(Sugerencia musical: leer este post escuchando de fondo esta
canción de Juanito
Valderrama. Si mientras la escuchas
sientes unas irrefrenables ganas de salir corriendo, prefiero que apagues la
música y leas el blog)
Quería
pediros perdón porque he estado unos días de vacaciones en un país bastante
extranjero, lo que no me ha permitido mantener muy al día este blog. Os tengo
que hablar de las nominaciones a los Oscar y de los inminentes Premios
Goya, lo sé. Y también he visto que hay varios comentarios en las últimas
entradas que exigen una explicación por mi parte, y esa explicación que os debo
os la voy a pagar. Dadme tiempo.
Mientras
tanto, permitidme que os cuente una absurda cosa que me ha sucedido estos días
que he estado fuera de España. Yo lo primero que hago cuando entro en la
habitación de un hotel es encender la luz y oler el baño. Después, me tiro al mando
a distancia de la tele (”me tiro a” en el sentido de “me abalanzo hacia”, no de
“copulo con”) y empiezo a cotillear qué canales se cogen. Y cuando llego a TVE
Internacional (suele estar del Canal 30 en adelante), me quedo como tranquilo,
como vinculado a España, como sabiendo que me voy a enterar de las cosillas de
Zapatero y de los espionajes de Esperanza. Pero esta vez, más que nunca, me he
dado cuenta de que la ventana al mundo que supone TVEi y que para mí es un mero
vínculo durante unos días, para los españoles que viven fuera tiene que ser un
suplicio que te cagas. Porque TVEi no es TVE emitiendo fuera. Es un canal de
TVE hecho SOLAMENTE con los programas de los que TVE posee los derechos. Y la
mayoría son muy malos. Durante estos días he visto las siguientes cosas:
- Tres programas seguidos
con los siguientes contenidos:
- En el primero, una
señora te explica cómo hacer un reloj con un cartón (creo
recordar), al tiempo que un chico más joven te enseña a criar rosas.
Al estilo de Arguiñano, el muchacho va diciendo chorradas mientras
trabaja, y no se le ocurre otra cosa que hacer un chiste sobre “Las 13
rosas”. Así de fuerte.
- En el segundo programa
te dan unos consejos para educar a los niños. Veo al final que el
productor ejecutivo es Melchor
Miralles. Cielo santo, agradezco no tener niños.
- En el tercero hablan de
la obesidad infantil. Se conoce que no confían lo más mínimo en los
consejos para educar niñosde Melchor
Miralles.
- Insisto: estos tres
programas se emiten SEGUIDOS. Sin un respiro, sin recuperar algún chiste
de Arévalo de archivo, nada. Los tres tal cual: zas, zas, zas.
En
otro momento de otro día, cascan también de seguido:
- Redes, de Punset. Punset me cae
genial, pero el programa es como es, y eran las 7 de la tarde.
- Pagina Dos, de libros. Lo mismo
digo: es que eran las 19:30.
- Crónicas. De este programa me
enteré menos. Creo que iba sobre petróleo o sobre unas piedras de no sé
dónde.
- Un documental de un
parque en el que hay un elefante que no asusta a los hipopótamos. Bueno,
esta sinopsis no tiene sentido, pero es que estaba leyendo mientras.
- Vuelvo a insistir: los
cuatro programas SEGUIDOS.
Y claro, todo esto sin poder cambiar de canal, o pudiendo hacerlo
a uno italiano o portugués, lo cual os aseguro que es casi peor. Bien es cierto
que también vi otras cosas que se emiten en España, como a) el programa de José Mota (no puedo con él, lo
siento); b) una edición de ¡Mira quién baila! en la que eliminan a Terelu Campos y de la que, todo lo fina
que es ella, se despidió diciendo: “¡no me da la gana de llorar, así
que iros al carajo!”; c) esa miniserie sobre el crimen de Pagos; d) un extraño documental
sobre la cara (la cara en general, o sea, la jeta, la faz); o e) un curso
delirante de español para extranjeros (o para retrasados) que creo que se llama
Hola, ¿qúé
tal, eh?,
pero os he buscado la foto y veo que me estoy inventando el “eh”, pero os
juro que yo lo oía.
![]() |
El curso de español para que los extranjeros aprendan a hablar raro |
Y por cierto, me he hecho fan de Manuel Torreiglesias y Saber vivir, pero de esto os quiero
hablar un día en exclusiva. Es que me tiene enganchadísimo, estoy por
pedirle a mi jefe un cambio de turno en mi oficina…
Terrible.
Pobrecitos emigrantes. En fin, esta chorrada es todo lo que quería
compartir hoy. Enseguida me incorporo al ritmo habitual del blog. Pero es que
si no os lo cuento a vosotros, ¿a quién se lo voy a contar?