miércoles, 15 de abril de 2009

Berto y otros secundarios sepultados por el share

Cuando el verano pasado Berto Romero sustituyó a Andreu Buenafuente durante más de dos meses, los tres grandes gurús de la televisión dijimos enseguida: “este chico pronto tendrá su propio programa” . Si habéis pensado “¿pero este gilipollas se cree que es uno de los tres grandes gurús de la televisión?”  hacéis bien, pero es que estoy probando a difundir este bulo por Internet para luego encontrar trabajo más fácil. No sé quiénes serían los otros dos.
Pues bien, ese momento de Berto llegó el pasado 15 de marzo y ha durado exactamente tres semanas (bueno, en realidad dos semanas y tres programas). ¿Por qué, si Berto es bueno?. Muy fácil: por…

¡¡¡El síndrome de los colaboradores!!!

En efecto, este segundo título hay que leerlo al estilo de Ernesto Sevilla en Muchachada Nui.  
¿Cuál fue el problema de Berto? Pues que yo creo que La Sexta y El Terrat han pensado que nos interesa muchísimo ver programas iguales de todos sus miembros. Lo de Berto fue una mezcla (no, una mezcla no, más bien un puzzle) de las fichitas de Buenafuente (El Terrat), El follonero (El Terrat) y Homo Zapping (El Terrat). Además, por ahí anda pululando también Terrat Pack. Total, que si durante una semana no te despegas de La Sexta, acabas saturado por el mismo tipo de humor.
Durante su primera semana, Berto hizo un 5% de share (pronúnciese “sheeeeeeeeaaaar”). La segunda un 3,5%. La tercera, un 3,3%. No hubo cuarta. El motivo: que ser un buen e ingenioso entrevistador (a la imagen y semejanza del Tito Andreu) no significa ser bueno en toda clase de gags, imitaciones y monólogos. Berto lo es en algunas de esas cosas. Pero al programa se le olvidó incluir la disciplina en la que precisamente destacó: las entrevistas. Pero claro, en El Terrat ya las hace Buenafuente. Aún no era tu momento, Berto. Ya llegará. Mientras tanto, aquí va un vídeo en el que se demuestra que en El programa de Berto (un 10 en originalidad a los tituladores, por cierto) había talento, pero se utilizó mal.
No es el primer colaborador caído por la patria. El mejor colaborador de Javier Sardà fue Boris Izaguirre. Boris fue un pelotazo en Crónicas marcianas, como lo fue en La ventana. Pero no es lo mismo ser colaborador que presentador. Boris debutó en solitario en al año 2000 con un engendrillo de Tele 5 llamado El anfitrión, tan olvidado que ni en Youtube he encontrado un cachito para que lo vierais. Se supone que llegaban invitados a su supuesta y hortera casa y que Boris les entrevistaba. Pero el resultado era un horror. Boris sigue triunfando como escritor, tertuliano y colaborador allá donde va. Pero como presentador en solitario no ha repetido (en Channel nº 4 compartía con Ana García Siñériz, aunque Ángel Martín siempre comentaba que los técnicos de Cuatro ya no le ponían ni el micro, a Ana).
Hablando de Crónicas marcianas, otro se sus colaboradores de lujo venido a menos como showman en solitario fue Carlos Latre. Hizo una serie de especiales llamados Latrelevisión. No me gustan los programas que tienen que incluir el nombre de su estrella: Latrelevisión, El programa de Berto, Buenafuente, La azotea de Wyoming, La hora de José Mota, Arancha Bonete y su culete (este último creo que me lo he inventado). Latrelevisión era una sucesión de gags en las que Latre imitaba a gente famosa, pero resultó que recitando un guión perdía toda la gracia y espontaneidad de Crónicas. Por no hablar de El mundo de Chema, una presunta serie para Cuatro en la que no es que los guiones fueran malos, es que ya ni siquiera reconocías a los imitados. Por ejemplo, se supone que en el siguiente gag Carlos Latre estaba imitando a Pedro Almodóvar.  Os lo digo porque a mí me recuerda más a una posible hermana ebria de Ron Wood.
Y acabo ya con Florentino Fernández. A Florentino, al que si no fuera por Chiquito de la Calzada nunca hubiéramos conocido, lo descubrió Pepe Navarro en su famoso Mississippi. Luego se hizo grande, muy grande, en El informal, pero siempre acompañado de alguien (de Javier Capitán, que tampoco es que sea el mejor comunicador de Europa). Y entonces, como era tan gracioso, le dieron El show de Flo. Yo creo que Florentino nunca se enteró de que era el conductor y se siguió comportando como un colaborador. Así funcionaba el programa, que parecía que te iba soltando las cosas como sin criterio. Este viernes estrena programa con Josema Yuste, que le va a utilizar como un descarado sustituto de Millán Salcedo, ya veréis, como ya hizo estas Navidades. Me hacían gracia (mucha gracia) los doblajes de Flo en El informal, pero intentar resucitar a Martes y 13 sin Millán me parece un atentadito contra el humor y contra la memoria. Este número es de El show de Flo. Fijaos en que el presentador del programa parece Juan y Medio y que Flo pasa olímpicamente de desempeñar ese papel.
Esto no quiere decir que un colaborador no se pueda convertir en un conductor de programas. Pero ni Berto, ni Flo, ni Boris ni Latre tienen ese “ángel” para la televisión que sí tienen Jesús Vázquez o Christian Gálvez, por decir dos nombres, que son capaces de salir airosos tanto de programas buenos como de malos. No es lo mismo un colaborador que un comunicador, eso es lo que llevo queriendo explicar durante media hora. Se me podía haber ocurrido esta frase antes y eso que nos hubiéramos ahorrado todos, leñe.
Otra cosa es Javier Coronas. Tras sus exitosas colaboraciones en Lo + plus, su no su tan exitoso programa llamado Más te vale XXL y sus diversas colaboraciones en La hora hache y Éstas no son las noticias de Cuatro, ahora conduce un magnífico programa de humor en CANAL+ llamado Ilustres ignorantes. Pero permitidme que os hable de él otro día.
Huelga en Telemadrid
P.D: Ayer Telemadrid, la televisión autonómica de mi ciudad, emitió durante todo el día una pantalla en negro con el siguiente mensaje: “Una nueva huelga de CCOO. UGT y CGT impide que Telemadrid pueda ofrecerles su información y programación habitual. La emisión se reanudará a las 12:00 del miércoles 15?. No sé si la programación de Telemadrid de ayer ha sido la mejor y más objetiva que yo la he visto emitir en años, creo que sí, pero desde luego el hecho de leer el cartel dos veces para transcribirlo aquí ha supuesto mi mayor rato de atención a la cadena en mucho tiempo. Hay que ver.

lunes, 13 de abril de 2009

Un tío estupendo en una película tontolina y un tontolín en una película estupenda

Hoy os voy a hablar de una película que se estrenó el viernes pasado y de otra que se va a estrenar este viernes. Una española y otra sueca. Una flojilla y otra estupenda. Una costumbrista y otra (pseudo) terrorífica. Una morena y una rubia. Se llaman Al final del camino y Déjame entrar. Y trabajando sobre ellas he tenido la ocasión de conocer a un tío estupendo y a otro digamos que medio rarito. Os cuento.
AL FINAL DEL CAMINO es una de las muchas comedias que se hacen en España cada año y que por suerte no pasan a la historia del cine. Trata de parejas en composición y descomposición, de falsos gurús y del Camino de Santiago (de Santiago el apóstol, no del director, que también se llama Santiago, Roberto). La ves, te ríes un poco (o no) y la olvidas. Pero gracias a este trabajo que Dios y mis jefes me dieron (más bien mis jefes), me tuve que encontrar durante dos días seguidos con Malena Alterio y Fernando Tejero, que son los protagonistas. Malena, que es un nombre de tango, es encantadora y mucho más atractiva en persona que en la tele y en el cine, aunque no es por quitarle méritos, pero yo no estoy bien y me puede parecer atractiva hasta una cebra. Podría escribir un post completo sobre Malena Alterio. También podría escribirlo sobre una lechuga, pero quiero decir que Malena Alterio se lo merecería.
Malena Alterio y Fernando Tejero. Bueno, de izquierda a derecha estarían colocados justo al revés.
Pero mira, hoy voy a escribir sobre Fernando Tejero. A él me refiero con la primera parte del título de esta entrada. Todavía no he visto que le hayan escrito un papel a su altura (ni en Días de fútbol, aunque ganó un Goya, ni en El penalty más largo del mundo, que también era de Roberto Santiago y que era casi más boba que ésta de la que os hablo hoy, ni en Días de cine, ni en Torremolinos 73 ni en Fuera de carta, película que no me hizo ninguna gracia aunque a también le nominaron al Goya. Mira, sí que me gustó en el papelito de Los lunes al sol. Y no veía Aquí no hay quien viva, y me ponía muy nervioso esa moda por la que todo el mundo te decía “Un poquito de por favor”, qué falta de originalidad, qué poca imaginación, todo Dios repitiendo la puta frase. “Fistro, pecador, cobarde, te voy a hacer pupita”: ésas sí que eran frases graciosas, hombre.

Había coincidido con Tejero en algún rodaje, festival y premios, pero nunca habia hablado con él. Y como soy gilipollas y no le he visto en ningún papel brillante, y a pesar de que tenemos un amigo común del que me debería fiar, pues no me esperaba conocer a un tío tan simpático, ingenioso, amable y sin miedo a demostar ciertas inseguridades de ésas que tanto me gustan, sin duda porque yo tengo por ahí unas trescientas. Como suele suceder, me interesó mucho más lo que en estos dos días me contó Fer (de repente voy a hacer como que nos hicimos superamigos y le voy a llamar Fer) que lo que me dijo en las entrevistas, en las que más o menos hablamos de la película y de cosas relacionadas con sus papeles, a ver si os creeéis que cuando yo entrevisto a los actores lo hago en plan Loco de la colina. Qué va, qué va.
Pero sin la cámara delante, se relajan más y te cuentan cosas mucho más divertidas, porque no saben que yo tengo este blog y que lo voy a cascar todo. Hablando de cascar, me contaba Ferdi (ahora le voy a llamar Ferdi) que lo primero que rodó en cine fue precisamente una gayola (sic). Tenía que hacer una figuración en Sobreviviré con otros dos actores (uno de ellos Dani Martín, cuya aparición en Los abrazos rotos me hace dudar de si merece el apelativo de “actor”), y les dieron a elegir: “¿qué preferís, decir una frase o simular una gayola?”. Y Fernando dio un paso adelante: “Yo una gayola, no vaya a ser que diga mal la frase”. Mira, Dani Martín podría haber elegido gayola en Los abrazos rotos. En esa película adoptó su actual nombre artísitico, me contó. Él quería ponerse el de su madre, Muñoz-Torrero, por eso de que Tejero nos sonaría todávía al 23-F, y por esta película no iba a ser recordado. Pero le dijeron: “aprovecha y pon tu apellido real: nadie se va a fijar en los nombres de los demás, pero en el tuyo precisamente sí, por eso de la gayola…”. Y así fue. En los créditos aparece: FERNANDO TEJERO, chico paja.
"El penalty más largo del mundo", que en verdad a mí se me hizo eterno.
También cuenta que no cree en las terapias de pareja, pero que haría cualquier cosa por amor. Está bien reconocer eso. Yo por amor hasta me he comprado un piso. Y también me gustaron sus dudas sobre si, por ejemplo, debería ponerse a régimen y seguir ese método que dejó el abdomen de Pablo Motos como el de Lou Ferrigno (símil sólo para frikis). Va en serio, se lo propuso el propio Pablo, porque Fernando, aunque está estupendo, no llega a tener en la tripa la famosa chocolatina. Le pasa lo que a mí, que estoy más bien delgado pero que en el abdomen, en vez de una chocolatina, tiendo a criar un Huevo Kinder.

El segundo día, Teji (ahora le llamo Teji) llegó casi sin voz. Era el día fuerte con la prensa y aún se pone nervioso y su cuerpo reacciona así. Fue un placer comprobar que la entrevista con nosotros le relajó bastante. Ah, y para colmo adora a Jack Lemmon y se pasea por el mundo con su mascota Woody, que es igual que la perrra de mi madre, quiero decir que mi madre tiene una perra igual que Woody, lo cual también une mucho, porque a dicha perra (que se llama Mica, no Woody) yo la paseo dos días por semana, como los padres divorciados a sus hijos. Fernando se lleva a Woody a rodajes, entrevistas y festivales. Es un tío estupendo.
Ya me callo, pero antes deciros que el otro tipo al que me refería en la segunda parte del título de esta entrada es Tomas Alfredson. Este viernes estrena una película magnífica que se llama Déjame entrar. Es una historia de acoso escolar, de amor infantil, de lealtad, de incomunicación… y de un tema relacionado con el género de terror que no os voy a desvelar, aunque lo vais a descubrir a poco que os pongáis a buscar en Internet. Yo le agradezco al realizador Nacho Valcárcel, que fue quien me la recomendó, que no me dijera nada.
"Déjame entrar". Durante la entrevista con su director, más bien me dieron ganas de decirle "Déjame salir".
En fin, que la película está tan bien contada y es tan diferente al cine de terror que sueles ver, que solicité una entrevista con su director para mi programa Cinexprés, de CANAL+. Fui con Nacho. Y los dos nos quedamos muy decepcionados con algunas respuestas: - Hay un personaje (a vosotros no os digo cuál) que da especialmente qué pensar. ¿Cómo lo concebiste? - No sé, en el libro en el que se basa la película era así. / - ¿Fue difícil combinar el clima de terror y el de normalidad? - No, fue fácil. / - El tema del acoso escolar se trata mejor en esta película de terror que en muchas películas sociales… - Bueno, es que así venía en el libro. / - ¿Cuáles eran tus películas de terror favoritas de niño? - Nunca he visto una película de terror (esto directamente no me lo creí)) / - Bueno pues… ¿cuáles son al menos tus referentes cinematográficos? - No tengo ninguno (tampoco me lo creí, más bien me pareció que Tomas iba de “soy superoriginal y no me parezco a nadie”). Hasta le planteé una posibilidad para el final semiabierto que deja, y él me contó otra opción que a él le hubiera gustado más y que os juro que si acaba así la película es para matarle.

Haciendo honor a su patria y al refran, yo creo que Tomas Alfredson se hizo el sueco. Pero igualmente os digo que la película es estupenda, y que merece la pena ir a verla. Y justo por eso te decepciona más cuando asistes a un discurso tan fofo por parte de un director. Pero como ya escribió Billy Wilder, nadie es perfecto.

jueves, 9 de abril de 2009

5 pasos para Semana Santa

(Sugerencia musical: leer este post escuchando de fondo el “Tema de Lara” de Doctor Zhivago. Para ello abre otra ventana y copia: http://www.youtube.com/watch?v=zDkvSKvzUBI
Que digo yo que como es Semana Santa, en vez de hablaros de un tema en concreto, pues os voy a comentar cinco cosas sueltas que no forman en sí un bloque homogéneo. Eso mismo les sucede a mis ojos, nariz y boca, que son cosas sueltas y juntas no forman un bloque homogéneo. Allá van:
1. LA SEMANA PASADA FALLECÍA MAURICE JARRE, el autor de la música que estaréis oyendo si me habéis hecho caso, y un gran compositor de bandas sonoras si no me lo habéis hecho. Maurice Jarre compuso las músicas de muchas de las películas de David Lean. Suyas son las bandas sonoras de Lawrence de Arabia, Doctor Zhivago y Pasaje a la India, y por las tres consiguió un trío de Oscars (un jefe que tuve hace poco confundía a David Lean con David Lynch, mejor dicho, ignoraba que existiera un tal David Lean, y cuando hablábamos de él pensaba que pronunciabamos raro “Lynch”, y nos hacía unos líos que te cagas porque no sabíamos sobre quién quería que hiciéramos reportajes). También compuso la música de El día más largo, El juez de la horca, Topaz, La hija de Ryan, Único testigo, Gorilas en la niebla, La noche de los generales, Ghost… Incluso compuso a Jean-Michel Jarre, su hijo, que también es músico y que en los 80 se hizo muy famoso con sus sintetizadores y tal. Decanse en paz Maurice Jarre, pero que no lo haga su música.
2. EL CINE DE LO QUE YO TE DIGA, o el cine de la Cadena SER, o el programa de cine en radio que llevamos 20 años escuchando, no va a poder rendir más homenajes ni a Maurice Jarre ni a nadie, porque el pasado 4 de abril emitieron su último programa. En los primeros minutos, la emocionada voz de Juan Zavala nos recordaba que nos habían estado acompañado durante 20 años, 1040 programas, 1040 sábados por la tarde, sufriendo en los últimos tiempos la dictadura del fútbol, el auge de Iker Jiménez y el del otro Iker, Casillas, y el destierro a la madrugada. Ya no nos reiremos más con ese niño loco llamado Teo (Teófilo Necrófilo) ni con su reverso Antonio Lavirgen. Ya no nos informarán más las voces de Juan Zavala, Elio Castro, Antonio Martínez, Diana Pérez, Gloria Núñez y María Guerra (que dejó LQYTD hace 3 años, pero que no pudo evitar aparecer en el último programa), todos ellos bajo la dirección de Carlos López-Tapia. Ni asistiremos más a ese milagro semanal de ver el cine por la radio, milagro que por fortuna sigue existiendo en radios más pequeñas (¿verdad, Juan Jesús?). Tengo el honor de considerarme amigo de Juan Zavala (quienes le conozcan sabrán que no exagero lo más mínimo al utilizar la palabra “honor”), y hace poco le propuse hacer un reportaje-despedida de El cine de lo que yo te diga en mi programa de televisión, Cinexprés. Juan, que es mucho más discreto y listo que yo, declinó mi invitación. La SER se deshizo del programa por la puerta de atrás, y el programa prefirió asumir dignamente esa decisión. Pero seguimos teniendo pendiente un programa como aquél en el que nos conocimos (Código Cine), la vida es larga y, como decía Gardel, 20 años no es nada. 40 ya sí, pero esto no viene a cuento.
Os dejo con el momento de la despedida de los chicos de El cine de Lo que yo te diga. Atención a la canción que eligieron como introducción: es toda una demostración de inteligencia, ironía, elegancia y humor. Gracias por estos 20 brevísimos años (y si queréis escuchar el último programa completo, aquí lo tenéis: http://www.cadenaser.com/rssaudio/cine.xml).

3. HABEMUS MINISTRA DE CULTURA. Como a mí me gusta tanto el cine, que hay que ver cuánto me gusta, huuuuy cómo me gusta a mí el cine, pues me debería alegrar de quién es la nueva ministra. Pero no sé. Es la típica noticia que no sé. La leo y pienso: “no sé”. Es que a mí Ángeles González Sinde me parece una sosa, pero sé que éste no es un motivo sólido para pensar que no va a ser buena en su cargo. Ha sido una buena Presidenta de la Academia de Cine, durante su mandato la Academia se ha movido más que en otras épocas: exposiciones, ciclos, mesas redondas (lo normal es sólo nos acordemos de la Academia cuando llegan los Goya, pero de verdad que los que vivimos el cine un poquito más de cerca hemos notado más actividad en los años de la Sinde), pero ignoro la preparación que pueda tener para afrontar temas de museos, Institutos Cervantes fuera de España, propiedad intelectual, gestiones editoriales, derechos de gestión, temas como los dichosos archivos de Salamanca… A ver: Ángeles González Sinde está ahí porque en los últimos años los que más han dado el coñazo han sido los cineastas con la Ley del cine y el tema de la piratería. Y supongo que para eso y contra eso se centrará la ministra. Tal vez algún día el cine español conseguirá que las descargas por Internet sean ilegales, y entonces tendrá que asumir una desagradable sorpresa: que ni Dios se baja películas españolas, excepto las de Almodóvar, Amenábar y tres más, o sea, precisamente las que no sufren los daños de la piratería porque hacen buena taquilla. Pero las de Jaime Rosales, la propia González Sinde, Garci, Cuerda, etc… ¿cuánta gente se las baja? Seamos realistas: hay una medida mejor para acabar con la crisis del cine español: hacer buenas películas. Hay algunos que lo hacen.
4. UNA QUERIDA AMIGA, QUE LA POBRE CREE QUE TENGO IDEAS EN LA CABEZA, me incita a participar en una iniciativa mundial para poner en práctica proyectos artísticos, medioambientales y deportivos (lo organizan los de Pull and Bear). Me llama la atención el Jurado, del que forman parte Lizzy Jagger y Brando de Sica. Como yo he visto a Mick Jagger tres veces en directo y tengo cerca de 40 vinilos de los Rolling, y a Vittorio de Sica, antepasado de Luca, le tengo una admiración que no veas (y si alguien no ha visto Ladrón de bicicletas, que lo haga por Dios), pues me interesé por el tema y es por eso que os lo cuento. No porque yo vaya a tener ideas, sino por si las tenéis vosotros. Se pueden aportar proyectos de cine, música, fotografía, arte y deporte a través de un vídeo de presentación. Bueno, lo mejor es que si os interesa miréis vosotros las bases en http://www.pullandbear.com/#/theworldproject/, que parece que esté yo aquí haciendo publicidad de Pull and Bear  y os juro que no me han regalado ni un pareo.

5. PARA DESPEDIRME, voy a hacer caso a Enrique Muñoz de Luna, de Plus.es, y voy a ofreceros uno de esos vídeos que según él son seña de identidad de los programas en los que trabajo. Este año se me ha olvidado incluir uno en el que dirijo en CANAL+, cosas del estrés. Así que a él va dedicada esta clásica escena en la que se ve el profundo conocimiento de las culturas extranjeras que exhibe Hollywood. ¡Feliz Semana Santa, y vivan las Fallas!

lunes, 6 de abril de 2009

Cuando Barrio Sésamo era Ábrete Sésamo

Desde hace unas semanas, la 2 de TVE emite, a las 8 de la mañana, Juega conmigo, Sésamo. A mí me sigue sorprendiendo este nuevo prime time infantil, en el que han triunfado Pocoyó, Los Lunnis y El jardín de los sueños. Pero como coincide con la hora en la que me ato los cordones de las zapatillas para ir al trabajo, pues me lo he puesto un par de veces por curiosidad. Y sí, es el programa de siempre de Epi, Blas y Triqui, pero con algunas modernidades: el ordenador y el ratón están omnipresentes. Triqui, el monstruo de las galletas, dibuja galletas en un PC (bueno, a lo mejor es un MAC), y luego se las come. Por cierto, me tranquiliza que Triqui siga comiendo galletas, me habían contado que en las nuevas aventuras comía verduras para no fomentar que hubiera niños obesos en EEUU. Ah, y ya no hay “barrio”, o sea, que sólo salen sketches de las marionetas, como en el original.
Y aquí llegamos al quiz de la cuestión: al original. A ver: hace unos años, Alejandro Díaz, presentador de televisión, ex-compañero de trabajo y compañero del alma, se descojonaba de mí porque un día le hablé de los Clics de Famóbil. Lo de que yo dijera Famóbil en vez de Playmóbil le pareció jurásico. “Sólo” nos separan algo más de 5 años (a mi favor) (bueno qué gilipollez, al suyo). Pero en ciertos aspectos, 5 años son un mundo. Por ejemplo: en Barrio Sésamo. Casi todo el mundo ubica a Epi, Blas, Triqui y por supuesto a Caponata, Espinete y compañía, en Barrio Sésamo. Pero sólo unos cuantos frikis y viejunos recordamos Ábrete Sésamo.
Mi disco de "Ábrete Sésamo". Es de 1975, o sea que 34 años le contemplan y a mí algunos más.
Ábrete Sésamo era una mera adaptación de los sketches de marionetas de Sesame Street. Por supuesto, estaban todos los que veis en esta foto de familia. No había actores, ni barrio. No había Caponatas, Perezgiles, Espinetes, ni Don Pimpones. Pero tenía varias cosas dignas de meción:

  1. Para empezar, la canción que abría el programa te metía en la cabeza lo de Ábrete Sésamo para el resto de tu vida. Esa cancioncilla nos la sabíamos los niños y la cantábamos cuando no nos veía nadie, porque cuando te veían te hacías el mayorzote y cantabas Un globo, dos globos, tres globos. Atención a los vocablos lamentablemente obsoletos como “pasarlo pistonudo”.
  2. Epi y Blas ya levantaban fundadas sospechas de ser julandrones. Pero en 1975, Epi tenía voz de hombretón, no esa voz blandita y amanerada que le hizo famoso y sospechoso en los 80. En los 70 Epi hablaba así.
  3. A mí esto de que si Epi y Blas eran pareja o no siempre me ha parecido una coña muy divertida. Hasta que hace casi dos años, en EEUU sacaron en DVD del Sesame Street de 1975 con esta advertencia: “el contenido es para mayores y podría no ser apto para niños”. Los motivos eran que, en un sketch, Epi le pedía a Blas que le pasara el jabón de la ducha, y en otro un hombre adulto invitaba a una niña a su casa a comer galletas. Suponemos que los censores imaginaron que en las escenas eliminadas e incluidas en los extras del DVD, a Epi se le cae el jabón y Blas le encula, y después la niña no le come al hombre precisamente la galleta, sino el pepito de crema. Perdón por estos ejemplos, pero es que me parece que en el eterno dislate de la censura, el problema siempre ha estado en las mentes de los censores, no en las de los guionistas.
  4. Aún así, es imposible que, incluso en 1975, no nos hiciéramos estas preguntas: ¿Qué relación une a Epi y Blas? ¿Qué edad tienen, por cierto? ¿Son niños, adolescentes o señores ya mayores? ¿Es Epi un retrasado mental y Blas su cuidador? ¿Por qué duermen juntos? ¿Son hermanos? Si lo son, ¿por qué nunca salen sus padres? ¿Es Blas activo o pasivo? En fin, allá va el documento sonoro en el que se demuestra que Epi y Blas ya dormían juntos en 1975. Y hacían bien, qué diablos.
Pero hay otras preguntas a las que me gustaría que me ayudarais a buscar respuesta:
  1. Si Espinete también era gay, ¿era activo? Porque si era pasivo, qué dolor para su pareja, con tanta púa.
  2. ¿Por qué en el barrio nadie se asustaba del tamaño de semejante erizo?
  3. ¿Qué coño era Don Pimpón?
  4. ¿Cómo llevaría Fernando Fernán Gómez que su esposa Emma Cohen fuera el alter ego de la gallina Caponata?
  5. ¿Sabíais que la actriz Chelo Vivares era Espinete, que tuvo un grupo de pop en los 70 llamado Red de San Luis en el que también estaba Chema el panadero, que además era su pareja, y que el pobrecito se murió el pasado año (dándome un gran disgusto, por cierto)?

Bueno, ya está. Que el tema de Ábrete, Barrio o Juega conmigo (Sésamo) no da para tanto. ¿O tal vez sí?

viernes, 3 de abril de 2009

La casa del padre del Bola

Ayer estuve en un concierto de AC/DC. Hoy tengo la voz muy ronca, un zumbido en los oídos, algo de sueño y una resaca muy tonta. Por eso prefiero rendirle el homenaje que le debo a la música de Maurice Jarre otro día, porque hoy no voy a escuchar bien el corte que os pensaba poner.
Y mejor voy a hablaros de una de las películas que se estrenan en los cines este viernes: La casa de mi padre. Es una producción modesta que se presentó en el pasado Festival de San Sebastián y que supone el debú del director Gorka Merchán. La película está bien, es discreta pero correcta, pero sobre todo es valiente, porque de lo que nos habla Gorka Merchán es del miedo a ETA dentro del País Vasco. Bueno, no sólo a ETA, también a su entorno. A la amenaza, a no poder hablar con libertad por si el que te está oyendo en la mesa de al lado es proetarra, a la violencia callejera, a las etiquetas que te colgaron en el pasado, etc. En la película me pareció escuchar algunos diálogos forzados, me pareció no ver a los mejores Álex Angulo, Carmelo Gómez o Emma Suárez… pero sí me convencieron una Verónica Echegui que cada día está más buena… digo… que cada día es mejor actriz (creíble totalmente en su papel de hija de un vasco nacida en Argentina que vuelve a Euskadi sin entender ni papa del conflicto) y Juan José Ballesta, que aunque no llega a clavar el acento vasco, sí que se quita por fin el acento macarrilla con el que le hemos visto siempre. La película se deja ver, y tampoco te pierdes la historia del siglo si no la ves, pero se me hace más cercana que otras películas sobre ETA como Todos estamos invitados, El lobo o incluso la infumable GAL (¿por qué cuesta tanto hacer una bien del todo? Días contados me gustó en su momento, pero tendríais que verla ahora y comprobar lo mal que ha envejecido).
Fragmento del cartel de la casa de su padre.
Con esto creo que hoy ya he cubierto el cupo de reflexiones serias en un post. Así que hala: desde ahora a escribir tontás. Porque la parte frívola de esta historia reside en que, gracias a mi trabajo de reportero dicharachero de CANAL+, tuve la suerte de quedar un día con Emma Suárez y Juanjo Ballesta para hablar de La casa de mi padre, y lo hicimos en el Txoco (taberna) del Hogar Vasco de Madrid (frente al Teatro de la Zarzuela y al ladito de Casa Manolo, donde hacen las mejores croquetas de la capital). Voy a hablar más de Juanjo que de Emma porque es un chaval que da muchísimo más juego. Y más de Emma que de la película, porque de la película ya he hablado más arriba y porque, insisto, este es un blog superfrívolo. Pero antes de empezar, debo decir que a mí Emma Suárez me gusta más que a un tonto una tiza (y eso que también me gustan las tizas, qué triste). Emma Suárez ha sido mito erótico de mi juventud (y de la suya, porque no me debe sacar más que algunos meses), me ha gustado como actriz y me encantaba como musa de un vídeo espantoso de Joaquín Sabina (Aquí estoy yo sin ti), pero no tiene nada que ver con que en ese vídeo se le apreciaran los senos. Emma en persona me resultó muy agradable, pero un pelín fría (- “¿Fría? Pero qué querías, Joselito, ¿que te abrazara y besara con fruición?” / - “Déjame en paz, cruel vocecilla interior”). Cuando llegó a la taberna no se prodigó precisamente en cálidos saludos con el equipo que allí estábamos, tal vez por timidez, tal vez por desgana, pero poco a poco fue entrando en faena (- “¡Ya quisieras tú que hubiera entrado en faena, ah iluso Joselín!” / - “Calla, hombre”). Además, se mostró muy ilusionada y cariñosa cuando le hablé de su hermana Marta, una actriz y presentadora que no está teniendo en su carrera la suerte que merece, pero con la que yo he tenido la potra de trabajar (detalle que le da más sentido a la frase “no está teniendo en su carrera la suerte que merece”). ¡Es más maja Marta!. Y es más lista Emma… Me gusta a mí esta chica, aunque esto creo que ya lo he dicho.
Juanjo, Emma y yo. Como notaréis en la mirada, entre Emma y yo está surgiendo la irrefrenable llama de la pasión, de la que Juanjo tan sólo es un mero testigo.
Eso sí, Juanjo Ballesta, todo simpatía, eclipsa en espontaneidad a Emma y a quien se le ponga por delante. Cuando hablamos de la película no se quiso meter mucho en el tema del País Vasco, porque para él San Sebastián es precioso y se está de puta madre allí, y no quiere mirar más allá, ni tiene por qué. Pero echamos unas cuantas risas con otras cosas que contó, y que supongo que no le importará que os las chive, más que nada porque no creo que lea este blog. Pero si lo lees, holaaaaa Juanjoooooo.

Pues para empezar Juanjo es tan natural que se presentó a la entrevista con un pantalón de chándal. Se disculpó: “es que ayer estuve cazando conejos y los únicos vaqueros limpios que tenía, los he manchado de sangre. No me los saquéis mucho por la tele”. Mientras esperábamos a Emma nos pusimos a hablar de cocina, por eso de los conejos que caza, y empezó a contarme que lo que hace bien “es la paella… ¡hago unas paellas pra 20!… me salen tan bien como las fideuás. Qué fideuás hago. Hago una fideuá y vienen 25, como cuando hago fabadas… Hago unas fabadas para 30…”. Yo creo que si no le paro acaba haciendo un cocido para 50. “Pero vaya cocinero… ¿y las tortillas qué tal te salen?” “No, tortillas no sé hacer”.
Llegó a la entrevista con un libro de catalán bajo el brazo. Cotilla como soy, le preguntó que si lo está aprendiendo en la intimidad. No, es que va a rodar una película entera en catalán. Para la que presenta ahora (La casa de mi padre, os recuerdo), tuvo que aprender algo de euskera. “El euskera es más fácil que el catalán”. Y yo le digo: “¿¿??” Y él me explica: “Claro, porque el euskera me lo aprendía de memoria. El catalán hay que entenderlo”. Y cada vez que suelta algo así yo me parto, y él se ríe contigo. Te contagia y se contagia.
Luego estuvimos hablando de cine en general. Me contó que en el cine de su barrio le molesta que la gente le tire palomitas y chicles al pelo. “¿Pero a qué cine vas tú, Juanjo?” “Es que Parla es Parla…” Entonces no sé qué me comentó Emma de Meryl Streep, y Juanjo interrumpió: “Hostias, Meryl Streep. Un año estuvo en San Sebastián cuando yo, y yo estaba andando y de repente todo el mundo se puso a gritar: ¡Meryl Streep! ¡Meryl Streep! Y yo entonces no sabía  ni quién era. Bueno, tampoco lo sé ahora”. Y como a continuación se descojona, no sé si me está vacilando, si es verdad y se ríe de si mismo, o si las dos cosas juntas. Cuando se despide, nos pregunta que a ver cuándo le entrevistamos otra vez, que ha molado.

A mí también me moló. ¿Y os habéis fijado? Salvo en el título del post, a Juanjo ya no hay que llamarle “El bola”.