miércoles, 18 de febrero de 2009

Que difícil es ver cortos, leñe

No hace mucho, o sea, hace poco, os hablaba de unos cortometrajes que había visto en Alcalá de Henares. Entonces, con una impostada voz de barítono-bajo, prometí volver a hablar del tema de los cortos. Y como bloguista vuestro que soy, esa promesa que os debo, os la voy a pagar.
No sólo os quería hablar de algunos cortos, sino de la dificultad que existe para ver esos cortos. A veces, ese déficit lo suple Youtube, pero otras no. Y así, oímos hablar del multipremiado y magnífico corto Alumbramiento, de Eduardo Chapero-Jackson, pero cuando lo buscamos en Youtube encontramos uno homónimo de Víctor Erice (ni que decir tiene que también magnífico) o lo que es peor, un vídeo de una damisela expulsando un pedazo de placenta por su dilatada vaginilla (perdón, no soy nada bueno con los términos médicos). Bueno: pues ésa es la queja del día, lo difícil que es ver cortos. Parte de la culpa la tienen las televisiones, por supuesto. También las salas de cine. Y los festivales, organizando para el público sesiones demasiado numerosas, porque no es lo mismo ver una película de 100 minutos que 5 cortos de 20, salir de una historia y entrar en otra 5 veces seguidas agota mucho las neuronas, en serio lo digo. Así que paso a citaros algunos cortos que merece la pena ver y algunos métodos para ver cortos que merece (o no) la pena ver.
(Aviso: no pretendo que veais los cortos ahora, duran entre 8 y 20 minutos. Simplemente, si alguno os llama la atención, guardad el enlace. Tal vez en algún momento os apetezca verlos, y luego me agradecéis la recomendación o me tiráis una piedra a la cabeza).
CORTO 1: HETEROSEXUALES Y CASADOS. Es uno de los cortos con los que más me he reído últimamente. Vicente Villanueva, su director, no hace una reflexión profunda sobre el sexo y la pareja. Incluso resuelve con una moraleja (de coña) que no está a la altura del corto, opino. Pero le echa un sentido del humor y una mala leche al asunto que se agradece un montón en estos tiempos que corren. Además, y sin ningún motivo, convierte a los protagonistas en dos “leístas” de los que ya no se ven por Castilla, absurdo detalle que en cambio es lo que más gracia me hace del corto. Ha ganado bastantes premios, pero no ha hecho mucho ruido. Yo lo he encontrado en Youtube en dos partes, aquí www.youtube.com/watch?v=0PW12lAk2z0 y aquí http://www.youtube.com/watch?v=ratiDAzj1KE. Os lo recomiendo, es tan difícil reírse con un corto…
MÉTODO 1: CORTOMETRAJISTAS ONLINE. Lucas, un lector de este blog (perdonadle este detalle, nadie es perfecto) me hablaba de esta página web que ha montado: www.cortometrajesonline.com. En ella ya hay que ponerse a investigar, o sea hay que abstenerse vagos y armarse de tiempo, ganas y afición por los cortos. Pero me parece una buena propuesta para apoyar a los cortometrajes, un tema en el que todos los esfuerzos me parecen siempre pocos. Hacedle una visita, sus lo pido pofavó.
"Gente de verdad", de Iván Rubio. De este corto os hablo al final del post, pero pongo la foto ahora porque así queda todo mucho más entretenido.
CORTO 2: EL ENCARGADO. Este corto estuvo nominado a los Goya hace unos días, pero no lo ganó. Aún así, me pareció una historia tan sencilla, cercana y bien contada, que creo que merece la pena ser destacada. Dirige Sergio Barrejón, que ha coescrito el corto con Nacho Vigalondo. Y me tocó la fibra sensible (que en este caso no serían los huevos, mi querido Wolffo) porque yo de pequeño era débil, un poco empollón y me portaba bien en clase. De todas maneras, el cuento se lo puede aplicar cualquier persona que no haya sido empollona ni gafotas, pero que se haya marcado algún farol en la vida. Y eso lo hemos hecho todos, ¿no? Además, hay algo en la mirada del actor que hace de maestro (Enrique Villén) que también me recuerda a mí, no sé. Me mola este corto. Se puede ver en www.youtube.com/watch?v=Y7qwcELSJXw.

Otra cosa es el CORTO 3: LA CONCEJALA ANTROPÓFAGA, de Pedro Almodóvar, que acaba de estrenar CANAL+. A ver: a mí me parece un arma promocional fantástica de Los abrazos rotos y un lujo y un puntazo para la tele en la que trabajo, pero no lo puedo considerar un corto-corto. Quiero decir, está hecho para otro circuito, aparte de que la historia me pueda gustar más o menos (Almodóvar derrocha mucho más talento en muchas de las secuencias de sus películas, y hace bien), La concejala antropófaga juega en otra división: cualquier cortometrajista daría un brazo suyo y un pie de su ayudante por contar con la centésima parte de los medios para pre- y post- producir un corto como el de Almodóvar, evidentemente. Pero bueno, siendo justos, Carmen Machi te arranca un par de sonrisas, y tal vez una carcajada.
MÉTODO 2. Ya que hablo de CANAL+, y a riesgo de parecer que estoy haciendo publicidad de la tele en la que trabajo (que es que lo estoy haciendo, y con descaro), debo decir que algunos de los cortos de los que estoy hablando los he conocido gracias a este canal. Porque en la tele sólo se pueden ver cortos en TVE2 (Versión española) y en el Plus, que además tiene un programa mensual llamado “El tamaño no importa” que brinda la oportunidad de ver cortos y microcortos, y que realizan admirablemente Cristina Iglesias, Nacho Valcárcel, María Lada, Ignacio Giménez-Rico y Javier Aller, algunos de ellos adorados amigos y otros sorprendentes personas.
CORTO 4: EL ATAQUE DE LOS ROBOTS DE NEBULOSA-5. Hace unos días, mi querido Javier Ocaña, crítico de El País, me decía que este corto era la mejor película que se había hecho el año pasado en España. Yo me creo todo lo que me dice Javier Ocaña, porque es la segunda persona que más sabe de cine que he conocido en mi vida (la que más es Tony Partearroyo, pero como ya he dicho en este blog, le he perdido la pista y pago recompensa a quien me dé noticias suyas, incluído él mismo). Javier quizá esté exagerando (y lo sabe, pues no es listo Javier ni nada), y lo que hace al recomendarla así es tirarle de las orejas a tantos y tantos largometrajes españoles mediocres. Cuando llegué a casa, busqué el corto y me encontré con una deliciosa pieza del director Chema García Ibarra, con una apariencia absolutamente friki (el tonod el narrador me recuerda al de Muchachada Nui) pero con un trasfondo político, social, anti-alienante, pacifista… casi una crítica a la situación mundial. Y conseguir eso con tan pocos medios es casi un milagro. Con razón obtuvo un premio en Sundance. Yo lo vi en www.youtube.com/watch?v=kn0EB0xfm-g.
CORTO 5 Y MÉTODO 3: GENTE DE VERDAD. Pero creo que para promocionar los cortos, los propios realizadores también podrían moverse más. Iván Rubio ha escrito y dirigido un corto que se llama Gente de verdad, que comparte con el anterior lo de la apariencia “friki” (me refiero a la del protagonista del corto, no a la de su director) y el trasfondo crítico: de lo que nos habla Iván es de esa frase tan terrible que decían nuestras abuelas: “tiene que ser verdad, porque lo han dicho en la tele”. Además, está rodeando su obra de un interesante marketing de confección propia. Para empezar, hay una página web en la que ya se puede ver el corto (eso es FUNDAMENTAL): www.gentedeverdad.es/. Y lo ha enriquecido con un blog, fotos, la posibilidad de leer el guión del largo en el que se inspira el corto… Y además, el martes 24 de febrero, a las 20:00, lo va a proyectar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Y sin más apoyo que el suyo mismo, no os creáis. Así  se hacen las cosas. Allí estaremos, y como es gratis y conozco a Iván, pues me atrevo a invitaros a ir.

P.D. Iván Rubio tiene otro estupendo corto documental dirigido a medias con Antonio Frutos. Se llama Obsoleto. En cuanto me entere de lo que tenéis que hacer para verlo, os aviso.

lunes, 16 de febrero de 2009

Probablemente Dios no existe, o igual sí

El otro día fue San Valentín. A mí no me gusta nada el día de San Valentín, me parece un timo inventado por los grandes almacenes (”me parece” lo del timo, lo de los grandes almacenes no es que me lo parezca, es que es así). Por eso, mi chica y yo decidimos el sábado no ser nada románticos y nos regalamos una vaca. Pero luego me quedé pensando en San Valentín, y me di cuenta de que aunque ese día nunca me ha gustado, sí que me gustaban las películas de “El día de los enamorados”, así que me puse a cantar por la Gran Vía de Madrid eso de “San Valentiiiiiín, yo no te olviiiiido”. Hecho esto, seguí pensando y fui más allá: ¿me gusta Dios? ¿me gustan las películas sobre Dios? ¿habría películas sobre Dios si Dios existiera y no quisiera que hubiera películas sobre él? ¿son Rouco Varela y Paco Clavel familia?
Rouco Varela y Paco Clavel, que no pudiendo ser más distintos, se parecen un huevo
Hace unas semanas hubo una gran polémica con la historia de los “autobuses ateos” y los “autobuses santurrones”. La historia: una asociación de ateos hereda una idea nacida en Londres que consiste en contratar publicidad agnóstica en ciertos autobuses durante un mes (sale bastante barato, yo estoy por anunciar mi blog en los autobuses, y mi chica está por anunciar nuestro divorcio en el caso de que se me ocurra gastar dinero en anunciar mi blog). El mensaje ateo a mí me parece divertido y no ofensivo: “Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida”. Pero a la Iglesia sí se lo ha parecido (ofensivo), y ha contraatacado con este otro mensaje: “Dios sí existe. Disfruta de la vida en Cristo” (me apunta un buen amigo que esta iniciativa procede de los evangelistas, no de los católicos: al César lo que es del César). Bueno, a mí este mensaje tampoco me parece ofensivo, pero me cae peor. ¿Por qué? Pues porque afirma categóricamente una cosa, sea la que sea, en este caso que “Dios sí existe”. Y a mí me cae mejor la gente que duda. Me cae mejor un tipo que dice “probablemente hoy es viernes” a otro que dice “el mar es líquido, y punto”. Porque como un día el mar se solidifique, va quedar como el culo. Pero con la ventaja de que ninguno nos reiremos de él por el flipe que tendremos si esto sucede (con esta misma ventaja juegan los católicos sobre los ateos: si Dios y el Cielo no existen, nadie se podrá reír de ellos. Pero ay de los ateos como al final sí que exista…). Tampoco entendí que la Iglesia y las asociaciones católicas despotricaran contra la manera de emitir mensajes y luego respondieran haciendo exactamente lo mismo. No sé, es como si alguien dijera: “matar está prohibido, si matas a alguien te matamos nosotros” (me comunican por línea interna  que hay muchos países que hacen esto. Qué cosas).
El "bus ateo", que probablemente sí existe, pero yo aún no lo he visto (tampoco he visto el "bus santurrón")
La polémica de los autobuses ya se ha pasado. Este mes han estado circulando por Madrid y Barcelona, pero yo, que vivo en Madrid, no he visto ninguno. Y después de la bronca que les echó Rouco, y de las cienes de páginas de periódicos que inspiraron estas trifulcas, ya nadie habla de ellos. Entonces yo, que soy más de los que piensan que probablemente no exista ni Dios, ni Alá, ni Vishnú, ni Anubis; pues me he puesto a pensar en qué dioses creería y en cuáles no. Y como esto es un blog de cine y tele, pues se me han venido a la cabeza éstos:

  • Creo en el Dios de Fernando Trueba, que es Billy Wilder. Al día siguiente de su discurso tras el Oscar por La niña de tus ojos (“Me gustaría creer en Dios para agradecérselo, pero sólo creo en Billy Wilder, así que gracias a Billy Wilder”), Wilder llamó a Trueba y le dijo: “Hola, soy Dios, felicidades”. ¿Veis? Si el Dios de Rouco cogiera el teléfono y me llamara para cualquier cosa, por supuesto que creería en él. Esto no me podría pasar nunca con Rouco, porque tengo su móvil guardado como “Rouco no coger”. (Fe de erratas evidente: el Oscar fue por Belle epoque. Gracias, Bea).
  • Creería en el Dios de Monty Python (La vida de Brian). Un presunto hijo de Dios con dudas que muere en la cruz silbando y bailando una canción. Y cuya madre (que era un señor, cosa igual de difícil a que sea una virgen ¿no?) les dice a los Reyes Magos que les deje el oro y el incienso, pero que se lleven la mirra, que no sabe lo que es.
  • Creería en el Dios de El diluvio que viene, un musical que mi viejuna generación vio en los 70, y que la de los 90 también pudo ver, pero producida por José Luis Moreno, algo que si Dios existiera, no debería haber permitido. En la version que yo vi, Dios tenía la voz de José Guardiola, y al final perdonaba a su pueblo, no les mandaba el segundo diluvio universal, y encima bajaba en forma de paloma a cenar con tanto pecador junto. También me gusta, aunque menos, el de Jesucristo Superstar. Para que yo crea en un Dios, le tiene que gustar cantar. Y además, le tiene que gustar cantar cosas de Bruce Springsteen y AC/DC, porque no me creo que a Dios sólo le guste escuchar esa canción tan sosa de “Señooooor me has mirado a los ojooooos”.
  • Creería muy a gusto en el Dios de mi amigo Mariano. Él ya sabe lo que digo.
  • Creería en el Dios de Manolo Summers en “La Biblia en pasta“. En ella, todos los personajes bíblicos los representaban actores no profesionales (o mejor dicho: profesionales “no actores”), y todo era muy divertido y no era irreverente ni nada. El Dios de Cecil B. de Mille en Los diez mandamientos se hubiera enfadado muchísimo y les habría mandado vagar por el desierto 40 años con Charlton Heston al frente. Yo creo que por el camino de esa travesía a alguien se le ocurrió fundar el París-Dakar.
  • Creería en el Dios de Marcelino pan y vino, porque trataba muy bien a Pablito Calvo, porque tenía hambre y sed, y porque era una película preciosa. Y con mucho mensaje católico ¿eh? para que veais que no sólo me molan los dioses cuando son un poco ateíllos (qué linda paradoja: ¿creerá Dios en sí mismo?). Este Dios se llevaba a Pablito Calvo al cielo y todo, aunque luego lo devolvió para que rodara Mi tio Jacinto y Un ángel pasó por Brooklyn, dos peliculones.
  • El de Martin Scorsese, ése si que era un Dios ateíllo. La última tentación de Cristo me gustaba porque en cuanto a Cristo le dicen que hala, que ya está, que se puede bajar de la cruz y que todo ha sido un Inocente, inocente pero a lo bestia, se baja pitando, sin preguntar mucho más. O sea, lo que hubiéramos hecho todos. Y encima se va con la Magdalena (como también hubiéramos hecho todos), que era una tía de puta madre, dicen que más puta que madre. Pues genial.
  • Creería en el Dios de José Luis Cuerda en Así en el cielo como en la tierra, porque ahí todo el mundo era surrealista y porque Dios era Fernando Fernán Gómez. Mi Dios tiene que ser negro, mujer, o Fernando Fernán Gómez, para que en vez de al infierno me mande a la mierda. Pero con su presencia y vozarrón, si no no mola.
  • Y no creería en el Dios que el propio José Luis Cuerda nos presenta en Los girasoles ciegos. Ni en el de los fanáticos de Camino, de Javier Fesser. Pero sí me gusta que hayan ganado tantos Goyas y hayan sumado tantas nominaciones. Me gusta que se pueda hablar libremente de estos temas, igual que me gusta que se pueda hablar libremente de las ideas que no comparto (si es que a lo que yo tengo en la cabeza se le puede llamar “ideas”).
  • Y para acabar, creo en el Dios de Peláez, el niño gitano con gafas de Gomaespuma. Un Dios que acepte todas sus dudas. Ésta es la canción que suena en mi móvil cuando me llama mi sobrino Gonzalo, que siempre está preguntándose cosas, como Peláez.

viernes, 13 de febrero de 2009

4 películas con 36 nominaciones (a los Oscar, aclaro)

Como todos sabréis, el domingo que viene se entregan los Oscar. A secas. Hay que acostumbrarse a decir “los Oscar” o “los Globos” a secas, sin añadir “los premios más importantes del cine”, “la antesala de los Oscar” o “las estatuillas doradas más así del planeta”. Bueno, pues como estos días no os he podido contar nada de los premios más glamourosos del celuloide (…), hoy me voy a resarcir un poco y os voy a recomendar (o no) algunas de las películas más favoritas de esta edición. ¿Se puede decir “más favoritas”? No lo sé, yo lo he dicho.
Por ejemplo:
EL CURIOSO CASO DE BENJAMIN BUTTON. Es la que más nominaciones tiene (13) a los preciados galardones (…), que por cierto, a mí me recuerdan a C3PO. Entre ellas, mejor película, director, actor, actriz de reparto, etc. Supongo que ya sabéis que en ella Brad Pitt nace con cuerpo de viejo (pero pequeñito, porque si no menuda cesárea) y mente de bebé, y mientras su mente envejece, su cuerpo rejuvenece. Vamos, que no os reviento el final si os hago suponer que acaba siendo un bebé con mente de viejo. Es un peliculón en el sentido de que está muy bien hecha, es épica, puedes llorar y es muy larga (2 horas y 45 minutos de los que yo quitaría 30 y me quedaría tan Pichi. ¿Quién sería este Pichi? ¿El chulo que castiga? ¿Pichi Alonso? ¿El pájaro de Heidi? No sé, no sé). Pero a pesar de ser un peliculón, yo echo de menos que me cuente mejor los conflictos entre mente y cuerpo, entre novio y novia, entre vejez y niñez. Y que sea importante que tenga 40 años cuando los tiene, que aquí van soltando episodios neutros y ya está. Eso sí, es la típica película hecha para los Oscar que gustará - que está gustando - a muchísima gente. A mí me parece un cóctel entre Forrest Gump, Amèlie (o mejor dicho su “segunda parte” Largo domingo de noviazgo) y Big Fish. Sólo que estas tres me gustaron más, mucho más y muchísimo más, respectivamente.
SLUMDOG MILLONAIRE. Se estrena hoy mismo (viernes), pero yo ya la he visto porque hay que ver qué suerte tengo. Tiene 10 nominaciones, incluidas película y director. A mí es quizá la que más me ha gustado de las candidatas, pero sin volverme loco, porque este año no me está volviendo loco ninguna. Ninguna película. De Slumdog millonaire me gusta la idea, me gusta que Danny Boyle se haya ido a rodarla a la India con actores y equipo (en su mayor parte) de allí, me gusta que salga una actriz india que es una de las mujeres más guapas que he visto en mi vida, mejorando lo presente. Pero no me gusta que el director juegue a mostrarnos la dureza y la miseria india y de pronto nos la suavice, no nos vaya a producir rechazo y dejemos de verla. Y se me repite un poco el esquema (no os desvelo gran cosa si os digo que va de un joven indio que nos cuenta su vida a través de las respuestas que da en un concurso de televisión, concretamente en ése que en España presentaba Carlos Sobera levantando una ceja). Como ya sé que en ese concurso hay 15 preguntas (50X15 se llamaba), pues miro el reloj y calculo cuándo se va a acabar. Qué raro soy.
El chico protagonista de "Slumdog millonaire" con la chica ésa que digo que es tan guapa, que en la foto no lo parece pero que en la peli lo es más.
LA DUDA. Tiene nominados su guión (adaptado) y 4 de sus actores (no hay muchos más): Meryl Streep y Philip Seymour Hoffman, que están magníficos pero que no van a ganar el Oscar, y Amy Adams y Viola Davis, que sale sólo 5 minutos (o menos) y toma ya, una nominación. Supongo que sabéis que “la duda” en cuestión es si un cura está abusando o no de un joven. Y a mí me estaba gustando mucho, me estaba pareciendo sobria e interesantísima, y a menudo miraba a mi chica y le decía con voz supergrave e inteligente: “jo, como mola, tía”. Pero de pronto llega el final y de golpe me falla, no me creo que los personajes acaben reaccionando así, y me descuadra que el cura los mate a todos y después se suicide. Que no hombre, que es broma, que no acaba así, jamás os contaría un final. Pero el de esta película no me encaja, y hace que no me parezca ni mucho menos perfecta.

 
MI NOMBRE ES HARVEY MILK. Tiene 8 nominaciones, también película, director, y dos actores, Sean Penn y Josh Brolin. Tema: los últimos años del primer político estadounidense declaradamente gay que obtuvo un cargo público, y las exitosas pugnas que mantuvo por los derechos de los homosexuales. Hasta ahí bien. Pero tampoco me resulta redonda, y eso que conozco gente cuyos gustos respeto muchísimo que hablan maravillas de ella. A mí no me parece mejor que muchos biopics que veo. Y me parece peor que algunos biopics que veo. Me chirrían algunos momentos de Sean Penn (que eso sí, nunca cae en el estereotipo del gay-mariquita, lo cual es muy de agradecer), algunos de James Franco y todos los de Diego Luna. Y me falta que el director me explique mejor algunos fragmentos de esas luchas que me parecerían más interesantes que, por ejemplo, los largos minutos en los que Harvey Milk está de campaña electoral. Pero para gustos se hicieron los colores, como por ejemplo, el verde. 

Os podría hablar de más películas, pero no me da la gana. No hombre, no es por eso, era otra broma. Es porque este post quedaría muy largo. Pero si de aquí a los Oscar tenemos tiempo, a ver si os hablo de El lector, El desafío: Frost contra Nixon, Revolutionary Road, Las que tienen que servir, etc. Vosotros, por supuesto, podéis comentar desde ya todas las películas que queráis. Besos, churris.

jueves, 12 de febrero de 2009

El “affaire Temboury” (epílogo a los Goya)

Este mini-post va dedicado a Julio, uno de los fieles de “Elegí un mal día”. Julio, hace unos días, dejó este acertado comentario a mi crónica sobre los Goya:
“Estoy indignadísimo por el Temboury affair. Que en la gala se les pasase presentar a tamaño ser humano lo entiendo, son torpes haciendo galas (¡madre mía, qué coñazo!), pero ¡que no nos lo cuente el mejor bloguista propiamente dicho!”
Julio tiene toda la razón. Temboury es amigo mío, y no sé cómo se me pasó explicar lo que le sucedió al pobre (para los no iniciados: el director de cine Pedro Temboury iba a entregar el Goya de Honor a Jesús Franco, pero los organizadores de la Gala y TVE no se aclararon y esa entrega ni se vio ni se escuchó durante la retransmisión).
Así que Julio: no sabes cuánto lamento mi despiste. Espero que con este vídeo me sepas perdonar. Y os recomiendo a todos vosotros que lo veais, porque es absolutamente esclarecedor.
(Gracias a SuperQuique por su ayuda para subir este impagable documento)

martes, 10 de febrero de 2009

I am back (soy una vaca)

Tenéis que disculparme dos cosas. Primero: mi inglés, hay veces que me cuesta traducir frases que suenan tan parecidas al español. Segundo: mi larguísima ausencia. Ha sido un éxodo de dos semanas común a todos los bloggers de Menstyle, pero hay una explicación técnica que me han dado los sufridos mantenedores de esta página: la estaban migrando. Como no sé lo que es eso, lo he buscado en el diccionario y he descubierto con sorpresa que trabajo para una manada de aves. Pero tampoco soy un hacha manejando diccionarios…

El caso es que, por si terminaba esta migración y me pillaba en la ducha, había escrito un par de cosas sobre los Goya que os voy a ir contando, porque creo que merece la pena y porque si no las cuento me van a caducar en la nevera, como con me pasa con los yogures y las calabazas. A mi amigo Juanqui le pasa también con las cervezas. A mí no. Así que allá va…

La otra cara de los Goya


La cosa es que el pasado domingo estuve de cuerpo presente en la Ceremonia de los Goya, de cuyos resultados no os voy a contar nada porque ya lo sabréis todo, y si no os acordáis lo podéis refrescar en Menstyle. Lo que yo os quiero contar son esos detalles de los que no se entera casi nadie y que suceden detrás del escenario, o sea, entre bambalinas (si algún día tengo una hija adoptiva la pienso a llamar Bambalina). Por ejemplo:
·        El Goya es un arma de destrucción masiva. No me refiero a la (¿desafortunada?) coña marinera de la gala de que el premio de Efectos Especiales se cayera al suelo y se rompiera. Sino a la estatuilla asesina de Jordi Dauder (actor de reparto por Camino), que  le provocó tal corte en la mano que le hizo dar las entrevistas posteriores sangrando como un chotico.
·        Algunos premiados no sueltan el Goya ni para mear. Y hacen bien, porque a los que lo sueltan se los roban en las discotecas y lo devuelven a la redacción de EL MUNDO (qué raro me suena a mí todo esto), como le sucedió a Jordi Solé. Pero el caso es que en un lapso de la ceremonia, me acerqué al excusado a mirgitar con pericia, y mientras estaba en ello salió de dentro José Luis Cuerda con su Goya (salió de dentro del baño, no de dentro de mí). Caramba, a mí me cuesta miccionar con el móvil en la mano, como para sujetar un Goya.
Imagen de mi cogote entrevistando a Carme Elías, la mejor actriz del año por "Camino"
·        Al Goya de Honor lo mejor es que no se le entienda. El año pasado, Alfredo Landa pronunció el discurso ese absurdo de “lo he perfao…por favor”. Este año, a Jesús Franco le pusieron un micro en la solapa porque, como está en silla de ruedas, no llegaba al micrófono de pie. Pero el pobre lo tapó con el Goya y en la tele no se le oía un carajo. Señores Académicos: los micros de pie tienen un dispositivo para que se bajen y se suban, como los paraguas. Luego a Jesús tampoco se le entendió mucho, porque el maestro tiene solo un diente. En aras de la ilegibilidad, propongo que el año que viene se lo den a Antonio Ozores.
·        Glamour Friki. Aún no entiendo quién demonios invitó a los Goya como público al Risitas (o sea, el de cuñaaaaaoooo), a un señor disfrazado de gato de peluche (luego me enteré que lo llevaron los de El lince perdido), a Massiel, a Yola Berrocal y a la que debe ser su hermana, porque tenían el mismo pecho natural de familia.
·        Massiel va a los Goya a chupar plano. Andaba yo entrevistando para mi tele (CANAL+) a Goya Toledo cuando pasa por detrás Massiel, pisa casualmente la cola del vestido de Goya, Goya se agacha y Massiel saluda a mi cámara. Luego lo comento con una compañera de otro medio y me dice: “ah sí, el año pasado hizo lo mismo con Belén Rueda”. Demontre.
·        Señores presentadores, a ver si nos aprendemos los nombres de las personas. El año pasado José Corbacho llamó “Belén Esteban a Belén Rueda (y no fue de coña). Este año, ya aposta, llamó “Guillermo del Toro” a Benicio del ídem. En el previo de los Goya, llamaron “Ricardo Franco” a Jesús Franco. Antes, Carmen Machi llamó a Leonor Watling (que ya es difícil de pronunciar ¿“Watling” o “Wotling”?) “Leonor Guo-guotling”, y después le dijo a Raúl Arévalo que se parecía mucho a Sean Penn en “Harvey Keitel” (quería decir en “Harvey Milk”). La próxima vez que vea a Carmen Machi, como tengo este humor tan elevadamente culto, le voy a decir que me encantaba en su papel de “Tannhäuser” en vez de “Aida”. Veréis qué juerga.
·        Manuela Velasco no ha visto la versión americana de REC. Manuela, que el año pasado ganó el premio a la mejor actriz revelación y que le entregó el Goya a Penélope Cruz en una parodia de Rec, me confesó que no había visto Quarantine, pero que por las pocas imágenes que había visto le parecía todo muy raro, porque era como ver Rec sólo que no estaba ella. Luego pensó que tal vez los yanquis la clonaran porque no la podían hacer mejor. Me encantan Manuela Velasco y los panchitos.
·        El director y el niño del Orfanato ya están casi igual de altos. Juan Antonio Bayona es sorprendente escaso. Eso sí, sigue teniendo una mirada que parece que está analizándote a ti, a tu aura y a tu padre al mismo tiempo. Puro nervio.
·        A José Corbacho le viste Stevie Wonder o su puta madre, con perdón. Este año, tras dos ediciones presentando la gala, fue mucho más discreto que otros: fue con un traje de Custo de terciopelo morado y una gorra a juego, como las de Tony Aguilar. Aún me despierto con sudores recordando una especie de traje blanco con letras como de periódicos, aunque tal vez fueran insectos crudívoros, que llevó en otra gala. No sé, pero era muy feo.
·        El día del pueblo. Nerea Camacho, Roque Baños y otro ganador (no recuerdo cuál) le dieron las gracias a su pueblo. Yo no tengo pueblo, así que si algún día me dieran un Goya (me darían el de mejor actriz revelación) le daré las gracias al de mi hermana, que es Recas, Toledo. Ah, y a todos vosotros, que soportáis mis ausencias y, lo que tiene mucho más mérito, mis presencias.

Por cierto, de todas estas cosas no me hubiera enterado sin la colaboración y la compañía de mi super-productora Cristina Iglesias y de mis queridos Antonio y Mario. ¡Gracias!