viernes, 15 de enero de 2010

Yo me gusto de Elena Anaya (“Hierro”)

Cuando yo era un adolescente con granos y te gustaba una chica, en mi barrio se decía que “te gustabas de Fulanita”. Por aquel entonces yo ya era un repollo gafotas, así que me preocupaba más la absurda utilización del verbo “gustar” que las personas que aparecían en las frases como gustadas y gustables. En verano, los niños y niñas nos sentábamos en corro y confesábamos ufanos: “yo me gusto de Fulanita”, “yo de Zutanita”, “pues yo de Perenganito”. A mí me daba una vergüenza horrible decir en alto y delante de todo el mundo de quién me gustaba yo, y sobre todo me daba una vergüenza horrible conjugar así de raro el verbo “gustar”.
Ahora, casi 30 años después, he madurado y ya no me da vergüenza nada. Así que puedo decir abiertamente que yo me gusto de Elena Anaya. Nuestro amor es imposible, lo sé desde que la vi por primera vez en África, pero no me importa, me gusto de ella, es más, me gusto de ella mazo.
Esto viene a cuento porque hoy, un poquito eclipsada por el superestreno de Sherlock Holmes, llega a los cines Hierro. Hierro es un thriller psicológico de no demasiado presupuesto, pero rodado con cierto oficio por un debutante que se llama Gabe Ibáñez, un precioso apellido que, casualmente, coincide letra a letra con el segundo de los míos. Está rodada en la isla de Hierro, por eso se llama así, lo digo por si está leyendo esto algún comprador extranjero y decide titularla “Iron”. No es ese hierro.
Elena Anaya y la isla de Hierro.
Pude hablar el otro día un rato con Gabe y es un tío majísimo y humilde, pero sabedor de que ha hecho una buena película. En nuestra corta pero interesante conversación echamos unas risas con un tema tan poco divertido como que Hierro haya sido obviada totalmente por los Goya. Y él podría aparecer en la categoría de director novel, o Elena en la de actriz. En los apartados técnicos, aunque Gabe es de lo que más orgulloso está, tengo una contradictoria diatriba: no puedo poner pegas a la luz, sonido, música, efectos… pero muchas veces me parecen exagerados, o al menos innecesarios (cuando la veais, fijaos en unos pájaros. Pues me refiero a ese tipo de cosas). Pero he visto cerca de 40 películas de las que este año optan a los Goya y no se me ocurren muchas candidatas mejores para las categorías que os he dicho.
Aún así, Hierro es muy eficaz. El argumento es sencillo: una madre (que interpreta la chica ésa de la que digo me gusto de) pierde a su hijo durante un viaje en Ferry a la isla de Hierro. Ella lo busca, pero en la isla se dan una serie de circunstancias extrañas que te hacen dudar de si la madre hace bien en buscarle o si debería aceptar las trágicas evidencias y abandonar. Por todo esto, me recuerda a algunos planteamientos de películas demasiado recientes en las que otras ilustres madres perdieron a sus hijos: El orfanato (Belén Rueda), El intercambio (Angelina Jolie), Plan de vuelo desaparecida (Jodie Foster), Misteriosa obsesión (Julianne Moore) e incluso Ausentes (Ariadna Gil, aunque ésta no perdía a ningún niño). Pero me gusta comprobar que Gabe no se corta en reconocerlo y en decir que sí, que su película es muy clásica en ese aspecto, que ya lo sabe. Me hubiera decepcionado escucharle algo del estilo “no, yo no tengo referentes, yo aporto cosas nuevas a esos planteamientos”. Pero no fue el caso.
Elena Anaya con los tres niños que aparecen en "Hierro". Elena es la más bajita.
Lo mejor de la película es Elena Anaya. A mí siempre me ha parecido una actriz excelente (y lo digo en serio, aparte de que me parezca guapísima o me caiga bien, creo que es muy complicado encontrar una película en la que Elena esté mal). Y con todo esto del estreno de la película, y en uno de esos regalos que de vez en cuando me depara mi trabajo, el pasado martes tuve que acompañar a Elena Anaya durante toda su jornada de promoción de Hierro, y me hubiera ido con ella a promocionar una de Pajares y Esteso, si hiciera falta. Y os cuento sólo algunos detalles para que entendáis, aparte de las razones obvias, por qué me gusto de Elena Anaya.
  • Porque cuando nos citamos con ella en el hotel en el que iba a hacer las entrevistas promocionales nos saludó con un cariñosísimo “hombreeee, cuánto tiempo”. Es que con Elena Anaya trabajé hace tres años para un documental, en un par de sesiones que resultaron ser muy divertidas. Ella recordaba esos días, pero dudo que se acordara de mí (aunque quién sabe), sobre todo porque me parece que por aquel entonces yo era negro. Pero ese detalle de decir “cuánto tiempo”, y así dejarme pensar que a lo mejor sí me recuerda, pues me hace admirarla más todavía. Por querer que nos sintiéramos bien (y conseguirlo).
  • Porque Elena tuvo dos deferencias maravillosas conmigo, pero involuntarias. Trajo consigo a una maquilladora excelente que se llama Beatriz Matallana, a la que no veía desde hacía bastantes años, cuando servidor frecuentaba la Pasarela Cibeles, y que también me parece muy guapísima. Y porque volvió a propiciarme uno de esos divertidísimos días con Sandra Ejarque y Ainoa Pernaute, que le llevaban la prensa y con las que siempre me lo paso pipa.
  • Por aparecer de rubia, pero sentándole como si hubiera sido rubia toda la vida. Y por lo de tener un ojo de cada color, que en las fotos y en el cine no se nota tanto, pero en persona es hipnotizante. Son distintos, pero ni dispares, o sea, que se parecen de color, no es que uno sea negro y el otro fucsia. Yo tengo también los ojos distintos, pero lamentablemente no es lo mismo.
  • Porque en la película, aparte de un recital como actriz, Elena de un recital físico, sin ningún miedo al desnudo. Yo qué sé, pues uno lo agradece. Claro, que si yo tuviera el cuerpo de Elena tampoco le tendría miedo al desnudo. Me tendría miedo a mí, eso sí.
  • Por su naturalidad y simpatía. Nos concedió una entrevista sin pose alguna, salió en persona a pedir silencio al pasillo del hotel mientras grabábamos, con una educación y delicadeza encantadoras, durante la entrevista te ríes con ella, se le va el hilo, lo retoma, bromea… No es nada diva, y podría serlo, os recuerdo que ha rodado con Julio Médem, Ricardo Franco, Díaz Yanes, Almodóvar, Fernando León… y con Julianne Moore y ¡Hugh Jackman!.
  • Luego la acompañamos a la cadena SER. La mantuvieron un buen rato a la espera, porque estaba hablando Alfonso Guerra de Eric Rohmer (por cierto, algún día os contaré cuánto he sentido su muerte), y este tema se llevó parte del tiempo que tenían reservado para Elena. Cuando acabó de hablar Guerra, Elena no puso ni un mal gesto, al contrario, dijo: “huy, no sabéis cuánto admiro a Alfonso Guerra.
Elena Anaya en la Cadena SER, con María Guerra, de "La ventana".
  • Porque no le da ningún reparo contarte las cosas que va a hacer, sean grandes o pequeñas. No me imagino a Penélope Cruz diciéndote que se tiene que comprar unas medias para el estreno de la noche y pidiéndote que la esperes, e incluso que la acompañes. ¿Y por qué no? ¡En algún momento se tendrá que comprar las medias una estrella! Elena lo hizo, y sin perder un ápice de esa cosa tan absurda y misteriosa llamada glamour.
  • Porque nos propuso acompañarla hasta su casa en coche para no perder tiempo y grabar de camino una historia que nos tenía que contar. Me pidió que no dijéramos dónde vive, porque luego hay gente que la llama al portero automático y es un coñazo. Yo la avisé de que lo peligroso de verdad era que me enterara yo, pero no me creyó.
  • Porque al preestreno de la noche apareció radiante. Llevaba desde las 10 AM promocionando la película, y ya eran las 10 PM. Doce horas de curro. Y en medio se había entrevistado con una profesora de francés (porque va a rodar en ese idioma) y con un director español con el que va a trabajar. Mi cara a esas horas era de cansancio y cierta mala uva. La suya en la alfombra roja lucía una sonrisa espectacular, incluso cuando uno de esos programas de televisión tan graciosos le regaló un bote de lentejas por eso del hierro (ja-ja-ja). Ni ahí perdió la sonrisa. Todo un día dando entrevistas a varias teles, radios, periódicos, revistas, webs, acudiendo al estudio de la SER, a la alfombra roja, saludando a fans, firmando autógrafos, haciéndose fotos en el cine, respondiendo preguntas estúpidas y soportándonos a Edu, Javi, Gonzalo y sobre todo a mí… y no le vi un mal gesto.

Me gusto de la gente así. Me gusto de Elena Anaya.

miércoles, 13 de enero de 2010

Lo que nos espera en 2010

Dicho así parece que me voy a poner agorero y a hablar de la crisis o de los escáneres esos con los que nos van a poder ver nuestras cositas más íntimas. Pero no. No es mi estilo. Además yo no noto la crisis: gano una pasta y poseo varias casas y empresas. Y lo del escáner me da igual, porque tengo un implante de titanio en el manubrio en el que rebotan los rayos X. Bueno vale, todo esto es mentira. Pero me gustaría.
De lo que os voy a hablar hoy es de los títulos más destacados que van a llegar en 2010 a los cines. La idea de este post se la debo a Tony Aguilar, que el pasado jueves me pidió esto mismo para su programa de radio Internight (40 principales). Y yo lo hice encantado, sobre todo porque después me regaló un jamón y porque me lo paso muy bien hablando con Tony en la radio. Pero más por lo del jamón.
Más o menos, hablamos de las siguientes películas:
  • Sherlock Holmes. Se estrena ya, el viernes, pero era uno de los títulos más esperados de 2010, sobre todo porque es una versión de Guy Ritchie y por ver al redimido Robert Downey Jr. y al guapetón Jude Law como Watson. Eso sí, aquí Sherlock Holmes es una especie de James Bond y no pronuncia ni una sola vez la frase “Elemental, querido Watson”.
Elemental, querido Jude.
  • The lovely Bones, la última de Peter Jackson. También llega pronto a los cines, la semana que viene. Es la historia de una niña de 14 años que está un poco muerta y que ve desde el cielo como la vida de su asesino (Stanley Tucci, lo mejor de la película), la de sus sus padres (Mark Walbergh y Rachel Weisz) y la de sus amigos tratan de rehacerse sin ella. Como veis, nada que ver con El señor de los anillos o con King Kong. Y mientras tanto, Peter estará supervisando cómo Guillermo del Toro dirige en Australia las dos partes del Hobbit, que llegarán en 2011 y 2012.
  • También llegará enseguida Nine, el musical de Nicole y de Pé, fíjate, dos ex de Tom Cruise unidas por Rob Marshall, el genio que dirigió Chicago. También están en el reparto Daniel Day Lewis, Marion Cotillard, Sofía Loren y Judi Dench, pedazo de elenco. Cinco nominaciones a los Globos, incluida la de Penélope.
  • The road (La carretera), basada en una novela de Cormac McCarthy, el autor de No es país para viejos, con Viggo Mortensen y con un niño. The road trata de un mundo apocalíptico en el que un padre y su hijo viajan en busca de un lugar seguro. Recuerda a un corto de Chapero Jackson llamado The end (of water), o a Hijos de los hombres. O a Soy leyenda. Recuerda, pero no es igual.
  • Shutter Island, la última de Scorsese con su nuevo muso Leo di Caprio, el nuevo Robert de Niro de Scorsese (que hubo un momento que parecía que iba a ser Daniel Day Lewis). ¿Conseguirá Scorsese convertir también a Di Caprio en un amasijo de muecas? No lo sé. En Shutter Island le acompañan Mark Ruffalo y Ben Kingsley, que hace de un siniestro doctor que dirige el psiquiátrico que hay en la isla ésa tan Shutter.
  • Furia de titanes, la versión moderna y digital de aquel clásico de mitología de los primeros 80 cuyos efectos especiales hizo el artesano Ray Harryhausen, y que es una película que adoro porque es la primera que vi en el cine con mi amigo Luis, que dice “Scorzese” en vez de “Scorsese”. Me gusta tanto que se la hice ver a mi sobrino en vídeo, y nunca me la devolvió porque también le gustó mucho.
"Furia de titanes", pero he puesto una foto de la versión antigua, la de Ray Harryhausen.
  • Alicia en el país de las maravillas, que en manos de Tim Burton promete ser más mágica que nunca. Alicientes: Johnny Depp es el sombrero loco, Helena Bonham Carter es la Reina de Corazones y Matt Lucas (el gordito de Little Britain) es el disparatado dúo de “duendes del bosque” (o algo así) formado por Twidledee y Twdledum (¿¿¿que no conocéis Little Britain??? ¡conseguidla ya, es lo mejor que han hecho en humor los ingleses desde Monty Python!).
  • Robin Hood, una película que ya se había hecho en otro momento (como Alicia, Furia de titanes o Sherlock Hokmes), pero que ahora llega de la mano de Russell Crowe y Ridley Scott, o sea que corremos el peligro de ver Gladiator en los bosques de Sherwood. Otro australiano que hace de Robin, porque no lo olvidemos, Errol Flynn también era australiano.
  • Up in the air, nominada a 6 globos de oro y con George Clooney haciendo de un señor que se pasa la vida en un avión porque trabaja en una empresa que suaviza las reacciones de los trabajadores que son despedidos. Una profesión a tener en cuenta en estos tiempos de crisis, por cierto…
  • Invictus, de Clint Eastwood, que cuenta la relación entre Nelson Mandela (ya Presidente de Sudáfrica) y del capitán del equipo nacional de rugby para ayudar a unir el país. Mandela es Morgan Freeman, que yo creo que estaba predestinado a hacer este papel. Joaquín Reyes también lo cree, porque recuerdo que en su Celeeeebrities sobre Nelson Mandela se equivocaba al principio y decía: “Hooooy: ¡Moooorgan Freeeeman!”.
Y luego llegan un montón de segundas (y terceras) partes que nunca fueron buenas:
  • Sexo en Nueva York 2. Si ya no hacía falta la primera parte, pues no os cuento la segunda. La serie cerró magníficamente, pero el filón tentador de continuarla sigue ahí…
  • Iron Man 2. Más de Robert Downey Jr. Pero ojo, que esta vez le acompañan Mickey Rourke, Scarlett Johansson y Gwyneth Paltrow.
  • Millenium 3, la reina en el palacio de las corrientes de aire. Y con esto se acaba la trilogía de Stieg Larsson y de la hacker – investigadora – punkie Lishbeth Salander. Si Stieg Larsson no se llega a morir, tenemos Millenium hasta el próximo siglum.
  • Toy Story 3. Pixar saca los dientes con su arma más clásica.
  • Shrek 4, y Dreamworks responde también con su arma más clásica, aunque ligeramente más cascada.
  • Harry Potter y las reliquias de la muerte. Yo ya no sé por cuántas pelis va ya Harry Potter, pero ésta es la penúltima, y la primera parte de las dos en las que se divide el último libro. En la radio dije que como haga más partes, Harry Potter va a parecer Juan Tamaariz, y a Tony Aguilar le dio mucha risa.
"El mal ajeno". Es española. Ahora os hablo de ella, no seais impacientes.
De las españolas, este año no tocan ni Almodóvar, ni Amenábar, ni Trueba, ni ninguno de los “grandes”. Pero hay tres títulos que se esperan con cierta expectación:
  • El mal ajeno. Amenábar produce, Oskar Santos dirige, y Daniel Sánchez révalo escribe, buena espina da la cosa. Protagonizan Eduardo Noriega (no sé, no sé), Belén Rueda (cada vez más asentada en el género del thriller) y Angie Cepeda (caramba, cómo me gusta esta mujer a mí). La película ha sido elegida para la sección Panorama del Festival de Berlín.
  • Los ojos de Julia, de Guillem Morales. Otro thriller tenso en el que Belén Rueda hace de mujer que se va quedando ciega. Estuve en el rodaje hace unos meses, y os lo conté aquí y todo. La producen Guillermo del Toro y el equipo de El orfanato.
  • Di Di Hollywood, de Bigas Luna, otro rodaje al que fui porque me lo pidió Elsa Pataky. Bueno, en realidad me lo pidió mi jefe, que me cae bien, pero no es lo mismo. Ya sabéis, es La Juani 2. La película, no mi jefe.

Y seguro que me olvido de algunos títulos importantes de 2010, pero es que algo os tengo que dejar para los comentarios, ¿no?

lunes, 11 de enero de 2010

El humor que vimos en Navidad

Tradicionalmente, las televisiones emiten en Navidad muchos programas que son para mearse de la risa, algunos a propósito y otros no. Sobre todo en Nochebuena y Nochevieja, fechas en las que históricamente hemos visto desde las maravillas de Martes y Trece hasta las ordinarieces de Los Morancos. Y a mí, desde que era así de pequeñito, me ha gustado estar pendiente de estos programas autocalificados “de humor”, y por segundo año voy a proceder a contaros mis impresiones, para ver si coinciden con las vuestras o si por el contrario pensáis que soy un gilipichis y que en Menstyle me deberían retirar este blog.
Para mí el humor de las Navidades empieza el día 24 a las 21:00 horas, con el Mensaje de S.M. Juancar. Este año ha estado menos sembrado, porque lo ha repetido casi todo, aunque le dio más por la unidad de España. Eso sí, me partí con la coña socarrona de que para salir de la crisis tenemos que trabajar todos juntos. Je, je, je… “trabajar juntos”… qué jodío… Lo mejor de su programa fue el dato de que la televisión autonómica que más lo vio fuera la del País Vasco, en el debut de ETB retransmitiendo el mensaje. Yo creo que muchos vascos ni sabían como era el Rey, y por eso pusieron la tele.
El programa que TVE1 puso a continuación fue el de Josema y Flo. ¿Y ahora qué?, se llamaba otra vez. Que dan ganas de contestarles: lo que queráis menos más programas vuestros, por Dios. El especial fue peor que el del año pasado, si esto es posible. Josema Yuste sigue sin recuperar ni un ápice de la maestría que exhibía con Millán, y Florentino Fernández sigue como siempre: es un buen humorista de acompañamiento, un colaborador, pero no una estrella que pueda llevar el 50% de un programa de gags, y mucho menos el 99% al que le obliga Josema. Las presentaciones que hicieron en plató fueron terribles, el gag de Falete (Filete) muy flojo y mil veces visto, la pareja de Papá y Mamá Nöel previsible y facilona…
Florentino Fernández y Josema. Yo creo que quedaría más gracioso Josema con Florentino Pérez.
Me hizo gracia la idea de un gag de Instinto básico en la que era Lina Morgan la que cruzaba las piernas con su absurdo estilo de retorcerlas, y el detective era Paco Martínez Soria. Me hizo gracia la idea, pero el gag era malísimo. Y también sonreí en el gag de una concursante de OT10 que se cree que es famosísima, pero el empleado de una tienda no tiene ni idea de quién es. Pero me hizo gracia porque hace poco me pasó a mí lo mismo con Tessa, de OT2. Estuvo bien la entrevista de Jesús Quintero (el de verdad) riéndose de sí mismo y ya de paso de Aznar (del de mentira), y fueron espeluznantes los villancicos que cantaron con temas de actualidad, y un gag de Gila y Eugenio en el cielo, en el que Eugenio parecía un catalán cualquiera, pero ronco… ¿dónde quedaron las dotes de imitador de Josema Yuste? Antes era buenísimo imitando, ¿verdad?
La Sexta se ha dedicado todas las Navidades a emitir refritos de Wyoming y Buenafuente. “The very best de El intermedio” y “BFT, el montaje del becario”. No me gustan los programas de refritos, pero hay que reconocer que los dos showmen tienen gracia y que había muchos momentos en los que me tenía que reír, las cosas como son.
Al que nunca le he cogido el punto es a Pablo Motos. En Nochebuena se marcó el especial “El hormiguero Flashforward”. Los invitados eran Luján Argüelles, Paula Vázquez y Jesús Calleja. Se ve que nadie que no fuera de Cuatro se prestaba a pasar la Nochebuena con Motos y Flippys. Porque en El hormiguero, la palabra “invitado” significa “personaje que está de promoción por algún motivo y que pasa a convertirse en una puta marioneta para que Pablo Motos se ponga delante de él y le obligue a hacer experimentos y a bailar como Marron”. Y claro, así gratis, sin una promoción de por medio, pues no se presta cualquiera. Ante sus tres colegas de cadena, Pablo lo pudo hacer todo el prímer: representar una escena de no sé qué película, hacer un desfile de moda en el que había que andar hacia atrás… Yo creo que Cuatro se ha fusionado (o lo que sea) con Telecinco para tener más sitio donde guardar el ego de Pablo. También se metieron en una piscina de pirañas y pescaron pilas con estropajo. Es posible que algo de lo que os cuento no tenga sentido, pero es que no puedo con El hormiguero y a veces no atiendo del todo.
Trancas y Barrancas tienen que ir siempre de invitadas a El Hormiguero por contrato.
La gran sorpresa (agradable) de las Navidades me la dio José Mota, con el especial de fin de año que lleva ya varios años haciendo, solo o en compañía de otros. Hace dos años ya me sorprendió (porque vaya por delante que a mí Cruz y Raya nunca me hicieron gracia), pero el pasado, con un monográfico de la crisis, volvió a dejarme claro que no me gusta, porque hizo un especial más deprimente y repetitivo que gracioso.
Pero este año no ha sido así. El especial Con el vértigo en los talones debe de ser lo mejor que ha hecho Mota en su vida. No se puede comparar a lo que hacían los maestros Martes y trece, pero fue digno, muy digno. Magnífica la parodia de mi admirado Bear Grylls (El último superviviente), que encontraba en el bosque una hamburguesa de Burguer y resultaba ser lo más asqueroso que había probado en su vida, o el sketch del Rey antes de dar el mensaje de Navidad, que en la complicidad con el equipo de televisión comenzaba a imitar a Gila y Pajares, pero pidiéndoles silencio, no se enterara la Reina. Y genial el Collejeros: Enganchados al libro, una recreación de Callejeros en el que los jóvenes se escondían y no querían que sus padres se enteraran de que por las noches salen a pillar libros y a leerlos, podéis verlo en Youtube. Echadle también un vistazo a de Larry King entrevistando en un inglés inventado “a bulto” a Michelle Obama (Edu Soto), porque éste sí que estuvo a la altura de los de Martes y Trece. También coló José Mota sus típicas canciones subtituladas, cansinas como siempre (menos una de Carlos Baute), pero en general, y al contrario que el año pasado, le doy un notable alto.
José Mota imitando al Rey imitando a Gila. Gracioso gag.

Y termino ya con el festival del humor que soltaron en Nochebuena: especial homenaje a Nino Bravo (¿Nino Bravo? ¡qué actual! ¿para cuando una serie conmemorativa de Bruno Lomas o Cecilia?), un concierto de Raphael desde Las Ventas (al menos no hizo duetos con Bisbal, Bunbury o Alaska) y el show del Papa, que este año fue el despiporre. A mí el show del Papa me encanta desde siempre, porque me hace mucha gracia ver a un señor hablando tan en serio con un sombrero tan enorme. Pero es que este año, además, hizo el infalible número de la caída: una extra vestida de rojo saltó de entre el público para tirarse al Papa (en el buen sentido) (mejor dicho, en el malo) y el Papa respondió al gag arrojándose al suelo, no se ve claro si motu propio, si le tira la mujer o si se engancha con el guardaespaldas. Pero el detalle de meter slapstick en la misa del gallo me pareció buenísimo. El año que viene a ver si se anima alanzarle un tartazo a algún cardenal. Todo sea por la audiencia. O por la parroquia.

jueves, 7 de enero de 2010

El capitalismo y Michael Moore

¡Hola, gordis! (perdón por esta súbita confianza, pero es que hay mucha gente que se llama entre sí “gordi” sin estar ni gordi ni flaqui, y quería probar qué se sentía. Y no se siente nada, os lo aseguro). ¿Qué os han traído los Reyes? A mí nada, porque soy más de Papá Nöel, aunque el día 25 tampoco me trajeron nada porque por aquél entonces yo era más de los Reyes.
Una vez hechas las presentaciones, me gustaría que repararais en que mañana es viernes, y que es el primer día de 2010 en el que se renueva la cartelera de cine (la pasada semana, como cayó en día 1, los estrenos se adelantaron al miércoles 30). Y entre ellos, me apetecía a mí hablaros de uno: Capitalismo: una historia de amor, lo último de Michael Moore (mira, entre lo de Papá Nöel y Michael Moore ya empieza a cobrar más sentido la palabra “gordis”).
Ya sabéis cómo son los documentales de Michael Moore: un poco tramposillos pero muy clarificadores. Moore intentará siempre manipularte, pero también te aporta unos datos estadísticos apabullantes. Si no te dejas cegar por sus trucos, acabas coleccionando una cantidad de datos suficientes como para sacar tus propias conclusiones, que no son necesariamente las que quiere imponerte Michael Moore, aunque a veces coincidan.
Fragmento del cartel de "Capitalismo: una historia de amor".
Bien, este último párrafo que acabáis de leer lo he plagiado. De mí mismo, eso sí, porque lo escribí en abril cuando se estrenó Sicko. Pero es que vale exactamente igual para hablar de Capitalismo: una historia de amor. Porque los documentales de Michael Moore ya no sorprenden con su forma (al menos a mí), como me sucedió cuando se estrenó en España Bowling for Columbine, que hizo que saliera del cine con la sensación de haber descubierto una nueva manera de contar las cosas. Pero eso sí, aunque “Capitalismo…” ya no me sorprenda y me haga poner a veces cara de “ya está Michael Moore demagogizando” (creo que este verbo no existe), te cuenta unos hechos que son impepinables, aunque a algunos les parezcan manipulados y a otros no.
Y Michael Moore vuelve a conseguir testimonios estremecedores de las personas más desprotegidas, que le abren sus puertas y sus corazones para contar cómo en EEUU te embargan la casa porque no puedes pagarla porque los bancos han subido los intereses hasta unas cifras desorbitadamente impredecibles cuando fueron compradas (eso empezó a pasar en España cuando el euríbor se disparó en mayo del 2008, por suerte la cosa se arregló pronto). O casos de gente que han perdido a familiares queridos y que se ven sin un seguro de vida… que sí cobran las empresas en las que trabajaron los difuntos, que se cuidaron mucho de crear esos seguros sin avisar ni por supuesto incluir a las familias. Gracias a algunas de las cosas que cuenta Moore, entiendes mejor el origen de esta gran crisis mundial que aún estamos padeciendo (y lo que nos queda). Y luego, a mí me encanta cómo Moore es capaz de montar sus películas con imágenes que a priori no tienen nada que ver con lo que están contando. Me río con ello.
Eso sí, las demagogias de Moore me hacen más gracia en “Capitalismo…” que por ejemplo en Sicko, porque creo que hasta él ha comenzado a reírse de sí mismo. Como cuando va a Wall Street con un altavoz y empieza a decir a sus inquilinos que están detenidos por robar el dinero del pueblo. O cuando precinta algunos bancos como escenas de crimen, o como cuando intenta entrar en ellos por las buenas con un saco para recuperar el dinero de la gente. No le dejan, claro. Ya no te intenta manipular, directamente está creando un gag,
Michael Moore a las puertas de un banco, intentando recuperar el dinero de los ciudadanos.
Por todas estas cosas, yo recomiendo echarle un vistazo a Capitalismo: una historia de amor. Pero sin dejaros influir, con inteligencia, de ésa que sin duda derrocháis vosotros, pese a estar leyendo este blog. A Michael Moore hay que verle en plan “vale tío, suéltame  tus datos pero las interpretaciones déjamelas a mí”. Y luego ríete con (o de ) las suyas, pero no las asumas. O asume las que quieras, pero por tu propio pie. O cabeza. O nabo, no sé, con lo que tú pienses, qué diablos.
Y ahora vamos a contar lo peor de esta historia y lo peor de Michael Moore. Aparte de la película, y de Sicko, y de Farenheit 9/11, y de Bowling for Columbine (reconozco que vi muy placenteramente las cuatro), casi nadie piensa que Moore es un tío solidario y coherente al 100% con sus mensajes. A ver, pobre hombre, que igual luego es un santo que acoge en su casa a niños que han sido disparados por compañeros del colegio, o ayuda a la gente que no se puede pagar la seguridad social, o les pagó el alquiler a los desahuciados de Capitalismo…, no lo sé, no conozco tanto a Michael Moore. Sólo digo que no da esa impresión. Y durante en el pasado Festival de Venecia, saltó una polémica bastante incómoda para Michael. Durante la rueda de prensa de “Capitalismo…”, un periodista noruego se quejó de que su agente (el de Moore, los periodistas noruegos no tienen agente) (ni los españoles, no os vayáis a creer) le pidió 2.000 euros si quería concertar una entrevista personal. Éste respondió a la acusación bromeando, pero al ver que la cosa se ponía seria, negó los hechos. Entonces, los corresponsales de Inglaterra, Brasil y Alemania dijeron que a ellos también les pasó con los distribuidores de sus países. Michael Moore pidió pruebas, y un periodista de Londres aseguró tener guardados esos mails. No sé cómo acabó el tema (pues vaya periodista de mierda, pensaréis con razón), pero la verdad es que olía a podrido en Dinamarca, o mejor dicho en Noruega.
Así que no sé, allá cada cual con su conciencia. Si os parece fatal todo esto, pues mejor alquilaos en DVD Fofita, una foca la mar de salada.


lunes, 4 de enero de 2010

Regalar cine

En su afán por cumplir una labor de servicio público, que no de servicio mingitorio, Elegí un mal día… comienza el año 2010 con una serie de ideas para los remolones, lentos, despistados, olvidadizos, rezagados, dejados, descuidados y verdaderos hijos de perra (huy perdón, ya me he crecido, qué pronto empiezo este año a descontrolar mi carácter). En fin, que si aún no le has comprado tu regalito de Reyes a algún ser querido y te queda poco tiempo (bueno, eso ya te lo digo yo: te queda poco tiempo), una buena opción es regalar cine. Echándole un vistazo a las novedades en DVD, he seleccionado 20 títulos que, curiosamente, forman además un magnífico resumen de lo que ha sido el año cinematográfico que acaba de terminar.
Así que os he dividido las películas en tres grupos:
1. PARA AMANTES DE HOLLYWOOD…
…o aquellos que disfrutan de los estrenos que suelen llegar entre enero y marzo, los meses en los que aparecen las películas que acaparan las nominaciones a los Oscar.
EL INTERCAMBIO. Otra demostración de Clint Eastwood de que la jubilación anticipada no debería estar permitida. Ya que hablamos de Eastwood, también podéis regalar GRAN TORINO, aunque yo soy una de las pocas personas a los que no les pareció una obra maestra y que prefieren El intercambio.
LA DUDA. Aunque no me parece redonda, las actuaciones de Phillip Seymour Hoffman y Meryl Streep (haciendo un papel serio, como debería hacer siempre, por el amor de Dios) son indiscutiblemente soberbias. Pero el final me dejó con muchas dudas, creando en mi interior un ingenioso juego de palabras con el título de la película.
MI NOMBRE ES HARVEY MILK. En inglés se llamaba a secas “Milk“, pero aquí se le cambió el título por si acaso los españoles pensábamos que iba a ser un biopic sobre los señores Pascual y Lauki. A mi juicio muy sobrevalorada, pero les encantó a todos los gays y a muchísimos no gays. Una vez más, soy de los pocos a los que Sean Penn les pareció un poquito sobreactuado, pero la película merece la pena y ojalá se pudiera tratar así muchas veces el tema de la homosexualidad.
Su nombre es Harvey Milk.
AUSTRALIA. Película para pasarlo bien y punto. Las fans de Hugh Jackman se derretirán un poco y los de Nicole Kidman buscarán en su jeta los restos arqueológicos de su antigua belleza.
SLUMDOG MILLONAIRE. Cuanto más tiempo pasa, peor recuerdo tengo de ella, pero cuando la vi me resultó agradable y (manipuladoramente) fermosa. Se llevo demasiados Oscar, pero tampoco sé decir que otra película habría merecido llevarse más.
EL CURIOSO CASO DE BENJAMIN BUTTON. Desde luego, ésta no. Pero es una película enorme, y como además es eterna, pues supongo que en DVD será más fácil de soportar porque te puedes ir al baño a hacer popó. Ya sabéis, un personaje cuya vida anda hacia atrás, como Michael Jackson (que en paz descanse).
ENEMIGOS PÚBLICOS. La mejor película de cine negro del año. La historia de un atracador de bancos en plena Depresión del 29. Johnny Depp, cada vez que le dejan salirse del puto papel de Jack Sparrow, se sale de la pantalla.
THE READER. Una historia predecible desde el principio, pero también una buena película. Y sí, lo mejor de ella es Kate Winslet.
2. PARA AMANTES DEL CINE EN GENERAL…
…porque los títulos que paso a citar, si bien no fueron los más famosos, para mí son los mejores del año.
UP. Pixar riza su rizo, como David Bisbal, y crea una de sus mejore películas. Aunque la parte “de los perros” nos aburrió un poco a todos los que la vimos, su arranque es una delicia, y lloras como una magdalena o como una concursante de Operación triunfo. El DVD incluye el cortometraje de las nubes que fabrican a los animalitos bebés que luego reparten las cigüeñas.
DÉJAME ENTRAR. La película de terror más diferente, original, inquietante y bonita que he visto en mi cortísima vida. Sin efectos especiales, sustos innecesarios, sangre de bote, etc, etc. Es que es sueca, como Abba o Ikea, y eso deja huella.
Aunque la niña os dé mal rollo, hacedme caso y dejadla entrar.
THE VISITOR. Otra pequeña maravilla. Del director de VÍAS CRUZADAS, otra joyita que si encontráis en DVD también podéis regalar (y que por cierto, hoy emite la 2). El actor Richard Jenkins (el padre de A dos metros bajo tierra) estuvo nominado al Oscar, pero yo creo que no se lo dieron porque los académicos no vieron la película.
VALS CON BASHIR. Es un documental de animación, aunque no te deja precisamente muy animado. Hacía mucho que no veía una película que me hipnotizara tanto, y digo película en general, no un documental o una de de dibujos. Es dura, eso sí, os aviso.
LA OLA. Es que las mejores películas del año no son necesariamente las más conocidas. Aquí un profesor alemán de instituto intenta demostrares a sus alumnos que los totalitarismos están siempre latentes, y que en cualquier momento pueden resurgir. Y vaya si lo demuestra. En serio, si no la regaláis y no la habéis visto, buscadla.
GÉNOVA. Y acabo ya con las películas éstas tan exquisitas que me he puesto a recomendar. Por fin un papel en el que Colin Firth no me da vergüencita. Claro, porque es de Michael Winterbottom. Un drama que podía ser una tragedia, pero Winterbottom no es así. Y si no conoces Génova, pues la película te sirve como guía turística.
EL LUCHADOR. Por fin una que os sonará más. Mickey Rourke, o Mickey Mouse, como le llama Cándida Villar, renunciando también al Oscar en aras de Sean Penn. Y renunciando al estilista, porque hay que ver en lo que ha mutado el protagonista de Nueve semanas y media. Película sencilla pero entretenida y agradable de ver. Y dura también.
(SI LA COSA FUNCIONA, de Woody Allen, aún no ha salido en DVD, pero estad atentos porque es de lo mejorcito del 2009).
3. PARA AMANTES DEL CINE ESPAÑOL…
…porque, se pongan como se pongan, cada año se hacen en España muchas películas buenas (las más sonadas, como Ágora, Gordos o Celda 211 aún no han salido en DVD).
LA VERGÜENZA. La película sobre la adopción que ganó en el Festival de Málaga merece la pena. Se la puedes regalar a tus amigos, pero guarda el ticket, porque tiene su mensaje y su cosa, pero divertida, lo que se dice divertida, no es.
PAGAFANTAS. Ésta sí que es divertida, aunque siempre digo que lo que más gracia me hace es el concepto del título, pero con Gorka Ochoa la verdad es que eché bastantes risas, y con el documental a trocitos que va estructurando la película, también. Regálese a gente de risa fácil, no obstante.
Gorka Ochoa, nacido con cara de Pagafantas.
UN NOVIO PARA MI MUJER. No es española, pero es argentina y hablan en castellano, así que la he metido aquí. También es para echar unas risas, aunque menos fáciles (= más inteligentes) que las de Pagafantas.
AMANECE QUE NO ES POCO. Es de hace 20 años, ya lo sé, pero precisamente por eso han sacado un DVD conmemorativo. La película más surrealista del cine español. Una gozada.
Mientras escribo este post, escucho en televisión un anuncio que dice que ha salido en DVD la primera temporada de Águila roja. Si quieres putear a una cuñada, adelante. Pero si no, yo este título como que no lo recomiendo, mira tú por dónde.

Feliz noche de Reyes. Que empiezo a sospechar que no son ni los de Oriente ni los padres, sino los suegros. Este año voy a estar pendiente y si descubro algo nuevo, os lo cuento.