Dicho esto, vamos a intentar retomar con profesionalidad el espíritu de este blog de cine y supuesto cachondeo. Y a hablar de lo que pone en el título: El discurso del Rey. Y no me refiero al que se cascó Juan Carlos la pasada Nochebuena junto a su nueva foto de cabecera (en la que ha sustituido a Marichalar y Urdangarín por Iniesta y Casillas, que dan menos disgustos), sino a la peli que se estrenó el pasado fin de semana.
El discurso del Rey es una de las películas favoritas para los Oscar de este año, de hecho tiene 7 nominaciones (la que más) a los Globos de Oro. Cuando la veais, o si ya la habéis visto, tenderéis a deslumbraros por las interpretaciones de Geoffrey Rush, Colin Firth y Helena Bonham Carter (¡por fin en una peli que no es de Tim Burton!). Son brillantes. Pero la película tiene muchas más cosas buenas… y algunas malas. Quiero decir, es una gran película, digna de estar presente en los grandes premios (léase: sus recomiendo ir a verla), pero si sus 7 nominaciones la convierten en la mejor película del año, entonces mal vamos.
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Colin Firth y Geoffrey Rush. |
El director: Tom Hooper. Tal vez el nombre no os diga nada, pero en cine nos regaló hace poco una joya futbolística llamada The Damned United, y sobre todo en tele ha dirigido maravillas como la miniserie Isabel I (con Hellen Mirren) y John Adams (con Paul Giamatti), además de un capítulo de esa otra gran serie detectivesca llamada Principal sospechoso, también con la Mirren. Lo bueno: que dirige a los actores de maravilla. Lo malo: que como decía mi querido Javier Ocaña en El País, le da por abusar del gran angular sin saber por qué, y tú acabas en el cine con los ojos de huéver.
Los actores. Lo dicho: enormes Colin Firth (que tiene toda la pinta de llevarse el Oscar al que Bardem tiene toda la pinta de no ir a optar) y Geoffrey Rush. Grande Helena Bonham Carter como Reina Madre. Bien los secundarios: Michael Gambon como Jorge V, Guy Pierce como Eduardo VIII, Timothy Spall como Winston Churchill y Derek Jacobi como Arzobispo de Canterbury. Me encanta la aparición de Derek Jacobi, porque no sé si es intencionada o no, pero él interpretó al tartamudo más grande de la historia: el emperador Claudio en Yo, Claudio.
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Colin Firth con el Ipod puesto a punto de hablar por el micro. |
Desvarío 2. No sé si Tom Hooper lo hace adrede o si está criticando la a menudo excesiva frivolidad de la realeza, pero a veces el discurso de la película es casi indecente. Quiero decir, lo único que parece interesarle al director (por no decir a los personajes, pero bueno, ellos están a salvo porque son de sangre azul clarito) es que el Rey diga bien su discurso, y no lo que en realidad está diciendo, que es que Inglaterra entra en la Segunda Guerra Mundial. Parece que importa mucho el cómo pero interesa una mierda el qué. Me recuerda a ese vídeo deplorable en el que George W. Bush prometía acabar con el terrorismo mientras jugaba al golf, y a continuación decía: “y ahora, fijaos qué golpe”.
Y dicho esto, repito: la película está bastante bien. Como diría Cándida Villar: vayáis a verla.