Durante la pasada semana, unos
seiscientos lectores de este blog, o tal vez dos, me preguntaron por qué no
había contado nada del Festival
de Cannes, cuando Menstyle
sí que había hablado, cuando Cannes es el centro de la actualidad
cinematográfica, cuando Tarantino,
Almodóvar, Lars Von Trier, Coppola, Amenábar, Haneke, Coixet, Scorsese…
habían estado en Cannes.
¿Por
qué entonces, Dios mío, este blog ignoraba Cannes con tanto desprecio? Pues
bien:
PORQUE YO NO ESTUVE EN CANNES, COÑO, QUE HAY QUE DECÍROSLO
TODO.
Pero yo os debía este post,
y ese post que os debo os lo voy a pagar. Así que me he esperado a que volviera
de Francia una querida amiga que sí que ha estado allí. Se llama Raquel Santos, ha
entrevistado a medio Festival y ha estado haciendo las crónicas de Cannes
para CANAL+ y para los informativos de Cuatro (sí, sí, hablando con Iñaki Gabilondo). Y como
yo me fío de ella como si fuera yo mismo (pero qué estoy diciendo, de ella me
fío de verdad), la he abordado y pedido una entrevista para este blog. Y
ella ha accedido con gran amabilidad, la pobre. Así que espero que esta
entrevista os explique más o menos cómo fue el Festival. Y aunque Raquel se
dará cuenta de que la he manipulado un poco (la entrevista, no a ella), vosotros
no tenéis por qué. Ah, y como cuando Raquel habla es como si vieras el cielo,
pues he puesto sus palabras en color azul, para que las distingáis de las mías,
porque yo hablo de color negro. Ah, y pienso en cursiva.
Hola
Raquel, qué guapa estás hoy.
- Tú también, Jose, estás increíblemente atractivo, como todos los
días.
- (Bueno, me temo que la primera respuesta me la he inventado
bastante. Prometo no hacerlo más) Si te parece Raquel, vamos a
comenzar con un resumen del Festival… La Palma de Oro ha sido para “El lazo
blanco” de Michael
Haneke.
¿Merecida?
- A ver,
Jose, en Cannes dicen Háneke.
-¿No es Hanéke?
- No, ahí dicen Háneke.
- (Pues si vas a empezar
corrigiéndome, lo dejamos) Bueno, pero ¿cómo es la película?
- Pues es
la más perturbadora que hemos visto. Sí, se ha merecido la Palma, pero también
podía haber ganado “Un profeta” de Jacques
Audiard, por ejemplo… Es en blanco y negro, tiene un ritmo muy
pausado, y podría parecer que está contada como un cuento… Pero no es así.
- ¿Y cómo es Hánéké?
(Yo lo voy a acentuar en todas las vocales,
como los mañicos) ¿Cómo es un tipo de cuya cabeza pueden salir historias
con tanta violencia?
- Bueno, en esta
película la violencia está más contenida, no se ve tanto como en La pianista o Funny games (qué pasa, señores,
es que Raquel y yo sabemos un huevo de cine y hablamos de la filmografía de
Hànékê como quien no quiere la cosa. Eso sí, si no conocéis estas dos
películas ¡buscadlas!). En ese pueblo y en esos niños de Alemania de principios de siglo
hay algo macerándose que luego desembocará en los nazis del futuro, pero la
violencia es latente, no explícita. Ahora, una cosa te digo, a mí Haneke
me pareció un tipo altivo y engreído.
- Anda leche, ¿sí?
- Pues sí: mira en
la primera pregunta de la entrevista le mencioné una frase de uno de sus
personajes, y me respondió: “Eso
pregúntaselo al personaje”. Entonces le recordé una frase que dice Tarantino, algo así como
que los directores son dioses para los personajes, así que algo de ellos
deberían saber… “Pero yo no soy
Tarantino”, me respondió. Así que opté por una entrevista
más convencional.
![]() |
Raquel Santos en Cannes entrevistando nada menos que a Francis Ford Coppola |
- Pues sí, merecidísimo. Es el actor secundario, pero se come a Brad Pitt con patatas, estás deseando toda la película que aparezca su personaje, no sé, es…
- (Huy, yo creo que Raquel se gusta
de Christoph
Waltz.
Voy a cambiar de tema a ver qué hace) ¿Y entrevistaste a Tarantino? ¿O total, como habla tan
rápido y en inglés ya ni le entrevistas porque no se le va a entender?
- Pues no
le entrevistamos porque en el último piso del Hotel Carlton, donde estaba
él, se fue la luz. Así que tuvimos que conformarnos con la rueda de
prensa. Pero le entrevisté en otro festival, y lo que le pasa a Tarantino es que junta
tantas cosas y tanto cine en su cabeza que las suelta rapidísimo. Y no es tan
altivo como Haneke,
al revés… En su película, “Malditos bastardos”, se carga el III
Reich, pero al “estilo Tarantino”. Eso sí, se me hizo un pelín larga, yo no sé
si áún la piensa retocar en montaje antes de estrenarla… (Qué lista es
Raquel: un par de horas después de charlar con ella recibo en mi mail la
noticia de que Tarantino, en efecto, va
a alterar el montaje)
- ¿Son ciertos los rumores que te sitúan en la fiesta de Isabel Coixet abordando a
Tarantino
hasta que te dio dos besos?
- Ay
Jose, te dije que esto no lo contaras (bueno, esta parte de la entrevista no fue exactamente así, pero
la anécdota es medio cierta y ahí queda).
- Huy, perdón. Entonces pasamos a Lars von Trier. ¿Está tarado?
- Pues yo
no pude entrevistarle (lo hizo otro querido compañero nuestro, Raúl de Lamo), pero los periodistas en la rueda de prensa se
indignaron con él. Lars von
Trier hace cine para expulsar sus demonios, y los expulsa en
forma de violencia, y eso no le gusta a mucha gente… Aún así, yo quiero verla.
- Caramba, pues que estómago (es que
por lo visto sale hasta una ablación con unas tijeras de podar).
- Ya,
pero es que hay que otorgarle el beneficio de la duda, y además hay que verla
para poder opinar (mierda, tiene razón). Y por cierto, en la rueda de prensa se
autoproclamó el mejor director del mundo… pero bueno, igual todos piensan
eso de sí mismos, ¿no?
- Pues no lo sé, a lo mejor Pedro
Temboury no…
- Ya pero
a lo mejor Pedro Almodóvar sí…
- Es verdad, Almodóvar
yo creo que pensaba que le iban a dar la Palma de Oro y todo…
- Pues a eso me
refiero… (Mierda,
vuelve a tener razón. Voy a cambiar de tema)
- Vamos con los premios a
mejor director y actriz… ¿qué te parecen?
- El de
actriz (Charlotte
Gainsbourg) muy bien: salir viva y airosa del rodaje de Lars von Trier ya merece
el premio. Y la película del mejor director, Brilante Mendoza,
“Kinatay”, es muy complicada: puede estar 40 minutos con el mismo plano. Pero
luego es a la que más vueltas le di en la cabeza. Es Dogma filipino puro y
duro (me parece
genial lo de “dogma filipino”. Me suena a eso de “disco chino filipino” (qué
absurdo, o era chino o era filipino), pero en este caso con sentido y en
versión intelectual. Me gustan las cosas que dice Raquel).
- Creo que te diste un paseo por La Croissette con Alejandro Amenábar… ¿cómo
es la película?
- Pues si te digo
la verdad, hubiera querido que “Ágora” me gustara más. A ver: es una
superporodcción a la antigua, con pocos efectos especiales. Y hasta en las
escenas de miles de extras, Alejandro tiene un hueco para ciertos
detalles… Pero alguna cosa me sobra, redunda demasiado en las luchas que
tenemos los humanos por las ideas religiosas… creo que quedaría igual
de claro sin repetir tanto… Pero está muy bien, ¿eh?
- Y un tipo que con 23 años
hizo “Tesis”, que tiene un Oscar y tropecientos Goyas, que de repente se ha
metido en una superporducción tan bestia… ¿es luego tan normal como parece?
- Es que
es muy inteligente, pero no es de los que cuando hablan sientan cátedra. Pero
ya lo que haya dentro de su cabeza… Porque parece que has quedado con él para
tomar unas cañas, pero luego surge una conversación muy interesante.
- Y hablando de españoles en Cannes, ¿de qué color llevaba las gafas
Isabel Coixet?
- Ay, no
sé, eran de pasta finita. Yo qué sé. Su película, “Mapa de los sonidos de
Tokio”, me parece como todo su cine… ella rueda bien, no sé… pero no me
creo la relación entre Sergi
López y Rinko
Kikuchi. Sergi, por cierto, reconoció que no había visto
ninguna película de Isabel
Coixet.
- Pues eso que tiene ganado. Yo es que no puedo con Isabel Coixet, me parece
que quiere ir de sensible hasta en los títulos de las películas.
- Y a mí qué me
importa (bueno, esto
no lo dijo Raquel, pero lo pensó seguro)
- Bueno Raquel, y ya para
terminar… ¿A quién le darías la Palma de Oro al entrevistado más simpático?
- Pues a Coppola… No, mejor a
Terry Gilliam.
Sí, con diferencia. Es divertido, interesante, entrañable, cariñoso… Hasta me
hice una foto con él, cosa que no hago nunca, y me cogío con un cariño…
- Hablando de sexo, ¿le diste a Elena Anaya recuerdos míos, como te dije
antes del Festival?
- Pues sí, le dije
que estabas prendado de ella como actriz y como mujer.
- Coño, qué vergüenza. ¿En
serio que se lo dijiste?
- Que sí. Le dije
que la habías entrevistado varias veces, y se quedó muy satisfecha con tus
recuerdos, y además se acuerda del programa y tal, pero no te ponía cara.
- No, deja, deja,
mejor que no me la ponga. Pues qué maja (es que a mí Elena Anaya me gusta más que a un tonto Elena Anaya). ¿Y la Palma de oro al tipo
más desagradable?
- A Michael Haneke. Me hizo
hasta sudar.
- (Uf, sudar, qué poco glamour). ¿La Palma de oro al más
guapo?
- A Christoph Waltz, el mejor
actor. Yo no sabía que existía, pero ya no se me va a olvidar (¿lo veis? Raquel se gusta de él).
- ¿Pama de Oro a la más
humilde?
- A Mariah Carey. Contra todo
pronóstico, estuvo encantadora y nada diva.
Pues
qué más puedo decir. Que muchísimas gracias, Raquel, por aguantarme durante…
¿45 minutos o así, que estuvimos hablando? Y vosotros, después de esta
entrevista, supongo que habréis entendido por qué ha ido Raquel a Cannes y no
yo. Para que la conozcáis, os dejo con una de esas crónicas que envió a CANAL+
desde el Festival de Cannes.
P.D. Leo que, mientras estaba en un acto en el Festival de Cannes,
unos ladrones entraron en casa de Mónica Bellucci para robar. Y digo yo que
hay que estar loco para conseguir entrar en casa de Monica Bellucci y elegir uno de los
momentos en los que ella está fuera.