Ver Pan Am y acordarte de
Ryanair y de Easy Jet (incluso de sus familiares) es todo uno. Porque de pronto
de tas cuenta de que jamás podrías haber sacado un billete para Pan Am por
Internet, las azafatas te tratan bien (en Pan Am), te sirven una copa o un
aperitivo (en Pan Am), incluso, oh Dios mío, te sonríen.
Pan Am
era esa aerolínea americana que vivió su máximo esplendor en los años 60 y su
defunción en los 90. Pero estos días, todo lo que oigan hablar sobre Pan Am se
referirá a una estupenda serie de la ABC que en España acaba de estrenar CANAL+
(su primer capítulo está ahora mismo en emisión). Es una serie optimista,
preciosista, aparentemente muy happy. Pero no sólo es eso. La serie ofrece
muchas más cosas.
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Las chicas de PAN-AM por delante. |
Para empezar, una
perfecta dirección artística que recrea los años 60 con una solvencia y
credibilidad maravillosas. Uno se cree que está en los 60, como se lo cree en Mad men, o como se lo
creía en Aquellos
maravillosos años, pero ahí era más fácil porque casi no salían
de la casa. Es como un par de bares que hay ceca de mi casa, que entras en
ellos y parece que estás en los 70, aunque no es su intención.
La serie es muy femenina
y feminista (pero sin mensaje feminista, porque es un reflejo, no un panfleto). Pan Am habla de
libertad, de independencia económica, de lo que aquellas azafatas decidieron
hacer con sus vidas en un mundo todavía masculino y misógino. Las mujeres que
se hicieron azafatas se independizaban de esta manera, viajando y decidiendo
(la serie hace una clara alegoría en la figura de la joven que abandona a su
novio en el altar para enrolarse en Pan Am).
Gran acierto el de
encabezar el reparto con Christina
Ricci, esa otrora niña maravillosa que tiene cara de cualquier
época: gótica, decimonónica, futurista… Sí, también tiene cara de los años 60.
Y es la sobrecargo ideal para liderar el grupo de sonrientes azafatas. Rossy de
Palma, por ejemplo, no.
Pues vaya rollo una
serie sobre azafatas, ¿no? Pues no, hombres de poca fe. En Pan Am van a convivir
tramas personales (amores y desamores), de espionaje (¡una azafata de altos
vuelos que es espía! Interesante…), políticas (veremos como cohabitan con los
vuelos las crisis de Bahía Cochinos, Vietnam o Kennedy)…
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Las chicas de PAN-AM por detrás. |
Se está diciendo mucho
que es la Mad men de
mujeres, y los creadores del a serie van y se enfadan. Bueno,
pónganse como quieran, pero la serie recuerda a Mad men, es una serie retro,
bien ambientada, tan femenina como la otra es masculina… eso sí, la una está
envuelta en un halo optimista y la otra no tanto. Y la otra está envuelta en
una nube de humo y la una en una nube de estas que hay en el cielo. La bloguera Miriam Lagoa, de El
País, hizo una precisa definición en el especial de CANAL+ “Series vintage”: “Pan Am es el escaparate y Mad men es lo
que hay debajo de la alfombra”.
La última secuencia del
primer capítulo es preciosa, casi emocionante. Con una versión de “Mack the knife” como
fondo musical, las chicas de Pan Am enfilan el camino hacia el avión por la
pasarela, que no es la de un desfile de moda, aunque lo parece. En fila india,
totalmente perfectas, el paso acompasado, la sonrisa ideal, el brazo colocado
en formación para llevar el bolso… Una de las azafatas gira su cabeza y le
dedica una sonrisa a una niña con la nariz pegada al cristal, que con la mirada
está diciendo “quiero ser como vosotras”. La sonrisa de la azafata le responde:
“pues cuando seas mayor, ser como yo dependerá sólo de ti”. Pero este diálogo
se desarrolla sin una sola palabra, Sólo “Mack the knife”.
Viendo la serie es
imposible no acordarse de Atrápame
si puedes,
de Steven Spielberg y Leo di Caprio, en la que éste último
interpretaba a un farsante que, entre otras cosas, se hacía pasar por piloto. La
coreografía, uniforme, sonrisa y glamour de esas azafatas parecen un
antecedente de Pan Am. Y por supuesto, habría que acordarse de las antípodas de
lo que debe ser una aerolínea: la de Come
fly with me, la descacharrante serie, también emitida por CANAL+,
obra y gracia de Matt Lucas
y David Walliams, los chicos de Little Britain.
Sólo superada por la
realidad: las líneas de bajo coste.