martes, 4 de enero de 2011

Empezamos bien: “También la lluvia” y “No controles”

El cine español empieza bien el 2011. Pero el 2011 no empieza bien el año, y sigue con la manía ésa tan tonta que cogió el 2010 durante los últimos meses de llevarse a los grandes del cine. Ha fallecido Pete Postlethwaite, un actor secundario al que algunos no le ponen el nombre pero al que todos le ponemos la cara. Era el padre de El nombre del padre, era el padre de Tocando el viento, era un actor que murió con menos años de los que su curtido, extraño y tan cinematográfico rostro parecía delatar… Descanse en paz.
El cine español empieza bien el 2011, decía yo. Porque en su primera semana estrena dos películas tan diferentes como una mona y un paraguas, pero que cumplen con creces sus funciones, misiones, expectativas y cosas. Las voy a separar en dos. Esto que parece tan inteligente es casi necesario, porque como mezcle las dos películas en un sólo texto va  ser un lío y vais a pensar que Luis Tosar les cuenta chistes tontos a los indígenas bolivianos en Nochevieja.
TAMBIÉN LA LLUVIA. De Icíar Bolláin, que con cada película que hace demuestra una vez más que es una directora como la copa de un pino alto, y que eso del cine de mujeres y de hombres es una gilipollez como la copa de un pino bajo, aquí hay cine bueno y cine malo, lo hagan hombres, mujeres o celiacos. La película de Icíar es la que este año nos representa en los Oscar, el 25 de enero sabremos si la nominan o no (que va a ser que no, intuyo). Y el martes que viene (el día 11) sabremos a cuántos Goyas la nominan, aunque ya os digo yo que va a optar a los de mejor película, directora, actor principal (Luis Tosar), actor de reparto (Karra Elejalde), guión (Paul Laverty) y a unos siete premios más. Por cada uno que falle, me mutilo un miembro viril, ojo a lo que os digo.
Luis Tosar, que como veis se ha borrado con láser el tatuaje de "Malamadre" de la colleja, y Gael García Bernal.
De la película os cuento que está bien, muy bien. El argumento no os lo cuento, porque en cuanto metáis en Internet “También la lluvia” + “Argumento” os sale, y con un poco de suerte a lo mejor os sale también una foto de Anna Semonovich. Pero para que no vayáis al cine como chotos, que sepáis que Luis Tosar es un productor y Gael García Benal un director de cine que están en Bolivia rodando una película sobre la época de los conquistadores españoles en América. Y Karra Elejalde hace de actor compicado (fama de eso ha tenido alguna vez). O sea, cine dentro del cine y al tiempo cine social, porque en Bolivia les pasan cosas, y porque el autor es Paul Laverty, que es muy social y que es el guionista de Ken Loach en todas sus pelis y la pareja de Icíar Bollaín en todas las suyas. Bueno, y cuando salen a cenar o a comprar churros, también.
Foto de "No controles" en la que falta justo Julián López, del que más os voy a hablar ahora. Mi coherencia periodística cada día es más triste.
NO CONTROLES. Ésta es de Borja Cobeaga, que repite con éxito su papel en la vida: hacer reír, misión que ya cumplió con creces en Pagafantas y que ha vuelto a exhibir en sus cortos muy cortos Un novio de mierda y Marco incomparable. En estos dos microcortos que os cito, las estrellas son dos “Muchachadas Nuis”: Ernesto Sevilla y Carlos Areces. En No controles, aunque los protagonistas son Unax Ugalde y Alexandra Jiménez, el que acapara toda la atención es otro “Muchachada”, Julián López (os recomiendo su entrevista para GQ.com). Julián hace de Juancarlitros, un amigo plasta que se le aparece en un avión a Unax el día de Nochevieja y que no se le despega ni con agua caliente. Borja lo define como un personaje que se ha quedado anclado en 5º de EGB, y todavía llama a la gente por su mote, y no para de contar chistes malos. Yo conozco a un par de tíos así. Pero tú te descojonas con esos chistes malos, en especial en los créditos finales (que te quedas a verlos sí o sí, pero no a leerlos). El resto del argumento no es gran cosa: el clásico del cine en el que chico intenta recuperar a chica con una troupe de secundarios ayudándole (muy bien Secun de la Rosa). Un poco en la línea de las pelis de Disney de los 90 (La Sirenita, El jorobado…), donde una panda de frikis, pececillos o gárgolas ayudaban al antihéroe. Y aquí los frikis son bastante graciosos, vive DIos.

Por eso decía yo eso de que empezamos bien el año. Me voy a por un vaso de zumo de pomelo, si cuando vuelvo se ha acabado la pila del portátil, ya acabo de hablar de Borja Cobeaga otro día.

viernes, 31 de diciembre de 2010

¡Feliz década nueva! (lo más visto en TV en la década anterior)

Cada vez que empieza o acaba un año que termina en “0?, surgen las mismas polémicas: ¿empieza o acaba una década? ¿Termina un lustrete? ¿El siglo XXI empezó el 1 de enero de 2000 o de 2001?
En mi barrio se montan unas trifulcas horrorosas, y los que hemos sido camareros acabamos pegando, con razón, a las madres de los otros. Pero al final las personas de bien entran en razón y entienden la gran verdad. A ver: el 31 de diciembre a las 12 de la noche, con la duodécima uva que dará Sara Carbonero con su capa y sus nuevos senos, terminará una década y comenzará otra: la de los años diez (o como se diga, porque hay que ver qué bien quedaba lo de “los años cincuenta”, “los años veinte” y qué mal suena “los años diez” o “los años con cerito”).
Así que es el momento perfecto paa recapacitar sobre cuáles son las cosas que más hemos visto en televisión durante la primera década del siglo XXI. No es una clasificación matemática, sino una reflexión maliciosamente seleccionada de los grandes hitos de la década.
El fúrbol. Una década más, ha sido lo más visto de todo de lo que se ha echado en la tele. El récord del mundo mundial desde que se miden las audiencias en España lo batió en junio de 2008 Cuatro, cuando 14.481.000 espectadores vieron el gol de Fernando Torres a Alemania, el que nos hizo campeones de Europa. Pero dos años después, o sea, en junio de éste que ahora se nos acaba, Telecinco re-batió ese récord, que en principio tenía que haber sido para Cuatro, pero ah, se siente, no haberse dejado comprar. Cada partido del Mundial que jugaba la selección batía su propia marca, pero nunca llegaba a la de 2008… ¡ni siquiera en la final! Yo creo que el público de Telecinco estaba desconcertado al ver gritar a Camacho (“¡Iniesssssta de mi vida!”) en vez de a Belén Esteban. El caso es que el partido contra Holanda no batió el récord de Cuatro, pero la prórroga ya sí: 14.582.000 vieron el gol de Iniesta (de la vida de Camacho) que nos hizo campeones mundiales. Del beso de Casillas a Sara Carbonero no tengo datos.
El gol de Billy Elliot a Alemania, el segundo más visto de la década.
Reality chows y Eurovisión. El asombroso filón de los “experimentos sociales” (Mercedes Milá dixit) ya empezó en el siglo XX. Gran Hermano 1 llego a alcanzar un pico de 9.909.000 espectadores. Aun así, la final de GH2 hizo una audiencia de 9.032.000 en 2001. Me pondría superdigno a decir que qué vegüenza, que dónde vamos a parar, pero es que yo vi las dos primeras ediciones completas y no sería honrado criticarlo. La tercera ya no la vi. Bueno, vale, también. El caso es que GH no tiene el récord de los realitys, porque dos años más tarde apareció el fenómeno O.T. Y el primer año (2002), cuando Rosa ganó a Bisbal y a Bustamante (qué gran ojo comercial tuvieron el jurado y el pueblo, por cierto), 12.873.000 espectadores estaban pendientes. La locura llegó meses más tarde, cuando Rosa cantó en Eurovisión con soltura el Europe’s livingbna celebration y la vimos 14.376.551 gañanes. El despiporre llegó en la Eurovisión de 2008: Rodolfo Chikilicuatre reunió a 9.336.000 personas en la segunda edición más vista de la historia. Desde entonces, TVE intenta que a Eurovisión no vayan frikis.
Series españolas. Es uno de los grandes misterios de la humanidad: la gente no va al cine a ver películas españolas, pero prefiere nuestras series a las americanas. La más vista de la década: un capítulo de noviembre de 2004 de Aquí no hay quien viva. José Luis Moreno llevó su serie a los 8.364.000 espectadores. Luego se creció y siguió con La que se avecina, con esa joya del buen gusto y el humor inteligente llamado Matrimoniadas (Escenas de matrimonio) y luego quiso versionar Las chicas de oro, pero por lo visto ya no lo va a hacer más. Nos guste o no, ha sido el líder de la audiencia nacional. Siguiendo la línea de intelectualidad manifiesta, el capítulo final de Yo soy Bea, el de la boda de Bea cuando ya es guapa y don Álvaro, fue vista por más de 8.000.000. Carezco ahora mismo de los datos del programa de Punset.
Series yanquis. Esta década ha sido la del renacer de las series de ficción extranjera, y ahora sabemos que se pueden hacer series mejores que muchas películas, como Los Soprano, A dos metros bajo tierra, Mad men, etc. Pero entre que muchas de ellas se ven en canales de pago, o las generalistas las ponen de madrugada, o que calidad no es igual a cantidad (de espectadores), estas series no hacen nunca grandes audiencias. Y el récord lo tiene CSI, que en marzo de 2007 hizo 6.177.000.
Grissom con la linterna ésa que tiene.
Pinículas. La lista de películas más vistas de la década es muy signifcativa: de las 50 más vistas, 30 son estadounidenses. La más vista fue Pánico en el túnel, con 6,4 millones. La siguen Medidas desesperadas, Un crimen perfecto, El sexto sentido, Parque Jurásico 3, Amor ciego y Ice age. Las películass españolas más vistas fueron Abuelo made in Spain y Torrente 2, misión en Marbella. Paco Martínez Soria y Santiago Segura, a ver si os creíais que iba a ganar Garci. Pues no.  Y el tercer puesto es para Torrente 1, el brazo tonto de la ley. Qué tío, este Santiago.

P.D. Una amiga me ha contestado a un SMS diciendo que al 2011 le ha pedido huevos fritos y cashmere. Es lo más deliciosamente surrealista que me ha hecho reír durante estas fiestas. ¡¡¡Feliz 2011!!!

martes, 28 de diciembre de 2010

El discurso del Rey

Al triste hecho de que ya no vayamos a poder recurrir a CNN+ para informarnos de una manera rápida y medianamente veraz, ayer llegaba el anuncio (de haber sido hoy habría pensado que era una inocentada) de que el espacio que ocupaba CNN+ en las TDTs va a ser sustituído por GRAN HERMANO 24 HORAS. Si alguien tenía dudas de lo que iba a significar la entrada de Telecinco en el Grupo PRISA, ahí tiene parte de la respuesta. Además, esta mañana se me atragantaba el café escuchando la noticia de la muerte de Luis Mariñas. La información eligió un mal día para dejar de fumar.
Dicho esto, vamos a intentar retomar con profesionalidad el espíritu de este blog de cine y supuesto cachondeo. Y a hablar de lo que pone en el título: El discurso del Rey. Y no me refiero al que se cascó Juan Carlos la pasada Nochebuena junto a su nueva foto de cabecera (en la que ha sustituido a Marichalar y Urdangarín por Iniesta y Casillas, que dan menos disgustos), sino a la peli que se estrenó el pasado fin de semana.
El discurso del Rey es una de las películas favoritas para los Oscar de este año, de hecho tiene 7 nominaciones (la que más) a los Globos de Oro. Cuando la veais, o si ya la habéis visto, tenderéis a deslumbraros por las interpretaciones de Geoffrey Rush, Colin Firth y Helena Bonham Carter (¡por fin en una peli que no es de Tim Burton!). Son brillantes. Pero la película tiene muchas más cosas buenas… y algunas malas. Quiero decir, es una gran película, digna de estar presente en los grandes premios (léase: sus recomiendo ir a verla), pero si sus 7 nominaciones la convierten en la mejor película del año, entonces mal vamos.
Colin Firth y Geoffrey Rush.
De qué va. El Duque de York, Jorge VI de Inglaterrra, padre de la actual Reina Isabel II y por lo tanto marido de la Reina Madre aquélla que nunca se moría, es tartamudo. Tras una serie de avatares en la línea sucesoria, Jorge VI se convierte en Rey y tiene que dar discursos, como Juancar, especialmente uno trascendental para que Inglaterra entre en la Segunda Guerra Mundial. Pero Jorge es incapaz de hablar en público. Para superarlo, contrata a Geoffrey Rush, un logopeda australiano que usa unos métodos digamos que curiosos. Lo bueno: que la historia, así contada, mola mucho. Lo malo: que como el final es obvio y previsible, hay que animar la función o aligerar el metraje. Y la película no consigue ni lo uno ni lo otro.
El director: Tom Hooper. Tal vez el nombre no os diga nada, pero en cine nos regaló hace poco una joya futbolística llamada The Damned United,  y sobre todo en tele ha dirigido maravillas como la miniserie Isabel I (con Hellen Mirren) y John Adams (con Paul Giamatti), además de un capítulo de esa otra gran serie detectivesca llamada Principal sospechoso, también con la Mirren. Lo bueno: que dirige a los actores de maravilla. Lo malo: que como decía mi querido Javier Ocaña en El País, le da por abusar del gran angular sin saber por qué, y tú acabas en el cine con los ojos de huéver.
Los actores. Lo dicho: enormes Colin Firth (que tiene toda la pinta de llevarse el Oscar al que Bardem tiene toda la pinta de no ir a optar) y Geoffrey Rush. Grande Helena Bonham Carter como Reina Madre. Bien los secundarios: Michael Gambon como Jorge V, Guy Pierce como Eduardo VIII, Timothy Spall como Winston Churchill y Derek Jacobi como Arzobispo de Canterbury. Me encanta la aparición de Derek Jacobi, porque no sé si es intencionada o no, pero él interpretó al tartamudo más grande de la historia: el emperador Claudio en Yo, Claudio.
Colin Firth con el Ipod puesto a punto de hablar por el micro.
Desvarío 1. Ya me diréis vosotros, pero a mí la película me recuerda mucho a Rocky II. Ya sé que dicho así parece una de mis gilipolleces para hacer chanza, pero os juro que lo digo totalmente en serio. Cambiadme a Geoffrey Rush por el entrenador de Rocky, al Rey Jorge por Stallone y a Helena Bonham Carter por Adriane, y el esquema es el mismo: derrota -  entrenamiento duro - abandono de amistad – reconciliación – pelea final – éxito. Vedla y pensadlo.
Desvarío 2. No sé si Tom Hooper lo hace adrede o si está criticando la a menudo excesiva frivolidad de la realeza, pero a veces el discurso de la película es casi indecente. Quiero decir, lo único que parece interesarle al director (por no decir a los personajes, pero bueno, ellos están a salvo porque son de sangre azul clarito) es que el Rey diga bien su discurso, y no lo que en realidad está diciendo, que es que Inglaterra entra en la Segunda Guerra Mundial. Parece que importa mucho el cómo pero interesa una mierda el qué. Me recuerda a ese vídeo deplorable en el que George W. Bush prometía acabar con el terrorismo mientras jugaba al golf, y a continuación decía: “y ahora, fijaos qué golpe”.

Y dicho esto, repito: la película está bastante bien. Como diría Cándida Villar: vayáis a verla.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Musicales del Siglo XXI

Mira tú por dónde, esta Nochebuena me apetecía a mí poner la tele y ver un musical de estos clásicos tipo Cabaret, Oliver! o Cantando bajo la lluvia. Así que voy y cojo el periódico para ver si hay alguna película para que yo me pueda poner a cantar después de sonreír sobreactuadamente a los suegros y comerme la pata de un pavo. Me gusta mucho la Nochebuena, porque en los periódicos también te dicen lo que hay en la tele el día de Navidad, así que me digo a mí mismo: “Bueno, entre los dos días, algún musical echarán…”. Y me encuentro con esto:
  • Hannah Montana, la película.
  • Tómbola.
  • Especial Raphael.
  • Rocío Dúrcal: una estrella en el cielo.
  • Especial Camilo Sesto.
Os lo juro, incluyo las generalistas, TDTs y canales de pago. Los tres últimos no son musicales, pero es lo que había. Y entonces me digo a mí mismo imitando la voz de Ramón García: “¿Pero es que no hay musicales clásicos que no tengan que recurrir a las voces españolas de los 60? ¿Es que no hay musicales modernos que no sean Hannah Montana?” Y entonces me acuerdo del reciente estreno de la flojísima Burlesque, y decido demostrarme a mí mismo que el musical no está en vías de extinción, y me lanzo a elegir las 10 mejores películas musicales de lo que llevamos de Siglo XXI.
1. Moulin Rouge! Una de las últimas oportunidades de ver a Nicole Kidman sin que dé grimilla. Una exhibición de cómo integrar letras de canciones famosas en un argumento absolutamente coherente (Daniel Sánchez Arévalo lo hace bien en Los 40 el musical, pero es que Moulin Rouge! lo borda). Una delicia.
"Moulin Rouge!" Yo es que es ver a estos dos y ponerme a cantar "I was made for loving you baaaabyyyy!!!"
2. Chicago. El espíritu de Bob Fosse en plena forma, totalmente vivo y respetuosamente rescatado en el siglo XXI. Richard Gere hace el mejor papel de su vida. Renee Zellwegger y Catherine Zeta Jones se salen. El último Oscar a la mejor película ganado por un musical, y uno de los menos discutidos de la década.
3. Bailar en la oscuridad. El autoproclamado mejor director del mundo y al mismo tiempo parodiable Lars Von Trier utilizando a Björk para crear un musical de culto, cultureta, lacrimógeno hasta la saciedad y maravilloso.
4. Once. Un musical pequeñito, irlandés, independiente, diferente… Una genialidad muy agradable de ver con Oscar a la mejor canción, ésa que decía algo así como: “la, la, lalalaa, la”.
5.  Billy Elliot. El nño que se parece a Fernando Torres plantea una preciosa disyuntiva entre padre e hijo con el lujo que supone escuchar las canciones de T-Rex de fondo. Además, es la película que decora el despacho de mi amigo Jaime, así que algo bueno tendrá…
Billy Elliot. Pero mírale, qué nenaza (que no hombre, Billy, que es broma).
6. Dreamgirls. El espíritu de la Motown y de las Supremes llevado a buen puerto por Beyoncé, por esa Jennifer Hudson salida de la O.T. americana y por un Eddie Murphy al que por una vez no mataría con un serrucho. Pero la película ya no es de sobresaliente (por eso está la sexta), sino de notable bajo.
7. El fantasma de la ópera. La película se limita a clonar el musical de Andrew Lloyd Webber, y solamente por eso se deja ver. Ni Joel Schumacher ni el fantasma, que era Gerard Buttler, terminan de cargársela. Pero mejor si puedes ir a verla a Londres…
8. El otro lado de la cama. Metámosla en la lista por ser española y por la valentía de hacer un musical cañí, cosa que se despreciaba desde los tiempos de Joselito. No considero musicales las películas de Parchís. Más valentías: la de los actores, que se atreven a cantar pese a que algunos tienen menos voz que Joaquín Sabina después de un catarro tonto.
9. Mamma mía! Empiezo ya con las películas que aprueban por los pelos. A mi juicio, sobrevaloradísima versión del musical de Abba con Meryl Streep en su nueva vertiente chorra, porque últimamente da igual el papel que le den a Meryl, tú la pones en una película a imitar a Chiquito de la Calzada y la Academia la nomina al Oscar.
9. 8 mujeres. Musical a la francesa de François Ozon. Tiene momentos brillantes pero también sonrojantes, aunque es divertido ver cantando y bailando a las habitualmente superserias Catherine Deneuve y Fanny Ardant.
10. El décimo lugar os lo dejo a vosotros. Podría ser para 8 millas, De-Lovely, Hairspray, Los productores, la propia Burlesque… Y podríais llegar a considerar musicales otras películas del siglo XXI como Ray, La boda del Monzón o Los chicos del coro. Vosotros veréis.
Pero la televisión no ponía en Nochebuena ninguna de estas películas. Así que al final, un año más, opté por La vida de Brian. La canción del final supera con creces la sensación de felicidad que te deja cualquier musical.

Feliz Navidad. 

lunes, 20 de diciembre de 2010

Las mujeres más impresionantes del cine de 2010

Estamos en los últimos días del año, tiempo de hacer recuentos, repasos, listas, balances, ránkings y chuletitas de cordero. Y se me ocurre a mí en esta tesitura hacer un listado da las mujeres más bonitas que han pasado en 2010 por el cine. No me lo toméis a mal, mis queridísimas lectoras, aquí no somos tan básicos y primitivos, no se trata de clasificar a las 10 mujeres más jamonas del año, qué va, noooo por Dios, sino a las 10 interpretaciones femeninas que me han enamorado, las que me encandilaron, me hipnotizaron, me embelesaron… Resumiendo, las 10 mujeres que consiguieron que en 2010 se me pusiera obesa la puchinga en el cine.
De hecho, es tan difícil acotarse (he dicho “acotarse”, no “acostarse”, si acotarse es difícil, acostarse es directamente imposible) a 10, que mis 10 mujeres del año son 13 ó 14. Allá van, no necesariamente por orden: 
1. Elena Anaya en Hierro y Habitación en Roma. La primera no la vio ni Dios, pero Elena asumió el protagonismo absoluto de un thriller nada sencillo, regalándonos además varios desnudos… que se convierten en uno solo, casi permanente, en Habitación en Roma de Julio Medem. Hala, pues te pongo la primera.
Elena Anaya y Natasha Yarovenko. Uf.
2. Natasha Yarovenko. Sería la número 1 si Elena Anaya no hubiera hecho doblete este año. Esta diosa llegada de Ucrania comparte con ella planos, desnudos, cama, bañera y yo qué sé qué más en la bendita y espesa (con perdón) Habitación en Roma.
3. Jessicca Alba en Machete y Ahora los padres son ellos (que se estrena este viernes) . Por hacer doblete y por conseguir que le tengamos envidia a ese tipo llamado Danny Trejo al que en realidad deberíamos tener miedo. Y por cómo se exhibe en Machete.
4. Angelina Jolie en The Tourist, que se estrena el 30 de diciembre. Porque ella siempre estará en una lista confeccionada por mí (igual que Elena Anaya). El director de The tourist (Florian Henckel Von Donnesmarck) se lo explicó perfectamente a mi compañera Raquel Santos: “Ya me gustaría a mí que me sucediera lo que a Johnny Depp en la película: encontrarme a Angelina en un tren y que intente seducirme. Pero estas cosas no pasan”.
5. Eva Mendes en la lamentablemente boba Los otros dos, otra que no sabe esconder el sex-appeal aunque la disfraces de Hitler.
Eva Mendes. Intentad fijar la vista en la botella, chicos. Cuesta, ¿eh?
6. Scarlett Johansson en Iron Man 2. Porque es otra que estará siempre en un ránking hecho por mí aunque interpretara a Carmen de Mairena tras una asombrosa caracterización.
7. Naomi Watts en Caza a la espíaConocerás al hombre de tus sueños. Por demostrarnos que se puede madurar sin necesidad de recurrir a la cirugía y hacernos encontrar en las primeras arruguitas y síntomas de edad una serenidad, belleza y magnetismo que para sí quisieran muchas jovencitas o maduritas operadas.
8. Rebbecca Hall en Ladrones, porque aunque no sé qué le pasa en la boca en esa película, hace que entiendas que Ben Affleck se juegue la vida.
9. Penélope Cruz en Nine. Por conseguir (casi) eclipsar a Sophia Loren, Marion Cotilliard, Nicole Kidman, Kate Hudson… El número de baile que casi le da el Globo de Oro y el Oscar es un canto al erotismo y a la sensualidad. Y a las feromonas, qué demonio.
Penélope en "Nine" invitando a que la miremos a los ojos.
10. Las dos protagonistas colombianas de Una hora más en Canarias: Juana Acosta y Angie Cepeda. Porque hacen que uno quiera irse a vivir a Colombia para siempre, a no ser que ellas decidan quedarse a vivir en Madrid o Canarias. Porque compiten en belleza entre ellas y ninguna sale perdiendo y sí las dos ganando.
11. Anna Kendrick en Up in the air, por nueva, fresca, buena actriz y por conseguir eso tan difícil de no llamarte la atención al principio de la película y tenerte casi enamorado al final. Y por aguantar el duelo con George Clooney.
12. Clara Lago en El mal ajeno. Porque la niña de El viaje de Carol ya se ha hecho mayor (bueno, o veinteañera) y con ella su cuerpo y su belleza. Porque aunque hace de hija de Eduardo Noriega, este pedazo de actriz es ahora un pedazo de pibón que haría pecar a su propio padre (ficticio) (y corroborado in person, aunque en un ambiente de coña, por el propio Noriega).
13. Monica Bellucci en El aprendiz de brujo. Porque no he visto la película y aún así se cuela sin dudarlo lo más mínimo en este ránking…

Dios, qué mal rato. Me voy a dar una ducha. Os dejo a vosotros que alteréis este ranking potque seguro que me he dejado a muchas mujeres de bandera. Felices fiestas.