martes, 13 de abril de 2010

La publicidad y TVE

Hace más de tres meses que Anne Igartiburu y Manuel Bandera, la extraña pareja, se subieron al reloj de la Puerta del Sol y dijeron eso tan bonito, original y soso de “¡Feliz 2010!”
En cualquier otra ocasión, después de esa frase tan linda, en TVE habría aparecido el primer anuncio del nuevo año, uno de los más caros de la temporada (porque el más caro es el último, creo). Pero eso no pasó. No hubo primer anuncio, sino una promo de TVE que prestaba una especial atención a Águila roja.
Porque el 1 de enero de 2010, después de 53 años, TVE retiró la publicidad. En principio, esto beneficiaría a las televisiones privadas, que fueron quienes sugirieron que el ente público no debía financiarse de semejante manera, porque les quitaba parte del pastel publicitario y no era normal que la televisión estatal entrara en estas guerras de tarifas y de audiencias. Y sorprendentemente, TVE dijo “venga, vale, pues nosotros sin anuncios”.
Parecía un suicidio. No hay anuncios, no hay pasta. No hay anuncios, hay más horas que rellenar, así que o alargamos los programas o los hacemos más baratos o tiramos de archivo. No hay anuncios, luego los contenidos serán un coñazo y la gente verá otras cadenas.
Pero en realidad, no pasaba nada. Primero, porque bueno, si el ente es público pues que nos ponga documentales, informativos y cine español. Aunque no los vea ni Dios da igual, es un ente público y como no tiene anuncios no va a pelear por la audiencia. Segundo, porque las televisiones privadas, que se supone que iban a pellizcar más pasta de la tarta publicitaria, han bajado sus audiencias con respecto a diciembre de 2009 porque han subido las temáticas de la TDT (las fachas y las otras) y las de pago (Fox, AXN, CANAL+ y cia). ¿Por qué? Porque la programación de las privadas sigue siendo una castaña pilonga así de grande. Y tercero, porque en los tres meses que lleva TVE sin anuncios, el efecto ha sido justo el contrario.
Aquí hacemos una pausa e imaginamos una promo de Águila roja.
Bueno, el caso es que desde que TVE quitó los anuncios, es más líder. Empezó enero con un subidón acojonante, y pasó del 16,6% al 18,6%. O sea, 2 puntos en un mes, lo que en el mundo de la televisión denominamos técnicamente como “un güevo”. En febrero bajó al 17,7%, pero de los 50 programas más vistos ¡¡¡47!!! fueron de TVE1. Y en marzo bajó otro poco más, al 16,6%, pero siguió siendo la cadena más vista. O sea, que ahora mismo está como en diciembre, pero con la salvedad de que Telecinco y Antena 3 también han bajado durante estos tres meses.
Hay quien dice que este subidón se debe a que a la gente le mola ver la tele sin publicidad. Puede ser, pero no es exactamente por eso. O sea, sí que mola ver la tele sin anuncios, yo de hecho hace muchos años que me niego a ver una película con  publi: o la veo en CANAL+, o en DVD, o la grabo en mi VHS supermoderno y paso los anuncios en fufú (así pronuncio yo de toda la vida la tecla de FFWD). Y también es verdad que puestos a ver un telediario, sabes que el de TVE no lo van a cortar con publicidad. Pero hay algo más, y es que de momento, TVE ha mantenido los programas que la hicieron líder en 2009: la Champions, La hora de José Mota, Españoles en el mundo, las motos, Águila roja
Aprovechamos y hacemos otra pausa y colocamos aquí otra promo de Águila roja.
Y como TVE mantiene esos programas, pero encima sin anuncios, pues la gente no hace zapping y no se puede fugar el porcentaje de espectadores que cambian de canal cuando salen los anuncios. Y la audiencia sube. Y todo es perfecto. Sí, pero…
  • La Champions es muy cara y en breve TVE no podrá pagarla.
  • Telecinco ya ha comprado los derechos de las motos.
  • Lo mismo sucederá con Águila roja y con otras series de ese tipo: Globomedia encontrará un mejor postor y le venderá la serie (como ya ha pasado, por ejemplo, con Mira quién baila, que daba unos resultados de audiencia muy buenos pero salía muy caro).
  • José Mota se quemará algún día, digo yo.
Y así, poco a poco, TVE irá perdiendo su liderazgo. Pero ojo, no lo hará de una manera contundente, porque Telecinco, Antena 3, Cuatro y La Sexta seguirán guerreando por la audiencia para conseguir más publicidad, y se copiarán los formatos las unas a las otras, y harán late nights absurdos para competir con otros late nights, y harán programas de chistes absurdos para competir con otros programas de chistes más absurdos aún. Y las TDTs (las fachas y las otras) subirán su audiencia, y las de pago (Fox, AXN, CANAL+ y cia), también las subirán, y la audiencia estará muy repartida, y se notará muy poco que TVE deja de ser líder.
Y al final no será tan malo eso de no tener publicidad.
A todo esto, Telecinco es la segunda cadena más vista. Ha bajado un poco, pero ha acortado distancias con TVE. Y a todo esto, Antena 3 está en sus niveles más bajos desde 1992, cuando se empezaron a medir las audiencias. Como se descuide, va a llegar a los niveles de 1989, cuando todavía no existía.

Pero para mí, lo peor de que TVE deje de emitir publicidad es que ya no podremos volver a ver anuncios como los que os he ido colocando a lo largo de este post. Y no me refiero ahora a las promos de Águila roja.

viernes, 9 de abril de 2010

Qué ver y qué no ver en el cine

Ya sabéis que con una cadencia exacta de una vez cada cierto tiempo, me gusta hacer un repaso por la cartelera para ver cuántas películas he visto, cuántas no, en cuántas he estado presente con el cuerpo y ausente con el alma y en cuántas me han colocado unas gafotas sobre mis gafotas y me han hecho verlas como si viera de la manera en la que no veo.
Y una vez hecho este repaso, divido las películas en tres grupos: las que me han gustado, las que no y las que pichís-pichás. Y luego, de las que no he visto, procuro hablar con las personas de las que más me fío y que mejor me conocen para que me digan si me van a gustar, no me van a gustar o si me van a parecer pichís-pichás (por suerte, cuento con bastantes opiniones que para mí son palabra de Dios, te rogamos, óyenos).
Pero para no haceros vivir in situ este absurdo proceso, que me suele llevar unos 243 días, os voy a hacer un delicado resumen y os voy a colocar cinco títulos en cada grupo. Os ruego encarecidamente que aportéis vuestras opiniones y que completéis la lista con los títulos que os de la gana, o dicho en un lenguaje más cinematográfico, que os salgan del mismísimo pirindolo. Ah, que así no se dice en el lenguaje cinematográfico. Yo qué sé, yo es que curro más en la tele.
PELÍCULAS QUE HAY QUE VER PORQUE SI NO, NO ERES NADIE Y TE MIRARÁN CON DESDÉN EN LAS FIESTAS
AN EDUCATION. Porque es una delicia. Porque se vio metida en el grupo de diez películas que optaron al Oscar, aunque era la invitada independiente que no iba a ganar ni loca (como Juno, como Pequeña Miss Sunshine). Porque es de la directora de dos joyas llamadas Italiano para principiantes y Wilbur se quiere suicidar. Porque trata maravillosamente el tema de las relaciones entre chica joven y hombre hecho y derecho, el mito del pigmalión y la tambaleante moral familiar cuando hay comodidad social de por medio. Porque a una amiga guapa le ha gustado mucho porque le encanta el tema de las lolitas. Me lo podía haber dicho hace 15 años y ahí que me hubiera metido de cabeza.
EL CONCIERTO. Porque nos demuestra que los rumanos no sólo saben hacer dramas o tragedias (maravillosas) como 4 meses, 3 semanas y 2 días. Porque la historia de la orquesta rusa desmantelada hace 30 años por cuestiones políticas que pretende suplantar a la actual en un concierto en París, es una gozada. Porque casi nadie le está haciendo caso, así que se puede ver rodeado de paz y amor, sin que el de atrás coma palomitas y le comente cosas tontitas a la de al lado.
EL ESCRITOR. Porque Polanski merece que vayamos a ver todas sus películas. Porque nos cuenta una historia en la que no podemos evitar pensar en Tony Blair y un poco en Ana Rosa Quintana. Porque poco a poco nos va metiendo en un importante berenjenal político y diplomático (aunque fiables amigos me dicen que para su gusto se excede en el tamaño del berenjenal). Porque Polanski está encerrado en Suiza, así que no puede salir a ver An education, plasmar su opinión sobre las lolitas y seguir liando su idilio con la justicia.
Ewan McGregor y Samantha la salida de "Sexo en Nueva York", en "El escritor".
EN TIERRA HOSTIL. Porque oficialmente es la mejor película del año. Porque derrotó a Avatar. Por la escena de los francotiradores. Porque contar una ficción y que la gente diga que parece un documental es muy difícil, muy meritorio y muy gratificante. Porque le encantó a Verónica Forqué.
LA ISLA INTERIOR. Porque desde que Dunia Ayaso y Félix Sabroso abandonaron la “comedia petarda”, hacen un cine que da gusto verlo. Porque Alberto San Juan cada día es mejor actor (Candela Peña ya no puede ser mejor actriz). Porque su retrato de la esquizofrenia y del miedo a lo que se hereda es demoledor (pero ojo, pese al entusiasmo que parezco destilar, la película no es redonda).
SHUTTER ISLAND. Porque parece que Scorsese remonta. Yo es soy de los que no creo que todo lo que hace Scorsese sea perfecto. Porque tiene cosas que parecen de Hitchcock (la película, Scorsese no se parece en nada a Hitchcock: Hitchcock estaba más rellenete). Porque Ben Kingsley es muy grande. Porque esta vez hasta me creo un poco a Leonardo di Caprio.
PELÍCULAS QUE CUANDO LAS VES SALES MOVIENDO LA CABEZA Y DICIENDO “TCH, TCH, REGULÍN, REGULÁN”
AVATAR. Porque mucho 3D y mucha gafa, pero poca chicha y poca historia. Porque un amigo muy listo me contó que es la tercera película que opta al Oscar a la mejor película y no al de guión. Una de ellas era Sonrisas y lágrimas. ¿Y la otra? ¡Titanic! Pero… la experiencia conjunta de ver a tanta gente disfrutando de algo nuevo merece la pena. Eso sí, lo que me parece absurdo es bajársela de Internet o verla en 2D.
CINCO MINUTOS DE GLORIA. Porque es de Oliver Hirschbiegel, y ese tío hizo El hundimiento. Porque nos pone en un brete de elegir entre el perdón y la venganza, y aunque en menor escala, muchas veces nos tira más la venganza. Porque dicho esto, puedes elegir entre perdonar a Liam Neeson por su papel en Furia de titanes o vengarte de él. Porque me la recomienda Raquel Santos, fiable coordinadora de programas de cine y habitual enviada a Cannes. Pero… de pronto la diatriba moral se convierte en una peli de acción, y no pega nada.
Liam Neeson en una foto bien sosa de "Cinco minutos de gloria".
EL MAL AJENO. Porque Daniel Sánchez Arévalo ha escrito un thriller a lo Shyamalan muy muy interesante. Porque está bien dirigida. Porque Eduardo Noriega parece un actor decente. Porque salen Angie Cepeda y Clara Lago, y yo las amo en silencio. Pero… Eduardo Noriega está bien, pero podría estar mejor y subir la película. Y el papel de Belén Rueda lo han cortado, estoy seguro, y se nota un montón.
LAS VIUDAS DE LOS JUEVES. Porque la primera imagen, trágica, visualmente muy potente y en el que te muestran el final de la película, te engancha sin remedio. Porque Juan Diego Botto y Leonardo Sbaraglia son buenos, muy buenos (dicho esto con voz de Robert de Niro). Pero… Ernesto Alterio sigue un poco asustado. Y yo me aburrí a ratos como una mona, una mona argentina, eso sí.
SÓLO ELLOS. Porque la historia es real, y eso parece que siempre se valora. Porque Clive Owen también es bueno y no está asustado. Porque pudiendo ser un drama meloso y pegajoso, no lo es. Pero… la escena en la que muere la madre de los niños (no os estoy desvelando nada: por eso la película se llama “Sólo ellos”) parece la de la muerte de la madre de Bambi, y no me gusta que se note tanto cuando me quieren hacer llorar.
PELÍCULAS QUE TAMPOCO OS VOY A INSULTAR SI VAIS A VERLAS, PERO QUE SI TENÉIS ALGO MEJOR QUE HACER, COMO POR EJEMPLO ORDEÑAR A LAS OVEJAS, PUES HACEDLO
EX-POSADOS. Porque Jennifer Aniston y Gerard Butler están muy buenos, pero ya está. Porque desde que empieza la película sabes cómo va a ser la escena siguiente. Porque estoy cansado de este tipo de comedias y también estoy cansado porque he corrido por la Casa de Campo. Porque Gerard Butler me ha decepcionado como conquistador y seductor, como Gigi L’amoroso.
Jennifer Aniston y Gerard Butler. Para esposarles a los dos.
FURIA DE TITANES. Porque no me gusta que me pongan unas gafas tan grandes para nada. Es como si vas a comer una paella a un chiringuito y te obligan a ponerte una nariz con bigote. Porque tenía un gran recuerdo de la versión de Harryhausen. Porque cuando la gente sale del cine no se acuerda ni de quién era Andrómeda.
QUERIDO JOHN y RECUÉRDAME. Porque las dos son ñoñas. Porque al no ser fan de Crepúsculo, no me interesa vr tanto plano con muecas de Robert Pattinson. Porque en las dos se cuenta la misma historia: un joven guapo y existencialmente perdido es redimido por una chica guapa que le sirve de salvavidas. Cuando yo era joven y estaba existencialmente perdido no me venía a salvar ni su puta madre. A ver si va a ser porque no era guapo, se me ocurre de repente.
TENSIÓN SEXUAL NO RESUELTA. Porque sigo sin resolver la tensión que me produjo verla. Porque la historia es un disparate. Porque fui incapaz de decirle a Norma Ruiz lo poco que me gustó la película, y a los actores no les dije que me pareció buena, pero sí que me había reído mucho, y tampoco era verdad. Mierda, soy un gusano.

Y como soy un gusano y es la hora del aperitivo, ha aparecido un pollo grande y me ha confundido con la tapa de su cañita. Qué mala suerte tengo.

miércoles, 7 de abril de 2010

Nosolocine

Hoy tengo uno de esos días difíciles. No, no tengo la regla, a mí eso ya no me pasa. Tengo uno de esos días difíciles porque me apetece hablar de cosas que no tienen nada que ver con el cine y la televisión, pero que me gustaría compartir, y no sé cómo hacerlo para no desvirtuar la temática de este blog.
-       “Jose, te pasas el puto blog hablando de cosas que no tienen nada que ver con el cine y la televisión. El otro día contaste la primera vez que saliste con tu amigo Luiso.”
-       “Pero salimos al cine.”
-       “Ya, pero eso a la gente qué le importa.”
-       “Huy, pareces Raphael.”
Esta voz interior que a veces me habla no sé ahora mismo si sale de mi subconsciente o de la dirección de contenidos de Menstyle. Por si acaso, voy a intentar vincular al cine y la televisión algunos de los temas que os quería comentar hoy.
1. Acaba de terminar de representarse en Madrid Frankenstein, una obra de teatro dirigida y adaptada por Gustavo Tambascio que respeta la historia original de Mary Shelley. O sea, que no tiene nada que ver con el Frankenstein que conocemos de Boris Karloff y que dirigió James Whale (deberes: ver la película Dioses y monstruos, fragmento de la biografía de James Whale. Si ya la habéis visto, deberes 2: leer un libro bueno). La obra va a hacer una minigira por España, así que a ver si podéis engancharla. En Frankenstein destaca Javier Botet, un actor con una enfermedad que le hizo crecer exageradamente y no engordar, y que ha hecho muchas figuraciones en películas de terror (sin ir más lejos es la famosa Niña de Medeiros de Rec). En Frankenstein, Botet es “la criatura”, y su nacimiento es espeluznante, desnudo, como un esqueleto frágil con una fina capa de piel, retorciéndose y dejando al público sumido en un silencio acongojado. Un público que respira aliviado cuando, en el segundo acto, ve que Botet es capaz de hablar, andar y correr como una persona normal, que no se rompe, que es un actor. Emilio Gavira, de El milagro de P Tinto, El séptimo día o Camino (sí: estoy citando su filmografía porque sigo intentando vincular este post al cine), como siempre, aparece contenido y en el registro exacto que requiere la obra. Interpreta varios personajes, y entre ellos brilla el del Doctor Waldam. Emilio es enano, pero ese pequeño detalle se te olvida por completo cuando le ves en teatro. Emilio es mi amigo, pero os juro, y él lo sabe bien, que no le estoy halagando por eso, cuando no hay que halagarle también se lo digo, pero no aquí, porque he dicho que somos amigos y a los amigos no se les insulta vía blog. Se les manda un SMS que diga. “Sms amgs, xo ers n sioputa”.
Los actores de "Frankenstein" colocados cada uno por su lado.
Y digo que Emilio Gavira sale contenido porque no veo tan contenido al Doctor Frankenstein, Raúl Peña, que hacía de hijo de Cándida en Cándida y que salía en La señora. Parece como si se inventara cosas, porque habla bastante más que los demás, y a veces no tiene sentido lo que dice. Y luego está Eduardo Casanova, el Fidel de Aída, que está más contenido en la obra que en la serie (bueno, Boris Izaguirre en una carroza del Orgullo Gay está más contenido que Eduardo en Aída). Creo que Eduardo no va a hacer la gira. El resto del reparto está más que correcto, y entre todos te permiten conocer la verdadera novela de Frankenstein (más deberes: ver Remando al viento, de Gonzalo Suárez, la historia de cómo se fraguó la novela). Y si podéis ver Frankenstein, hacedlo.
2. ¿Qué pasó con Manolete? No con el torero, que ya sabemos que lo mató el toro Islero en Linares, 1947, sino con la película de la que tanto se habló hace unos años y que supuestamente rodaron Penélope Cruz y Adrien Brody, que se parece un huevo a Manolete. Pero hace tanto que la rodaron que ya se nos había olvidado. ¡Pero si yo entrevisté a Sonia Grande en 2006 y me enseñó el vestuario de la película, y ya se había rodado! ¡Pero si en septiembre de 2007 mi programa de televisión y la Plaza de toros de Las Ventas acordamos que nos dejarían grabar una edición en el ruedo, porque se estrenaba ya la película! ¡Pero si se dijo que se iba a presentar en el Festival de Cannes de 2008! Bueno, pues el motivo de que no se haya estrenado es muy sencillo: parece ser que el productor Andrés Vicente Gómez no pagó a todo el mundo, y eso no está bonito, y la película no se ha podido terminar porque los trabajadores se han negado a concluirla hasta que no cobraran. Pero desde la productora dicen que no, que para San Isidro Manolete llegará a España (qué fecha más propia) y que lo que pasa es que la estaban acabando. Coño, ni que fuera Avatar. Pero en Construcciones Moya, que son los que hicieron los decorados, insisten en el incómodo tema de las deudas. Pero los productores dicen que no, que lo que pasa es que se han hecho 98 montajes han dado con el definitivo. Repámpanos.
Manolete dispuesto a saltar al ruedo, desde cuyas gradas, por aquella época, Elsa Pataky todavía le gritaba: "¡Ole, mi torerito!"
Manolete se va a estrenar primero en Francia. A ver si hay buena suerte (o mala no, porque creo que Manolete no es precisamente Ciudadano Kane) y podemos verla en 2010. Que si no Penélope Cruz y Adrien Brody nos van a parecer dos pipiolos, como Brad Pitt en las escenas finales de Benjamin Button.
3. Verónica Forqué anda por Madrid representando en teatro La abeja reina. La pasada semana tuve el placer y el honor de repasar con ella toda su carrera para un documental que estamos preparando. Estuvimos hablando cerca de una hora y cuarto con cámaras, y una media hora sin ellas. Y en ambas conversaciones se comportó exactamente igual, porque Verónica Forqué, leyenda de nuestro cine, teatro y televisión, es tan cercana como sus personajes. Venía alucinada con En tierra hostil, que la vio el día antes, y tardó en arrancar la entrevista porque no tenía prisa y le apetecía hablar de esa película. La entrevista, que fue larga, se nos pasó a todos en un pis pas o plis plas o como se diga. Mis compañeros Javi, Antonio, Miguel y Toñi se reían de las cosas que contaba Verónica, y sobre todo de cómo las contaba, y eso no suele pasar cuando estás grabando o sujetando un micrófono durante más de una hora. Nos contó cómo recuerda a su padre (su padre es el autor de Atraco a las tres, ¿quizá la mejor comedia española de la Historia?), su primer desnudo en teatro (“hija, ¿tú quieres ser actriz o un putón verbenero?”), su admiración por Colomo o Trueba, la única vez que se enfadó con ella Pedro Almodóvar en Kika por no querer eclipsar en una secuencia a Rossy de Palma, su relación con Manuel Iborra y su “segunda familia” de Pepa y Pepe, su amor al teatro… Y chincha, que me dijo que parezco más joven de lo que soy, porque le sorprendió que me acordara de su serie Ramón y Cajal, y vaya si me acuerdo, que hasta le conté una tontería que hacía yo cuando emitían la serie, y le pareció muy bonito y me dijo que se la iba a contar en casa a Manuel Iborra. Yo no os la cuento porque me da vergüenza. Verónica Forqué se despidió dando las gracias por haberle hecho una entrevista así y se marchó repitiendo los nombres de los miembros del equipo que fuimos a grabarla. Qué guay.
Verónica Forqué y Miguel Rellán (vaya dos) en "La abeja reina".
4. También es teatro, pero lo que está haciendo El Brujo no sé cómo disfrazarlo de cine o televisión. Rafael Álvarez El Brujo es el mejor monologuista que hay en España, ya les gustaría estar a la altura de sus zapatos a los graciosetes del Club de la comedia. Con El testigo, El Brujo vuelve a doblarte de risa con la historia de un cantaor de flamenco (Miguel Pantalón) narrada por una de las personas que vivieron cerca de él y que, al contrario de lo que suele suceder, es capaz de decir una sola palabra buena del difunto. Intentad verla si pasa por vuestra ciudad.

P.D: “Había una vez tres muchachitas que fueron a una academia de policía. Les asignaron misiones muy peligrosas. Pero yo las aparté de todo ello y ahora trabajan para mí”. / “Soy Bill Maxwell, del FBI. Y este payaso del pijama rojo es Ralph Hinkley”. La pasada semana desaparecían los actores que pronunciaron estas míticas frases en televisión. John Forsythe, el Blake Carrington de Dinastía y la voz de Charlie, el de “Los ángeles de”. Y Robert Culp, el agente del FBI que acompañaba al Gran Héroe americano. Ambos trabajaron en miles de cosas más, pero sobre todo los recordaremos por esos grandísimos momentos quen nos dieron en las tardes y noches de televisión de los 70 y 80. Descansen en paz y en nuestra memoria.

lunes, 5 de abril de 2010

Furia de titanes, y un poco furia mía

El viernes, o el jueves, o el miércoles, según en qué ciudad vivas, se estrenó Furia de titanes. Furia de titanes es la película de la semana, el taquillazo de las fiestas, el estreno del mes… Pero en mi caso, es además una especie de reencuentro con una película a la que tengo mucho cariño. Por eso fui a verla al pase de prensa que organizó mi querido Gernot Dudda, de Warner, y por eso accedí a ponerme las gafotas de 3D que tan poca gracia me hacen. Me explico.
Furia de titanes es un remake. En 1981 se estrenó una película dirigida por Desmond Davis, pero cuya dirección quedó eclipsada por el mítico Ray Harryhausen, el creador de efectos especiales más famoso de la historia del cine y el máximo exponente de la técnica de “stop motion”, o sea, crear imágenes animadas a base de filmar a un muñequito fotograma a fotograma, cambiando la postura en cada uno de ellos (cambiando la postura del muñequito, tú puedes poner la postura que quieras). Esta técnica prácticamente ya no se utiliza (salvo en las pelis de plastilina), y de hecho, ya en 1981, los efectos de Furia de titanes parecían inocentes al lado de los de La guerra de las galaxias o de E.T., pero al mismo tiempo tenían una magia que a  mí me sigue haciendo sonreír melancólicamante, como cuando vemos el King Kong de 1933 o los dinosaurios de Hace un millón de años (también de Harryhausen). Creo que en  las ilusiones como las que provocan esos bichos grotescos consiste parte de la magia del cine.
"Furia de titanes" versión 1981, con Harry Hamlin domando al Pegaso creado por Ray Harryhausen.
Furia de titanes, la nueva, está hecha en 3D y la puedes ver con gafotas. Claro, que su 3D no tiene nada que ver con Avatar. Avatar está hecha para 3D. Y esta película simplemente “se apunta” al 3D, da la impresión de que a mitad del rodaje alguien dijo: “tíos he oído que Avatar está arrasando, ¿por qué no le ponemos a nuestra peli un poquito de 3D?” (bueno, no es que dé la impresión: es que fue así). Además, ya sabéis que yo tengo un problema en la vista y con las 3D. Pues os diré: durante la proyección me quité las gafas y pude ver media película sin problema. Es más, la veía casi mejor, porque con las gafotas la película se ve muy oscura, como le debe pasara a Jack Nocholson en las galas de los Oscar. En Avatar, en cambio, cuando me quitaba las gafas, me mareaba por lo difuso que se veía todo, lo cual debe ser una buena señal. Así que para mí, los efectos de Furia de titanes ni siquiera provocan las sensaciones y el buen rollo que producían los de la versión de 1981. Porque no sorprenden, simplemente cumplen su misión (ya no hablo de la 3D, sino de los efectos en sí). Y si una película no vas a verla por sus efectos, entonces tiene que encandilarte la historia que cuenta. Pero…
Con la versión de 1981 yo aprendí mitología. Furia de titanes es la historia de Perseo, hijo de Zeus, y de las peripecias que tiene que correr para salvar a la princesa Andrómeda de una muerte segura a manos del Kraken, un monstruo marino a que sueltan los dioses del Olimpo cuando se cabrean y a cuyo lado Godzilla parece una lagartija sosa. Entre medias, Perseo se enfrenta al deforme Calibos, burla a las Brujas Estigias, mata a la gorgona Medusa, conoce al barquero Caronte, doma al caballo Pegaso… Todo esto lo hace más solo que un onanista leproso, y todo esto yo lo aprendí de niño gracias a la película (lo de la mitología, lo del onanismo creo recordar que ya lo sabía). Y como yo de niño era un repelente enorme con un lazo en la cabeza, pues a raíz de Furia de titanes me dio por leer mitología clásica, y aprendí cosas como que Baco era una especie de Don Simón de la antigüedad. No hace mucho, en los primeros años del siglo XXI, le puse Furia de titanes a un sobrino mío que tengo que se llama Gonzalo. A pesar de que el niño conocía de sobra los efectos digitales modernos y las bonanzas y filigranas de los videojuegos, adoptó la película entre sus favoritas, jamás me la devolvió y también le dio por leer mitología clásica, y aprendió cosas como que Baco era una especie de Don Simón de la antigüedad. Algo tendría esa película…
Con Furia de titanes, la nueva, no aprendes mitología. En aras del espectáculo, los guionistas pasan de puntillas por los personajes, Pegaso aparece sólo dos veces y se pierde el momento mágico de su aportación final (o sea, sí que aparece al final, pero no es nada mágico), Andrómeda no te pone caliente ni Perseo se enamora de ella… Y además, Perseo vive sus aventuras acompañado de una pandilla de bestias que le quitan mucho mérito, cada encuentro con un ser mitológico se convierte en una pelea eterna y llena de efectos en las que yo no me entero ni un poquito, aparecen unos seres rarísimos y azules que no tienen nada que ver con la mitología clásica… Y sobre todo, han hecho una mezcla entre la Grecia antigua y El señor de los anillos que acaba no siendo ni una cosa ni otra. Si la hubiera visto de niño, más que leer libros de mitología, yo creo que me habría apetecido recibir un masaje relajante de shiatsu.
Sam Worthington, el Perseo de 2010.
En la antigua, el protagonista era Harry Hamlin, un actor horteroide que se hizo famoso gracias a La ley de Los Angeles. Zeus era Laurence Olivier. Afrodita era Ursula Andress. Andrómeda no me acuerdo de cómo se llamaba, pero estaba buenísima. Y por ahí andaban también Maggie Smith, Burgess Meredith y Sian Phillips, un pedazo de actriz que hizo de Livia en Yo, Claudio.
En la nueva, Perseo es Sam Worthington, el de Avatar, que el hombre no sale de las 3D. Y en el Olimpo, Zeus (Liam Neeson) compite con Hades (Ralph Fiennes), que se ha traído puestos muchos de los efectos y trucos que heredó de Harry Potter. Sus enfrentamientos dan un poco de risilla.
Para terminar de entender mi cariño por la película original, debo confesar que en 1981 la vi en el cine con mi amiguito Luiso, cuando los dos éramos así de bajitos, y que fue la primera vez que salimos juntos a hacer algo. 30 años después, ese tío sigue siendo mi mejor amigo, si no contamos a José Luis Moreno y a Poti. Y sigue siendo así de bajito. La versión nueva la vi el otro día con la productora de mi programa, Cristina, a la que yo había explicado lo buena que era la antigua. La pobre se lo creyó y aguantó la película entera con las gafotas sin salirse del cine, cosa que no hizo, por ejemplo, Carlos Boyero. Y al irnos, como me pasa casi siempre, apareció Javier Ocaña, crítico de El País, buen amiguete y la persona que conozco que más sabe de cine junto a Tony Partearroyo, al que sigo buscando por el mundo porque hace mucho que no sé nada de él. ¿Y sabéis lo que me dijo Javier Ocaña? “Anoche vi la versión antigua de Furia de titanes: es malísima”.

Así que no os creáis ni una sola línea de todo lo que os he contado.

jueves, 1 de abril de 2010

The Pacific

A poco que tengáis ojos, habréis visto por ahí anuncios de la serie The Pacific: “la serie del año”. Vas en metro y zas, cartel de The Pacific. Vas por la calle y zas, valla publicitaria de The Pacific. Lees el periódico y zas, página de The Pacific. Yo un día abrí un yogur de pera y zas, me salió un negro cantando la sintonía de The Pacific. Y todo así. Bueno, pues el día que se estrenó The Pacific, a mí se me pasó. Y eso que la emite la cadena en la que trabajo (CANAL +), o sea que es para matarme, pero es que se me fue la pinza porque ponían Pelotas en TVE1, y yo soy un fan de Pelotas (me encanta cómo suena esto: soy un fan de pelotas), y encima también la emiten sin publicidad, así que ahí me quedé y se me olvidó The Pacific (por cierto, el otro día le pude contar a María Botto mi devoción por Pelotas y se puso muy contenta y me dio un achuchón).
Y me dije a mí mismo: “hijo, Jose, mira que no verla”. Así que utilicé mis influencias para conseguir no sólo el primer capítulo de The Pacific, sino también el segundo. Mis influencias consisten en un vídeo VHS que graba lo que yo programo y del que se ríen mucho mis amigos Alejandro y María porque parece ser que la fantástica tecnología VHS se anticuó hace unas décadas. El caso es que por fin los vi, porque viendo dos episodios se juzgan mejor las cosas que viendo sólo uno.
Momento explicación: The Pacific es una serie de 10 capítulos producida por Steven Spielberg y Tom Hanks para la HBO. El Rey Midas de Hollywood y el actor que entregó el otro día el Oscar a la mejor película con el discurso más breve de la historia del cine, siguen la línea de megaproducciones bélicas que ya inauguraron con Hermanos de sangre, que se está reemitiendo también en el mismo canal. The Pacific es la serie más cara de la historia, con 190 millones de dólares de presupuesto (unos 220.000 euros el minuto!!!). Para que os hagáis una idea, es algo más del presupuesto del que tuvo en los 90 Taller mecánico, de Mariano Ozores, Antonio Ozores y Leticia Sabater. En España, The Pacific se está estrenando un día después que en EE.UU. con lo que se evita que a la gente le ente el mono y se las descargue, y así se pueden seguir bajando películas españolas.
Una escena de "The Pacific". Si montan este chocho para hacerse una foto, imaginaos para rodar 10 capítulos.
La verdad es que The Pacific parece una película, con la ventaja de que al no ser cine, todavía no les ha dado por el 3D y la puedo ver sin gafotas. Por cierto, si te pones las gafotas que te dieron en Avatar y te miras al espejo, te ves un cristal negro y otro no. Si miras a tu novia con gafotas y tú también, pasa lo mismo. Pero si miras a tu novia con gafotas y tú no, ahí ya ves los dos cristales iguales. Y si me miras a mí  con las gafotas, parezco Jerry Lewis en El profesor chiflado. A mí eso de verme en el espejo con un cristal de cada color me gusta, porque me siento un poco más cerca de David Bowie.
Como The Pacific es una superproducción y en ella lo cuentan todo de una manera extensa, trabajadísima y visual y narrativamente más que elaborada, pues yo os voy a resumir la historia llanamente, para que la entendáis mejor, porque sé que todos los que leéis esto sois muy campechanos, como el Rey.
  • Pues a ver: en 1942 Estados Unidos entra en guerra porque Japón le estaba tocado un poco la huevada. Antes, con lo de Pearl Harbor, ya andaban un poco así. Pearl Harbor fue el primer ataque que EEUU sufrió en su propio territorio, y por suerte Ridley Scott estaba allí ese día y lo grabó todo. Digo “por suerte” porque si llega a estar su hermano Tony no hubiéramos visto nada de lo que se le mueve la cámara al hombre.
  • Entonces un soldado bueno va y dice que se alista en los marines. El soldado se llama Vacilón. No, espera, no puede ser. Rebobino. Que sí, que se llama Vacilón. Lo busco en la web de la serie: es Basilone. Bueno, pues casi. Todo en la serie tiene un poco de tufillo patriota, pero qué queréis, son Spielberg y Hanks, y además son americanos y son los años 40, y sí me creo que en esa época se respirara ese patriotismo. Yo es que el único día que fui un poco patriota fue el del gol de Fernando Torres a Alemania. Mi verdadera patria son vuestros corazones, y mi única bandera vuestros gallumbos y braguicas, de lo que os quiero.
Éste es el Sargento Vacilón.
  • Luego hay una cena en Navidad en la que las familias les dicen a sus soldados lo orgullosas que están de ellos porque se van a matar japoneses. Y se despiden y tal. Y también hay un chico más delgado y pálido que yo, y que lo pasa mal porque el médico le declara inútil para ir a la guerra y todos se ponen muy tristes. Yo, que de joven veía menos que Stevie Wonder en un pozo, intenté que me declararan inútil para la mili (eran aquellos tiempos), pero el médico militar me dijo que veía bien, que volviera si acaso cuando estrenaran Avatar. Tuve que escapar de la mili por otras vías. Mi amigo Sigfredo, que me solía dictar lo que ponía en la pizarra de clase, sí que se libró por miope. Claro, que a nuestro amigo común y gran actor Emilio Gavira, que es enano, el tribunal que le talló le preguntó que qué alegaba. Qué raros son los militares.
  • Bueno, a lo que íbamos: el caso es que los soldados americanos se van en barco a la isla de Guadalcanal a luchar contra los japos (ellos les llaman así), pero no saben bien cuál es su misión en realidad. Dan un poco de pena. Entonces un señor muy enfadado les arenga y les dice que si ven algún japo que lo destripen y se lo coman crudo con un poco de wasabi. Bueno, lo del wasabi me lo he inventado yo, que en cuanto oigo la palabra “japo” pienso en el sushi y sus secuaces.
  • Hostias, la primera escena bélica está rodada de maravilla. La segunda también. Y la tercera. Bueno, no sigo, porque supongo que esto va a pasar con todas. En esta serie hay más pasta que en las cuentas ocultas de Luis Roldán. A los soldados les han lavado un poco el cerebro y les han pintado a los japos como unos tipos amarillos con cuernos y rabo que han envenenado todo lo que los americanos puedan comer o beber en la isla. Y lo único que hay de cierto de todo esto es lo del rabo, digo yo.
  • Van todos por la isla entre la maleza muy sigilosos porque debe de haber muchos mosquitos. Y lo pasan mal, porque piensan que los japos pueden salir por cualquier sitio, y eso que aún no habían visto las películas de Vietnam, porque claro, esto es la Segunda Guerra Mundial y Vietnam todavía no había sido. El caso es que como dice Murphy, todo lo que puede suceder sucederá, y los japos terminan apareciendo. Y en ese momento la serie se convierte en un videojuego en el que los japos, todo hay que decirlo, son un poco torpes. Parece una partida del Invaders (el antiguo) pero con chinicos. Y también hay momentos moraleja, con soldados buenos que acaban matando a sangre fría y ponen cara de tener dudas existenciales.
El caso es que la serie vuelve a conseguir que te sientas dentro de una guerra, como ya hicieron Spielberg y Hanks hace mucho en Salvar al soldado Ryan. Y nos va a seguir contando toda la historia del Pacífico hasta llegar a los 10 episodios, que por eso se llama así. Pero yo no, porque si os la cuento entera igual no la veis y porque además me aburro. ¿Algún defecto? Claro. Por ejemplo, que te hacen sentir tan dentro de la guerra que a lo mejor no te apetece porque tenías otros planes más tranquis. Y que las tramas “humanas” que te van sacando del campo de batalla son un poquito infantiloides. Pero yo os la recomiendo: es la serie más cara de la Historia y seguramente una de las mejor hechas. ¿Que prefiero Frasier? Pues claro, pero es como comparar a Messi con churras y merinas. O algo así.

No se me ocurren temas para debatir en los comentarios… no sé… por ejemplo: ¿habéis estado alguna vez en una guerra antigua? ¿chilláis al tiempo que disparáis metralla? ¿habéis visto alguna vez a un hombre adulto desnudo?