lunes, 15 de junio de 2009

Las consecuencias de la telebasura

En noviembre de 1992 tuvo lugar el terrible crimen de las niñas de Alcàsser, un tremendo episodio de nuestra crónica negra jamás resuelto del todo. Aparentemente, el máximo culpable (un tal Antonio Anglés) se fugó en un barco, o se arrojó al mar, ya no lo recuerdo bien, el caso es que desapareció de la faz de la tierra. El otro culpable, un tal Miguel Ricart, fue condenado a 171 años de cárcel. Mucho antes de esta sentencia, y la misma noche en que se encontraron los cuerpos de las niñas, a la indescriptible Nieves Herrero se le ocurrió montar el escenario de su programa De tú a tú en la plaza de Alcàsser y reunir a los vecinos para que hablaran del tema en caliente y sin demasiado conocimiento de causa. Si llega a ser por ella, la pena de muerte hubiera sido reimplantada en España ese mismo día. Entiendo el dolor de la gente, pero me pareció tan irresponsable y tan bajo de moral ese programa, que para mí ése fue el día en que nació la telebasura en España (aunque ya sé que no es así). De Nieves Herrero os podría contar algunas anécdotas muy divertidas que me regala un amigo al que adoro y que trabajó con ella, como que la primera vez que Nieves decidió “salir a la calle” para vivir de cerca los reportajes, los suburbios, la miseria… le robaron el bolso y ya no volvió a intentarlo. Pero hoy no me apetece, ya otro día os las cuento si eso. 

Fragmento del careto de Nieves Herrerro.
Luego llegó Pepe Navarro con Esta noche cruzamos el Mississippi, y llevó el tema de Alcàsser hasta el paroxismo. Cada noche acudía a su programa Fernando García, uno de los padres destrozados por el crimen y que hacía lo que podía para esclarecer la verdad. Imaginaos (y comprended) en qué estado emocional. También llevaba Pepe a un criminólogo supersiniestro llamado Juan Ignacio Blanco, que hacía por su cuenta una investigación y un juicio paralelos. Y de vez en cuando aparecía en el programa un hermano de Anglés, “El Mauri”, que soltaba perlas como “yo aquella noche no sé dónde estaba, pero estaría drogándome por ahí”, que luego repetían en el programa como si fuera una coña de Juan Jesús, ese friki descubierto por Javier Cárdenas. Y estas “tertulias” se hacían todas las noches. TODAS. Eran el hilo conductor del late night, como ahora lo pueden ser Gran Hermano u Operación Triunfo. Después de esto ya sí, salía Lucas Grijánder y te meabas.
"Esta noche cruzamos el Mississippi". El instigador, la víctima y el aprovechao.
Cuando tuvo lugar el juicio, en 1997, Canal 9 (Valencia) recuperó las figuras del padre y el criminólogo para comentar con ellos cada jornada del proceso. No pude ver estos programas, pero leo que en ellos Fernando García (insisto: en manos de la desesperación y de la búsqueda de justicia) acusó, difamó, calumnió, etc.

Ahora un juez de Valencia ha dictado sentencia contra el programa Juì de Alcàsser, “por alimentar reacciones mentales insanas para aumentar la audiencia”. Canal 9 tiene que pagar unos 210.000 euros (o sea, lo que viene a valer un dedo del pie de Cristiano Ronaldo). Fernando García unos 270.000. El criminólogo 350.000. El director del programa y la presentadora han sido absueltos, no me preguntéis por qué. Y tampoco hagáis mucho caso de estas cifras, las copio de una información de Internet y yo me lío mucho con los números, no sé ni contar hasta cinco, mirad: uno, dos, cuatro, ocho, ¿veis?
Un mapa de Alcàsser.
Y ahora soy yo el que se va a poner visceral, populista e irracional. Allá va mi sentencia: el padre de la niña debería ser absuelto, porque fue manipulado por profesionales de la comunicación para buscar audiencia, tirándole de la lengua y jugando con su desesperación y desgracia. Los de Canal 9 deberían ser condenados a pagar tres veces todo el dinero que exige el juez, a pachas con el director, la presentadora y el criminólogo, al que supongo que la publicidad le vino de perlas porque luego escribió libros y todo. Además, les daría a los tres con una vara de bambú en la cabeza hasta que les picara mucho. Y a lo mejor hasta los metía en la cárcel un rato.

A Pepe Navarro y Nieves Herrero también les metía un multazo ejemplar, es más, donaría las cantidades a las familias de las niñas. Por exhibir públicamente el dolor de un pueblo y de unos padres (los de las otras niñas eran contrarios a la “estrategia” que seguía Fernando García), y por aprovecharse de sus manifestaciones moldeándolas a su gusto con la ayuda del criminólogo chungo. Nieves Herrero, además, ponía cara de mucha pena. Pues 10.000 euros más por sobreactuar, hala. Y además, les obligaría a los dos a ver todos sus programas y les tiraría de los pelos de la nariz tres veces.

Y no les metería en la cárcel porque pobres presos.

jueves, 11 de junio de 2009

Enamorarse en 7 minutos

De vez en cuando me despierto sudoroso en medio de la noche escuchando en mi cabeza la voz de María Jiménez, la persona que me propuso hacer este blog y a la que nunca se lo podré agradecer lo suficiente. O tal vez sí, no lo sé. El caso es que, en mis sueños, María se me acerca y me dice con su dulce voz:
“¿Pero este puto blog no tenía que ser de actualidad de cine y televisión? ¿Qué coño tienen que ver con eso las Mama Chicho, AC/DC y Eurovisión? Botarate, que eres un botarate”.
Y luego me arropa y me besa en la frente.
Por eso, de vez en cuando, me gusta hablaros de las películas que veo antes de que se estrenen en los cines, sobre todo si después puedo entrevistar a sus elencos. Me encanta esta palabra, “elenco”. Si alguna vez tengo un hijo le llamaré “Elenco” o “Gustavo García”.
 El lunes vi 7 minutos, una comedia española de Daniela Féjerman que se estrena mañana (Daniela antes dirigía películas con Inés París, y ésta es la primera que hace por su cuenta). Los 7 minutos del título se refieren al tiempo que te dan en los locales de citas rápidas: tú te sientas 7 minutos con una persona de diferente sexo, charlas, y a los 7 minutos cambias de mesa y de pareja. Y empiezas otra vez. Y así todo el rato. O sea, es como una orgía de elocuencia con polvos rápidos y dialécticos, con gatillazos y todo. Luego votas a las personas que te han gustado, y si alguna te vota a ti, pues los responsables del local te pueden poner en contacto con ella para que te la tires. 7 minutos no es la comedia del siglo pero se deja ver, está por debajo de Gente de mala calidad y por encima de Al final del camino, por citar dos ejemplos del último año. Tiene buenos golpes, el guión no fracasa estrepitosamente y las interpretaciones son muy correctas, lo mejor que hace Daniela es dirigir actores. Y hablo de pesos pesados como Antonio Garrido, Marta Etura, Toni Acosta, Luis Callejo, Pilar Castro, Asier Etxeandía
Un fragmento del cartel de "7 minutos".
Gracias a Dios y a CANAL+ (siempre les doy las gracias a los dos por si acaso), esta vez pude entrevistar al elenco. Normalmente, los actores te cuentan las cosas más interesantes cuando la cámara no está encendida, pero porque los pobres no saben que ese tipo raro que les pregunta cosas tiene este blog para cotilleároslas.

Por ejemplo, con
Daniela Féjerman estuve hablando off the record (o sea, fuera del disco) en un ratito en el que se nos fue la luz de los focos. Yo le decía que la iban a criticar porque el guión de su película está co-escrito por la Ministra de Cultura Ángeles González Sinde. Daniela, que es un cielo, lo sabe perfectamente, pero me aclara que cuando escribió 7 minutos con Ángeles, no es que no fuera ministra, es que no era ni Presidenta de la Academia. Da igual, aún así se lo criticarán, pero no será mi caso. También me explicó cómo era eso de dirigir una película con otra persona sin tirarte a la cabeza los platos del cátering, y me lo explicó muy bien. Tras algo más de 7 minutos (realmente fueron 20), yo me podría enamorar un poquito de Daniela Féjerman, pero no mucho porque si no luego mi cuñado sería Andy Chango.
Toni Acosta ganó en Málaga un premio con esta película. Toni Acosta es un cielo. Antes de empezar la entrevista nos trató a todo el equipo como si fuéramos personas (lo digo porque muchos actores no lo hacen, no saludan, no se dan cuenta de que la cámara la maneja un ser humano, etc). Comentaba Toni que esto de las citas rápidas le parece genial: tiene un amigo adicto en Nueva York que está encantado porque allí son 9 minutos en vez de 7, y le va muy bien. Pero le da pena perder esa etapa de la seducción, las dudas (¿le gustaré yo?) y como ella dice, el miedo a meter la pata. Estoy de acuerdo: me encanta esa época en la que estás enamorado de alguien y entonces te conviertes en un ser torpe y patético que no para de meter la pata (o de pensar que lo hace). Lo que no le pregunté es cómo son las Navidades de alguien que es la nuera de Raphael. ¿Ven en su casa el especial de Nochebuena? ¿Se levanta Raphael en los postres y canta el Ropopompom, ropopompom? De ser así, ¿qué cara pone Natalia Figueroa? ¿Es negro el  pijama de Raphael? Tras algo más de 7 minutos (serían unos 15), yo me podría enamorar de Toni Acosta, pero pasaría de tener a Andy Chango de cuñado a lidiar con Raphael, que de momento es su suegro y  mío no sé lo que sería.
Toni Acosta. Es muy buena actriz y muy maja, muy maja.
Antonio Garrido, el hombre que está hasta en la sopa con Quién quiere ser millonario, La chica de ayer y ahora con esta película, es tal cual te lo esperas: simpático, campechano, locuaz, y cuando te da la mano lo hace con fuerza, no te entrega una trucha fofa. Justo después de mi primera pregunta le sonó el móvil. Yo, en un alarde de ingenio, le dije que si era el comodín de la llamada. Dios mío, pero cómo se me ocurrirán estas cosas. Cuando le pregunto por su buena racha de trabajo, me recuerda las palabras que le dijo un actor llamado Emilio Segura: “Lo primero que tienes que aprender si quieres ser actor es a ahorrar”. Tiene razón: sin ir más lejos este domingo se acaba “La chica de ayer”, y además se acaba del todo. Grabaron dos finales, uno por si había segunda temporada y otro por si la serie se terminaba definitivamente. Emitirán el segundo, porque Antena 3 no ha llegado a un acuerdo, y eso que la serie funcionaba bien. Antonio es otro que aboga por ir de cañas y no por las redes sociales o las citas rápidas. Le pega todo. Tras algo más de 7 minutos (estaríamos unos 15), yo me podría enamorar de Antonio Garrido, pero tendría que ser un poco más gay y el muchísimo más, me temo.

Tenía ganas yo de hablar con Marta Etura, porque me parece un pedazo de actriz y porque en el pasado se me frustraron dos entrevistas con ella. Marta es tan dulce, tan agradable, tan sonriente, que te transmite calma y paz, dos cosas que ahora mismo me vienen de perlas. Tampoco es fan de las citas rápidas: ella necesita tocar, sentir, necesita la piel, dice. “Pues tócame a mí, reina mora”, pienso yo, pero no se lo digo porque tengo puesta mi “sonrisa boba de entrevistas de haz como que la escuchas con interés”. Tras algo más de 7 minutos (serían unos 15), yo me podría enamorar de Marta Etura. Y me sobrarían 14:50.

Marta Etura, qué mona.
Con Pilar Castro se nos fue la luz también. Vaya día más tonto. Más seria de lo que uno espera después de verla en Días de fútbol o Cuestión de sexo, Pilar se considera una segundona del cine (aunque yo creo que quería decir “secundaria”). Dice que suele aceptar papeles que rechazan otras actrices, y que francamente, así le va muy bien, y estoy totalmente de acuerdo. En cambio, ésta es la primera vez que le dan un papel sin hacerle una prueba, qué gran ojo entonces el de Daniela Féjerman, porque Pilar es de lo mejorcito de la película. También aboga por el contacto humano más que por las citas rápidas, por los guateques, los bailes, los clubs… Cuando se fue, se le olvidó despedirse. Toni Acosta, por ejemplo, volvió para que nuestro realizador Carlos García le recordara su nombre, porque tienen un amigo común. A eso me refería antes.

Si habéis tardado 7 minutos en leer este post, podéis votarme y ya si eso pues después nos liamos. Pero si os da cosica, me conformo con un comentario.

lunes, 8 de junio de 2009

Berlusconi y las Mama Chicho

Silvio Berlusconi es un maestro. Un genio. Un vividor. Un machista. Un golfo. Un salido. Un cerdo. Vaya, me he ido calentando (con perdón de la expresión). Pero es que toda la información que ha salido estos días sobre Villa Certosa (desde este momento “Villa Cerdosa”) me tiene atónito. No por Berlusconi, del que ya me espero cualquier cosa, sino por QUIÉN es Berlusconi. Las fotos que hemos visto estos días, esas chicas semidesnudas bailando o peleándose (no lo distingo), ese ex-ministro checo con su pistolita cargada, esas jóvenes paseando en bolas por el jardín… todas esas fotos las puedo ver sin escandalizarme en casa de un empresario, constructor, magnate, editor, y me gustaría verlas en casa de una empresaria, constructora, magnata, editora… Y ojo, que a mí me la suda lo que haga un primer ministro de puertas para adentro, lo que no me la suda es que un país elija al anfitrión de esas fotos como máximo mandatario para que luego les dicte clases de moral sobre la eutanasia, por ejemplo. Y que sus votantes le perdonen, incluso le rían, ciertas declaraciones sobre inmigrantes, chistes sobre mujeres violadas (“es imposible tener tantos soldados como chicas italianas guapas”), propuestas de presentar modelos a las eLecciones (con “L”, no con “R”), relaciones con chicas de 18 años antes de que tengan 18 años.. y por supuesto su Villa Cerdosa. En fin, pues que los italianos le voten. Allá ellos.
Las Mama Chicho. De ellas hablo más abajo, pero pongo ahora la foto para subir la audiencia.
Pero eso es lo único que nos debe extrañar de todo el tema: que le voten. Que Berlusconi tenga una Villa Cerdosa no nos tiene que extrañar. Y aquí es donde entra el carácter televisivo de este blog. Hoy vamos a hablar de lo que sucedió en España hace unos 18 años:


La Teleteta

Así se bautizó en 1990 y 1991 a la recién nacida Telecinco. Telecinco era “Teleteta”. En esa época la dirigía Valerio Lazarov, y había gente que pensaba que Valerio era el artífice de este despelote televisivo. No. Era Berlusconi. En 1990, Berlusconi era uno de los máximos accionistas de Telecinco (con un 25%), que nació a imagen y semejanza de su Canale Cinque. Meses más tarde, Telecinco mostraba su primera teta. Y no era en un programa español, sino en uno italiano que se emitía doblado (pero doblado al español por encima de lo que se oía en italiano, era horrible, pero qué más daba), y que se llamaba Colpo Grosso. Mi amigo Luis y yo nos sabíamos la canción, aunque nos inventábamos un poco la letra. Lo presentaba un señor algo gordo y bigotón (o sea, un adonis, no era muy feminista el programa, no), y si los concursantes ganaban o acertaban, las chicas Cin Cin les enseñaban las tetas. Suena un poco básico, pero era así. 
Más tarde se hizo una versión española, que era más horrorosa si cabe. Se llamó Ay, qué calor, lo presentaba Luis Cantero, un mítico periodista de Interviú, y copresentaba la ex Miss España Eva Pedraza. Los dos lo hacían fatal, pero las chicas Chin Chin seguían enseñando las tetas, que era de lo que se trataba.
Aunque Ay, qué calor era como en un barco, el verdadero buque insignia de la Teleteta fueron las Mama Chicho (atención al ingenioso juego de palabras “barco-buque”). Las Mama Chicho salían en un programa delirante de humor llamado Tutti Frutti. Se emitía los sábados por la noche, pero también los domingos por la tarde. Y como era horario de protección infantil, las chicas no podían extraerse las peras, así que se paseaban por la plaza simplemente en tanga. En Tutti Frutti salían genios del humor como Cruz y Raya (que creedme, mejoraron con el tiempo), Raúl Sénder, Juanito Navarro, Farsantes fingidos, Fedra Lorente, Jordi LP… Era muy fuerte. Y las Mama Chicho cantaban eso de, “Mama, Chicho me toca… me toca cada vez más…” 
Así que la Teleteta se fue convirtiendo en Teleculo, porque se conoce que las bailarinas preferían mostrar el cachete en tanga que ir con los senos al tuntún. Y el siguiente que se apuntó al carro fue Emilio Aragón en su programa VIP Noche, donde aparecieron las Cacao Maravillao. Las Cacao eran como las Mama Chicho, pero en negro. Presentaban a un supuesto patrocinador del programa, y creo que todas eran brasileñas. Por supuesto también tenían una canción y un baile. Y VIP Noche era un programa que se llamaba así para distinguirlo de VIP (a secas, que era diario), VIP Corazón, VIP Guay, VIP Mar y VIP Vaporub. Que me corrija Enrique Catá (el oráculo televisivo de Hachette), pero creo que nunca llegó a haber un VIP Pressing, palabra con la que Telecinco despachaba en esa época cualquier cosa que tuviera que ver con deportes. 
“Claro” – replicaréis con voz de niño preguntón de telefilme estadounidense –, “pero Emilio Aragón sacó a estas chicas semidesnudas porque le obligaban Telecinco y Berlusconi, si Emilio Aragón es supersanto y no es nada machista, pero mírale en Médico de familia”. Sí, ya. Los cojones (con perdón). Emilio se fue años más tarde a Antena 3, a presentar El gran juego de la oca. ¿Y quién salía en la cabecera del concurso? Pues las Oquettes, unas chicas ligeras de ropa que cantaban y bailaban cosas tan profundas como “Di cua-cua y así una oca serás”. Entre ellas, por cierto, estaba Paloma Gómez, que era la niña de Valentina, aquella película de Jorge Sanz, con el que tiene un hijo, creo. En El gran juego de la oca también había una luchadora de barro. Muy feminista también, todo.
Después llegarían más tetas, más bailes, más chicas… Pero la mítica Teleteta Berlusconiana se basó en estos cimientos. Algunos nos conformábamos con ver a esas esculturas por la tele, aunque luego nos quejáramos de lo zafio que era todo. Claro, porque no teníamos una Villa Cerdosa. Si no, de qué íbamos a necesitar un canal de televisión…


sábado, 6 de junio de 2009

Películas para el fin de semana electoral

Como empezamos el fin de semana electoral, hoy os quería recomendar unos titulillos cinematográficos para ver en casa, en DVD o algo. Vais a ver que son películas de consumir y olvidar, de éstas de ver con un bol de palomitas, o dos bols. Porque se supone que estamos en jornada de reflexión, y por eso no pretendo haceros reflexionar lo más minimo, no vayáis a distraeros y luego me votáis a Gil y Gil. Por una vez en este blog, una ración de películas para no pensar y divertirse un rato.
IRON MAN. Ésta la podéis ver en DVD en CANAL+ o en el Canal Emule. No hombre, esto último es broma, la piratería es mala. Yo jamás me descargaría una película ilegalmente. O sí, no sé. El caso es que Iron man es una película de superhéroes, sí, pero con Robert Downey Jr. inconmensurable que encarna al antihéroe, al hombre que tiene poderes sobrenaturales, pero que no tiene claro si debe usarlos. Muy diferente a los Spidermans, Supermans y Geypermans, muy respetables, por otra parte.
PASADO DE VUELTAS. Es una película muy muy americana, pensada exclusivamente para ellos (en España se estrenó en agosto), pero yo guardo muy buen recuerdo de ella porque la vi con mi amigo Tony Aguilar en Los Cabos (México) en unas divertidísimas condiciones dignas de Esteso y Pajares. La historia de la película no la escribió precisamente Ingmar Bergman: es el típico duelo de dos deportistas, con caída y auge del protagonista (Will Ferrell). O sea, que es como cualquier episodio de Rocky sólo que en tono de comedia y con carreras de coches en lugar de rings de boxeo. Se puede pasar un rato viéndola.
ESCUELA DE ROCK. Igual que la anterior, película rodada a mayor gloria de su protagonista: Jack Black (un tipo que a mí se me antojaba que en persona debería de ser un plasta, hasta que pude entrevistarle un día, y entonces descubrí que en efecto era un plasta. Pero tiene gracia, a veces). Escuela de rock es la historia de un profe de música que intenta liar a sus alumno inantiles para montar una banda de rock and roll. Y como es una comedia, pues lo consigue.
EL ÚLTIMO GRAN HÉROE. Es la más antigua de las que os estoy recomendando. El gobernador de California, Arnold Schwarzenegger (creedme que sé escribir este apellido sin consultar Internet, os lo juro. En cambio, para escribir Federico Luppi siempre tengo que mirar si es con una p o con dos pes, como el PP). En El último gran héroe, Arnie interpreta su mejor papel cómico, riéndose un poco de sí mismo, jugando en dos mundos, el real y el menos real. Es divertida, para ver en familia sin reflexionar.
Bueno, vale, me habéis descubierto. Este post no ha sido nada profesional, no ha habido ningún criterio cinematográfico para hacer estas recomendaciones. Algunas de estas películas ni siquiera me gustan. Soy un gusano. No merezco vuestra atención. Pero es que ayer, por cuarta vez en mi vida y segunda en este año, estuve viendo a AC/DC en concierto. Y hoy no puedo pensar en otra cosa. Todas las películas que os he citado tienen a AC/DC en sus bandas sonoras, igual que yo llevo tatuada su música en mi cabeza desde hace más de 25 años. Lo siento, pero yo hoy me voy a alquiar uno de estos cuatro DVDs y… Let there be rock!!!
P.D. El lunes volvemos al cine y a la tele ya en serio. Bueno, lo de “en serio” es un decir.


miércoles, 3 de junio de 2009

Polanski y otros salidillos (escándalos sexuales de Hollywood)

Hace unos meses se estrenaba en las salas de cine (en pocas) un documental producido por Steven Soderbergh llamado “Roman Polanski: se busca”, que en versión original tiene un título mucho más sugerente: Roman Polanski: wanted and desired (al menos han respetado el “Roman Polanski“, porque conociendo a las distribuidoras españolas podían haberla traducido como El romano polaco que quería deseo).
Yo he tenido ocasión de verlo esta semana. Y al acabar te deja una sensación de mal cuerpo, a no ser que, como yo, ya tengas el cuerpo mal por defecto de fábrica. Lo que quiero decir es que se me empezaron a cruzar ciertos cables. Me dio la impresión de que la chica no fue tan forzada como se dice, pero lo cierto es que la chica tenía sólo 13 años. O sea, que veo un delito así de grande, pero no la presunta inocencia (moral, no legal) de la niña. Me estoy metiendo en un berenjenal muy peligroso que no le conviene nada a mi carácter, pero es que ya sabéis que yo dudo de todo, y encima a lo mejor ni sabéis de qué os estoy hablando.
Asín que mejor sus lo cuento desde el principio.
Roman Polanski fue arrestado en 1977 acusado de drogar y violar en casa de Jack Nicholson a una modelo de 13 años que tenía que retratar para una revista (¿por qué siempre tiene que aparecer Jack Nicholson en asuntos tan chungos?). La familia de la víctima no pidió el encarcelamiento de Polanski: sólo que admitiera su culpa y entrara en rehabilitación. Pero Polanski se vio inmerso en un proceso rocambolesco, con un juez con delirios de estrella que deja los de Garzón a la altura del betún. Después de muchos tejes, condenas, pactos y manejes, Polanski no se fió del juez, y en 1978 huyó a Francia, donde por ley no puedes ser deportado a EEUU. Desde entonces no ha regresado, ni siquiera para recoger su Oscar por El pianista, por temor a que en pleno discurso de agradecimiento aparecieran Jack Bauer de “24? y “Horatio Cane” de “CSI” y le detuvieran en público.
Roman Polanski en la entrada de los juzgados, en 1977
Yo no puedo condenar ni absolver a Polanski. No sé lo qué sucedió esa noche ni creo que haber rodado El pianista, Repulsión o La semilla del diablo le libere de toda condena. Pero después de ver este documental da la sensación de que algo olía a podrido en Dinamarca y en el proceso judicial, que se buscaba un castigo que gustara a la prensa y conformara a Polanski, incluso años más tarde se le llegó a ofrecer una condena mínima a cambio de televisar el juicio… De hecho, los abogados de Polanski han pedido el sobreseimiento del caso basándose en datos del documental. Y en este momento yo me planteo: ¿es reflexivo el verbo “sobreseer”? ¿Me puedo yo sobreseer a mí mismo? ¿Yo me sobreseo, tú te sobresees, él se sobresee? No lo sé, no es importante eso ahora.

Pero el “caso Polanski” no es el primer escándalo sexual con acusación de violación en la historia de Hollywood. Oh, no. Hay más.
FATTY ARBUCKLE. Fatty fue una de las primeras estrellas del cine mudo, o del cine cómico, como lo llamaban cuando yo era un niño, allá por los primeros años 90 (este dato sobre mi edad no es muy exacto, pero a vosotros qué más os da y a mí me hace ilusión). Fatty era “el otro gordo” del cine de aquella época, aunque era anterior a Oliver Hardy. De niño, las aventuras de Fatty no me hacían muchas gracia, porque me parecía un tipo duro y desagradable. Sí me encantaban las de Charlot, Harold Lloyd, El gordo y el Flaco o Harry Langdon, un desternillante e ilustre semidesconocido. Años más tarde leí su historia y descubrí que yo no era el único al que Fatty le resultaba desagradable. Resulta que Roscoe Conkling Arbuckle (Fatty) organizó una fiesta en su hotel a la que llevó a unos amigos y unas mujeres. Una de ellas, Virginia Rappe, enfermó gravemente y a los tres días murió por una peritonitis causada por la perforación de la vejiga. Una amiga que se encontraba en la fiesta acusó a Arbuckle de violarla con una botella.
Roscoe Conkling Arbuckle. El de la fotito con el marco amarillo es su alter ego "Fatty".
Fatty estaba tranquilo, muy seguro de ganar el caso. Pero no contaba con el acoso de los periódicos de William Randolph Hearst (el Ciudadano Kane de Orson Welles), que vieron un filón amarillo en el caso y realizaron un juicio paralelo. Arbuckle fue declarado inocente de la muerte de Virginia Rappe. Pero los estudios prohibieron cualquier muestra de apoyo público y el organismo que controlaba la producción cinematográfica retiró todas sus películas. Fatty no volvió a trabajar tranquilo. Murió alcoholizado a los 46 años.

GERARD DEPARDIEU
. Unos días antes de la ceremonia de los Oscar de 1991, la revista “Time” rescató unas declaraciones de hacía 13 años de Gerard Depardieu a una publicación no muy relevante (Depardieu estaba nominado por Cyrano de Bergerac). El actor contaba en francés que de niño “había presenciado” una violación. La revista tradujo que “había participado” en ella. Prensa y asociaciones feministas comenzaron una campaña contra Depardieu, y el actor no ganó el Oscar. Nunca sabremos si fue por este motivo o no, pero unos días antes de saltar la noticia, Depardieu encabezaba todas las quinielas.
Hugh Grant posando, y no precisamente para GQ
HUGH GRANT. Es el de Hugh Grant el único de estos casos que me hace un poco de gracia. Porque se montó un escándalo brutal por algo sobre lo que aquí pensaríamos: ¿bueno y qué? (aunque a lo mejor peco de iluso pensando esto). Pero su detención en 1995 estuvo en boca de todo el mundo, y en especial en la de la prostituta de color (negro) Divine Brown, que le estaba practicando en el coche una… bueno ya sabéis… ji ji ji… a ver cómo lo digo… una… ji ji ji… vamos: que Divine Brown le estaba comiendo a Hugh Grant el tubito del amor. Para mí, el auténtico delito de Hugh Grant fue buscar una prostituta normalita teniendo a Elizabeth Hurley en casa. Hurley le dejó, Hugh Grant tardó en quitarse el sanbenito de putero mayor del reino, y Divine Brown se paseó por platós y revistas dándole a la lengua. Contando la relación, quiero decir.

EDDIE MURPHY.
Pasamos de Málaga a Malagón. El desternillante Eddie Murphy (el adjetivo va con cierta ironía) fue detenido por llevar en su coche a un travesti de 21 años a las 4:45 de la madrugada. Murphy explicó que padecía insomnio, salió a pasear en coche y a la vuelta recogió al travelo para llevarlo a casa (a casa del travelo, en la de Murphy estarían su mujer e hijos). Como no había pruebas de ningún acto sexual, Eddie Murphy fue absuelto. Le salvaron dos cosas: no fue pillado in fraganti y por una vez en su vida no iba vestido de señora gorda.
ROB LOWE. Rob Lowe tiene varios borrones en su currículum o currínabum. Una vez se filtró un video casero (¿¿pero cómo se “filtran” estas cosas, por Dios??) en el que mantenía relaciones sexuales con dos mujeres, una de ellas menor de edad. Años más tarde, la ex-niñera de sus hijos le acusó de abusos sexuales. Después se estuvo tratando la adicción al sexo, como Michael Douglas y David Duchovny. Que a mí lo de la adicción al sexo me encanta: tú le confiesas esto a tu mujer en Hollywood y como es una enfermedad superchunga, pues ella te perdona y te dice comprensiva: “pobrecito, a ver si te curan en la clínica”. Le voy a decir yo a la mía que me estoy tirando a Perenganita porque pobrecito, soy sexoadicto, a ver qué pasa.
Y hablando de hacer pruebas: ahora es donde voy a intentar demostrar que la prensa puede arruinar una carrera brillante con un simple rumor. Ojo, no digo que los casos que he contado sean rumores. Pero sí parece que en algunos de ellos la prensa fue a por el filón de ventas sin reparar en los daños morales a violadas, presuntas violadas, violadores y presuntos violadores.
Voy a lanzar un rumor sobre mí. Si en 7 días he perdido mi empleo en CANAL+, ya no quieren que colabore en radios y Menstyle me pide que clausure este blog, habré triunfado. Veréis:
Hace dos años, tras una fiesta privada en Beverly Hills, acabé en una suite del Hotel Carlton (propiedad del primo del Príncipe de Bel Air) con Angelina Jolie, Elle McPherson, Scarlett Johansson, Monica Bellucci, Charlize Theron, Halle Berry y Fofito. Fofito se fue pronto porque tenía una gala al día siguiente. Los demás nos quedamos haciendo el amor como locos, que si jacuzzi por aquí, que si la postura del caracol por allá (¿¿que no conocéis la postura del caracol?? Pero qué pardillos…). Eso sí: reconozco que una de ellas no quiso practicar el acto conmigo por sexta vez, y tuve que forzarla. No digo su nombre por respeto. Pero lo reconozco: la forcé un poco.

Bueno, ahí queda el rumor. Veréis ahora la que se lía.