martes, 7 de diciembre de 2010

Biutiful… y Bardem otra vez oliendo a Oscar

¿Hay algo peor que escribir un post en mitad de un puente?
Pues sí. Tener hemorroides y que un perrete te muerda el recto. Que el tío abuelo de tu esposa fallezca en una cena familiar y que tú estés en ese momento borracho y con la cola fuera, sin recordar por qué. Ser del Real Madrid el día del 5 a 0. Creer que tu hija está en clase de ballet cuando en realidad está flirteando con Rodríguez Menéndez a cambio de dinero.
Sí, hay cosas peores que escribir un post en medio de un puente. Así que no voy a quejarme.

El caso es que quería yo hoy hablar de Biutuful. Pero como se estrenó el viernes, y ya se ha hablado bastante de ella, prefiero casi responder a las preguntas más frecuentes que me han hecho durante estos días relativas a la película, y que entre todas conforman un perfecto retrato de lo que viene a ser la historia de nos cuenta (esto de “lo que viene a ser” lo pongo de coña, dedicado a mis amigos Fernando y Enrique, a los que les pone muy nerviosos que la gente diga “esto viene a ser” en lugar de “esto es”). Así que allá vamos:
- ¿La película es buena?
- Sí, es buena. Indudablemente es buena, creo que eso es incuestionable. Pero es dura, muy dura, más dura que la pata de un perro. No tienes por dónde huír hacia el optimismo. Un amigo mío dice que es como si te tiraran al barro y te revolcaran en él dos horas y media. Y tiene razón.
- ¿Dos horas y media?
- Sí, amigos, dos horas y media. No se hace eterna, pero dura dos horas y media.
- ¿Tan mal lo pasa el personaje de Bardem?
- A ver: su mujer es drogadicta y se la pega con otro, él se queda con los dos hijos, le diagnostican cáncer de próstata, su padre se muere, su trabajo consiste en explotar inmigrantes… Sí, lo pasa mal el hombre.
Javier Bardem: bueno, biutiful y barato.
- ¿Y es verdad que está tan bien Bardem?
- Está enorme. Ya ganó el premio en Cannes, y yo digo que le van a nominar al Oscar. Ya no sé si lo ganará, porque hay grandes favoritos, como Colin Firth por El discurso del Rey, pero por ahí va a andar la cosa…
- ¿Por qué en el cartel aparece más grande el nombre de Bardem que el de Iñárritu?
- Porque la firma Alejandro González Iñárritu, pero sin Bardem no hay peli, Bardem es el que la hace grande. Y porque si pones muy grande “Iñárritu” te quedas sin cartel.
- Pero dices que la firma Iñárritu… entonces, ¿está contada en desorden temporal?
- Pues no: Biutuful empieza por el principio y acaba por el final, y no entrelaza varias hostorias. Se ve que eso era cosa del guionista Guillermo Arriaga, que en su primera película sin Iñárritu (Lejos de la tierra quemada) también contaba las cosas en desorden y unía al final las historias, como hicieron los dos juntos en Amores perros, 21 gramos y Babel, y como suelo hacer yo con mis ideas.
- ¿Por qué se llama Biutiful, tan mal escrito?
- Por una chorrada: la hija de Uxbal (Javier Bardem) le pregunta a su padre cómo se escribe “Beautiful“, y él responde: “como suena, Biutiful“.
- ¿Y por qué Javier Bardem se llama Uxbal?
- Ay, hija, yo qué sé… ¿por qué Unax Ugalde se llama Unax? ¿Por qué Lina Morgan se llama María de los Ángeles López Segovia? Esas cosas no se saben. Son así.
- ¿Cuanto va a pesar el hijo de Penélope Cruz y Javier Bardem? Lo tienen como en navidades, ¿verdad?
- Pesará 3 kilos 200. No sé la fecha exacta en la que nacerá, la verdad. Éste es un blog de cine, no de chismosos.
Y dejadme ya de preguntar cosas, perillanes, que esto parece una rueda de prensa de Mourinho.


¿Qué fue de Jorge Sanz?

Me he dado cuenta de que llevo unos meses sin recomendar series de televisión. Tanto cine, tanto cine, que a veces parecemos tontos, hijos. Yo creo que desde Modern family, que acaba de terminar su primera temporada, no habíamos vuelto a charlar sobre una serie. Así que hoy procedo a recomendar una de la que estaréis oyendo hablar y viendo sus carteles hasta en la sopa: ¿Qué fue de Jorge Sanz? (¿por qué se dirá ”ver una cosa hasta en la sopa”? Yo en la sopa sólo veo fideos y a veces trocitos de pollo).
Para empezar: situémonos. ¿Qué fue de Jorge Sanz? es la primera serie que produce CANAL+. La segunda llegará en marzo y se llama Crematorio (la tercera aún no lo sé, ¿alguna propuesta?). La dirige David Trueba y la protagoniza Jorge Sanz, que interpreta a un actor que hace años tuvo un enorme éxito y que ahora está prácticamente olvidado. O sea: una historia basada en sí mismo, pero ficcionada. La idea es de ambos, son los dos los que deciden reírse de Jorge, porque David y Jorge son amigos, y ya trabajaron juntos en Belle epoque (David era coguionista), Bienvenido a casa, etc. Quiero decir, que los cabrones con Jorge son los dos, no David sólo.
Eduardo Antuña, David Trueba y Jorge Sanz, el trío artífice de la serie.
Y es verdad que Jorge Sanz lo fue todo en nuestro cine, hubo un tiempo en que todas las películas las hacían él y Maribel Verdú. Recuerdo que la primera vez que vi a Jorge Sanz, a principios de los 90, fue en un bar de Madrid donde bebías en porrones (que no sé si seguirá existiendo). Me llamó la atención que era igual de alto que mi amigo Luis, que incluso se ponía a su lado para demostrarlo. No digo que esto sea ni bueno ni malo, sólo digo que esto es así. Y en efecto, la gente miraba a Jorge como si fuera una aparición, el tío más famoso de España estaba ahí, entre la plebe universitaria, bebiendo en un porrón. En los 90, Jorge desperataba la misma expectación que Benedicto XVI en Santiago de Compostela. Supongo.
El caso es que encuentro por lo menos 7 razones para ver ¿Qué fue de Jorge Sanz?:
  • Por enseñar a reírse de uno mismo. En un capítulo, Jorge achaca que su película más celebrada sea Valentina a que cuando era un niño todavía vocalizaba bien (la crítica que más veces ha recibido es que no se le entiende). En otro, le dicen que si no acepta un papel, se lo ofrecen a Liberto Rabal (Almodóvar llamó a Liberto Rabal para Carne trémula tras “enfadarse” con Jorge). Y siempre flota la resignación de haberlo sido todo y ahora estar olvidado.
  • Porque es el mejor trabajo de David Trueba, con permiso de su debut en La buena vida.
  • Porque el coprotagonista es Eduardo Antuña, que hace de su representante, un ex-vendedor de quesos que ahora “vende” actores (pero como si fueran quesos). Eduardo, para el que he tenido el placer de escribir algunos gags, es una excelente persona y un tío con gracia quiera o no quiera. Y desde su celebrado papel en La comunidad de friki vestido de Darth Vader, parece que nadie se acuerda de su vis cómica. En la serie está gracioso, surrealista, fantástico. Qué alegría, Eduardo.
  • Por los cameos constantes de actores que han trabajado con Jorge. Hacen de sí mismos Antonio Resines, Santiago Segura, Juan Diego Botto, Javier Veiga… Falta Maribel Verdú, que no acabó de entender la valentía de Jorge al aceptar esta serie. Atención al capítulo en el que Jorge tiene que presentar un número musical con Santiago Segura en la gala de los Goya. La coreografía la hace Poty. Es antológico.
  • Porque en cada capítulo se recuerda una película de Jorge Sanz: Valentina, Amantes, Belle epoque, Por qué le llaman amor cuando quieren decir sexo… Y se juega con sus momentos míticos, como esa escena de Amantes en la que Victoria Abril le introduce a Jorge un pañuelo en salva sea la parte u ojete. Qué tiempos. Recuerdo que en esa época la escena me pareció tan erótica que yo mismo lo intenté con una manta zamorana, pero sin éxito.
Jorgito Sancito haciendo de Conancito el barbarito.
  • Por la música de la sintonía, que no consigo quitarme de la cabeza mientras escribo estas líneas.
  • Por lo listo que ha sido Jorge (y David): hacía años que no aparecía tanto en los medios, en las vallas publicitarias, en los periódicos… Jorge Sanz vuelve a estar de actualidad, tal vez haya vuelto a ponerse en el mercado. Seguramente Gabino Diego, Marieta Orozco, Óscar Ladoire, Cristina Marcos, Fele Martínez, Candela Peña y otros grandes y no tan grandes actores a los que no les vemos demasiado en pantalla, agradecerían un David Trueba que se hubiera reído (con todos los respetos) de ellos.


lunes, 29 de noviembre de 2010

Leslie Nielsen: descansa en paz como puedas

Elegi un mal día para dejar de fumar, de beber, de oler pegamento… hoy era un mal día para cualquier cosa, porque esta mañana nos llegaba a la redacción la triste noticia de la muerte de Leslie Nielsen.
Cualquiera que conozca la procedencia del nombre de este blog podrá suponer que aquí se apreciaba mucho a Leslie Nielsen. Porque Leslie Nielsen era uno de esos tipos con gracia innata, de estos que te hacen reír en una mala película, que te hacen creer que un chiste malo es bueno, que consiguen que llores de risa cuando el gag es ingenioso.
Los más frikis del lugar conocerán la película Planeta prohibido (Forbidden planet). El protagonista era un señor con el pelo aún negro, pero que ya se llamaba Leslie Nielsen. Y como tal, intervino en muchas, muchas series de los 50, 60, 70… todo parecía indicar que su chistoso careto se iba a quedar a vivir en la televisión o en papeles secundarios, hasta que en su vida se cruzaron los hermanos Zucker y Jim Abrahams. Y cambiaron su vida, o al menos su popularidad.
Y así nació su médico de Aterriza como puedas, que  supone una de las apariciones más antológicas de un secundario en una comedia. Ese momento en el que la azafata del avión le despierta preguntando “¿es usted médico?” y Leslie responde serio, siempre serio, “así es”, mientras de sus orejas cuelga un fonendoscopio, es impagable.
Leslie Nielsen en la saga de "Agárralo como puedas" (lamentable traducción de "Naked gun"), como el desesperante pero eficaz teniente Frank Drevin.
Igual que los ánimos que transmite al piloto del avión, ése mismo que suda a chorros en la cabecera de este blog, entrando en la cabina y diciendo “sólo quiero desearle suerte, contamos con usted”. Unos ánimos muy de agradecer, pero que se vuelven surrealistas e inefectivos cuando se repiten en el momento más crítico y peligroso del aterrizaje y cuando el avión ya lleva un buen rato a salvo. Pero Leslie anima al piloto serio, siempre serio.
Y ese teniente Frank Drevin que interpretó tres veces en Agárralo como puedas (1, 2 ½ y 33 1/3), un personaje que fue elegido como uno de los100 mejores de la historia del cine, y que nos regaló momentos tontos y maravillosos, como la parodia de Ghost, haciendo vasijas de barro con Priscilla Presley, o el ataque no intencionado a la reina Isabel II de Inglaterra, o el arbitraje sin conocer las reglas de un partido de béisbol.
O su cansino peregrinar por otras comedias repetitivas y menores: Espía como puedas, Scary movie (la 4), Mr. Magoo, etc… Unas spoof movies (películas de parodias) de serie B, todas ellas creadas a la sombra de Aterriza como puedas… y que sólo se sostenían en pie cuando Leslie estaba en pantalla. O al menos eso me parecía a mí.
Quiso el destino que su última aparición en cine fuera en la primera spoof movie española, Spanish movie. Un solo gag, una sola escena, dos días de rodaje… que bastaron para que Spanish movie basara toda su campaña promocional en la aparición Leslie Nielsen, como en esa promo impagable en la que Leslie se encuentra con Chiquito de la Calzada.
Spanish movie me hizo un regalo que nunca habría soñado: la oportunidad de entrevistar dos veces a Leslie Nielsen. Una en profundidad (hace año y medio, ya os lo conté en este blog) y otra más rapidita (hace menos de un año, cuando Leslie ya había dado un importante bajón). La primera vez, en Barcelona, Leslie sólo concedió dos entrevistas, y vete a saber por qué una de ellas fue para mí. Antes de empezar la charla, me pidió permiso para utilizar ante la cámara un aparatito de simular pedos. Cómo negarle esa petición. Y así me concedió la entrevista Leslie Nielsen, fingiendo que cada rato se le escapaban ventosidades porque, como el decía, estaba mayor. Pero siempre serio, muy serio.
Leslie Nielsen. La foto no es buena pero es mía.
Ese día de rodaje de Spanish movie, Carlos Areces dijo que iba a empezar a contar los días de su vida a partir del momento en el que conoció a Leslie Nielsen. Álex de la Iglesia no se creía que hubiera estado con él, y mucho menos que hubiera compartido escena. Me decía: “Es que he estado con Leslie Nielsen. Leslie Nielsen. El de Forbidden Planet”. Silvia Abril, Alexandra Jiménez… todos decían que ese día quedaría grabado en sus memorias. Y el director de Spanish movie, Javier Ruiz Caldera, podrá decir que él dirigió la última película de Leslie Nielsen. Qué honor.

Amigo, descansa en paz como puedas.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Ladrones en la sala de cine

Se estrena hoy una película entretenida, bien hecha, con sus momentos de acción y sus momentos de tensión… y que no pasará a la historia del cine mientras yo esté campando sobre mi caballo por estos lares de la cinefilia. Se llama Ladrones, y lo dicho, la película está bien. Los mimbres ya los conocemos de otras historias, pero como están bien utilizados, pues siguen funcionando. A grandes rasgos, Ladrones cuenta la historia de una sofisticada banda liderada por Hayden Christensen y Zoe Saldana, que asaltan bancos a lo bestia pero que no dejan ninguna pista ni huella. Y cuando se disponen a dar el supergolpe, el atraco definitivo que les permita retirarase (como en Ocean’s eleven), aparece un poli cascado que es Matt Dillon y que intenta enfrentarse a toda la parafernalia de la banda. A mí desde que hizo Crash, me parece que Matt Dillon ha medio resucitado. En Hayden Christensen sigo viendo a Darth Vader de joven, aunque se va poniendo algo más ceporro. Y Zoe Saldana todavía me parece que se va a convertir en una enorme avatar que me va a decir que su amor es azul como el mar, azul. Salvo estos problemas personales, y como diría Woody Allen, yo creo que la cosa funciona.
Los ladrones de "Ladrones", y valga la redundancia.
Eso sí, a la banda de Hayden y Zoe le falta algo. Le falta chispa, genialidad, sutileza… y podrían haber encontrado todo esto en muy diferentes escuelas de ladrones. Cito al azar 13 lecciones (mi número de la suerte) que podían haber tomado los ladrones de Ladrones:
  1. Podían haber dado clases de música con Alec Guinness y Peter Sellers para crear una tapadera y encubrir a la banda, como en El quinteto de la muerte. ¡Ojo! No confundir con los esbirros de Tom Hanks en Ladykillers, ese innecesario remake indigno de los Hermanos Coen
  2. Les falta el toque de clase (que buscan, pero no alcanzan) que Brad Pitt y George Clooney le daban a la pandilla de Ocean’s eleven, uno de los pocos casos de la historia en los que el remake supera al original, La cuadrilla de los once, que aunque contaba con el “Ratt Pack”, era bastante floja, proclamo.
  3. No tienen la planta de un ladrón de guante blanco como Cary Grant, “El Gato” de Atrapa a un ladrón. Bueno. Ni ellos ni nadie.
  4. No tienen el sentido del humor ni la ternura de la banda de ladrones más desastrosa y maravillosa de la historia del cine (en mi modesta y súbitamente patriótica opinión): la de Atraco a las tres. Irrepetibles López Vázquez, Manuel Alexandre, Gracita Morales, Cassen, Alfredo Landa, Agustín González
  5. Los ladrones necesitan una clase de estilo impartida por David Niven, y los policías un toque de genialidad infundido por Peter Sellers. Y animarse a robar joyas como La pantera rosa, en lugar de bancos. Partidiarios de los remakes de Steve Martin, abstenerse de seguir leyendo este blog, por favor.
  6. Les falta la pericia del hipnotizador de La maldición del escorpión de jade, capaz de fusionar en una sola persona al investigador y al ladrón investigado. Les falta la inteligencia de Woody Allen.
Woody Allen y Helen Hunt, dormiditos en "La maldición del escorpión de jade".
  1. Y ya que ha salido a relucir el gran genio de la comedia, podría ya de paso darles unas clases de resignación poniéndoles en DVD Toma el dinero y corre y Granujas de medio pelo.
  2. A los pobres no se les puede exigir el magnetismo de Paul Newman y Robert Redford, no me importa si asaltando bancos como en Dos hombres y un destino o timando a peces gordos en El golpe.
  3. Y ya que halamos de timos, los ladrones de Ladrones podrían aprender un poco de psicoanálisis argentino de manos de Ricardo Darín y de Gastón Paul en la maravillosa Nueve reinas.
  4. No son reinas, pero sí mujeres y también hablan en español, así que las chicas de Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto (léase Victoria Abril), podrían darles una desgarradora clase de como se roba en España, por si la lección patria de Atraco a las tres se la han tomado a coña.
  5. Y por si las cosas se ponen feas, que aprendan cómo huír hacia adelante con Al Pacino en Tarde de perros. Poco después de salir de su encierro, a Al le dio el ataque ése que sufrió también Robert de Niro y se quedó igual en todas las películas. Que eso no lo aprendan.
  6. Por supuesto, que vayan a las clases magistrales de Marnie la ladrona.
  7. ¿Robin Hood cuenta como ladrón? Sí es que sí, recomiendo las lecciones magistrales de Sean Connery, que hizo un Robin con  mucha más clase y experiencia que Errol Flynn o Kevin Costner.

Aún así, insisto, Ladrones no está mal, y no es justo compararla con todo este nivelazo. Pero quién dijo que yo tenga que ser justo…

lunes, 22 de noviembre de 2010

Las chicas de “Circuit”

Hoy os quiero hablar de una de las películas que se estrenaron el pasado viernes. Extrañamente, de una de las más minoritarias, de las que menos gente va a ver , de las que en menos salas se va a estrenar.
Bueno, es mentira. En realidad os quiero hablar de las chicas de la película: las chicas de Circuit. A su lado, Las chicas de la Cruz Roja son unas mindundis. Porque no hace demasiado tiempo conocí a las 4 chicas de Circuit y me apetecía compartirlo con vosotros y con Don Tomás.
¿Y qué es “Circuit”? os preguntaréis poniendo esos ojillos de inocentes paramecios que me desarman. Pues es una película de Xabier Ribera Perpiñá, escrito así, con dos apellidos. Una historia arriesgada, moderna, artísitica y vanguardista, sobre el mundo de la fotografía y la moda (de ahí lo de “Circuit”), y muy personal, quizá demasiado personal, tanto que casi entra en el subgénero de la paja mental… Veréis, os copio la sinopsis:
“Circuit narra a través de flashbacks y flashforwards, que forman círculos concéntricos de espacio y tiempo, una historia de amor, de error y de tiempo, de unos protagonistas que recorren esos circuitos intentando, vuelta a vuelta, aprender a distinguir lo superfluo de lo esencial”.
Ya sólo la sinopsis es vanguardista, superflua y esencial ¿no? Tal vez hayáis oído hablar de Circuit porque la protagoniza el hermano de Olivier Martinez y porque hacen cameos Jorge Lorenzo y Nacho Duato. Pero a lo que íbamos: voy a tratar de describiros a las 4 actrices que se le aparecen al fotógrafo de Circuit a lo largo de la película, y con las que tuve el inmenso placer de hablar hace poco mientras mi boca se abría como diciendo “oh, pero qué guapas son estas cuatro”:
1. Sophie Auster. Por el nombre tal vez penséis que es la hija de Paul Auster, y es que en realidad es la hija de Paul Auster. Cuando iba a entrevistarla un poco me avisaron de que no le preguntara cosas sobre su padre. Yo no sé por qué pensaron que iba a preguntarle cosas de su padre, si quisiera saber cosas de su padre entrevistaría a su padre, o iría al mercado y le preguntaría a las señoras por el padre de la muchacha. Pero cuando estás delante de esta chica elegante, guapa, educada, con la voz susurrante pero inquisidora (esto último me lo acabo de inventar y no sé lo que significa), decides que le pregunte por su padre… su padre. Sophie es la prota de la película, una de las dos mujeres entre las que se debate el personaje de Vincent Martinez (el hermano de Olivier, del que no me dijeron nada sobre si podía preguntarle o no por su hermano).
Misia Mur. Es ella.
2. Misia Mur. Actriz de cara hipnotizante, estratégico lunar y labios embaucadores. Absolutamente encantadora ella, se empeñó amablemente en hacerme de medio intérprete de Sophie Auster, cuando su inglés tampoco era tan superior al mío, y mis verdaderos problemas eran en francés con Vincent Martínez, con el que acabé mezclando español, inglés y francés. Misia es la otra chica del protagonista, afortunado él.
3. Leticia Dolera. En la película interpreta a una diseñadora de moda muy ambiciosa. Pero en la vida real, Leticia es una de las actrices más graciosas con las que he hablado nunca. Me he cruzado en su camino varias veces, y tiene un sentido del humor tan repentino, visceral y naif, que yo creo que muchas veces ella misma se sorprende de lo que dice. Puede darme una respuesta y acabar diciendo “todo esto que te he dicho… no tiene sentido, olvídalo”. O decidir que lo que te está contando no te interesa y cambiar ella misma de tema. O en medio de una entrevista ponerse a recordar conmigo (y no sabe con quién se ha topado) los tiempos del VIP Noche y las canciones de Emilio Aragón. Tiene una cara guapísima, simpática, da buen rollo… Y encima es directora, ya va por su segundo corto (os recomiendo que “busquéis” Lo siento, te quiero). Es muy grande, Leticia.
Leticia Dolera en "Circuit".
4. Michelle Jenner. La otrora chica mona de Los hombres de Paco hace un papel cortito de modelo para que se enamore un personaje. Y como es obvio, se enamora, el personaje. Michelle es la sonrisa permamente, la risa constante, hablas con ella y te ríes, no sabes de qué, de su bonita camiseta de Los Who, a través de la cual intentas entablar una conversación: “ah, Los Who… yo soy fan… ¿te gustan?” Y ella (que pensaría: “¿fan de Los Who? ¡menudo viejuno!”) responde: “no sé ni qué cantan , me han dado la camiseta en estilismo”, y se parte de risa. O le haces una pregunta larga y enrevesada (y absurda) y te contesta: “pues… ¡no sé!” y se parte de risa. Y se ríe cuando comentamos sus comienzos con el doblaje (¿sabíais que Michelle dobló al niño de La vida es bella y a la niña de Harry Potter?), y se ríe cuando esperas con ella al coche de la organización, y se ríe cuando te cuenta que tiene un tatuaje de un hada (no os digo dónde)… Pues eso, que o Michelle es un cielo o cada vez que me ve se descojona de mí.

Y este es mi póker de “chicas Circuit”. Cualquiera se atreve a hacer un descarte…