguna de ellas como me lo pasé en Malditos bastardos.
PRECIOUS. Me gustó mucho a mí, Precious. No la chica, pobrecita mía, o no tan pobrecita, porque seguro que yo a ella tampoco le gustaría porque le parecería un tío flaco y pálido como el típex y encima un soso. Me gustaron las actrices, la que hace de Precious, que está nominada pero que no va a ganar el Oscar, y la que sí lo va a ganar, o sea Mo’nique, que hace de madre de Precious y de hija de puta. Me gustó que Mariah Carey saliera con bigote y que por una vez no me dejara perplejo con el aspecto de sus senos, pechos o peras. Me gustó que mucha gente no se diera cuenta de que Lenny Kravitz era Lenny Kravitz. Y me gustó la historia, aunque es durísima, qué digo yo durísima, mucho más que durísima. Precious es, además, una película muy buena, de ésas joyas estadounidenses que sólo se estrenan fuera cuando llegan los Oscar. Como lo eran Pequeña Miss Sunshine, como lo era Juno… y como lo son muchas historias (americanas, sí) que no llegan a España porque no las nominan a nada y porque en ellas no sale Mel Gibson. ¿Qué conclusión debéis sacar de este párrafo? Pues que Precious mola. Aún la podéis ver en muchos cines.
Precious, su hija, su madre y el sofá más resistente del mercado.
UN PROFETA. Ésta es una película francesa que se estrena este viernes, y que está nominada al Oscar a le mejor película de habla no inglesa. Que debe ser el único habla que no sale en Un profeta, porque en ella se oye francés, árabe e italiano. No va a ganar el Oscar porque lo va a ganar La cinta blanca, aunque la semana pasada sí que se llevó el BAFTA. Yo fui a verla el lunes al pase de prensa porque me la había recomendado varias veces Juan Zavala, y si Juan Zavala me recomienda Papa Piquillo, pues yo voy y también la veo. Me gustó un montón Un profeta. Otra película dura, en algunos momentos violenta, pero que cómo engancha. Qué bien contada, qué gran historia carcelaria y qué diferente de Celda 211, por citar un ejemplo reciente de película carcelaria buena. Entiendo la nominación, entiendo los premios, entiendo que le haya quitado un puesto a Trueba  o a Almodóvar. Pero hay una cosa que no entiendo y que es la única pega que le pongo a la película, pero lo hago sólo por ponerle una pega y para que vea la película quién manda en este blog, y es que el metraje me parece excesivo (dos horas y media). No porque sea largo, sino porque se hace largo (bueno, al menos a mí se me hizo, y a una persona de la que me fío y otra de la que no es que me fíe sino que lo que diga va a misa, pues también). Si una película dura cinco horas pero no me hace mirar el reloj, para mí no es larga. Pero si un corto de ocho minutos (el de Mateo Gil que acaba de ganar el Goya, por ejemplo) me hace mirar la hora, pues entonces para mí es largo. En Un profeta miré el reloj. Y encima cuando lo miro pierdo el hilo, porque no sé leer la hora bien y me quedo siguiendo el segundero con la mirada como un tontico, oye, que hay que ver qué mecanismo más curioso. Aún así, y pese a esta pega, me gustó a mí Un profeta. La estrenan este viernes. Como diría Cándida Villar, es preciosa: vayáis a verla.
El profeta y el dios al que se pasa predicando durante casi dos horas.

Seguiremos hablando de más películas, si os parece. Ahora os tengo que dejar, que me llaman al portero los colegas para juebar un rato al jula-jop.

viernes, 19 de febrero de 2010

Nacidas para sufrir y I’m not there

Vamos a descansar un poquito de los Goyas y los Oscars de los güevos, coño ya.
Huy perdón, he empezado demasiado cabreado para la poca importancia que tiene el asunto. Empezamos de nuevo.
Hola, hoy vamos a abandonar por un día los temas de las nominaciones y de los premios, que llevamos un montón de posts seguidos hablando de los Oscar y los Goya. Y vamos a hablar de dos películas que están de actualidad: una que acaba de llegar a lo cines y otra que llega este viernes. No son las más importantes, pero es que las más importantes las voy a dejar para los días que volvamos a hablar de los Oscars de los güevos, coño ya.
Nacidas para sufrir se estrenó el viernes pasado. Es la 8ª película de Miguel Albaladejo, un tipo al que media España llama Albadalejo y que a veces hace cosas que me gustan y a veces no, pero esto me pasa también con Guti. Me gustó su Manolito Gafotas (el de Albaladejo, no el de Guti), me conquistó Ataque verbal, no me convencieron El cielo abierto o Cachorro y me puso muy nervioso Rencor, pero me tomé una pastilla que se llama Tiadipona y se me pasó enseguida.
"Nacidas para sufrir". No me gusta el título, me recuerda demasiado a "Nasío pa matar".
Nacidas para sufrir va de más a menos. El principio es purito Azcona, purito Berlanga y purito Reig. A mí me pareció tan sorprendente, que no pensaba contarlo en este blog, como no lo conté el otro día en la radio, aunque si avisé de que era un principio desternillante, y debí de ser convincente porque Tony Aguilar se reía solo de imaginarlo, aunque a Tony Aguilar y a mí a veces nos entra la risa sin tener que decirnos nada, también me pasa con Nacho Valcárcel, pero ése de momento igual no sabéis quién es. Al tiempo.
Bueno, pues ese principio que yo no quería contar porque para mí es como medio sorpresa, lo están contando en la tele y en la prensa los propios actores y el director. Así que que les den, yo lo cuento.
Resulta que una solterona anciana (una enorme Petra Martínez) se da cuenta de que sus sobrinas y legítimas herederas están planeando ingresarla en una residencia. Así que decide borrarlas del testamento y dejárselo todo a la mujer que la ha cuidado los últimos años, que es buena buena y un poco manejable (Adriana Ozores). Pero como legalmente no puede hacer eso, decide… ¡casarse con ella! Eso les convierte en el primer matrimonio gay del pueblo, aunque en ningún momento de la trama se atisbe algún sentimiento o tratamiento homosexual. Luego la historia da un giro cuando llega al pueblo la madre de Adriana Ozores (bueno, de su personaje), y para mí la cosa baja bastante. Pero no sé, me dejó a mí buen sabor de boca, Nacidas para sufrir.
La otra película se estrenará este viernes y se llama I’m not there, que en inglés significa que el que está hablando no está allí, o sea que estará aquí. Me apetecía verla porque es de Todd Haynes, un director que me conquistó con una historia muy del estilo de Douglas Sirk que se llamaba Lejos del cielo. Y a lo mejor no os suena el título (I’m not there), pero sí os sonará si os digo que es una película sobre Bob Dylan y que lo interpretan varios actores e incluso una actriz, Cate Blanchett, que estuvo nominada al Oscar y todo, pero habíamos dicho que no íbamos a hablar de los Oscar de los güevos, coño ya.
  • Ahí va, sí que me suena, pero como de hace dos años.
  • Es que es de hace dos años, FIliberto.
  • ¿Y por qué se estrena ahora?
  • No lo sé, ¿por qué Mickey Rooney se casó con Ava Gardner?
  • Ni idea.
  • Pues eso.
I’m not there está muy bien de fotografía. Bueno, la verdad es que no lo sé, pero es lo que se suele decir cuando una película te parece un coñazo. Tal vez la palabra exacta no sea “coñazo”, ni siquiera “gran potorro”, pero yo reconozco que me aburrí bastante, y eso que eran las 10 de la mañana y estaba despejadito. Dura demasiado y aporta pocas cosas sobre Bob Dylan, en mi opinión. Y eso que a mí me gusta Bob Dylan (su música), y me entretuvo bastante oír sus canciones, yo de jovencico cantaba temas suyos con la guitarra, como Mr. Tambourine man, Like a rolling stone o Blowin’ in the wind cuya letra aún recuerdo de memoria (“sabeeer que vendraaaá, / saber que estaraaaá, / partiendo a los poooobres el paaaan”).
Seis Bobdylans seis.
Y aunque estoy seguro de que mi admirado Fermín Zabalegui le sacaría mucho más jugo que yo a esta película y a este post, debo decir que lo único que me gustó del planteamiento de la película es que la retahíla de actores que hacen de Bob (entre ellos Heath Ledger y Christian Bale) no van cambiando según la edad del cantante desaliñadete, sino según la cara de Bob Dylan de la que estemos hablando en ese momento. El resto me aburrió como una mona.
Obsesionado con esta última afirmación, me pongo a pensar qué actores me interpretarían a mí en una película en la que mostraran mis múltiples facetas. Y creo que serían esos seis:
  • Mi “yo” más encantador y atractivo. Sin duda alguna, George Cloney. Podría hacerlo Brad Pitt, pero no da el tipo, este “yo” mío es mucho más viril. Me refiero a mi  “yo encantador psicológico”, porque si luego me veis en persona puedo resultar tan viril como Paco Clavel.
  • Mi “yo” atormentado. Aquí dudo entre Sean Penn y Ángel de Andrés López. Ya lo sé, son muy distintos, pero al fin y al cabo son actores, que se lo curren.
  • Mi “yo” divertido y alocado. Lo interpretaría José Luis Perales. Qué queréis, yo cuando me aloco soy así.
  • Mi “yo” intelectual. Aquí lo tengo claro: lo haría Nacho Vidal en su debut en el cine convencional como protagonista.
  • Mi “yo” oscuro y depresivo. Lo interpretaría María Galiana. Es que me tenéis que ver cuando me deprimo, cambio un montón.
  • Mi “yo” reivindicativo y batallador. Creo que esta faceta mía la clavaría el Telettubie rojo.

Mola pensar en quién te interpretaría en el cine, aunque sea sólo un actor o actriz, sin dividirse en facetas, digo. Haced la prueba.

martes, 16 de febrero de 2010

Los Goya de Celda 211

Pues sí: por fin se entregaron los Goya. Y si no os he contado antes lo que me pasó en la ceremonia es porque el domingo llegué a casa a las 3:20 de la madrugada y ayer, medio sopa, tenía que trabajar un poco para justificar mi presencia en la gala. A mi jefe no le vale con que os la cuente a vosotros, pues menudo es.
Cuando vas a los Goya para trabajar, no te enteras bien de la gala. Los periodistas de televisión estamos en el backstage, recibiendo a los ganadores según salen del escenario con su Goya entre las manos. Posan ante los fotógrafos, que son unos señores que gritan mucho (“¡aquí, a la derechaaaaaa, mira ahora aquí, mira ahora allaaaaaá, besa el Goya, sube el Goya, baja el Goya, frótate la chorra con el Goya!”). Luego les ponen un micrófono y dan las gracias otra vez a sus padres. Y luego pasan por unos cuantos periodistas que queremos entrevistarles personalmente porque somos muy nuestros. Y mientras todo esto sucede, la gala continúa, y aunque tenemos un monitor de televisión, pues como que no te enteras de casi nada.
Aún así, por lo que pude ver y por los SMS que me enviaba mi chica, me pareció que la gala fue una de las mejores de las 24 que se han celebrado hasta ahora (me lo han corroborado algunas de esas personas de las que tanto me fío y de las que tanto os hablo). Andreu Buenafuente, si quiere, puede ser el Billy Crystal español. Yo repetiría con él año tras año. Su humor fue fino, oportuno, inteligente, gracioso (lamentablemente, no siempre el humor en España es gracioso). El vídeo con el que abrió la ceremonia fue comparable (bueno, casi) al que presentó Jon Stewart en sus primeros Oscars. El de Movida en la 211, presentando Celda como si fuera una comedia tonta americana, fue sensacional. La fusión con la Sardá, el número musical, la muerte final (“¿De qué os reís, cabrones?”)… En fin, todo el mundo habla bien de Buenafuente. Chapeau.
Luis Tosar, uno de los grandes triunfadores de la noche.
Pero vosotros visteis la gala, y seguramente mejor que yo, así que me voy a dedicar solamente a contaros algunas de las cosas que no pudisteis ver porque no estuvisteis en la alfombra roja (bueno, verde, Jameson manda), que estuve mirando yo por si os veía y nada, ah, felones, que me dejasteis más solo que un perro (que un perro solo).
  • Como el que llevaba en brazos María Reyes, y al que enfocaron durante la gala en uno de los chistes más flojetes. María explicaba la historia del perro Pancho a todo el que le preguntara por él (porque fue su acompañante), y contaba de memoria esa historia tan sosa que se inventaron para mencionar a uno de los patrocinadores.
  • La pobre y encantadora Leticia Dolera, actriz que acaba de dirigir un corto, llegó a la alfombra roja (verde), se quitó el abrigo y ¡mierda! se le había llenado el vestido de pelusinas. A la pobre la tuvieron que ayudar a quitarse las putas pelusas antes de que posara ante los fotógrafos y pareciera la manta de un gato. Y aunque estuvo allí un ratito ante la vista de todos, impacientes por que se plantara ante los flashes, mereció la pena la espera. ¡Guapa, ole!
  • De repente los periodistas acreditados en la alfombra (bueno, y los que ya estamos desacreditados) quedamos cegados por un destello amarillo fluorescente que nos dañó gran parte de los ojos y nos hizo caernos hacia atrás: acababa de entrar una figura uniforme, larga, delgada, luminosa, tan suave que se diría toda de algodón, que no llevaba huesos, como un spagueti all’uovo combinado con el look del primer David Bowie. Pero era Bimba Bosé, con el pelo teñido del color de su traje: amarillo chillón. Menos mal que Óscar Jaenada decidió no teñírselo del color de su atuendo, pues iba vestido con una chaqueta rosa palo, una camiseta a juego y un borsalino negro, no recuerdo si me dijo que era regalo de su madre o de Jean Paul Belmondo. Cómo iría vestido que casi no me fijé en su pareja, Bárbara Goenaga, y mira que me parece atractiva esa chica. Aún así, me pareció más surreal la pareja Óscar Jaenada – Ana Belén sobre el escenario.
Mi mítico mentón dialogando con la mejor actriz del año, Lola Dueñas.
  • Hablando de parejas: me sigue pareciendo que Pé y Já se lo montan fatal. Eran la pareja de la noche, entregaron premios, encajaron las bromas de Andreu… ¿por qué entonces no ir juntos a la gala? Pues Bardem no pasó por la alfombra roja (verde), sino que entró a la sala por la puerta de atrás. Y Penélope no se detuvo a hacer declaraciones, y además fue porque ella no quiso, doy fe de que Antonio Rubial, su representante, intentó que me concediera la mini-entrevista que habíamos apalabrado. Esto lo digo porque mucha gente dice que son peores los representantes que las estrellas. Bueno, pues no siempre. Pé y Já me parecen dos actores magníficos merecedores de muchos premios, ya lo he dicho muchas veces, pero me sigue pareciendo que se lo montan mal, muy mal.
  • Hablando de bordes: Marisa Paredes, la ex-presidenta de la Academia, pasó por delante de mí y le solicité unas declaraciones de diva a diva con mi exquisita educación (“¡¡¡¡Marisaaaaaaaaa, anda párateeeeeeeeee!!!!”). Marisa, que como dice Miguel Parra se ha quedado anclada en el personaje de La flor de mi secreto, me dijo “No, es que ya he hecho siete entrevistas”. No sabía que había un límite, ni que fuera siete. “No importa, yo he hecho más”, le dije por si colaba. Pero no coló.
  • Y volviendo al tema de parejas premiadas: aunque Pé y Já pueden presumir de tener en casa dos Oscars, que supongo que usarán para machacar almendras amargas para la salsa,  me gusta mucho más lo de Luis Tosar y Marta Etura. Aparte de que los dos me encantan, cada uno en su estilo, ¿os imagináis lo que debe de molar pedir un taxi - cada uno con un Goya -, entrar en casa – cada uno con un Goya -, ver quién de los dos busca las llaves porque tienen ocupadas las manos – cada uno con un Goya -, y dormirse cada uno abrazado a su Goya? Es más, ¿os imagináis lo que debe de molar dormirse abrazado a un Goya, soltarlo y abrazarse a Marta Etura?
Mi cogote con Marta Etura. Si no fuera porque Luis Tosar es un tipo fantástico y parece más brutote que yo, me fugaría con Marta Etura a Sabiñánigo, Huesca.
  • Otra extraña pareja: Pilar Castro y Luis Zahera, el actor que tenía que haberse llevado el Goya al mejor secundario pero no le nominaron. Luis iba grabando a Pilar con una camarita, y tanto esto como que los dos fueran juntos tiene una explicación, pero no sé si es sorpresa, así que por si acaso ya me callo.
  • Debo reconocer que me sorprendió ver frente a mí, durante las casi dos horas y media que duró el desfile de estrellas por la alfombra roja (verde), a Carlos del Amor de TVE bastante ocioso. Estaba ahí como solo. Yo pensé que se habría equivocado en la hora o que habría quedado con el cámara en otro sitio. Pero no, al final sí que hizo entrevistas y fue de los únicos que tuvo a Penélope Cruz (cosa que yo no conseguí, porras). Es que era  muy raro, si no.
  • También debo reconocer mi debilidad por la belleza que exhibieron Maribel Verdú, Manuela VelascoVerónica Sánchez. Además, reconozco que me salí literalmente de mi cuerpo de gozo y orgullo cuando las dos últimas van y me reconocen y me besan y me dicen “¡¡¡qué taaaal!!!” antes de entrevistarlas. La verdad es que quedas como Dios delante de los demás. Yo les dije a todos que eran unas ex-novias a las que dejé por Tere y que hemos quedado como amigos, pero no me creyeron.
Maribel Verdú. Cómo me gusta a mí, Maribel Verdú. Mirad cómo me sonríe, Maribel Verdú, aunque tal vez se esté descojonando de mí, no le pregunté por si acaso.
  • Igualmente ilusionóme el abrazo de ánimo y mis deseos de suerte que les pude dar a Antonio Naharro, Álvaro Pastor y Javier Recio, con quienes estuve el otro día y el pasado post. También vi pasar con Natalie Seseña Nuria Verde, pero en ese momento estaba entrevistando a no sé quién o sufriendo el desaire de Marisa Paredes y no pude darle un beso. Te lo doy ahora, Nuria.
  • Luego aparecieron algunos personajes que nunca me acuerdo de si están vivos hasta que llegan los Goya. Y además, vi a Massiel, Analía Gadé, Silvia Marsó, Pajares con Maricielo, Victoria Vera… que seguro que están todos trabajando en algo, pero ahora mismo (salvo en dos casos) no sé en qué.
  • Y tras la gala, tuvimos el placer de hablar con los ganadores, ya sintiéndose ganadores: Lola Dueñas con un subidón que parecía que se había comido unas pirulas entre el escenario y el backstage, Luis Tosar, Alberto Iglesias, Javier Recio, Alberto AmmannMarta Etura, Raúl Arévalo… y Álex de la Iglesia, que fue el gran triunfador por el “efecto Pedro”, y cuyo discurso inaugural ensayó unos minutos antes delante de mi micrófono (os lo juro). No me comentó que iba a pedirle a la gente que no se alargara en los agradecimientos. Es verdad que es un coñazo, pero como reivindicó Belén Rueda en la gala de Mar adentro, es quizá el momento más importante en la vida de un actor. ¿Le vas a quitar ese gusto?
  • A la 1:30 todavía estábamos entrevistando a Alejandro Amenábar y a Daniel Monzón. Justo después, los sufridos cámaras Antonio y Mario y mi superproductora Cristina Iglesias subimos al cocktail para comernos un canapé de queso y así no desfallecer mucho, y también porque arriba estaban Xiomara García (a la que debéis en parte el magnífico vídeo con el que empezó la gala) y mis amigos y grandes actores Emilio Gavira y Jorge Merino. A Cristina le debéis todas estas imágenes de mi cogote. Pero si queréis ver fotos buenas buenas de los Goya sin que se entrometa mi colleja, no os perdáis el especial que ha preparado Menstyle.
Amenábar Amenábar, moro de la morería. Mi cogote con el "perdedor" de la noche, si es que se puede ser perdedor y ganar 7 Goyas.
Ah, y para terminar, repaso mis apuestas y veo que:
  • Me libro de pagaros una cena para dos personas en un pequeño restaurante de Almorox, Toledo, pero os tengo que invitar a un plato de garbanzos con repollo  en Casa Perico.
  • Me tenéis que pagar una excursión a Chipre de dos días y seis noches.
  • Me tengo que follar a un pato.

Bueno, pues lo que haré será irme con el puto pato a Chipre para que el sexo sea con cariño, que es mucho mejor, y mientras tanto vosotros os coméis los garbanzos de Casa Perico. Os recomiendo que los pidáis con ropa vieja, creo que la hacen los viernes.